viernes, 18 de diciembre de 2015

AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR




Los fariseos y partidarios de Herodes, plantean a Jesús una pregunta capciosa: “¿es lícito pagar el impuesto al César? Si lo negaba, se ponía contra los romanos. Si decía que era lícito pagar, iba contra el pueblo que sufría aquella carga injusta.

Antes de responder, Jesús les pide que le enseñen una moneda para desenmascarar su mala intención, y les dice “¡Hipócritas!  ¿Por qué intentan comprometerme?”. Cuestionan el derecho del César pero la moneda fiscal que muestran es la prueba visual de que pagan el impuesto. Además, aceptar la moneda, con la imagen del César es reconocer con hechos concretos que no tienen “más rey que al César”. Reconocen por tanto públicamente su soberanía.

Si dicen que Dios es el un único Señor, ¿por qué no reconocen lo que ya hacen y asumen las consecuencias? Es como si les dijera: Hipócritas hace tiempo que pagan el impuesto y encima tienen la moneda fiscal y la muestran sin reparo, ¿por qué, pues, me vienen con preguntas capciosas?

Los judíos, por estar sometidos al imperio romano, estaban obligados a pagar sus impuestos, siempre que ese pago no implicara desobedecer las leyes divinas (así lo reconocen los apóstoles Pablo y Pedro.

 Por otro lado, todo israelita debía reconocer que a Yahvé, y sólo a Yahvé se le debía adorar, y que ningún poder terreno podía exigir esto para sí. La fe en el único Dios prohibía la divinización de cualquier poder temporal.

Por eso, la respuesta de Jesús no es un modo elegante de escabullir el problema o de afirmar a sus adversarios en lo que ya hacen, SINO DE SITUAR LA CUESTIÓN EN OTRO NIVEL: ¿QUÉ PUEDE ESPERAR EL CÉSAR Y QUÉ NO? ¿QUÉ SE LE DEBE DAR Y QUÉ NO? Por eso, lo sorprendente de la respuesta de Jesús está al final de la misma: DEN A DIOS LO QUE ES DE DIOS. Es el precepto de los preceptos. La obediencia a Dios no tiene límites. Los fariseos sólo habían querido hacerle daño a Jesús. Pero la respuesta que les da a ellos que sólo han preguntado por el César y no por Dios, los deja aturdidos y sin palabra; no tienen más que retirarse.

Las palabras de Jesús: AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS, han sido interpretadas de diversas maneras. Muchos ven ahí la delimitación entre las cosas infinitas y sin  límites que puede hacer Dios, versus las cosas muy limitadas y finitas que puede hacer el hombre.

 Otros dedujeron más bien la alianza entre los emperadores y las autoridades religiosas para robustecer los poderes de ambos. Los regímenes dictatoriales siempre han pretendido SACRALIZAR EL ESTADO O SUBORDINAR LA IGLESIA AL PODER POLÍTICO para perpetuarse en el poder; mientras otros, durante mucho tiempo, defendieron el poder temporal de la Iglesia y quisieron que la autoridad del Estado dependiese de la eclesiástica, en formas variadas de integrismo o dominio por ambos lados. Consecuencia de ello es la serie interminable de escollos y dificultades que han sufrido en la historia las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Pero queda claro en la frase de Jesús que SÓLO QUIEN DA A DIOS LO QUE ES DE DIOS SABE QUÉ COSA HAY QUE DARLE AL CÉSAR.

 LO QUE ES DE DIOS ES LA LIBERTAD DE SUS HIJOS Y EL AMOR A LOS HERMANOS. QUIEN BUSCA ESTO EN SU VIDA SABE DAR RESPUESTA A LO OTRO.

Hoy, quizá, y debido entre otras causas a la corrupción de la cosa pública, las tendencias van hacia la “privatización de la religión”, por un lado, o hacia el desinterés y falta de cuidado de los ciudadanos por la política, por otro. En la práctica AMBAS ACTITUDES INTENTAN DESACTIVAR LA CARGA SOCIAL DEL CRISTIANISMO, EN BENEFICIO DE INTERESES EGOÍSTAS DE INDIVIDUOS Y GRUPOS DE PODER.

Pero la Iglesia NO PUEDE DEJAR DE TRANSMITIR LOS VALORES DEL EVANGELIO QUE HAN DE ILUMINAR Y ORIENTAR TODO EL QUEHACER HUMANO, INCLUIDO EL QUEHACER POLÍTICO Y SOCIAL, CON EL QUE EL SER HUMANO ORGANIZA LA CONVIVENCIA EN SOCIEDAD, Y ENCUENTRA EN ELLO SU REALIZACIÓN.

Por eso es importante el compromiso político del cristiano, que es ejercicio de la “caridad política”, ORIENTADA A PROMOVER LA SOLIDARIDAD, LA LIBERTAD Y LA DIGNIDAD DE LAS PERSONAS.

El concilio Vaticano II y el pensamiento de los últimos Papas nos enseñan a reconocer la independencia y carácter laico del Estado. Pero al mismo tiempo, la Iglesia confronta a la sociedad con los valores éticos y morales del Evangelio. EL CRISTIANO RECONOCE LA AUTORIDAD CIVIL Y LA RESPETA CON LEALTAD EN TODO AQUELLO QUE LA AUTORIDAD REALIZA POR EL BIEN COMÚN. PERO EL CRISTIANO NUNCA ES UN ALIADO INCONDICIONAL DEL PODER: ANTE TODO ES UN ALIADO DE LAS PERSONAS Y ESPECIALMENTE DE LOS MÁS INDEFENSOS. POR ESO, CUANDO EL PODER POLÍTICO IMPONE ACCIONES Y DECISIONES QUE ATENTAN CONTRA LA CONCIENCIA, CONTRA LOS VALORES Y DEBERES ÉTICOS Y MORALES, EL CÉSAR SE ENCONTRARÁ CON EL RECHAZO 
Mostrar menos
1

TODO LO QUE SOY Y LO QUE TENGO



Jesucristo que después de habitar entre nosotros, se ausenta; es elevado primero a la cruz y ascendido después a los cielos.

Se ausenta visiblemente de nuestro mundo y, algún día, no sabemos cuándo, volverá. PERO NO NOS DEJA SOLOS.

POR SU RESURRECCIÓN, SE HA HECHO PRÓXIMO A NOSOTROS, cualquiera que sea la situación en que nos encontremos, cualquiera que sea nuestra maldad o nuestro sufrimiento.

Por su Espíritu Santo, además, hace posible que lo podamos amar a él y a los demás con el mismo amor, que ha derramado en nuestros corazones.

La parábola no nos dice en qué consisten los "talentos"¹  , pero parece que ALUDEN A LOS DONES Y HABILIDADES DE TODA CLASE QUE DIOS OTORGA A CADA HOMBRE PARA QUE LOS EJERCITE EN SU VIDA Y NO LOS DEJE IMPRODUCTIVOS.

Quizá lo más cierto sea que los talentos simbolizan lo que el Señor ha hecho por nosotros. TODO LO QUE SOY Y LO QUE TENGO, LO HE RECIBIDO DE DIOS.

Y por eso dice San Pablo: “¿Quién te hace superior a los demás? ¿Qué tienes que no hayas recibido?”. Por consiguiente, en la lógica del evangelio, si todo lo hemos recibido, LO HABREMOS DE PONER AL SERVICIO DE DIOS Y DE NUESTROS PRÓJIMOS, ESPECIALMENTE DE CUANTOS NOS NECESITAN, Y EN ESO CONSISTE LA GANANCIA QUE OBTENEMOS DE LOS TALENTOS RECIBIDOS.

Cada uno tiene su propio don, diferente al de los otros. Como en la comunidad del Señor hay diferentes misiones y responsabilidades, cada cual recibe la gracia que necesita y ha de responder a la medida del don recibido: “A QUIEN MUCHO SE LE DIO, MUCHO SE LE PEDIRÁ”.

 La diversidad es, pues, un hecho natural y debemos contar con ella.
La diversidad no sirve solamente para marcar las diferencias y señalar nuestros límites: LO QUE YO PUEDO O NO PUEDO Y LO QUE LOS OTROS PUEDEN O NO PUEDEN.

La diversidad señala más bien el espacio para las relaciones mutuas: PARA LA COMUNICACIÓN LIBRE Y GENEROSA DEL AMOR RECIBIDO. Cuando no la vemos así, la diversidad genera ENVIDIA Y COMPETITIVIDAD, CONFLICTO Y VIOLENCIA, COMO OCURRE TANTAS VECES DESDE CAÍN.

La parábola nos dice que el don hay que hacerlo producir. Respecto a esto, conviene hacer algunas advertencias. No se trata de que cada uno haya hecho un montón más o menos grande con lo que se le confió.

De lo que se trata más bien es de LA FIDELIDAD. Entender la parábola como una simple rendición de cuentas, dividendos e intereses ganados ES ACTUAR CON CRITERIOS DE EFICACIA QUE NO SON LOS DEL EVANGELIO.

Los valores supremos que rigen hoy la vida en sociedad son los de COMPETITIVIDAD, RENTABILIDAD, EFICACIA Y EFICIENCIA, RENDIMIENTO Y PRODUCTIVIDAD.
CUANDO SE APLICAN A LAS RELACIONES HUMANAS, CON OLVIDO DE LA DIGNIDAD Y DERECHOS DE LAS PERSONAS, ÉSTAS QUEDAN SOMETIDAS A LA TIRANÍA DEL MERCADO.

De lo que el Señor nos habla aquí es de algo muy distinto: NOS INVITA A BUSCAR AQUEL PROVECHO O GANANCIA QUE SE OBTIENE CUANDO UNO INVIERTE TODO EN BENEFICIO DE LOS QUE NOS NECESITAN, EN BENEFICIO DE LA VIDA DE LOS HERMANOS, PARA QUE SE CUMPLA EL PLAN DE DIOS.

Obrando así, uno actúa como Cristo, GANA A CRISTO Y OBTIENE VIDA ETERNA. Es lo que Jesús prometió al joven rico, que no se decidió a seguirlo, y se fue entristecido porque NO HABÍA COMPRENDIDO LA LECCIÓN DEL DAR Y RECIBIR.

Cada uno, por tanto, EN EL SERVICIO A LOS DEMÁS HA DE HACER ENTREGA DE LO QUE HA RECIBIDO. Porque según el Evangelio NO SE REALIZA MÁS QUIEN TIENE MÁS, SINO QUIEN SE DA A SÍ MISMO. Por eso la recompensa será igual para todos, para los que recibieron cinco talentos, como para los que recibieron dos. Lo que cuenta NO ES LA CANTIDAD SINO LA ACTITUD CON QUE UNO DA DE LO QUE TIENE, CONSCIENTE DE QUE TODO LO HA RECIBIDO.

¿Quién es ese empleado que recibió un talento y lo escondió bajo tierra sin hacerlo producir?
“EL QUE SABE EL BIEN QUE HAY QUE HACER Y NO LO HACE, NO ESTA               HACIENDO LA VOLUNTAD DEL PADRE”.

 El que había recibido un talento se alejó –dice el texto- y escondió el talento. Se aleja de sí y de los demás. En él actúa el miedo, RESULTADO DE LA FALSA IDEA QUE SE HA FORMADO DE SU SEÑOR.

No reconoce el don del Señor, por eso no se mueve a dar de sí. SU RELACIÓN CON DIOS ES CONTABLE, MERCANTIL, NO LIBRE, NO DE HIJO, SINO DE RIVAL.

Se mueve como Adán, que SE ESCONDE DE UN DIOS MALO Y SE ALEJA HASTA ACABAR EN LA MUERTE. “QUIEN AMA SU VIDA LA ECHA A PERDER”.

QUIEN NO DA DE SÍ A LOS DEMÁS MATA DENTRO DE SÍ EL AMOR QUE HA RECIBIDO.
En cambio, QUIEN RESPONDE CON GENEROSIDAD A TANTO BIEN RECIBIDO, SE HACE CAPAZ DE RECIBIR MÁS Y DE DAR MÁS.
Experimenta la alegría verdadera que nos enseñó Jesús cuando dijo: “HAY MÁS FELICIDAD EN DAR QUE EN RECIBIR”.

Resumen. “Dios espera de nosotros que fructifiquemos, de acuerdo con las capacidades asignadas a cada uno.
SE NOS PIDE QUE PRACTIQUEMOS LA JUSTICIA Y LAS OBRAS DE MISERICORDIA, QUE NOS EJERCITEMOS EN LA PUESTA EN PRÁCTICA DEL MANDAMIENTO DEL AMOR, PERO
Y AQUÍ ESTÁ EL VERDADERO “QUID” DEL MENSAJE CADA UNO ESTÁ OBLIGADO A ESFORZARSE EN OBRAR DE ACUERDO CON LAS APTITUDES QUE LE HAN SIDO CONCEDIDAS.

Todo se decide en el activar o no activar las habilidades personales recibidas.
LA EXIGENCIA SIEMPRE RESULTA POSIBLE Y ASUMIBLE, CUANDO EL AMOR A DIOS Y A LOS HOMBRES ESTÁ DE POR MEDIO, COMO IMITACIÓN DEL AMOR DE DIOS Y DE SU CRISTO” (comentario de Sal Terrae).

Seamos siempre fieles en las cosas pequeñas, porque en ellas reside nuestra fuerza. Para Dios no hay nada pequeño. Nada disminuye. PARA ÉL TODAS LAS COSAS SON INFINITAS.

Practica la fidelidad en las cosas más mínimas, no por su propia virtud, sino porque la cosa más grande es la voluntad de Dios, y que yo mismo respeto infinitamente.

No busques actos espectaculares. Deliberadamente debemos renunciar a todo deseo de contemplar el fruto de nuestra labor, cumplir solamente lo que podemos, de la mejor manera que podamos, y dejar el resto en manos de Dios.

Lo que importa es el don de ti mismo, el grado de amor que pones en cada una de tus acciones.
No te permitas desalentarte frente a un fracaso, si has hecho lo mejor que has podido.

RECHAZA TAMBIÉN LA GLORIA CUANDO CONSIGUES ÉXITO EN TU EMPRESA. DÁSELO TODO A DIOS CON LA MÁS PROFUNDA GRATITUD.
Si te sientes abatido, es señal de orgullo que manifiestas cuánto crees en tu propio poder.

Que no te preocupe lo más mínimo lo que piensa la gente. Sé humilde y nada te molestará jamás. EL SEÑOR ME HA PUESTO EN ESTE TRANCE DONDE ESTOY, ÉL MISMO ME LIBRARÁ» (Beata Teresa de Calcuta (1910-1997).


¹Según el P. Alonso Schökel, el "talento" era una medida de peso que variaba, según los países, entre 26 y 36 kilos; se suponen de oro y plata – Cf. La Biblia, Ediciones Cristiandad, Madrid 1976.
Mostrar menos
1