jueves, 25 de agosto de 2016

“HAY MÁS FELICIDAD EN DAR QUE EN RECIBIR”; ASÍ CONSEGUIMOS LA ALEGRÍA VERDADERA.

“HAY MÁS FELICIDAD EN DAR QUE EN RECIBIR”; ASÍ CONSEGUIMOS LA ALEGRÍA VERDADERA.
MT 25,14-30
Homilía del padre Carlos Cardó

El señor que reparte sus bienes y se va a un país lejano es Jesucristo que, después de habitar entre nosotros, se ausenta; elevado primero a la cruz y ascendido después a los cielos.

Se ausenta visiblemente de nuestro mundo y, algún día, no sabemos cuándo, volverá.
Pero no nos deja solos.
Por su resurrección, se ha hecho próximo a nosotros, cualquiera que sea la situación en que nos encontremos, cualquiera que sea nuestro pecado o nuestro sufrimiento.

Por su Espíritu Santo, además, HACE POSIBLE QUE LO PODAMOS AMAR A ÉL Y A LOS DEMÁS CON EL MISMO AMOR, QUE HA DERRAMADO EN NUESTROS CORAZONES.

La parábola no nos dice en qué consisten los "talentos", pero parece que aluden a los dones y habilidades de toda clase que Dios otorga a cada hombre para que los ejercite en su vida y no los deje improductivos.

Quizá lo más cierto sea que LOS TALENTOS SIMBOLIZAN LO QUE EL SEÑOR HA HECHO POR NOSOTROS. TODO LO QUE SOY Y LO QUE TENGO, LO HE RECIBIDO DE DIOS.

Y por eso dice San Pablo: “¿Quién te hace superior a los demás? ¿Qué tienes que no hayas recibido?” (1 Cor 4,7).

Por consiguiente, en la lógica del evangelio, SI TODO LO HEMOS RECIBIDO, LO HABREMOS DE PONER AL SERVICIO DE DIOS Y DE NUESTROS PRÓJIMOS, ESPECIALMENTE DE CUANTOS NOS NECESITAN, Y EN ESO CONSISTE LA GANANCIA QUE OBTENEMOS DE LOS TALENTOS RECIBIDOS.

Cada uno tiene su propio don, diferente al de los otros. Como en la comunidad del Señor hay diferentes misiones y responsabilidades, cada cual recibe la gracia que necesita y ha de responder a la medida del don recibido:
“A QUIEN MUCHO SE LE DIO, MUCHO SE LE PEDIRÁ”.
La diversidad es, pues, un hecho natural y debemos contar con ella.
La diversidad no sirve solamente para marcar las diferencias y señalar nuestros límites:
Lo que yo puedo o no puedo y lo que los otros pueden o no pueden.
La diversidad señala más bien el espacio para las relaciones mutuas:
Para la comunicación libre y generosa del amor recibido.
CUANDO NO LA VEMOS ASÍ, LA DIVERSIDAD GENERA ENVIDIA Y COMPETITIVIDAD, CONFLICTO Y VIOLENCIA, COMO OCURRE TANTAS VECES DESDE CAÍN.

La parábola nos dice que el don hay que hacerlo producir.

Respecto a esto, conviene hacer algunas advertencias. No se trata de que cada uno haya hecho un montón más o menos grande con lo que se le confió.

DE LO QUE SE TRATA MÁS BIEN ES DE LA FIDELIDAD.

Entender la parábola como una simple rendición de cuentas, dividendos e intereses ganados ES ACTUAR CON CRITERIOS DE EFICACIA QUE NO SON LOS DEL EVANGELIO.

LOS VALORES SUPREMOS QUE RIGEN HOY LA VIDA EN SOCIEDAD SON LOS DE COMPETITIVIDAD, RENDIMIENTO Y PRODUCTIVIDAD.

CUANDO SE APLICAN A LAS RELACIONES HUMANAS, CON OLVIDO DE LA DIGNIDAD Y DERECHOS DE LAS PERSONAS, ÉSTAS QUEDAN SOMETIDAS A LA TIRANÍA DEL MERCADO.

De lo que el Señor nos habla aquí es de algo muy distinto:

Nos invita a buscar aquel provecho o ganancia que se obtiene CUANDO UNO INVIERTE TODO EN BENEFICIO DE LOS QUE NOS NECESITAN, EN BENEFICIO DE LA VIDA DE LOS HERMANOS, PARA QUE SE CUMPLA EL PLAN DE DIOS.

OBRANDO ASÍ, UNO ACTÚA COMO CRISTO, GANA A CRISTO Y OBTIENE VIDA ETERNA.

Es lo que Jesús prometió al joven rico, que no se decidió a seguirlo, y se fue entristecido porque no había comprendido la lección del dar y recibir (Mt 19,16-30).

Cada uno, por tanto, EN EL SERVICIO A LOS DEMÁS HA DE HACER ENTREGA DE LO QUE HA RECIBIDO.

Porque según el Evangelio no se realiza más quien tiene más, SINO QUIEN SE DA A SÍ MISMO.

Por eso la recompensa será igual para todos, para los que recibieron cinco talentos, como para los que recibieron dos.

LO QUE CUENTA NO ES LA CANTIDAD SINO LA ACTITUD CON QUE UNO DA DE LO QUE TIENE, CONSCIENTE DE QUE TODO LO HA RECIBIDO.

¿Quién es ese empleado que recibió un talento y lo escondió bajo tierra sin hacerlo producir?

“El que sabe el bien que hay que hacer y no lo hace, comete pecado”, dice el apóstol Santiago (Sant 4,17).
El que había recibido un talento se alejó –dice el texto- y escondió el talento. Se aleja de sí y de los demás.
En él actúa el miedo, resultado de la falsa idea que se ha formado de su Señor.
No reconoce el don del Señor, por eso no se mueve a dar de sí. 
Su relación con Dios es contable, mercantil, no libre, no de hijo, sino de rival.

Se mueve como Adán, que SE ESCONDE DE UN DIOS MALO Y SE ALEJA HASTA ACABAR EN LA MUERTE.
“Quien ama su vida la echa a perder” (Mt 16,25).
Quien no da de sí a los demás mata dentro de sí el amor que ha recibido.

En cambio, QUIEN RESPONDE CON GENEROSIDAD A TANTO BIEN RECIBIDO, SE HACE CAPAZ DE RECIBIR MÁS Y DE DAR MÁS.

EXPERIMENTA LA ALEGRÍA VERDADERA QUE NOS ENSEÑÓ JESÚS CUANDO DIJO: “HAY MÁS FELICIDAD EN DAR QUE EN RECIBIR” (Hech 20,35.

Resumen:

“Dios espera de nosotros que fructifiquemos, de acuerdo con las capacidades asignadas a cada uno.
Se nos pide que practiquemos la justicia y las obras de misericordia, que nos ejercitemos en la puesta en práctica del mandamiento del amor, pero -y aquí está el verdadero “quid” del mensaje- CADA UNO ESTÁ OBLIGADO A ESFORZARSE EN OBRAR DE ACUERDO CON LAS APTITUDES QUE LE HAN SIDO CONCEDIDAS.

Todo se decide en el activar o no activar las habilidades personales recibidas.
La exigencia SIEMPRE RESULTA POSIBLE Y ASUMIBLE, CUANDO EL AMOR A DIOS Y A LOS HOMBRES ESTÁ DE POR MEDIO, COMO IMITACIÓN DEL AMOR DE DIOS Y DE SU CRISTO” (Comentario Sal Terrae).

«Sé siempre fiel en las cosas pequeñas, porque en ellas reside nuestra fuerza.
Para Dios no hay nada pequeño. Nada disminuye.
          Para Él todas las cosas son infinitas.
Practica la fidelidad en las cosas más mínimas, no por su propia virtud, sino porque la cosa más grande es la voluntad de Dios –y que yo mismo respeto infinitamente.

No busques actos espectaculares. Deliberadamente debemos renunciar a todo deseo de contemplar el fruto de nuestra labor, cumplir solamente lo que podemos, de la mejor manera que podamos, y dejar el resto en manos de Dios.

Lo que importa es EL DON DE TI MISMA, EL GRADO DE AMOR QUE PONES EN CADA UNA DE TUS ACCIONES.

No te permitas desalentarte frente a un fracaso, si has hecho lo mejor que has podido.
Rechaza también la gloria cuando consigues éxito en tu empresa.
Dáselo todo a Dios con la más profunda gratitud.
Si te sientes abatida, es señal de orgullo que manifiesta cuánto crees en tu propio poder.

Que no te preocupe lo más mínimo lo que piensa la gente.
Sé humilde y nada te molestará jamás.
El Señor me ha puesto en este trance donde estoy, él mismo me librará» (Beata Teresa de Calcuta (1910-1997).


¹Según el P. Alonso Schökel, el "talento" era una medida de peso que variaba, según los países, entre 26 y 36 kilos; se suponen de oro y plata – Cf. La Biblia, Ediciones Cristiandad, Madrid 1976


¿SABÍAS QUE EL APOCALIPSIS ES EL TIEMPO DE LA VENIDA DE JESUCRISTO PARA LIBERARNOS DE ESTE MUNDO CON MIEDO A LA MUERTE?

¿SABÍAS QUE EL APOCALIPSIS ES EL TIEMPO DE LA VENIDA DE JESUCRISTO PARA LIBERARNOS  DE ESTE MUNDO CON MIEDO A LA MUERTE?
LC 21, 25-28.34-36
                                                                                                        Homilía del padre Carlos Cardó SJ

El ADVIENTO es el tiempo de preparación para la venida del Señor.
Así como la cuaresma prepara la pascua de resurrección, el adviento PREPARA A VIVIR LA ENCARNACIÓN DEL HIJO DE DIOS QUE SE HACE HOMBRE PARA SALVARNOS.

La liturgia de este tiempo nos habla de tres venidas (advientos) de Dios:

En la primera, ocurrida en el pasado, EL HIJO DE DIOS SE HIZO HOMBRE Y HABITÓ ENTRE NOSOTROS;
En la segunda, intermedia y actual, JESUCRISTO VIENE A NOSOTROS POR SU PALABRA Y POR LA EUCARISTÍA, Y NOS HACE ENTRAR EN COMUNIÓN CON ÉL;
En la última, futura, VENDRÁ CON PODER Y MAJESTAD A ESTABLECER SU REINO, A HACER NUEVAS TODAS LAS COSAS Y LLEVAR A PLENITUD SU OBRA EN EL MUNDO.
En las lecturas y oraciones de las liturgias de adviento, esas tres venidas de Dios se irán entrelazando.

En el discurso apocalíptico de Jesús –según san Lucas- sobre el destino final de la historia, Jesús emplea imágenes semejantes a las de los últimos escritos del Antiguo Testamento, los llamados apocalípticos –concretamente el libro de Daniel–, que describían mediante símbolos la victoria final de Dios sobre las fuerzas del mal.

Apocalipsis no significa desastre SINO REVELACIÓN DE ALGO DESCONOCIDO.

Jesús, empleando un lenguaje semejante, NO REVELA COSAS EXTRAÑAS Y OCULTAS, SINO QUE DESCUBRE EL SENTIDO PROFUNDO DE LA REALIDAD PRESENTE; SUS PALABRAS QUITAN DE NUESTROS OJOS EL VELO, QUE NUESTROS MIEDOS Y ERRORES NOS PONEN, Y NOS HACE VER EN PROFUNDIDAD LO QUE DIOS NOS TIENE PREPARADO PARA DESPUÉS DEL FINAL DE ESTE MUNDO.

El lenguaje apocalíptico es vivo, emplea trazos fuertes, imágenes impactantes y chocantes.
Pero comparadas con lo que vemos diariamente en la prensa y en los medios de comunicación –crisis, calamidades, tragedias– las descripciones bíblicas resultan en verdad discretas y mesuradas: señales en el cielo…, angustia de la gente…, los hombres se llenan de miedo al ver esas conmociones del universo…”.

Jesús nos hace ser conscientes de que el mundo en que vivimos no es definitivo.

Pero al mismo tiempo nos hace ver que no vamos hacia el “acabose” sino hacia “el fin”, ES DECIR, HACIA LA DISOLUCIÓN DE UN CORROÍDO MUNDO VIEJO, QUE DARÁ PASO AL NACIMIENTO DEL MUNDO NUEVO INUNDADO DE BONDAD CON HOMBRES BUENOS.

Más aún, Jesús nos muestra la relación que hay entre la meta final y la historia que vivimos.

En esta realidad nuestra, con sus contradicciones y en la vida de cada uno, se desarrolla el misterio del reino de Dios que depende de cada uno de nosotros para hacerlo crecer hasta lograr su plenitud.

Nos quedamos muchas veces en la cuestión de “cuándo” va a  ser el fin del mundo y cuáles serán las señales para reconocerlo. Jesús no satisface esa curiosidad.

Él más bien nos enseña que EL MUNDO TIENE SU ORIGEN Y SU FIN EN DIOS, Y NOS INVITA A VIVIR EL PRESENTE ORIENTADOS HACIA ÉL.

Desde esta perspectiva, Jesús confiere esperanza al tema del fin del mundo y, en general, A TODOS LOS MOMENTOS DE DIFICULTAD Y DE CRISIS QUE PUEDE VIVIR EL CRISTIANO.

NOS DICE: LEVÁNTENSE, ALCEN LA CABEZA; YA SE ACERCA EL TIEMPO DE SU LIBERACIÓN.

CON ELLO QUIERE INFUNDIRNOS LA SEGURIDAD PROPIA DE LA ESPERANZA.

Para el cristiano, el final de los tiempos CORRESPONDE A LA DICHOSA VENIDA DE NUESTRO SALVADOR JESUCRISTO; NO AL DÍA DE LA IRA Y DE LA VENGANZA.

AGUARDAR AL SEÑOR INFUNDE, ENTONCES, ALIENTO, CONSUELO Y ÁNIMO PARA VIVIR EL PRESENTE CON FIDELIDAD AL EVANGELIO.

No hay nada, por tanto, más ajeno al pensamiento cristiano que el ansia y alarmismo sobre el fin del mundo.

Muchas sectas suelen desarrollar sus campañas proselitistas empleando de manera inexacta y tendenciosa textos sobre el fin del mundo, con los que impresionan a la gente sencilla y la presionan para que pasen a formar parte de “los que se van a salvar”.

Manipulan el sentimiento de temor a la muerte, que suele ser el vehículo de expresión de muchas frustraciones, inseguridades y carencias de la gente.

Jesús, en cambio, liberándonos del miedo a la muerte, aleja de nosotros también el miedo al fin del mundo y nos hace vivir en la confianza y libertad de los hijos e hijas de Dios, CUYO AMOR, LLEVADO EN JESÚS HASTA EL EXTREMO, VENCE A LA MUERTE.

Esto supuesto, no podemos dejar de decir, en fidelidad al mismo evangelio, que así como no debemos tener miedo al futuro, así tampoco podemos ser ingenuos y triunfalistas.

Debemos reconocer que este mundo en la forma que hoy tiene habrá de acabar, dado que lo que tiene un inicio tiene un fin, esto entonces implica  reconocer también que podrá acabar mal si los hombres no aceptamos el sentido y la finalidad para el cual fue creado.

Por eso, para que nuestro encuentro final con el Señor sea:

DE LIBERACIÓN PLENA,
DE REALIZACIÓN COLMADA DE NUESTRAS EXPECTATIVAS Y ANHELOS,
La condición es vivir ya aquí y ahora en actitud de vigilancia y atención.

Esto significa pues que NO SE PUEDE VIVIR TORPEMENTE, ENTREGADOS A FRIVOLIDADES Y EXCESOS; HAY QUE “PROCURAR QUE LOS CORAZONES NO SE ENTORPEZCAN POR EL EXCESO DE COMIDA Y POR LAS BORRACHERAS, Y PREOCUPACIONES DE LA VIDA”, CONCRETAMENTE, POR EL ANSIA DEL DINERO.

Así, a quienes se preguntan ansiosos cuándo va a ser el fin del mundo, el evangelio les dice CÓMO DEBEN ESPERARLO; a quienes piensan con temor en el fin del mundo o viven como si no lo esperaran porque ya no les interesa, EL EVANGELIO LES DICE QUÉ SENTIDO TIENE EL ESPERARLO:


SIRVE PARA ENCAMINAR NUESTRA HISTORIA ACTUAL, PERSONAL Y SOCIAL, HACIA LA VERDADERA ESPERANZA QUE NO DEFRAUDA.

martes, 23 de agosto de 2016

¿SABES LO QUE ES DEL CÉSAR Y LO QUE ES DE DIOS?

¿SABES LO QUE ES DEL CÉSAR Y LO QUE ES DE DIOS?
MT 22,15-21/MC 12, 1-12
              Homilía del Padre Carlos Cardó SJ

Los fariseos y partidarios de Herodes, plantean a Jesús una pregunta capciosa: “¿es lícito pagar el impuesto al César? 

Si lo negaba, se ponía contra los romanos. Si decía que era lícito pagar, iba contra el pueblo que sufría aquella carga injusta.
Además, la cuestión dividía a los judíos: unos se aprovechaban del cobro de los impuestos, como los publicanos, y otros se oponían –incluso con violencia, como los celotas–, porque  consideraban una idolatría el sometimiento al emperador romano.

Antes de responder, Jesús les pide que le enseñen una moneda para desenmascarar su mala intención. 
“¡Hipócritas! –Les dice– ¿Por qué intentan comprometerme?”. 
Cuestionan el derecho del César pero la moneda fiscal que muestran es la prueba visual de que pagan el impuesto.
Además, aceptar la moneda, con la imagen del César y la inscripción: “Tiberio César Augusto, hijo del divino Augusto”, ES RECONOCER CON HECHOS CONCRETOS QUE NO TIENEN “MÁS REY QUE AL CÉSAR”.

RECONOCEN POR TANTO PÚBLICAMENTE SU SOBERANÍA.

Si dicen que Dios es el único Señor, ¿POR QUÉ NO RECONOCEN LO QUE YA HACEN Y ASUMEN LAS CONSECUENCIAS?

Es como si les dijera: Hipócritas hace tiempo que pagan el impuesto y encima tienen la moneda fiscal y la muestran sin reparo, ¿por qué, pues, me vienen con preguntas capciosas?

Los judíos, por estar sometidos al imperio romano, estaban obligados a pagar sus impuestos, siempre que ese pago no implicara desobedecer las leyes divinas (así lo reconocen los apóstoles Pablo y Pedro, cfr. Rom 13,1-7; 1 Pe 2,13-17). 

Por otro lado, todo israelita debía reconocer que a Yahvé, y sólo a Yahvé se le debía adorar, Y QUE NINGÚN PODER TERRENO PODÍA EXIGIR ESTO PARA SÍ.

La fe en el único Dios prohibía la divinización de cualquier poder temporal.

Por eso, la respuesta de Jesús no es un modo elegante de escabullir el problema o de afirmar a sus adversarios en lo que ya hacen, sino de situar la cuestión en otro nivel:

¿QUÉ PUEDE ESPERAR EL CÉSAR Y QUÉ NO?
¿QUÉ SE LE DEBE DAR Y QUÉ NO?
Por eso, lo sorprendente de la respuesta de Jesús está al final:
DEN A DIOS LO QUE ES DE DIOS.


Es el precepto de los preceptos. La obediencia a Dios no tiene límites.
Los fariseos sólo habían querido hacerle daño a Jesús.

Pero la respuesta que les da, a ellos que sólo han preguntado por el César y
no por Dios, los deja aturdidos y sin palabra; no tienen más que retirarse.

Las palabras de Jesús: DEN AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS, han sido interpretadas de diversas maneras.

Muchos ven ahí el FUNDAMENTO DE LA SEPARACIÓN ENTRE LO TEMPORAL Y LO RELIGIOSO.
Otros dedujeron más bien la alianza entre el trono y el altar para mutuo sostén y apoyo.
Los regímenes dictatoriales siempre han pretendido SACRALIZAR EL ESTADO O SUBORDINAR LA IGLESIA AL PODER POLÍTICO; mientras otros, durante mucho tiempo, defendieron el poder temporal de la Iglesia y quisieron que la autoridad del Estado dependiese de la autoridad eclesiástica, en formas variadas DE INTEGRISMO O DE VOLUNTAD DE DOMINIO POR AMBOS LADOS.

Consecuencia de ello es la serie interminable de escollos y dificultades que han sufrido en la historia las relaciones entre la Iglesia y el Estado.

Pero queda claro en la frase de Jesús QUE SÓLO QUIEN DA A DIOS LO QUE ES DE DIOS SABE QUÉ COSA HAY QUE DARLE AL CÉSAR.

Lo que es de Dios ES LA LIBERTAD DE SUS HIJOS Y EL AMOR A LOS HERMANOS.
QUIEN BUSCA ESTO EN SU VIDA SABE DAR RESPUESTA A LO OTRO.

Hoy, quizá, y debido entre otras causas a la corrupción de la cosa pública, las tendencias van hacia la “privatización de la religión”, por un lado, o hacia el desinterés y falta de cuidado de los ciudadanos por la política, por otro.

En la práctica ambas actitudes intentan desactivar la carga social del cristianismo, EN BENEFICIO DE INTERESES EGOÍSTAS DE INDIVIDUOS Y GRUPOS DE PODER.

Pero la Iglesia no puede dejar de transmitir los valores del evangelio QUE HAN DE ILUMINAR Y ORIENTAR TODO EL QUEHACER HUMANO, INCLUIDO EL QUEHACER POLÍTICO Y SOCIAL, CON EL QUE EL SER HUMANO ORGANIZA LA CONVIVENCIA EN SOCIEDAD, Y ENCUENTRA EN ELLO SU REALIZACIÓN.

POR ESO ES IMPORTANTE EL COMPROMISO POLÍTICO DEL CRISTIANO, QUE ES EJERCICIO DE LA “CARIDAD POLÍTICA”, ORIENTADA A PROMOVER LA SOLIDARIDAD, LA LIBERTAD Y LA DIGNIDAD DE LAS PERSONAS.

El concilio Vaticano II y el pensamiento de los últimos Papas nos enseñan a reconocer la independencia y carácter laico del Estado.

Pero al mismo tiempo, LA IGLESIA CONFRONTA A LA SOCIEDAD CON LOS VALORES ÉTICOS Y MORALES DEL EVANGELIO.

EL CRISTIANO RECONOCE LA AUTORIDAD CIVIL Y LA RESPETA CON LEALTAD EN TODO AQUELLO QUE LA AUTORIDAD REALIZA POR EL BIEN COMÚN.

PERO EL CRISTIANO NUNCA ES UN ALIADO INCONDICIONAL DEL PODER: ANTE TODO ES UN ALIADO DE LAS PERSONAS Y ESPECIALMENTE DE LOS MÁS INDEFENSOS.

POR ESO, CUANDO EL PODER POLÍTICO IMPONE ACCIONES Y DECISIONES QUE ATENTAN CONTRA LA CONCIENCIA, CONTRA LOS VALORES Y DEBERES ÉTICOS Y MORALES, EL CÉSAR SE ENCONTRARÁ CON EL RECHAZO DECIDIDO DEL CRISTIANO.

¿SABES QUE EL REINO DEL DIOS DE JESÚS YA ESTA AQUÍ?

¿SABES QUE EL REINO DEL DIOS DE JESÚS YA ESTÁ AQUÍ?

                                                                          Homilía del Padre Carlos Cardó SJ
En la fiesta de Cristo Rey, pedimos que venga su reino de:
VERDAD Y DE VIDA,
DE SANTIDAD Y DE GRACIA,
DE JUSTICIA, DE AMOR Y DE PAZ.

El evangelio de Juan nos presenta un momento del juicio de Jesús ante Pilato.
Frente a él, Jesús demuestra aquella autoridad que causaba admiración a sus contemporáneos y que sólo de Dios le ponía venir.

No responde directamente a las cuestiones que el gobernador romano le presenta, sino que expone el sentido de su realeza: LA SUYA NO ES LA REALEZA DE LOS EMPERADORES ROMANOS, DE CONTENIDO SIMPLEMENTE POLÍTICO; NI LA QUE ESPERABAN LOS JUDÍOS, CENTRADA EN LA SOBERANÍA DE ISRAEL SOBRE SUS ENEMIGOS.

Jesús no es rey como los reyes de este mundo. “Mi reino no es de este mundo”, dice.
Pero con ello NO AFIRMA QUE SU INFLUENCIA SE LIMITA ÚNICAMENTE AL MUNDO INTERIOR DE LAS PERSONAS, SINO QUE SU REINADO FUNCIONA Y TIENE UNOS INTERESES DIAMETRALMENTE DISTINTOS A LA FORMA DE SER REY QUE PIENSA PILATO.

JESÚS REINA EN EL MUNDO TRANSFORMÁNDOLO RADICALMENTE EN LA VERDAD Y LA JUSTICIA, Y SE REALIZA TAMBIÉN EN LAS PERSONAS, CAMBIANDO LOS CORAZONES.

Ya desde el comienzo de su historia, Israel reconoció a Yahvé como el único rey y señor (cf Sal 93).

Toda la esperanza de Israel se fue centrando con el correr de los siglos en una acción de Dios, QUE CUMPLIRÍA EL ANHELADO IDEAL DE UN SOCIEDAD JUSTA Y EN PAZ.

En los momentos más dramáticos de su historia, durante el exilio en Babilonia, por ejemplo, LOS PROFETAS ALENTARON AL PUEBLO CON LA ESPERANZA DEL REINADO DE DIOS QUE PONDRÍA FIN A TODA NECESIDAD Y TRIBULACIÓN. 

(Zac 14,6-11.16s: AQUEL DÍA BROTARÁN AGUAS VIVAS DE JERUSALÉN…
Y EL SEÑOR REINARÁ SOBRE TODA LA TIERRA.
TODA ESTA TIERRA SE CONVERTIRÁ EN LLANURA…
JERUSALÉN SE MANTENDRÁ EN ALTO…
HABITARÁN EN ELLA SIN VOLVER A SER AMENAZADOS DE EXTERMINIO;
VIVIRÁN SEGUROS EN JERUSALÉN”, cf. Sof 3,14s;).

Y al final de la era del antigua testamento, durante la dominación griega, los libros de Daniel, Sabiduría y Macabeos, presentarían, CONCIBIENDO EL REINADO DE DIOS COMO RUPTURA CON LA HISTORIA ANTIGUA DE DESGRACIAS Y EL INICIO DE UNA NUEVA ERA CON ENTREGA DE LA SOBERANÍA AL ISRAEL REDIMIDO (Dan 2,44s; 7,13s).

A partir de entonces, la idea del reino de Dios se llenó de contenidos nacionalistas y políticos (liberación del poder extranjero, juicio contra pecadores, venganza contra los paganos) y surgieron movimientos armados contra el poder extranjero enemigo de Dios.

La venida del reino de Dios fue el tema principal de la predicación de Jesús.
La presentó como como una realidad futura, que hay que pedir (Lc 11,2 par) Y COMO ALGO QUE YA ESTABA ACTUANDO EN EL PRESENTE, EN SU PERSONA Y EN SU OBRA.
 (Lc 11,20/Mt 12,28: SI YO EXPULSO LOS DEMONIOS CON EL PODER DE DIOS, ENTONCES ES QUE EL REINO DE DIOS HA LLEGADO A USTEDES; cf. Lc 20,23s; Mt 11,5s; Mc 2,19; Lc 10,18; Mc 3,27). Nadie había proclamado esto.

Las acciones milagrosas que Jesús realiza en favor de los enfermos y de los más necesitados SON SIGNOS DE LA LLEGADA DEL REINO, QUE RESTAURA LA CREACIÓN.

NO HAY UN DERRUMBAMIENTO CATASTRÓFICO DE ESTE MUNDO, SINO UNA RESTAURACIÓN RADICAL DE LAS RELACIONES DE LOS HOMBRES CON EL MUNDO, CON EL PRÓJIMO Y CON DIOS (Mt 6,25-34 par; 5,45), UN NUEVO ORDEN EN SANTIDAD Y JUSTICIA, algo por tanto que la acción humana por sí sola no puede lograr.

Hay que “recibirlo como un niño”, reconocerlo como el don y la gracia por excelencia (Mc 10,15 par; Lc 15,11-32; Mt 20,1-15).

Pero hay algo en la predicación y en la actitud de Jesús que es fundamental para entender el reino de Dios.

El reino de Dios se abre paso como el amor y solicitud incondicional de Dios por los descarriados.

Los judíos sabían bien que Dios perdona (Neh 9,17 – Ex 34,6s; Is 55,7; Sal 103) y que NO QUIERE LA MUERTE DEL PECADOR SINO QUE SE CONVIERTA (Ez 18,23; 33,11-16), pero SE HABÍA IMPUESTO LA IDEA DE LA VENGANZA, Y SE CREÍA EN EL CASTIGO DIVINO (cf. Is cap. 24, por ejemplo).
JESÚS IGNORA LA VENGANZA CONTRA LOS PECADORES Y LOS GENTILES, RECHAZA LA DIVISIÓN JUSTOS-PECADORES PORQUE TODOS SON PECADORES Y PUEDEN SER OBJETO DE LA MISERICORDIA DE DIOS (Lc 13,1-5; cf. 10,13 par; 11,29-32 par).

LA SALVACIÓN ES OFRECIDA A TODOS (Mt 8,11 par; Mt 5,43s par),
LA BONDAD DE DIOS IRRUMPE (Mc 10,18 par; Mt 7,9-11 par) y
SE EXTIENDE A TODOS, ESPECIALMENTE A LOS POBRES (Lc 6,20s; 15; Mt 20,1-15).

Jesús hizo presente esa bondad de Dios MEDIANTE SU PROPIA VIDA EN FAVOR DE LOS DEMÁS (Lc 6,20 par; Mt 11,5 par; 25,31-45).

La solicitud perdonadora de Dios para con los perdidos, se pone de manifiesto –para escándalo de muchos– en el gesto de Jesús DE SENTARSE A LA MESA CON ELLOS COMO ANTICIPO DE LA ALEGRÍA DEL REINO (Mc 2,15.17; Mt 11,19; Lc 7,36-50; 15,1s; 19,1-10).

Esa bondad de Dios escandaliza a los piadosos, que hacían depender el perdón y salvación de acciones humanas previas (conversión, Ley) Y SE CREÍAN APARTE DE LOS PECADORES.

En la fiesta de Cristo Rey sentimos la invitación a acoger el don del amor que Dios nos ofrece para que reine en nuestros corazones.

Sentimos también el envío que Él nos hace a construir en esta tierra, que Dios nos ha confiado, UN HOGAR PARA TODOS.

Sabemos que la transformación de la sociedad como fruto de nuestros esfuerzos no equivale a la  salvación plena que Cristo nos promete, pero reconocemos -con el Vaticano II- que “todo lo que contribuye a ordenar mejor la sociedad humana, interesa muchísimo al reino de Dios.


EL REINO YA ESTÁ PRESENTE EN ESTA TIERRA, PERO CUANDO EL SEÑOR VENGA ENTONCES SERÁ CONSUMADO”.