miércoles, 8 de junio de 2016

¿SABÍAS QUE JESÚS QUIERE LIBRARNOS DE LA DESESPERANZA, DEL LLANTO AMARGO Y DESESPERADO PARA QUE NO TENGAMOS UNA VIDA CON AFLICCIÓN COMO LOS QUE NO TIENEN ESPERANZA?


¿SABÍAS QUE JESÚS QUIERE LIBRARNOS DE LA DESESPERANZA, DEL LLANTO AMARGO Y DESESPERADO PARA QUE NO TENGAMOS UNA VIDA CON AFLICCIÓN COMO LOS QUE NO TIENEN ESPERANZA?  
(1 Tes 4, 13).

Lucas nos narra que Jesús regresa a la vida a un único hijo de una pobre viuda, destacando más la misericordia que su poder mismo.

Nos presenta a Jesús, como el Señor, PORTADOR DE LA MISERICORDIA DIVINA PARA SU PUEBLO, PORTADOR DE VIDA, SOCORRO DEL NECESITADO.

Nahim en hebreo significa vergel, jardín de delicias, y está cerca de Sanen, donde el profeta Elías resucitó un muerto.
Pero el Naim al que entra Jesús no es un jardín de delicias sino de desdicha.

LO QUE SE ENCUENTRA NO ES LA VIDA, SINO LA MUERTE, UN CORTEJO FÚNEBRE

En medio del sepelio se destaca la protagonista del relato, una viuda.
En la sociedad judía del tiempo de Jesús, LA SEGURIDAD DE LA MUJER LE VENÍA DEL VARÓN; SIN ÉL, LA VIUDA ERA UN SER INDEFENSO Y DESVALIDO.

Sin respaldo económico ni protección social, la pobre mujer del pasaje no tiene ni siquiera al hijo que la sostenga. 

EN LA ESCRITURA LA VIUDA JUNTO CON LOS NIÑOS Y LOS EXTRANJEROS APARECEN COMO EL OBJETO DE UN AMOR PREFERENCIAL DE PARTE DE DIOS, QUE CUIDA DE ELLOS Y LOS DEFIENDE.

DIOS ES “PADRE DE HUÉRFANOS Y DEFENSOR DE VIUDAS” (Sal 68,5), “ÉL HACE JUSTICIA AL HUÉRFANO Y A LA VIUDA Y AMA AL EXTRANJERO” (Dt 10,18).

Por eso, LA RELIGIÓN AUTÉNTICA QUE AGRADA AL SEÑOR CONSISTE EN “HACER EL BIEN, BUSCAR EL DERECHO, PROTEGER AL OPRIMIDO, SOCORRER AL HUÉRFANO Y DEFENDER A LA VIUDA” (Is 1,17).

En  el evangelio de Lc (21, 1-4) y en el de Mc (12, 41-44), al final de la vida pública de Jesús, al final del camino del discípulo, como modelo del verdadero seguimiento del Maestro, la figura que aparece ES LA DE OTRA POBRE VIUDA, QUE EN LA ALCANCÍA DEL TEMPLO NO DEJÓ LO QUE LE SOBRABA, COMO LOS RICOS, SINO QUE DIO “DESDE SU POBREZA TODO LO QUE TENÍA PARA VIVIR” (21,4).

Su gesto pudo pasar desapercibido entre la gente que entraba y salía del templo, pero Jesús se fijó en ella y la puso de ejemplo a sus discípulos para que actuaran como ella.

MUCHAS VECES LO POBRES NOS EVANGELIZAN CON SU GENEROSIDAD PARA COMPARTIR.

Conviene señalar que es la primera vez que el evangelio de Lucas designa a Jesús con el título de SEÑOR, KYRIOS  que encierra una confesión de fe.

Jesús, el Kyrios, ES QUIEN RESTITUYE A LOS HIJOS A LA VIDA.
El título de Señor, ADONAI, es el que los hebreos atribuían a  SEÑOR, AMO, GOBERNANTE.

JESÚS, en cambio es Dios, destacaba la idea de poder y dominio soberano, EQUIVALÍA A SEÑOR PORQUE ES UN DIOS QUE SE CONMUEVE, UN DIOS, CON CORAZÓN.

Conmovido, pues, por la situación de la mujer, Jesús al verla le dice: “No llores más”.
Él sabe que es natural e inevitable que la mujer llore ante el hijo muerto.
Percibe además que el dolor y llanto que a todos nos causa la muerte, se refleja en esta mujer.
Jesús lo siente, no ignora la tragedia humana, también Él lloró ante la tumba de Lázaro, su amigo muerto, o ante Jerusalén, la ciudad santa.

EL LLANTO ES EL VELO QUE CAE SOBRE LA DESESPERANZA FRENTE A LO IRREMEDIABLE.

EL LLANTO INTENTA EXPRESAR LO QUE LAS PALABRAS YA NO PUEDEN.

JESÚS QUIERE LIBRARNOS DE LA DESESPERANZA, DEL LLANTO AMARGO Y DESESPERADO.
NO QUIERE, COMO DICE SAN PABLO, QUE LOS CREYENTES “SE AFLIJAN COMO LOS QUE NO TIENEN ESPERANZA” (1 Tes 4, 13).

LA FE EN CRISTO INFUNDE ESPERANZA EN LA VICTORIA SUPREMA SOBRE LA MUERTE.

“Jesús, acercándose, tocó el ataúd”.
CON ELLO QUIERE MANIFESTAR QUE DIOS SE HA APROXIMADO HASTA EL FONDO DE NUESTRA MISERIA, HA TOCADO NUESTRO DOLOR Y NUESTRO DESTINO DE MUERTE.
Tocando el leño de la cruz vencerá definitivamente a la muerte.

MUCHACHO, A TI TE LO DIGO, LEVÁNTATE”, le ordena Jesús.
Le dirige la palabra creadora que de la muerte suscita vida.
En ella está todo su poder salvador, que nos lleva a decir: “YO ESPERO EN EL SEÑOR CON TODA MI ALMA Y CONFÍO EN SU PALABRA” (Sal 130,5).

Dice el relato que el joven revivido, simplemente “se incorporó” –pálido reflejo del Cristo que sale victorioso de la tumba– y “se puso a hablar”.

El hablar es una característica del ser humano, creado a imagen de Dios.
En hebreo los animales del campo son llamados behemot: seres mudos.
Sólo la persona humana tiene la capacidad de comunicarse mediante la palabra Y POR ESO ES IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS QUE, POR SER AMOR, ES ESENCIALMENTE RELACIÓN, COMUNICACIÓN.

El mal, rompe en el ser humano la imagen de Dios y encierra al sujeto en sí mismo.

El joven del relato padecía la muerte, QUE EN LA BIBLIA ES CONSECUENCIA DE LA MALEDICENCIA  DE LA HUMANIDAD.

La liberación que Cristo le aporta se simboliza en el devolverle la capacidad de relacionarse mediante la palabra.
El asombro cunde entre la gente. Interpretan el signo no sólo como un favor a la viuda y a su hijo, sino para todo el pueblo.

VEN EN JESÚS LA PRESENCIA DEL PODER DE DIOS QUE HA VISITADO A SU PUEBLO.

Y la noticia se propagó: EL EVANGELIO, LA BUENA NOTICIA DE QUE LA MUERTE HA SIDO VENCIDA.

Este evangelio llega a nosotros, NOS TOCA EN NUESTRAS TRISTEZAS, MIEDOS Y DESESPERANZAS.


Nos hace ver esta luz: para todo el que llora, para todo el que muere, Jesús es el KYRIOS VENCEDOR, quien siempre nos ilumina en las oscuridades para darnos seguridad y disipar nuestros miedos.

PARROQUIA JESUITA, EN EL HOY DE AMÉRICA LATINA

PARROQUIA JESUITA, EN EL HOY DE AMÉRICA LATINA


EL POR QUÉ LOS JESUITAS VELAN POR EL SERVICIO DE LA PASTORAL PARROQUIAL.
América Latina, con sus más de 550 millones de habitantes, es un continente en crecimiento urbano acelerado y joven, con una media de edad que no llega a los 20 años.
En esta porción de nuestra Tierra, la mayoría católica alcanza más del 80% de la población. Sin embargo, Latinoamérica es la región que tiene menos sacerdotes por católico.

Las necesidades y carencias pastorales son amplias y sentidas. Somos conscientes que la solución de las amplias necesidades sociales y eclesiales existentes en Latinoamérica, SÓLO SERÁ FRUTO DE UN ESFUERZO DE TODA LA SOCIEDAD, DE LA QUE ES PARTE LA IGLESIA, Y QUE EL APORTE QUE PODEMOS REALIZAR ES PEQUEÑO ANTE LA MAGNITUD DE NUESTROS PROBLEMAS.
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El carisma que el Señor regaló a la Compañía de buscar con afán su mayor gloria, ha suscitado en nuestras Provincias una rica variedad de servicios a nuestros pueblos y a la Iglesia.
Entre estos, ha florecido la pastoral parroquial.
Al presente, la Compañía en Latinoamérica, tiene la responsabilidad pastoral en 191 parroquias, con 300 jesuitas aproximadamente, de los 3200 jesuitas que trabajan actualmente en 2000 parroquias sembradas por todo el mundo.

El Apostolado Parroquial, ES UN VALIOSO SERVICIO ECLESIAL QUE “OFRECE UN CONTEXTO QUE FAVORECE LA VIDA Y SOLIDARIDAD CON LOS POBRES” Y “EN CIERTAS CIRCUNSTANCIAS CONSTITUYE UN LUGAR ADECUADO PARA VIVIR NUESTRA MISIÓN AL SERVICIO DE LA FE Y LA PROMOCIÓN DE LA JUSTICIA”.

San Ignacio se mostraba reacio al trabajo parroquial porque LOS MIEMBROS DE LA COMPAÑÍA “DEBERÍAN ESTAR CADA HORA PREPARADOS PARA DISCURRIR POR UNAS PARTES Y OTRAS DEL MUNDO”.

Una interpretación del texto que no tomara en cuenta el contexto social y eclesial de Ignacio, llevaría a considerar el servicio parroquial como contrario a nuestro carisma, y por lo tanto, a los que lo ejercen, como desobedientes a nuestro modo de proceder.

Es obvio, que el contexto social y eclesial experimentó cambios sustanciales respecto al momento fundacional de la Compañía.
Baste indicar que LAS PARROQUIAS LATINOAMERICANAS NO GOZAN DE PREBENDAS O SUBSIDIOS DE LA MONARQUÍA.

Es más, al presente, a diferencia de aquel tiempo, de entre nuestras obras e instituciones, las parroquias son las que presentan más facilidad para dejarlas y asumir otras en lugares más necesitados, ofreciendo la agilidad apostólica tan deseada  por Ignacio.

Conforme a nuestro carisma, EL JESUITA EN LA PARROQUIA ESTÁ LLAMADO A HACER “UNA APORTACIÓN RELEVANTE A LA VIDA DE LA MISMA”.

Por ello, SENTIMOS EL DESAFÍO DE COLABORAR CON LA IGLESIA EN LA BÚSQUEDA DE NUEVOS MODELOS DE PASTORAL PARROQUIAL QUE AYUDEN A MEJORAR EL SERVICIO EVANGELIZADOR AL INICIO DEL NUEVO SIGLO.

Confiados en el Señor e iluminados por el Vaticano II, el Magisterio, particularmente latinoamericano,  hemos trabajado este proyecto para las parroquias confiadas a los jesuitas.

ESPERAMOS CONTRIBUYA A LA CONSTRUCCIÓN DE COMUNIDADES QUE SEAN SEÑALES CLARAS Y PROFÉTICAS DEL REINO DE DIOS Y AYUDEN AL SURGIMIENTO DE LA SOCIEDAD SOLIDARIA.

Este proyecto que se viene trabajando desde el año 1998 es fruto, primeramente, de la experiencia y reflexión pastoral DE LOS JESUITAS Y LAICOS con los que colaboran en la pastoral parroquial, y que después de revisado presentamos ahora para orientar nuestro servicio en las parroquias que la Iglesia ha confiado a la Compañía.

Estas parroquias se organizan en red, RELAPAJ (Red Latinoamericana de Parroquias Jesuitas), para buscar una mejor comunicación y ayuda mutua entre ellas.

En este artículo no están incluidas las parroquias en zonas indígenas, pues estas son meditadas en el sector de la pastoral indígena.

En aquel contexto socio-eclesial, para San Ignacio, la cura de almas se oponía a la disponibilidad apostólica del jesuita.

En este proyecto, los Provinciales de A.L., convocan las reuniones de párrocos por asistencias en Bogotá y Porto Alegre (1998), PARA DINAMIZAR Y ORIENTAR el  CONTEXTO SOCIO-RELIGIOSO ACTUAL.

EL CONTEXTO SOCIO-CULTURAL EN EL CUAL NOS DESENVOLVEMOS ESTÁ EN CONTINUO CAMBIO.
Aun los mismos paradigmas para interpretar las realidades se modifican. Es más, estamos en un cambio de época.
Estas modificaciones en nuestra realidad social y religiosa entrañan la necesidad de evaluar y repensar la labor que como jesuitas realizamos.
La Pastoral Parroquial no es una excepción. 

Realidad, encarnación, discernimiento y evangelización:

A LA LUZ DEL MISTERIO DE LA ENCARNACIÓN,
EL ÁMBITO DEL UNIVERSO MATERIAL,
EL ÁMBITO DE LO HUMANO Y
SU HISTORIA DEJÓ DE SER CONSIDERADA COMO PROFANA Y VACÍA DE MISTERIO DE SALVACIÓN.

Comprendimos que todo el universo, que todos los pueblos y sus culturas ESTAMOS INVOLUCRADOS EN UN PROCESO HISTÓRICO SALVÍFICO DONDE PARTICIPAMOS DE LA MISMA VIDA DIVINA (Col 1,15-18; Ef 1, 3-6).

Por ello, la realidad cotidiana, nuestro trabajo, nuestra historia, en particular la de los pobres, ES LUGAR DONDE ENCONTRAMOS AL SEÑOR Y SUS INTERPELACIONES (GS, 1.4).

La revelación nos confirma que está historia es lugar de prueba. Por ello, en la realidad DEBEMOS DISTINGUIR LO QUE ES PRESENCIA Y VIDA DEL SEÑOR, DE LO QUE ES AUSENCIA DE DIOS.

Por lo tanto, CONOCER Y ANALIZAR LA REALIDAD EN SUS ASPECTOS MÁS SIGNIFICATIVOS ES PARTE INTEGRAL DE TODA EVANGELIZACIÓN CRISTIANA.

Por ello, destacamos algunos rasgos sobresalientes de la misma.

A nivel mundial: Todavía todos navegamos en un solo barco, la Tierra.

Al presente, vivimos un fuerte proceso de globalización, EL CUAL ESTÁ CONTROLADO POR EL MERCADO CAPITALISTA NEOLIBERAL.
La hegemonía neoliberal, marcada con frecuencia por la injusticia y la violencia, no sólo se refiere a la economía, SINO QUE TAMBIÉN IMPLICA FUERZAS POLÍTICAS Y TENDENCIAS CULTURALES, PROMOVIDAS ÉSTAS POR LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

A su vez, los avances científicos y técnicos son fuertes y acelerados.
El sistema capitalista neoliberal ha impulsado mayor generación de bienes, mayor interrelación entre pueblos y culturas, PERO A LA VEZ, MAYOR INJUSTICIA Y VIOLENCIA POR LA DESIGUAL PARTICIPACIÓN DE DICHOS BIENES.

Se reconoce que el principal problema de la humanidad actual es la pobreza. Sin embargo, es hoy un signo esperanzador la presencia activa de hombres y mujeres en todos los pueblos del mundo QUE SE ORGANIZAN Y TRABAJAN EN LA BÚSQUEDA E IMPLEMENTACIÓN DE UN SISTEMA SOCIAL SOLIDARIO, FUNDADO EN LOS DERECHOS HUMANOS, DONDE EL DERECHO A LA VIDA, CON CALIDAD DIGNA DE PERSONAS HUMANAS, SEA REALIDAD PARA TODOS LOS HABITANTES DEL PLANETA.

A nivel latinoamericano: América Latina, multiétnica y pluricultural, a pesar de la fe cristiana de la gran mayoría de su población, ES UNA DE LAS REGIONES DEL MUNDO CON MAYOR INJUSTICIA Y DESIGUALDAD SOCIAL.

La interminable deuda externa e interna sangra gravemente a nuestros pueblos.
Las injusticias y violencias del sistema neoliberal que padecemos son causa principal, aunque no única, DEL AGRAVAMIENTO DE LA ANTIGUA POBREZA, COMO DEL SURGIMIENTO DE NUEVAS POBREZAS Y DE GRAVES LLAGAS SOCIALES COMO: LA MIGRACIÓN DE MILLONES DE SUS POBLADOS QUE SE CONSTITUYE EN ESTE APOSTOLADO.

Este trabajo se prosigue en las reuniones de Quito y Lima (1999), que culminan en el 1er. encuentro latinoamericano de Cochabamba (2000), después de la constitución de la CPAL, en Nov. del 99.
Este encuentro, que contó con la asesoría del P. Taborda S.J., aprovecha la iniciativa de la Asistencia Sur, que sistematizó las reflexiones realizadas en un “Perfil de las parroquias en A.L.”, y que también fue asumido por la Asistencia Norte.
En el 2º encuentro realizado en México (2001) se hacen nuevas observaciones, y se encomienda al P. Roberto Oliveros S.J., recién nombrado coordinador del trabajo parroquial en la CPAL, que incorpore dichas correcciones y ofrezca una renovada redacción.
Este trabajo se realiza con la ayuda de observaciones de algunos Provinciales y del equipo central de la CPAL.
El proyecto nuevamente se estudia críticamente en el 3er. encuentro efectuado en Recife (2002), que contó con el aporte eclesiológico del P. Pedro Trigo S.J., y se somete a la CPAL para su corrección y aprobación.

Desde inicios del año 2000, la elaboración de prioridades y objetivos para la Compañía en el hoy de América Latina fue y continúa siendo tarea central para la CPAL.

En el ámbito socio-económico y socio-político, la situación descrita en la Carta de los Provinciales sobre “El Neoliberalismo en América Latina”, Cd. de México, Nov. 1996, CONTINÚA ACTUAL Y HOY TIENE AÚN MÁS VIGENCIA FRENTE AL CRECIENTE DETERIORO DE LA REALIDAD DESCRITA.

TRABAJADORES QUE PROVOCAN DESINTEGRACIÓN FAMILIAR; LA EXCLUSIÓN LABORAL Y SOCIAL DE MILLONES DE PERSONAS ASÍ COMO EL CONTINUO CRECIMIENTO DE LA VIOLENCIA Y LA DELINCUENCIA.
Es más, asistimos a:
UN AMPLIO DEBILITAMIENTO DE VALORES HUMANOS Y RELIGIOSOS QUE AUSPICIA EL NARCOTRÁFICO,
EL AUMENTO DE LA DELINCUENCIA COMÚN Y LA CORRUPCIÓN EN CLASES DIRIGENTES, INSTITUCIONES Y CUERPOS GUBERNAMENTALES.

Estas realidades desafían nuestra evangelización y nos invitan a enfrentarlas con decisión.
ES MOTIVO DE ESPERANZA Y ALEGRÍA CONSTATAR LA EXISTENCIA DE NÚCLEOS DE SOCIEDAD CIVIL, QUE VAN ALCANZANDO RELEVANCIA SOCIAL POR LO RECIO DE SUS VALORES Y POR SU ARDUA LABOR EN FAVOR DE UN ORDEN SOCIAL SOLIDARIO QUE IMPLICA:

EL COMBATE AL INJUSTO EMPOBRECIMIENTO Y MISERIA DE MILLONES DE LATINOAMERICANOS, LUCHA A FAVOR DE LA JUSTICIA,
EL COMBATE A SITUACIONES Y ESTRUCTURAS SOCIALES QUE LASTIMAN LA VIDA HUMANA, PARTICULARMENTE DE LAS MAYORÍAS POBRES Y EXCLUIDAS, LUCHA A FAVOR DE LOS DERECHOS HUMANOS, LA ECOLOGÍA Y LA DEMOCRACIA,
 EL COMBATE A LA CORRUPCIÓN Y LA IMPUNIDAD, LUCHA A FAVOR DE LA HONESTIDAD.

 Algunos rasgos de nuestra realidad eclesial: Nuestro continente es católico mayoritariamente, a pesar de la creciente presencia de otros movimientos religiosos. SIN EMBARGO, LAS INJUSTICIAS SOCIALES, NOS HACEN VER QUE NO VIVIMOS LOS FRUTOS DE ESTA PERTENENCIA A LA IGLESIA DE CRISTO.

ANTE LA CRISIS DE VALORES QUE MARCA A LA SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA, LA IGLESIA CATÓLICA Y OTRAS DE LARGA TRADICIÓN, TIENDEN A PROTEGERSE ACENTUANDO LA IMPORTANCIA DE LO INSTITUCIONAL, LO DOCTRINAL Y LO NORMATIVO.

En ese contexto TIENDE A DISMINUIR EL DIÁLOGO FRANCO Y ABIERTO CON LA SOCIEDAD Y DENTRO DE LA MISMA IGLESIA, CON LO CUAL CRECEN TENDENCIAS FUNDAMENTALISTAS E INTEGRISTAS.

SE REQUIERE UNA EVANGELIZACIÓN INTEGRAL QUE CONSTRUYA UNA NUEVA FORMA DE SER IGLESIA, que sea fruto de la inculturación del Evangelio.
Así mismo, con esperanza vemos la ilusión y el esfuerzo de numerosas personas: matrimonios, jóvenes, ancianos, mujeres, indígenas, intentando dar solución a nuestros problemas, creando comunidades cristianas en los diversos sectores sociales e intentando crear signos del Reino de Dios entre nosotros.

La Compañía de Jesús tiene una rica y valiosa tradición misionera, evangelizadora y educativa en Latinoamérica.
Actualmente estamos presentes en todos los países de Latinoamérica y el Caribe, con algunas obras y servicios apostólicos muy estimados social y eclesialmente.
Sin embargo, ante los desafíos globales que lanza el mundo actual a nuestra misión, parece que ofrecemos una respuesta fragmentada, poco coordinada y coherente, sin prioridades y objetivos comunes al conjunto del cuerpo de la Compañía.
Buenas motivaciones no faltan. Requerimos de obras, proyectos y acciones concretas comunes que den autenticidad y credibilidad a los principios y valores que profesamos y proclamamos.

Breve acercamiento a la realidad sociológica de la parroquia:
Si bien la constitución teológica de la parroquia en estos últimos años se ha profundizado, su dimensión sociológica ha entrado en cierta crisis.
Hemos pasado de una sociedad de Cristiandad a otra heterogénea y pluricultural.
Además, el reciente crecimiento poblacional y urbanización de su mayor parte, presenta nuevos desafíos.
Es más, algunos creen que la parroquia territorial ya no es conveniente y adecuada. EN MUCHOS LUGARES DE AMÉRICA LATINA, EL CATOLICISMO TIENE MÁS UN TINTE SOCIOLÓGICO QUE TEOLOGAL.

LA PARTICIPACIÓN DE MUCHOS CATÓLICOS EN LAS PARROQUIAS ESTÁ MARCADA MÁS POR LA COSTUMBRE QUE POR LA FE.

La parroquia se constituye en un elemento cultural y respetado, PERO QUE NO INVOLUCRA LA VIDA DE LAS PERSONAS: SE SEPARA LA FE DE LA VIDA.

La heterogeneidad social da pie al surgimiento de diferentes pastorales específicas y movimientos apostólicos, que en ocasiones, dificultan una pastoral de conjunto.
Por estos y otros problemas estamos trabajando intensamente para renovar nuestras parroquias, profundizado teológicamente en las estructuras o niveles eclesiales fundamentales:
Familia cristiana,
Pequeñas comunidades eclesiales,
Parroquia,
Iglesia local,
Superando así ampliamente las meras descripciones sociológicas o administrativas de las mismas.

Así, SE NOS ENSEÑA QUE LA FAMILIA ES “IGLESIA DOMÉSTICA”, PRIMERA COMUNIDAD EVANGELIZADORA, LA CÉLULA PRIMERA Y VITAL DE LA SOCIEDAD.

Los esposos, para cumplir su misión, son bendecidos y fortalecidos con el sacramento del matrimonio, PUES “DEBEN SER PARA SUS HIJOS LOS PRIMEROS PREDICADORES DE LA FE, MEDIANTE LA PALABRA Y EL EJEMPLO”.

Es así que estamos trabajando intensamente para revertir esta situación de deshumanización y hasta de descristianización que tanto daño nos viene haciendo en el mundo.

domingo, 5 de junio de 2016

¿SABIAS QUE  EL AMOR MISERICORDIOSO DEBE SER LA NORMA DE TODO COMPORTAMIENTO HUMANO?

Cristo vino con una misión trascendental al mundo:

ÉL NO HA VENIDO A CONDENAR SINO A SALVAR (Jn 3,17),

Nos muestra, además, el modo de pensar y actuar de Jesús EN CONTRAPOSICIÓN CON EL MODO DE PENSAR Y ACTUAR DE LOS QUE SE CREEN LOS PUROS Y JUZGAN Y CONDENAN A LOS DEMÁS.

Éstos, los fariseos y doctores de la ley, le traen a una mujer que han sorprendido en adulterio.
Según la ley judía (Dt 5,18ss; Lev 18,20; 20,10), el adulterio en una mujer, era un delito que se castigaba con la pena de muerte por lapidación.
Pero lo que quieren los fariseos y escribas es juzgar a Jesús.
Por eso le preguntan: «Señor, esta mujer ha sido atrapada en adulterio. ¿Qué dices sobre ello?».

Si Jesús se opone al castigo, DESAUTORIZA LA LEY DE MOISÉS; si la aprueba, ECHA POR TIERRA TODA SU ENSEÑANZA SOBRE LA MISERICORDIA Y CONTRADICE LA AUTORIDAD CON QUE ÉL MISMO HA PERDONADO A LOS PECADORES.

Al mismo tiempo, si Jesús afirma que se debe apedrear a la mujer, entra en conflicto con los romanos que prohíben a los judíos aplicar la pena de muerte; y si se opone, aparece en contra de las aspiraciones de los judíos de ejercer con autonomía sus derechos.


La pregunta era capciosa por donde se la viera.

PERO JESÚS TIENE QUE HACER PRESENTE A AQUEL QUE DA LA LEY Y ES LA FUENTE DE TODA JUSTICIA, TIENE QUE HACER VER, ASIMISMO, QUE EL AMOR MISERICORDIOSO HA DE SER LA NORMA DE TODO COMPORTAMIENTO HUMANO.

Por eso guarda silencio y con su gesto de ponerse a escribir con el dedo en el suelo, parece no interesarse en la cuestión planteada.

De manera similar a la parábola del Hijo Pródigo, que retorna a su hogar, en la cual su hermano no estuvo de acuerdo con QUE SU PADRE PERDONARA Y ACOGIERA CON MUCHO AMOR al hijo que se había ido con su herencia y la había despilfarrado;  el pasaje de la mujer adúltera tiene una importancia capital en el mensaje cristiano:
PONE DE MANIFIESTO QUE EL DIOS QUE SE NOS HA         REVELADO EN JESÚS BUSCA LO PERDIDO DE ESTE MUNDO (Yo he venido a buscar y salvar lo que estaba perdido, Lc 19), es amigo de publicanos y pecadores (Lc 7,34), QUE EN JESÚS ENCUENTRAN EL PERDÓN Y LOGRAN REHACER SUS VIDAS.

Por eso, por revelar un Dios así, los fariseos y doctores de la ley
       acusarán a Jesús de blasfemia: porque se atribuye el poder divino de perdonar, “¿PORQUE SIENDO UN HOMBRE TE HACES DIOS?” (Jn 10, 33; Jn 19,7).

«Esta mujer ha sido atrapada en adulterio. ¿Qué dices sobre ello?», GRITAN LOS QUE SE CREEN JUSTOS.
      La mujer por su parte, con su dignidad por los suelos no puede aducir nada; sólo aguarda la terrible condena.
      
       Pero ella no imagina que a su lado está quien personifica la misericordia.
Sabe, sí, que su vida está en manos de ese rabí galileo llamado Jesús, de quien se dice que habla con una autoridad que sólo a Dios corresponde.
Pero no sabe que Él la conoce mejor que quienes la acusan Y QUE YA LA HA MIRADO CON PROFUNDA COMPASIÓN Y ESTÁ DISPUESTO INCLUSO A DAR SU VIDA POR ELLA, COMO EL PASTOR BUENO QUE SALE A BUSCAR A LA OVEJA PERDIDA.

De pronto, Jesús se levanta y su voz resuena otorgándole a la mujer el indulto, eximiéndola de su responsabilidad penal, otorgándole el indulto de la pena que podría corresponderle.

“Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra”. Y los acusadores de la mujer se van retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, porque no hay ninguno que esté sin pecado.

Jesús queda solo con la mujer. “QUEDARON FRENTE A FRENTE LA MÍSERA Y LA MISERICORDIA”, dirá San Agustín.



Y Jesús le pregunta: «¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado?». «Ninguno, Señor», responde ella con estupor por lo sucedido.
Jesús se le acerca y le dice: «TAMPOCO YO TE CONDENO. PUEDES IRTE, PERO NO VUELVAS A PECAR».

UN FUTURO DE DIGNIDAD, DE VIDA REHECHA Y TRANSFORMADA SE ABRE PARA ELLA.

CON FRECUENCIA SOLEMOS SER DUROS E INSENSIBLES, Jesús en cambio no puede dejar de demostrar su misericordia entrañable.

EL AMOR ESTÁ POR ENCIMA DE LA INTRANSIGENCIA, RESUELVE EL PECADO, VENCE AL CASTIGO.


Este es el mensaje QUE DEBEMOS HACERLO NUESTRO Y PROCURAR PONER EN PRÁCTICA, sobre todo en esta cuaresma de este Año Santo de la Misericordia.

NO JUZGUEMOS, NO CONDENEMOS, MOSTRÉMONOS SIEMPRE DISPUESTOS A REHABILITAR AL OTRO Y DARLES A TODOS UNA OPORTUNIDAD.

“No veo más solución –dice Etty Hillesum en el campo de concentración– sino que cada cual se examine retrospectivamente su conducta y extirpe y aniquile en sí todo cuanto crea que hay que aniquilar en los demás.

Y CONVENZÁMONOS DE QUE EL MÁS PEQUEÑO ÁTOMO DE ODIO QUE AÑADAMOS A ESTE MUNDO LO VUELVE MÁS INHÓSPITO DE LO QUE YA ES” (Journal, p. 205).

sábado, 4 de junio de 2016

¿ESTAMOS AYUDANDO EN EL DESARROLLO DE LA SEMILLA QUE CRECE DE DÍA Y DE NOCHE, PERMITIENDO QUE LA FUERZA DE DIOS TRIUNFE SOBRE NUESTRA DEBILIDAD?


¿ESTAMOS AYUDANDO EN EL DESARROLLO DE LA SEMILLA QUE CRECE DE DÍA Y DE NOCHE, PERMITIENDO QUE LA FUERZA DE DIOS  TRIUNFE SOBRE NUESTRA DEBILIDAD?


Era domingo, día en que la Iglesia se congrega para celebrar la Eucaristía, EL MEMORIAL DE AQUÉL SIN EL CUAL NO EXISTIRÍA.

La Iglesia vive de la presencia del Resucitado en el mundo.
Por eso la Iglesia hace el memorial de su Señor y el memorial hace a la Iglesia en su ser más íntimo.

EN ELLA, CRISTO SE NOS HACE PRESENTE, SALE A NUESTRO ENCUENTRO.

Todo nos viene en y por la Iglesia: hasta el nombrar a Jesús y reconocerlo como Salvador nuestro.

Se diría que este es el principal mensaje que el evangelio de hoy nos propone.

Juan nos relata que  se trata de una iglesia atemorizada: los discípulos están “con las puertas atrancadas por miedo a los judíos”, a lo que les pueda pasar.

En circunstancias así, la unión se vuelve casi gregaria, instintiva.
Se busca la protección en la proximidad de unos con otros y surge también el rechazo al extraño, a lo que es percibido como ajeno a la conciencia colectiva.

Esta clase de temor sigue actuando hoy sobre nosotros en la sociedad y en la Iglesia misma.
Sin embargo, a pesar de los obstáculos que levantamos los hombres, a pesar de nuestra oscuridad y de nuestros miedos, el Resucitado se nos hace presente en la Iglesia. ATRAVIESA LOS MUROS DENTRO DE LOS CUALES NOS ENCERRAMOS.
Y crea la unión verdadera, unión dinámica y de apertura, unión en el amor que reconcilia y alienta.

Se puede decir que en el Evangelio hay una invitación a reconocer a Jesús viviente en la Iglesia, superando todo lo que ella carga consigo de oscuridad o de inconsecuencia, de algo que no llegamos a captar ni, por tanto, a perdonar, pero que, VISTO CON SIMPATÍA Y DESDE EL INTERIOR, NOS MANIFIESTA LA PRESENCIA Y ACCIÓN DE QUIEN, A PESAR DE TODO, NO LA ABANDONA NUNCA.

Reconocer la presencia del Señor en su Iglesia nos da la confianza que necesitamos PARA VIVIR INTENSAMENTE NUESTRA VIDA TAL COMO ES: EN Y PARA LA IGLESIA.

Y agradecer que Dios nos permita vivir con su Hijo una vida oculta y no exenta de contradicciones, dificultades y oscuridades, pero que EN ESO MISMO MANIFIESTA EL DESARROLLO DE LA SEMILLA QUE CRECE DE DÍA Y DE NOCHE SIN QUE NOS DEMOS CUENTA, PERMITIENDO QUE LA FUERZA DE DIOS TRIUNFE SOBRE  NUESTRA DEBILIDAD.

Jesús está. Jesús viene a los suyos. Y eso basta.
El relato de Juan –como, por lo demás, todos los relatos de las apariciones del Resucitado– SON TESTIMONIOS DE FE QUE FUERON ESCRITOS PARA QUE TAMBIÉN NOSOTROS PODAMOS DISTINGUIR LOS SIGNOS DE LA PRESENCIA DE CRISTO EN NUESTRA VIDA.

Debemos, pues reconocerlo en la acogida que los discípulos se dan, en los esfuerzos por acoger al extranjero, en la reunión que permite incorporar a todo el que estaba al margen del interés colectivo de la comunidad, de manera semejante a la experiencia de los dos discípulos que se dirigían a Emaús.

Cuando se dan estos signos del amor, QUE ACOGE Y REÚNE, BROTA LA PAZ, SIGNO POR EXCELENCIA DE LA PRESENCIA DEL RESUCITADO (Jn. 20, 19.21), la paz que echa fuera el temor al restablecer el dominio de la razón y la seguridad fundada en la confianza.

Entonces, Jesús les mostró las manos y el costado: haciéndoles referencia a su historia, a lo que ha hecho por nosotros, para que entendamos que Él, el Jesús Resucitado, ES EL MISMO JESÚS DE NAZARET, DE JUDEA Y DEL CALVARIO, NO OTRO.

Siempre se manifiesta por lo que hace por nosotros. Y los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor (v. 20).

Reconocer al Señor en nuestra vida es el motivo fundamental de nuestra alegría, de la alegría que el Señor prometió a los suyos: “VOLVERÉ A VERLOS Y DE NUEVO SE ALEGRARÁN CON UNA ALEGRÍA QUE YA NADIE LES PODRÁ ARREBATAR” (JN 16,22), PORQUE ES LA “ALEGRÍA PERFECTA” Jn 15,11).

La Iglesia, y nosotros con ella, vivimos de esa alegría, necesitamos de esa alegría.
Esa afirmación refleja nuestra verdad: el Señor está con nosotros y no nos abandonará nunca.
Y les dio su Espíritu. Jesús sopló sobre ellos, en gesto simbólico que evoca el gesto creador de Dios sobre Adán.

LES DIO EL ESPÍRITU SANTO PROMETIDO, QUE LES RECORDARÁ TODO LO QUE ÉL LES HABÍA ENSEÑADO Y LOS CONDUCIRÁ HACIA LA VERDAD COMPLETA.

Es el Espíritu que consuela, fortalece y renueva.
MEDIANTE ÉL, JESÚS HACE DE NOSOTROS CRIATURAS NUEVAS, Y CON ESTA NOVEDAD NOS HACE CAPACES DE TRANSMITIR A LOS DEMÁS EL MENSAJE DE QUE EL PECADO, ES DECIR, LA CARGA OPRESORA DEL HOMBRE, PUEDE PERDER SU FUERZA MORTÍFERA, SI SE ACEPTA ESTAR CON CRISTO Y SE ACEPTA SU PERDÓN, QUE NOS RECONCILIA Y CAMBIA.

La segunda aparición, con Tomás presente, hace ver un signo distinto, cuya finalidad se descubre al final.

El reconocimiento del Resucitado fue gradual.
A los discípulos no les fue fácil acceder a la fe en la resurrección del Señor: a pesar de los signos y del mensaje que llegó a sus oídos hubo entre ellos titubeos, dudas e incredulidades, como nos lo hacen ver repetidas veces los evangelios como lo es  en el caso de María Magdalena –que tanto había amado a Jesús–, y de Pedro –el primero de los apóstoles– y también el resto de los once.

Sólo el discípulo Juan a quien Jesús amaba reconoce de inmediato el triunfo de su Señor en la resurrección.
Tomás aparece como el que más resistencia opone a creer en el testimonio de los discípulos.
Por eso se ha alejado de la comunidad en la que el Resucitado se hace presente y da su Espíritu.
Sin embargo, siente que necesita vivir aquella experiencia para poder él también dar el testimonio: ¡He visto al Señor! Pero pone condiciones: no sólo quiere ver sino tocar, incluso, las llagas de su Señor.
Ocho días después, Jesús vuelve y le concede ese don, HACIÉNDOLE VER LOS SIGNOS DE SU MUERTE Y DE SU AMOR, SIGNOS QUE LO MUESTRAN COMO EL VENCEDOR DE LA MUERTE, QUE ABRE PARA NOSOTROS LA POSIBILIDAD DE LA ETERNA COMUNIÓN CON EL PADRE.

Y Tomas responde con una de las más perfectas profesiones de fe que aparecen en el evangelio: “¡SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO!”.

Jesús entonces ALABA LA FE DE QUIENES SIN HABER VISTO, HAN CREÍDO.
Es decir, alaba nuestra fe. Porque, en efecto, nosotros creemos confiando en la palabra que los testigos nos transmitieron en los Evangelios, mediante la cual tenemos acceso a la fe en Jesús como el Cristo, Hijo de Dios, Y ASUMIMOS UNA VIDA NUEVA, DESTINADA A SER VIDA ETERNA.

Así, pues, para los discípulos de todos los tiempos, para nosotros, para quienes buscan a Cristo, AHÍ ESTÁN LOS SIGNOS QUE PERMITEN RECONOCER SU PRESENCIA.

CRISTO ESTÁ:
EN LA ACOGIDA QUE BRINDAMOS AL PRÓJIMO,
EN LA MEDITACIÓN DE LA ESCRITURA QUE NOS TRANSMITE SU PALABRA,
EN LA MESA DEL PAN ÚNICO Y COMPARTIDO,
EN LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN Y
EN NUESTRO PROPIO ENVÍO A ANUNCIAR –DE PALABRA Y DE OBRA– QUE CRISTO, VENCEDOR DE LA MUERTE, NOS MUESTRA EL CAMINO SEGURO PARA ALCANZAR LA META DE TODO LO QUE ANHELAMOS:
LA FELICIDAD QUE UN DÍA SE NOS MANIFESTARÁ Y DARÁ A LOS QUE ESPERAMOS EN CRISTO, UNA VEZ QUE HAYAMOS RECIBIDO LA REALIDAD DE LO QUE AHORA POSEEMOS EN ESPERANZA