martes, 10 de mayo de 2016

¿VIVIMOS SIEMPRE PROCURANDO LA PAZ PARA NOSOTROS Y PARA LOS DEMÁS?

¿VIVIMOS SIEMPRE PROCURANDO LA PAZ PARA NOSOTROS Y PARA LOS DEMÁS?

Antes que Jesús se vaya, nos dejó como herencia su mandamiento: AMARNOS COMO ÉL NOS HA AMADO.

Su amor, que le lleva hasta dar su vida por nosotros, es la fuente de nuestro amor a los demás. Uno debe amar como es amado, DÁNDONOS LOS UNOS A LOS OTROS.

El amor no es sólo un sentimiento: ABRAZA A TODA LA PERSONA, DÁNDOLE UNA NUEVA MANERA DE SER, DE PENSAR, QUERER Y ACTUAR.

Se ama realmente con hechos y en verdad.

Por eso dice Jesús: “Si me aman, guardarán mis mandamientos”.

Se pueden observar los mandamientos como deberes impuestos, sin libertad de hijos y de amigos (como el hermano mayor del Hijo Pródigo), o se pueden observar como expresión del amor filial que uno tiene a Dios como a su Padre.

El secreto de la verdadera observancia de los mandamientos de Dios ES EL AMOR DE UN CORAZÓN QUE SE SABE AMADO.

El amor que nos enseña Jesucristo nos lleva, además, a reconocer en toda circunstancia lo que nos corresponde hacer, lo que más nos conviene a nosotros y a los demás, “LO BUENO, LO AGRADABLE A DIOS Y LO PERFECTO” (Rom 12,3).

Por eso, el amor es cumplimiento de la ley, resume y contiene toda la ley antigua y las profecías de los profetas, y es el culmen de toda moral.

Jesús se va y promete enviarnos el Espíritu Santo. Con él Jesucristo inaugura una nueva forma de hacerse presente en la Iglesia, EN NOSOTROS Y CON NOSOTROS, POR MEDIO DEL ESPÍRITU.

Por eso dice a sus apóstoles que no los dejará solos, QUE VOLVERÁ Y QUE POR EL ESPÍRITU ESTABLECERÁ UNA COMUNIÓN DE AMOR ENTRE EL PADRE, LOS FIELES Y ÉL MISMO.

Su nombre, Espíritu, neuma, significa viento, fuerza y no es otro QUE EL ESPÍRITU MISMO DE DIOS, SU FUERZA Y SU ENERGÍA, QUE PROCEDE DE DIOS Y ES DIOS.

Su función para con nosotros es consolar y defendernos como abogado.

NO ES UN CONCEPTO, NI UNA FÓRMULA, SINO EL MISMO SER DIVINO QUE HA DADO LA EXISTENCIA A TODO CUANTO EXISTE Y CONDUCE LA HISTORIA HUMANA A SU PLENITUD.

Nosotros lo reconocemos en la fuerza interior QUE DA:

 DINAMISMO AL MUNDO,
 QUE NO CEJA DE EMPUJAR PARA QUE TODO CREZCA Y LA VIDA SE MULTIPLIQUE,
 ALIENTA Y SOSTIENE TODO EL DESPLIEGUE HISTÓRICO EN DIRECCIÓN DEL AMOR, LA JUSTICIA, LA VERDAD Y EL BIEN EN SU PLENITUD.


Este Espíritu, dice Jesús, nos recordará todo lo que él nos enseñó.

DIOS SE NOS HA REVELADO EN JESÚS.

Por su parte, Jesús nos ha enseñado todo acerca de Dios y todo lo que necesitamos para nuestra salvación.

Por eso decimos que la revelación culmina y concluye en Jesucristo.

La función del Espíritu Santo es hacernos comprender que el sentido de nuestras vidas es DARNOS MUTUAMENTE LOS UNOS A LOS OTROS y, sobre todo, sostenerlo durante toda nuestra existencia, haciéndolo siempre de todo corazón.

Los cristianos vivimos de la memoria de Jesús. El ser humano vive de lo que recuerda, de aquello que se guarda en el corazón. Por eso es importante la memoria: porque lo que no se recuerda, ya no existe.

LES DEJO MI PAZ, LES DOY LA PAZ.

Pronunciada por Jesús con toda la resonancia semítica que le es propia, la paz (Shalom), que Jesús deja a los suyos como su regalo final, ES EL DON QUE CONTIENE TODOS LOS DONES.

La paz significa el hallazgo de lo que se busca, el logro de lo que se desea.
En eso consiste la paz mesiánica que el Señor nos deja como fruto de su pascua; PLENITUD DE BENDICIÓN, FRUTO DEL AMOR.

No como la da el mundo. Para el mundo, LA PAZ ES AUSENCIA DE GUERRA, DESIGNA EL INTERVALO –¡MUCHAS VECES TAN CORTO!– QUE SE DA ENTRE UN CONFLICTO Y OTRO, UNA GUERRA Y OTRA.

La paz del mundo DURA MIENTRAS EL VENCEDOR SEA CAPAZ DE SEGUIR IMPONIÉNDOSE SOBRE EL VENCIDO Y MIENTRAS ÉSTE SEA INCAPAZ DE REBELARSE Y VENGARSE.

Por eso, dice el mundo: “Si quieres paz, prepárate para la guerra”, pero la paz que así se logra TIENE CASI SIEMPRE EL SABOR INSULSO DE LA MERA DISUASIÓN Y DEL MIEDO, O EL SABOR AMARGO DE AQUELLO QUE SE CONSIGUE CON LA VIOLENCIA Y LA MUERTE.
Así no es la paz de Cristo.

Tampoco es su paz la de quien endurece sus sentimientos para permanecer impávido frente a los problemas, necesidades y sufrimientos de quienes lo rodean.

Ni es, en fin, LA PAZ PERNICIOSA DE QUIEN SE ENCIERRA EN SUS INTERESES EGOÍSTAS, Y BUSCA SÓLO SU PROPIA FELICIDAD Y NO LA DE LOS DEMÁS.

La paz de Cristo ES LA PAZ QUE NACE DE UN AMOR MÁS FUERTE QUE LA MUERTE, ES LA PAZ DEL CRUCIFICADO RESUCITADO, QUE, ANTE EL DOLOR DE LOS DEMÁS, NO SE PONE A BUEN RESGUARDO, Y ANTE LA INJUSTICIA NO TEME MORIR POR LA JUSTICIA.

NO SE TURBE SU CORAZÓN.
La partida física de Jesús no nos deja un vacío lleno de temor y desaliento.

Su vuelta al Padre significa que permanece en nosotros con su amor, gracias al Espíritu Santo.

Ha ido al Padre a prepararnos un lugar junto a Él, y viene a nosotros de un modo nuevo.

Por eso nos dice: QUE SE ALEGREN SUS CORAZONES.
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CUANDO NOS FALTA LA SALUD
Juan Pablo II en su mensaje a los enfermos del Perú, en el año 1,985 .

Empecemos por decir que Cristo es:
ü   
ü  FIGURA Y SENTIDO DE LA PÉRDIDA DE LA SALUD,
ü  SENTIDO DEL SUFRIMIENTO EN EL DOLOR SALVÍFICO,
ü  POSTRACIÓN POR LA ENFERMEDAD.

También es:
ü  UN MOMENTO DE PRUEBA QUE NOS ACERCA A DIOS,
ü  PREDILECCIÓN DE DIOS POR LOS ENFERMOS.

LA IMPORTANCIA DE LOS ENFERMOS:
ü  NO SÓLO SE LES DEBE DAR UNA ATENCIÓN DE CALIDAD TÉCNICA Y PROFESIONAL, SINO SOBRE TODO CON HUMANIDAD Y CON CARIÑO.
ü  ACOMPAÑARLOS HACIÉNDOLOS SENTIR QUE ESTAMOS Y ESTAREMOS SIEMPRE PRESENTES PARA ELLOS,
ü  EL AMOR CRISTIANO SE HACE NOTAR POR NUESTRA ENTREGA AMOROSA E INCONDICIONAL,

El Sentido del Sufrimiento

ü  EL SENTIDO DE NUESTRAS VIDAS SÓLO SE PUEDE ENCONTRAR EN DIOS,
ü  EN LA CRUZ DE CRISTO, EL HOMBRE ENCUENTRA EL SENTIDO DEL DOLOR.

Unidos con el Sacrificio Salvador de Cristo

ü  DEBEMOS COOPERAR  EN LA REDENCIÓN DE NUESTROS HERMANOS, HACIÉNDOLES TENER FE Y ESPERANZA EN UNA NUEVA VIDA ETERNA  DE REALIZACIÓN PLENA Y FELICIDAD.

A los Adultos Mayores
ü  HONRARLOS,
ü  CUIDARLOS Y
ü  GRATITUD CON LOS QUE LE DAN CARIÑO.
                                                                                      Mt. 8,17
                ´´ÉL TOMÓ NUESTRAS FLAQUEZAS Y CARGÓ CON NUESTRAS ENFERMEDADES”.

No solo nos describe su sufrimiento, SINO EL SENTIDO DE SU PASIÓN, la cual culmina con su muerte y resurrección.
Este sufrimiento así, tendrá sentido para el hombre, SI ESTÁ UNIDO A CRISTO POR LA FE.
Es justamente ESE SUFRIMIENTO EL QUE VA A REDIMIRNOS, porque Cristo lo ha elevado a ese nivel.

Es así que cualquiera de nosotros cuando sufrimos, PODEMOS OFRECER ESTE SUFRIMIENTO PARA LA REDENCIÓN DE NUESTROS HERMANOS.

Cuando nuestras fuerzas naturales decrecen, nos postramos y de alguna manera nos convertimos en un ser dependiente de nuestros cuidadores.

Esta situación puede provocar que nos concentremos en nosotros mismos.

Es así que la enfermedad nos puede acercar al Señor O CONDUCIRNOS A LA DESESPERACIÓN.

Jesús se acercó a los enfermos CON AMOR Y LES TENDIÓ SU MANO BONDADOSA PARA QUE REAVIVARAN SU FE Y ANHELARAN MÁS HONDAMENTE LA SALVACIÓN PLENA.

Curó a muchos, pero sobretodo, superó el sufrimiento, HACIÉNDOLO SERVIR AL MISTERIO DE SU REDENCIÓN.

Es así que al visitar a los enfermos ES UN RASGO DE CORAZÓN CRISTIANO.

Este cuidado que muchas veces exige sacrificios, BRILLA LA MÁS ALTA VIRTUD: LA CARIDAD.

Pero este mundo hecho por los hombres CON EGOÍSMO, FRECUENTEMENTE DEJAN APARTE A LOS ENFERMOS ya que los miran como seres incapaces para la lucha activa por ´´EL PROGRESO”; Y MÁS BIEN SE LES VE COMO UN LASTRE.

También se ve como ´´UNA PÉRDIDA DE TIEMPO” a la visita o al consuelo que se les puede dar a los que yacen en el lecho de enfermo.

El enfermo como ser humano, siempre va a apreciar la calidez que siente de los que lo visitan con sus buenos deseos. ESTA ES LA MEDICINA ESPIRITUAL QUE NOS HACE AMAR LA VIDA y nos inclina a luchar por ella con más fuerza interior, que tantas veces influye decisivamente en la recuperación de la salud.

Mañana podemos ser nosotros, los que hoy estamos sanos, QUIENES OCUPEMOS EL LECHO DEL DOLOR, y entonces nos aliviará también compartir la solidaridad y el afecto de parientes y amigos.

PERO HAY MUCHOS QUE NO LOS TOMAN EN CUENTA

Hoy al hombre se le quiere ver COMO UN SER DURO Y CASI INSENSIBLE, SÓLO HECHO PARA EL TRABAJO, LA PRODUCCIÓN Y LA PRODUCTIVIDAD.

Jesús en cambio nos enseña a amar al hombre tanto en SU GRANDEZA COMO EN SU DESVALIMIENTO.

Es ahí donde el amor se hace más necesario y verdadero, haciendo sentir la necesidad de otro mundo:
ü  CON AMOR HUMANO,
ü  CON AMOR DESINTERESADO Y
ü  QUE SE SIENTE EN EL CORAZÓN Y LAS BUENAS OBRAS, Y NO EN UN MUNDO SIGNADO CON EL SUFRIMIENTO HUMANO.

NO PODEMOS VER EL SUFRIMIENTO AJENO CON DESINTERÉS.

SÓLO EL HOMBRE QUE ES CAPAZ DE ACOGER EL AMOR MISERICORDIOSO, será capaz de darlo sin egoísmos.

Los enfermos así se constituyen en signos de la dignidad humana; Jesús se entrega a ellos y nos
Invita a servirle COMO EXPRESIÓN DE AMOR GENUINO AL HOMBRE.

Toda enfermedad grave, suele pasar por un desaliento radical, donde surge la pregunta del porqué de la vida, precisamente porque nos sentimos arraigados de ella. En esos momentos son las oraciones de nuestros familiares y amigos las que nos ayudan eficazmente.

Pero finalmente, será Dios que ANTE  NUESTRO CORAZÓN HERIDO NOS DARÁ SU AMOR MISERICORDIOSO LLENO DE ESPERANZA.

Cuando en nuestra aflicción decimos: Señor, Señor,  ¿Por qué me has abandonado?, sólo El nos aquietará y reconfortará con su gracia.
Es la cruz de Cristo la que proyecta un rayo de luz sobre el misterio del dolor humano.
SÓLO EN LA CRUZ PODREMOS ENCONTRAR UNA RESPUESTA VÁLIDA a la interpelación angustiada que surge en el corazón del hombre doliente.

´´Suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia” (Col. 1,24).
Identificados con Cristo en la cruz, el hombre puede experimentar QUE EL DOLOR ES UN TESORO, Y LA MUERTE GANANCIA (Flp. 1,21).
Puede experimentar como el amor a Cristo DIGNIFICA, HACE DULCE EL DOLOR Y NOS REDIME.

Este es el consuelo de los creyentes cuando somos con la fe verdaderos cristianos, así mantiene nuestra esperanza y aviva nuestra caridad.
Vista así la vida en libertad, gracias a Cristo, podremos ver la muerte como vida para nosotros, convirtiéndose en una cosecha abundante de redención.

Los tiempos de enfermedad no son realidades inútiles, más bien pueden convertirse ante Dios, los más decisivos para nuestras vidas, las de los nuestros y las de los demás con muchos frutos.
Hay adultos mayores que se van acercando a la ciudad permanente. Es una etapa para muchos de incomprensión y soledad.

Ésta, mas bien debe ser una etapa de reposo, de paz y felicidad, producto del amor de su familia y de sus amigos.

Esta edad se caracteriza por la experiencia y madurez QUE PERMITEN VER LA VIDA TERRENA CON LOS OJOS DEL ESPÍRITU SANTO, QUE NOS LLEVA A DIOS, A ESA PLENITUD QUE TODOS ANSIAMOS.

Cuando los cristianos viven en un lugar donde cunde el materialismo, ESTOS DEBEN ANTEPONER LOS VALORES DEL ESPÍRITU- UN PRECIOSO DON - Y ENTONCES LOS ANCIANOS SON TRATADOS CON CARIÑO, BIEN ATENDIDOS.

Muchos ancianos son migrantes, apartados de su tierra, más aun muchos no gozan de una jubilación, a ellos deben asistirlos el Estado Y TODO HOMBRE DE BUENA VOLUNTAD.


Si comprendemos esta gracia donde la fuerza del Espíritu es la que nos lleva a Dios, AHÍ ALCANZAREMOS LA PLENITUD Y  VIVIREMOS CON PAZ, SUPERANDO LA SOLEDAD.CUANDO NOS FALTA LA SALUD
Juan Pablo II en su mensaje a los enfermos del Perú, en el año 1,985 .

Empecemos por decir que Cristo es:
ü   
ü  FIGURA Y SENTIDO DE LA PÉRDIDA DE LA SALUD,
ü  SENTIDO DEL SUFRIMIENTO EN EL DOLOR SALVÍFICO,
ü  POSTRACIÓN POR LA ENFERMEDAD.

También es:
ü  UN MOMENTO DE PRUEBA QUE NOS ACERCA A DIOS,
ü  PREDILECCIÓN DE DIOS POR LOS ENFERMOS.

LA IMPORTANCIA DE LOS ENFERMOS:
ü  NO SÓLO SE LES DEBE DAR UNA ATENCIÓN DE CALIDAD TÉCNICA Y PROFESIONAL, SINO SOBRE TODO CON HUMANIDAD Y CON CARIÑO.
ü  ACOMPAÑARLOS HACIÉNDOLOS SENTIR QUE ESTAMOS Y ESTAREMOS SIEMPRE PRESENTES PARA ELLOS,
ü  EL AMOR CRISTIANO SE HACE NOTAR POR NUESTRA ENTREGA AMOROSA E INCONDICIONAL,

El Sentido del Sufrimiento

ü  EL SENTIDO DE NUESTRAS VIDAS SÓLO SE PUEDE ENCONTRAR EN DIOS,
ü  EN LA CRUZ DE CRISTO, EL HOMBRE ENCUENTRA EL SENTIDO DEL DOLOR.

Unidos con el Sacrificio Salvador de Cristo

ü  DEBEMOS COOPERAR  EN LA REDENCIÓN DE NUESTROS HERMANOS, HACIÉNDOLES TENER FE Y ESPERANZA EN UNA NUEVA VIDA ETERNA  DE REALIZACIÓN PLENA Y FELICIDAD.

A los Adultos Mayores
ü  HONRARLOS,
ü  CUIDARLOS Y
ü  GRATITUD CON LOS QUE LE DAN CARIÑO.
                                                                                      Mt. 8,17
                ´´ÉL TOMÓ NUESTRAS FLAQUEZAS Y CARGÓ CON NUESTRAS ENFERMEDADES”.

No solo nos describe su sufrimiento, SINO EL SENTIDO DE SU PASIÓN, la cual culmina con su muerte y resurrección.
Este sufrimiento así, tendrá sentido para el hombre, SI ESTÁ UNIDO A CRISTO POR LA FE.
Es justamente ESE SUFRIMIENTO EL QUE VA A REDIMIRNOS, porque Cristo lo ha elevado a ese nivel.

Es así que cualquiera de nosotros cuando sufrimos, PODEMOS OFRECER ESTE SUFRIMIENTO PARA LA REDENCIÓN DE NUESTROS HERMANOS.

Cuando nuestras fuerzas naturales decrecen, nos postramos y de alguna manera nos convertimos en un ser dependiente de nuestros cuidadores.

Esta situación puede provocar que nos concentremos en nosotros mismos.

Es así que la enfermedad nos puede acercar al Señor O CONDUCIRNOS A LA DESESPERACIÓN.

Jesús se acercó a los enfermos CON AMOR Y LES TENDIÓ SU MANO BONDADOSA PARA QUE REAVIVARAN SU FE Y ANHELARAN MÁS HONDAMENTE LA SALVACIÓN PLENA.

Curó a muchos, pero sobretodo, superó el sufrimiento, HACIÉNDOLO SERVIR AL MISTERIO DE SU REDENCIÓN.

Es así que al visitar a los enfermos ES UN RASGO DE CORAZÓN CRISTIANO.

Este cuidado que muchas veces exige sacrificios, BRILLA LA MÁS ALTA VIRTUD: LA CARIDAD.

Pero este mundo hecho por los hombres CON EGOÍSMO, FRECUENTEMENTE DEJAN APARTE A LOS ENFERMOS ya que los miran como seres incapaces para la lucha activa por ´´EL PROGRESO”; Y MÁS BIEN SE LES VE COMO UN LASTRE.

También se ve como ´´UNA PÉRDIDA DE TIEMPO” a la visita o al consuelo que se les puede dar a los que yacen en el lecho de enfermo.

El enfermo como ser humano, siempre va a apreciar la calidez que siente de los que lo visitan con sus buenos deseos. ESTA ES LA MEDICINA ESPIRITUAL QUE NOS HACE AMAR LA VIDA y nos inclina a luchar por ella con más fuerza interior, que tantas veces influye decisivamente en la recuperación de la salud.

Mañana podemos ser nosotros, los que hoy estamos sanos, QUIENES OCUPEMOS EL LECHO DEL DOLOR, y entonces nos aliviará también compartir la solidaridad y el afecto de parientes y amigos.

PERO HAY MUCHOS QUE NO LOS TOMAN EN CUENTA

Hoy al hombre se le quiere ver COMO UN SER DURO Y CASI INSENSIBLE, SÓLO HECHO PARA EL TRABAJO, LA PRODUCCIÓN Y LA PRODUCTIVIDAD.

Jesús en cambio nos enseña a amar al hombre tanto en SU GRANDEZA COMO EN SU DESVALIMIENTO.

Es ahí donde el amor se hace más necesario y verdadero, haciendo sentir la necesidad de otro mundo:
ü  CON AMOR HUMANO,
ü  CON AMOR DESINTERESADO Y
ü  QUE SE SIENTE EN EL CORAZÓN Y LAS BUENAS OBRAS, Y NO EN UN MUNDO SIGNADO CON EL SUFRIMIENTO HUMANO.

NO PODEMOS VER EL SUFRIMIENTO AJENO CON DESINTERÉS.

SÓLO EL HOMBRE QUE ES CAPAZ DE ACOGER EL AMOR MISERICORDIOSO, será capaz de darlo sin egoísmos.

Los enfermos así se constituyen en signos de la dignidad humana; Jesús se entrega a ellos y nos
Invita a servirle COMO EXPRESIÓN DE AMOR GENUINO AL HOMBRE.

Toda enfermedad grave, suele pasar por un desaliento radical, donde surge la pregunta del porqué de la vida, precisamente porque nos sentimos arraigados de ella. En esos momentos son las oraciones de nuestros familiares y amigos las que nos ayudan eficazmente.

Pero finalmente, será Dios que ANTE  NUESTRO CORAZÓN HERIDO NOS DARÁ SU AMOR MISERICORDIOSO LLENO DE ESPERANZA.

Cuando en nuestra aflicción decimos: Señor, Señor,  ¿Por qué me has abandonado?, sólo El nos aquietará y reconfortará con su gracia.
Es la cruz de Cristo la que proyecta un rayo de luz sobre el misterio del dolor humano.
SÓLO EN LA CRUZ PODREMOS ENCONTRAR UNA RESPUESTA VÁLIDA a la interpelación angustiada que surge en el corazón del hombre doliente.

´´Suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia” (Col. 1,24).
Identificados con Cristo en la cruz, el hombre puede experimentar QUE EL DOLOR ES UN TESORO, Y LA MUERTE GANANCIA (Flp. 1,21).
Puede experimentar como el amor a Cristo DIGNIFICA, HACE DULCE EL DOLOR Y NOS REDIME.

Este es el consuelo de los creyentes cuando somos con la fe verdaderos cristianos, así mantiene nuestra esperanza y aviva nuestra caridad.
Vista así la vida en libertad, gracias a Cristo, podremos ver la muerte como vida para nosotros, convirtiéndose en una cosecha abundante de redención.

Los tiempos de enfermedad no son realidades inútiles, más bien pueden convertirse ante Dios, los más decisivos para nuestras vidas, las de los nuestros y las de los demás con muchos frutos.
Hay adultos mayores que se van acercando a la ciudad permanente. Es una etapa para muchos de incomprensión y soledad.

Ésta, mas bien debe ser una etapa de reposo, de paz y felicidad, producto del amor de su familia y de sus amigos.

Esta edad se caracteriza por la experiencia y madurez QUE PERMITEN VER LA VIDA TERRENA CON LOS OJOS DEL ESPÍRITU SANTO, QUE NOS LLEVA A DIOS, A ESA PLENITUD QUE TODOS ANSIAMOS.

Cuando los cristianos viven en un lugar donde cunde el materialismo, ESTOS DEBEN ANTEPONER LOS VALORES DEL ESPÍRITU- UN PRECIOSO DON - Y ENTONCES LOS ANCIANOS SON TRATADOS CON CARIÑO, BIEN ATENDIDOS.

Muchos ancianos son migrantes, apartados de su tierra, más aun muchos no gozan de una jubilación, a ellos deben asistirlos el Estado Y TODO HOMBRE DE BUENA VOLUNTAD.

Si comprendemos esta gracia donde la fuerza del Espíritu es la que nos lleva a Dios, AHÍ ALCANZAREMOS LA PLENITUD Y  VIVIREMOS CON PAZ, SUPERANDO LA SOLEDAD.