sábado, 4 de marzo de 2017

EL HOMBRE ESTÁ VIVO MIENTRAS ESPERA, MIENTRAS EN SU CORAZÓN ESTÁ VIVA LA ESPERANZA.

EL HOMBRE ESTÁ VIVO MIENTRAS ESPERA, MIENTRAS EN SU CORAZÓN ESTÁ VIVA LA ESPERANZA.

                                                                                              BENEDICTO XVI
ÁNGELUS                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                Plaza de San Pedro  
I Domingo de Adviento, 28 de noviembre de 2010

Hoy, primer domingo de Adviento, la Iglesia inicia un nuevo Año litúrgico, un nuevo camino de fe que, por una parte, conmemora el acontecimiento de Jesucristo, y por otra, se abre a su cumplimiento final.

Precisamente de esta doble perspectiva vive el tiempo de Adviento, mirando tanto a la primera venida del Hijo de Dios, cuando nació de la Virgen María, como a su vuelta gloriosa, cuando vendrá a «juzgar a vivos y muertos», como decimos en el Credo.

Sobre este sugestivo tema de la «espera» quiero detenerme ahora brevemente, porque se trata de un aspecto profundamente humano, en el que LA FE SE CONVIERTE, POR DECIRLO ASÍ, EN UN TODO CON NUESTRA CARNE Y NUESTRO CORAZÓN.

La espera, el esperar, es una dimensión que atraviesa toda nuestra existencia personal, familiar y social.

La espera está presente en mil situaciones, desde las más pequeñas y banales hasta las más importantes, que nos implican totalmente y en lo profundo.

Pensemos, entre estas, en la espera de un hijo por parte de dos esposos; en la de un pariente o de un amigo que viene a visitarnos de lejos; pensemos, para un joven, en la espera del resultado de un examen decisivo, o de una entrevista de trabajo; en las relaciones afectivas, en la espera del encuentro con la persona amada, de la respuesta a una carta, o de la aceptación de un perdón... SE PODRÍA DECIR QUE EL HOMBRE ESTÁ VIVO MIENTRAS ESPERA, MIENTRAS EN SU CORAZÓN ESTÁ VIVA LA ESPERANZA.
Y al hombre se lo reconoce por sus esperas: NUESTRA «ESTATURA» MORAL Y ESPIRITUAL SE PUEDE MEDIR POR LO QUE ESPERAMOS, POR AQUELLO EN LO QUE ESPERAMOS.

Cada uno de nosotros, por tanto, especialmente en este tiempo que nos prepara a la Navidad, puede preguntarse: ¿YO QUÉ ESPERO? EN ESTE MOMENTO DE MI VIDA, ¿A QUÉ TIENDE MI CORAZÓN?

Y esta misma pregunta se puede formular a nivel de familia, de comunidad, de nación. ¿QUÉ ES LO QUE ESPERAMOS JUNTOS? ¿QUÉ UNE NUESTRAS ASPIRACIONES?, ¿QUÉ TIENEN EN COMÚN?

En el tiempo anterior al nacimiento de Jesús, ERA MUY FUERTE EN ISRAEL LA ESPERA DEL MESÍAS, ES DECIR, DE UN CONSAGRADO, DESCENDIENTE DEL REY DAVID, QUE FINALMENTE LIBERARÍA AL PUEBLO DE TODA ESCLAVITUD MORAL Y POLÍTICA E INSTAURARÍA EL REINO DE DIOS.

Pero nadie habría imaginado nunca que el Mesías pudiese nacer de una joven humilde como era María, prometida del justo José. Ni siquiera ella lo habría pensado nunca, pero EN SU CORAZÓN LA ESPERA DEL SALVADOR ERA TAN GRANDE, SU FE Y SU ESPERANZA ERAN TAN ARDIENTES, QUE ÉL PUDO ENCONTRAR EN ELLA UNA MADRE DIGNA.

Por lo demás, Dios mismo la había preparado, antes de los siglos. Hay una misteriosa correspondencia entre la espera de Dios y la de María, la criatura «llena de gracia», totalmente transparente al designio de amor del Altísimo.


Aprendamos de ella, Mujer del Adviento, a vivir los gestos cotidianos con un espíritu nuevo, con el sentimiento de una espera profunda, que sólo la venida de Dios puede colmar.

jueves, 2 de marzo de 2017

¿SABES QUE MÁS QUE UN JUICIO, JESUCRISTO VENDRÁ BAJO EL SIGNO DE LA GRACIA, EL PERDÓN, LA MISERICORDIA Y EL AMOR DE JESUCRISTO

¿SABES QUE MÁS QUE UN JUICIO, JESUCRISTO VENDRÁ BAJO EL SIGNO DE LA GRACIA, DEL PERDÓN, DE LA MISERICORDIA Y DEL AMOR?                                                                          Mc 13,33-37
                                                                                              Los Jesuitas de Loyola

El primer domingo de adviento del ciclo dedicado a San Marcos comienza con el mismo tema con que terminó el ciclo de San Mateo: LA VIGILANCIA.

“Miren, velen y oren”. Esta exhortación cobra una fuerza especial porque viene a continuación de un pronunciamiento chocante de Jesús: “Pero acerca del aquel día o de la hora (en que regrese) NADIE SABE, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, SOLO EL PADRE”.

Este pronunciamiento lo transmiten solamente Mateo y Marcos y parece estar en contradicción con todo lo que ha dicho Jesús en el discurso apocalíptico precedente.

Pero en una contradicción parecida vivía la fe de la iglesia cristiana primitiva.
Por una parte el día final iba a ser preparado con muchos signos presagios del final; por otra parte iba a llegar ´´como un ladrón” en la noche cuando menos se le esperaba.

Si ni el mismo Hijo sabía el día ni la hora, ¿quién podía arrogarse tal conocimiento?
Y, sin embargo, ahí están esas dos frases contradictorias dependiendo de otro pronunciamiento que acaba de enunciar el mismo Jesús: “EL CIELO Y LA TIERRA PASARÁN, PERO MIS PALABRAS NO PASARÁN”.

La contradicción en la que vive la fe cristiana se asienta sobra la palabra eterna, infalible, del Hijo del hombre.

Y Él mismo está sujeto a la polaridad misteriosa de su mensaje, como un hombre, que se atiene a lo que Dios le ha mandado proclamar.

Este pronunciamiento de Jesús creó problemas a la hora de definir el dogma trinitario en los concilios.

Pero san Marcos no tuvo esos problemas.
Así como su palabra y su saber son de Dios, así también son algo humano el saber y la palabra de Dios en la intimidad de Marcos.

La comparación del señor que se marcha de viaje y encarga el cuidado de sus tierras a sus criados ……, remite a la parábola de San Mateo.
En la versión de Marcos se observan algunas cosas extrañas.

El amo de la casa se va de viaje y la confía a sus criados. Sólo al portero le encarga la vigilancia. Pero luego les manda vigilar a todos porque, en cualquier caso, va a volver de noche.

Se comprende mejor que venga de noche inopinadamente ´´el ladrón”, pero el amo de casa… LA LITERATURA BÍBLICA hablaba siempre de aquel día, del último día, no de una noche.

También llama la atención que esa vigilancia no conlleva ninguna función. Sólo el portero sirve de ejemplo a los creyentes.

Pero al final SE LES MANDA VIGILAR A TODOS.
En todo caso esto significa que la espera próxima de los evangelistas ya no es ni puede ser una actitud entusiasta de éxtasis, ni tampoco una espera próxima apocalíptica, como la que describen los sumarios de vida eclesial en el libro de los Hechos.
En San Mateo esta vigilancia era activa, entregada a la responsabilidad de cada uno en los ministerios eclesiales.

En este estadio anterior de San Marcos puede quedar la impresión de que SE TRATA DE ESTAR DESPIERTO Y VIGILAR CON UNA ACTITUD CONSISTENTE EN MIRAR AL CIELO PARA VER CUÁNDO VUELVE EL SEÑOR.

Se comprende que esta mirada fijada en un tiempo futuro imprevisible fuera objeto de honda reflexión en las iglesias.

Si San Mateo introduce una actitud activa dedicada a los ministerios eclesiales que llena de sentido la actitud resignada de espera, San Lucas la corrige de raíz desde el final del evangelio en la escena de la Ascensión: “GALILEOS ¿QUÉ HACEN AHÍ MIRANDO AL CIELO? ESTE JESÚS QUE VEN AHORA SUBIENDO AL CIELO BAJARÁ DEL MISMO MODO”.
Y al comienzo de los Hechos se descarta la posibilidad misma de una vuelta cercana para introducir la necesidad de predicar el evangelio al mundo entero comenzando por Jerusalén.

La misión llena de sentido el tiempo que discurre desde la ascensión del Señor hasta su vuelta.

LA ESPERA ANSIOSA DE LA VUELTA PRÓXIMA DEL SEÑOR HA DEJADO DE SER UN FACTOR CONSTITUTIVO DE UNA FE PROYECTADA AL FUTURO INMINENTE.

En lugar de la inminencia de la vuelta gloriosa del Señor HA ENTRADO EN LA VIDA DE LOS FIELES LA TRASCENDENCIA DEL MOMENTO FINAL, CAPAZ DE IRRUMPIR REPENTINA E IMPREVISTAMENTE.

Ahora bien, la repentinidad no inculca en el ánimo la certeza de que la vuelta del Señor está ya cerca y puede irrumpir enseguida.
Inculca más bien QUE ESTAMOS EN UN TIEMPO PREVISIBLEMENTE LARGO CUYA DURACIÓN ES DESCONOCIDA.

La repentinidad no dice estrictamente nada acerca de la proximidad o lejanía del Reino; SÓLO AFIRMA QUE ESTA IRRUPCIÓN ES IMPREDECIBLE.
Resulta ocioso hacer cábalas con la constatación textual de que San Lucas conserva y afirma la proximidad de la parusía (el regreso del Señor), siendo así que, en la práctica la ha excluido, introduciendo en su lugar desde la ascensión un proceso histórico CON UN ENCARGO MISIONERO AMBICIOSO PARA CUYA REALIZACIÓN HABRÍA SIDO UN ESTORBO CUALQUIER FORMA DE ESPERA PRÓXIMA.

La obra de San Lucas es testigo de una reinterpretación tardía de la vuelta del Señor que convierte la actitud de espera próxima de la vuelta deseada del Señor EN UNA ACTITUD CONSTANTE DE VIGILANCIA ANTE LA VENIDA IMPREDECIBLE DE LA MUERTE DE CADA INDIVIDUO.

San Lucas es fiel testigo de que la Iglesia vivía una actitud polarizada entre vigilancia ante el futuro de la escatología (del final)  individual y la mirada hacia atrás, hacia el Jesús histórico que con su vida y su predicación asentó las bases de la vida de la Iglesia.

La Iglesia vive desde tiempo inmemorial el adviento COMO UN TIEMPO DE PREPARACIÓN DE LA NAVIDAD, UNA DE LAS FIESTAS MÁS UNIVERSALES Y ALEGRES DE LAS QUE CELEBRAMOS LOS HOMBRES.

En la Nochebuena festejaremos con alegría el nacimiento del Hijo de Dios, nos sentiremos conmovidos al contemplar la figura de un recién nacido que tiene por cuna un pesebre Y SUS PRIMEROS INVITADOS a visitarle son unos pastores, POBRES, MARGINADOS DE LA SOCIEDAD.

Hoy día fascina de manera especial la imagen de un Jesús que no anunció el reinado de Dios bajo el signo del juicio, como lo hizo Juan Bautista, SINO BAJO EL SIGNO DE LA GRACIA, DEL PERDÓN, DE LA MISERICORDIA Y DEL AMOR.

Jesús presentó a Dios COMO PADRE QUE AMA A LOS HOMBRES, PERDONA LOS PECADOS Y ACOGE A LOS PECADORES COMO HIJOS.


Pero lo nuevo del mensaje de Jesús es que el Reino de Dios está indisolublemente ligado a su persona, QUE YA VIENE.

¿QUÉ ENTENDEMOS POR CUARESMA?


Hoy, con el miércoles de ceniza, iniciamos el tiempo de Cuaresma, tiempo de preparación para la celebración de la Pascua, que debe estar signado por la oración, la limosna y el ayuno, pero no entendido como un reglamento u obligación sino como una oportunidad de llevar una vida más moderada, exenta de ciertos caprichos y de reflexión sobre lo que podemos aportar para hacer un mundo mejor y volver a traer a Dios a nuestras vidas, nos dice en la siguiente entrevista el padre Adolfo Franco, SJ.
¿Qué significado tiene la Cuaresma para el cristiano?
La cuaresma tiene varios significados para el cristiano. La raíz de la cuaresma surge de cuando los cristianos se bautizaban de adultos y requerían un tiempo largo de preparación para recibir este sacramento. Eran 40 días en los que se preparaban catequéticamente para recibir el bautismo en la noche de pascua. Pero ahora que el bautizo se hace en la infancia, la cuaresma tiene el propósito de recordar los 40 días de Cristo en el desierto sintiéndolos como 40 días de sacrificio y penitencia que nos ayude a prepararnos debidamente para la Semana Santa; así queda más resaltada la Pascua, con 40 días de preparación.
¿Existen algunos comportamientos o actitudes que deberían observarse durante este tiempo?
La cuaresma nos recuerda tres cosas: la oración, el ayuno y la limosna. Entonces, desde el inicio nos indica que estos días debemos acentuar nuestra oración, la austeridad –que sería el ayuno, una vida más sobria—, y la limosna, que también acentúa el espíritu de generosidad que debe tener el cristiano. Pero evidentemente no para que nos reduzcamos solo a eso: “yo voy a orar en cuaresma; voy a hacer penitencia en cuaresma, voy dar limosna en cuaresma” ¿y el resto de año? ¿nada? ¡Eso no puede ser! Es para que estas tres prácticas nos ayuden a prepararnos mejor espiritualmente.
Y cuando usted dice ‘una vida más sobria’ ¿a qué se refiere concretamente?
La sobriedad cada uno la puede entender y practicar de una forma diferente. Por ejemplo un glotón que procure tener un mejor control de la comida; alguien que le gusta emborracharse, que se modere; o personas que viven de caprichos pueden privarse de algunos y darle eso a los demás. Existe una entidad alemana de ayuda a la iglesia en el mundo entero que se llama Misereor, que significa misericordia. El dinero sale del bolsillo de cada cristiano alemán que se priva de algo por un día y dona ese dinero, que va a una bolsa común y así se tiene un capital que ayuda a todo el mundo. Muchas entidades de la iglesia reciben ayuda económica gracias a esta entidad alemana. Ese es un buen ejemplo de lo que se puede hacer.
En cuanto al ayuno existe cierta confusión. Algunas personas creen que consiste en quedarse todo un día sin comer, otras no saben cómo ayunar. ¿Qué se entiende por ayuno?
Lo más importante es no entender el ayuno como un reglamento, porque todo reglamento mata el espíritu. Si empiezas a decir “voy a comer tantos gramos en el desayuno, tantos en el almuerzo”, eso no es ayuno. Ayuno significa privarse de algo, sacrificarse alguna forma, no dejarse llevar tanto por los caprichos. Como vivimos de caprichos, cortar algunos ya es un buen ayuno.
¿Qué se celebra realmente el miércoles de ceniza y por qué se impone la ceniza en la frente?
El miércoles de ceniza es el comienzo de la cuaresma. La ceniza tiene un significado expresado con la frase con que se la impone. Cuando se pone la ceniza se pueden usar dos frases, a elección del sacerdote. La primera es “recuerda que eres polvo y en polvo te vas a convertir”. Es decir, que la presencia de la muerte en tu vida te ayude a vivir, porque la muerte es una maestra para la vida. La otra frase es “conviértete y cree en el Evangelio”. Es decir aprovechar la cuaresma para reflexionar sobre qué cosas tienes que mejorar espiritual y humanamente y que eso lo hagas de acuerdo al evangelio que profesamos los cristianos. Imagina que termina la cuaresma y te has quitado para siempre tu mal humor, tu cólera, tu rencor… eso es lo que anuncia el miércoles de ceniza y esta significa la fragilidad del ser humano, no somos más que un poquito de polvo.
Como bien lo ha señalado, la Cuaresma es un buen momento para hacer un alto y reflexionar, analizar no solamente nuestro comportamiento sino cómo nos estamos portando frente al mundo. En ese sentido ¿qué mensaje daría para el tiempo de cuaresma?
Primero, cuando se piensa en los horrores del mundo, que el mundo que tenemos no es el paraíso que Dios creó y hay un montón de cosas que están mal, pocas veces reparamos que, en forma global, los pecados del mundo están constituidos por los pecados o pecaditos de todos nosotros. Hay que sentirse responsables y pensar qué puedo aportar yo de bueno a este mundo. Y sugiero tres cosas. Primero, aportar siempre amor, que es de las cosas que más escasean actualmente. Segundo, aportar verdad. Imagínate que nunca digas una mentira, ni para esconderte a ti mismo ni para defenderte a ti mismo. Y tercero, hacer presente a Dios. Que todos se den cuenta, por tu conducta y tu comportamiento que Dios existe, porque el peor mal del mundo hoy en día es que Dios está ausente, lo hemos echado. ¿Recuerdan la parábola del hijo pródigo?, pues hoy no es que el hijo pródigo se haya marchado de la casa paterna, lo real es que el hijo pródigo es quien ha expulsado al padre de la casa paterna.
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Ronald Lacunza Excelente entrevista que aclara de manera muy sencilla la conducta que debemos tener durante la cuaresma,, pero lo más importante es resaltar que esa conducta no debe quedarse sólo en esos 40 días, sino de manera permanente todos los dias de nuestras vidas, allí es donde empezaremos a sentir que el Reino de Dios ya está con nosotros. Hagamos pues nuestra la humilde invitación que Jesucristo nos hizo para vivir con sencillez y austeridad. Queden en compañía de Jesús.

lunes, 27 de febrero de 2017

¿ENTENDEMOS LO QUE ES EL ESPÍRITU?

         ¿ENTENDEMOS LO QUE ES EL ESPÍRITU?

Dios intervino a los efectos de traer en existencia al hombre: crear su espíritu. Éste fue el primer paso de Dios.
La primera vez que la palabra “creó” es usada en la Biblia, también se encuentra en Génesis.

Génesis 1:1:
En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

“Creó” es la palabra hebrea BARA que literalmente significa sacar algo de la nada o HACER QUE EXISTA ALGO QUE NUNCA ANTES EXISTIÓ DE NINGUNA MANERA.

Hoy utilizamos la palabra crear para cuando por ejemplo un pintor o un escultor “crean” una obra de arte.
Lo que pasa aquí es que “este creador” de hoy, “CREA” A PARTIR DE COSAS EXISTENTES como por ejemplo mármol u óleo o pintura acrílica y esculpe el mármol o pinta sobre una tela.
Esta tela, el mármol las pinturas, el cincel, el pincel… son todas cosas que previamente existían.
El dibujo no existía y la figura esculpida en mármol no existía, pero los elementos de partida para llegar al trabajo final SI EXISTÍAN PREVIAMENTE.
ESO ES EL USO DEL VERBO CREAR HOY DÍA.

Pero no hay que dejarse confundir POR ESTE USO NO BÍBLICO de “crear”.
Dios, es el Creador de los cielos y la Tierra y todo lo que en ella hay, NO PARTIÓ DE COSA ALGUNA para crear los cielos, la tierra, el espíritu del hombre, y todo lo otro que también creó.

Según Dios progresaba en Su trabajo de arreglar todo lo concerniente a la Tierra y todo lo que en ella hay, finalmente SE OCUPÓ DE SU TRABAJO CULMINE: EL HOMBRE.

Génesis 1:27:
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. La pregunta podría surgir aquí ¿Cuál es la imagen de Dios?

Juan 4:24:
DIOS ES ESPÍRITU; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Un espíritu no tiene carne o huesos.

Dios creó (LO SACÓ DE LA NADA, HIZO QUE EXISTIERA) el espíritu del hombre, su imagen LO QUE ÉL ES, SU NATURALEZA.

Así el hombre, PASO A PASO EN EL PROCESO COMPLETO, llegó a ser espíritu, cuerpo y alma.

De esta manera DIOS Y EL HOMBRE PUDIERON TENER COMUNIÓN, no a través del cuerpo o del alma de Adán SINO A TRAVÉS DE LA CREACIÓN DE DIOS EN EL HOMBRE.

Justamente éste es el hombre del que habla Isaías 43:7 y 1 Tesalonicenses 5:23, donde las Escrituras dicen que el hombre FUE CREADO, FORMADO Y HECHO; Y QUE –EN VIRTUD DE ELLO- TIENE ESPÍRITU, CUERPO Y ALMA.

Debido a enseñanzas religiosas, para algunas personas alma y espíritu son la misma cosa.

No es así para la Palabra de Dios. Probablemente –en nuestro idioma- la responsabilidad de esta confusión provenga del latín.
Según Barcia alma, ánimo, mente y espíritu son sinónimos. Este autor dice (EN DIRECTA OPOSICIÓN A LO QUE DICE LA PALABRA DE DIOS) el principio de la vida es lo que se llama alma o espíritu.

En cuanto a espíritu dice: Espíritu viene del latín spiritus, soplo, forma substantiva del spirare, soplar.

Tal fue la significación originaria de éste vocablo, con la cual entró en los verbos siguientes: aspirar, espirar, respirar, que vale tanto como si dijéramos: aspiritar, respiritar, tomar y exhalar los espíritus; esto es el soplo vital, el aire atmosférico.

El hombre tiene un cuerpo que es el “alojamiento” del alma en todos los casos Y DEL ESPÍRITU DE DIOS EN AQUELLOS CASOS EN QUE LA PERSONA CREE Y  CONFIESA SEGÚN LO QUE LA PALABRA DE DIOS DECLARA en Romanos 10:9 y 10.

1 Corintios 3:16:
¿NO SABÉIS QUE SOIS TEMPLO DE DIOS, Y QUE EL ESPÍRITU DE DIOS MORA EN VOSOTROS?

1 Corintios 6:19:
¿O IGNORÁIS QUE VUESTRO CUERPO ES TEMPLO DEL ESPÍRITU SANTO, EL CUAL ESTÁ EN VOSOTROS, EL CUAL TENÉIS DE DIOS, Y QUE NO SOIS VUESTROS?

El alma quedaría definida por la Palabra de Dios como vida de aliento.

LAS PLANTAS no tienen vida de aliento sino VIDA DE CRECIMIENTO por eso pueden crecer, reproducirse y tener fruto.

LOS ANIMALES son una categoría superior porque TIENEN AMBAS: VIDA DE ALIENTO Y VIDA DE CRECIMIENTO.

EL HOMBRE –según fue originalmente creado- sobrepasaba al reino animal en cuanto a que ADEMÁS DE CUERPO Y ALMA TAMBIÉN TENÍA ESPÍRITU. Es decir, VIDA DE CRECIMIENTO, VIDA DE ALIENTO Y VIDA ESPIRITUAL.

Era precisamente eso -que tenía espíritu- lo que lo hacía sobresalir del conjunto de la creación y lo habilitaba al gobierno de la Tierra.

A causa de que tenía espíritu en él, DIOS ENTONCES PODÍA COMUNICARSE CON SU CREACIÓN.

Espíritu con mayúscula, Dios, con espíritu con minúscula, el hombre. Justamente ESTE ESPÍRITU ERA LA COMÚN UNIÓN ENTRE EL CREADOR, QUIEN ES EL DONADOR Y SU CREACIÓN -EN LA PERSONA- QUE ES SU OBSEQUIO.

LA PRESENCIA DE DIOS A TRAVÉS DE SU ESPÍRITU EN EL HOMBRE ES EL AMBIENTE NATURAL DEL HOMBRE.

Según el diseño original de Dios es como el hombre debía ser: cuerpo, alma y espíritu.

Marcos 16:15
Les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura. El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado.

 Nota del  Autor Eduardo Di Noto:

Toda la Escritura utilizada en este artículo es de la Versión Reina Valera 1960 a menos que se especifique algo en contrario.
Asimismo cuando la cita de la fuente sea de mayor longitud que la presentada en este artículo; se resumirá usando “...” indicando que hay más información disponible para consulta en dicha fuente.

Esta enseñanza somete a consideración del lector el tema que trata.
Es más bien en algunos casos un punto de partida que propone, orienta y -desde ya- concluye con lo que el autor ha estudiado y debido a eso presentado de las Escrituras.
No obstante, la Palabra de Dios es simplemente inagotable.

El único que no necesita revisión es Dios mismo y Su Palabra según fue originalmente inspirada. Pero nuestro conocimiento y entendimiento  de las distintas maravillas presentadas en la Palabra de Dios siempre pueden ser y debieran ser sometidas al escrutinio del estudiante.

Entonces, el presente trabajo es presentado al estudiante Bíblico como una ayuda, una fuente más de consulta, de referencia y de estudio de la Palabra de Dios.

La obra está lejos de pretender ser la única ni mucho menos la más sobresaliente obra de este tipo que exista.
Ella no posee eminencia sobre ninguna otra ni es autoridad última sobre el tema.

LA AUTORÍA DE LA PALABRA DE DIOS ES LA EXCLUSIVIDAD DEL PADRE CELESTIAL Y COMO TAL ES LA FUENTE DE CONOCIMIENTO Y AUTORIDAD ÚNICA E INAPELABLE.


Dios lo bendiga

sábado, 18 de febrero de 2017

ELEJÍA AJOSÉ FRANCISCO SJ

              JOSÉ FRANCISCO SJ

Viniste a este mundo, totalmente convencido, para darte como un sacrificio a todos tus hermanos en Cristo. 
Desde muy joven elegiste hacer tuya la causa de Cristo, entonces viviste esforzándote para disponer siempre DEL PUENTE A LA VIDA para cruzar el profundo abismo que nos  separa de Dios de nuestro lado -de la muerte-  al lado de Él. 

Hoy aquí todos estamos seguros, por tu fe verdadera,  que el Señor te ha dado el regalo de LA ´VIDA ETERNA´ y que lo has recibido con mucha alegría.  

Y porque también sabías  que son muchos los que lo tendrán como referente en su vida, querrán imitarlo y pondrán su confianza en Él para seguir el camino que Él siguió, de amar y servir en todo.

A pesar de ser una responsabilidad arriesgada y gozosa, voluntariamente, te creaste a ti mismo, no fue un simple deseo insatisfecho, ni una lucha violenta de poder.

Así te constituiste en una esperanza, un camino sustentado en las promesas de Dios desplegadas de gracia.

Tu vida fue un don divino que la pusiste al servicio del Señor,  regalo que generalmente hemos recibido sin que hubiéramos hecho nada para merecerlo o conseguirlo.

Un día despertaste y estabas ya aquí, te habían llamado a la existencia y  respondiste tomando un sendero, haciendo un camino.

Supiste quien te  llamó: Un Dios infinito que sabe hacia dónde debemos  dirigirnos para vivir libres y felices.

Ciertamente fuiste un magnífico regalo del Señor, nunca quisiste apoderarte de lo que Dios te concedió como si fuera algo que puede tomarse y guardarse para así poseerlo con seguridad, sino que descubriste que sólo podemos tener;  dejando que se exprese y circule por nosotros la vida que nos sobrepasa  y existir como existimos si lo que tenemos  lo damos y nos damos. 

Así, nos enseñaste que sólo de esta manera  podemos disfrutar la vida, en la medida en que dejamos que la vida se exprese en nosotros, como realidad que nos desborda y sostiene, nos trasciende y nos individualiza.

Tu vida se desarrolló a medida que te fuiste creando a ti mismo, allí donde acogiste y exploraste, trazaste y trasmitiste algo que recibiste y que diste  de nuevo, porque quisiste existir sin hacerte nunca propietario absoluto de ti mismo, siempre nos diste una infinita compañía sosegadora

Dios como Padre nuestro, hizo que renazca en ti su espíritu, que seas salvo, y que tengas, padre Francisco, merecidamente vida eterna.

Nos enseñaste que ser hijos de Dios es un privilegio más allá de lo que nuestras mentes limitadas pueden comprender y  QUE TRAE CONSIGO UNA GRAN RESPONSABILIDAD.

Nos ilustraste que solo así es que se dará inicio a  la nueva creación, en la cual TODO HALLARÁ DE NUEVO SU PLENO SENTIDO Y CUMPLIMIENTO.

Fuiste un experto en humanidad, inteligente y tuviste siempre la voluntad de vivir perdonando, haciendo caridad y siendo  misericordioso.


Francisco, aquí estamos presentes los que te consideramos un gran amigo por tu sencillez a pesar de tu extraordinaria trascendencia artística y religiosa.

Te entregaste al arte porque sabias que es una de las tantas gracias de Jesucristo para orientar nuestras  conductas,  atraída  sobre todo por el amor y el servicio a los demás que caracteriza a nuestro señor.

 Nos enseñaste magistralmente el arte en sus diferentes manifestaciones y épocas, mostrándonos un lenguaje  de imágenes portadoras de sublimes significaciones.

Es así que nos hiciste más sensibles y espirituales, ayudándonos a afirmarnos como seres humanos.

Tus obras contienen signos con las mismas posibilidades de expresar ideas y sensaciones que la literatura y las palabras.
En si tienen un lenguaje discursivo y escrito.

Fuiste un artista de pinceladas variopintas y de afectuosos trazos, mirando tus paletas y tus trapos, encontrando allí las metas que buscabas.

Son tus bonitas obras de arte que nos hacen recordar sobrecogidos, la belleza de la creación, y  así es que nos relacionamos con Dios que es la belleza suprema.


Nos enseñaste que triunfar  finalmente sobre el mal de este mundo es  el Camino de la Belleza, así como el amor mayor que consiste, incluso,  en dar la vida por nuestros hermanos.

La influencia de tu arte siempre  ayudará a esa espiritualidad para  amar  y servir en todo como Jesús,  VOLVIENDO LA MIRADA A LOS OTROS, A LOS QUE NOS NECESITAN, PARA DEJAR DE MIRARME A MÍ MISMO COMO EL CENTRO Y SER COMO ÉL: UN HOMBRE PARA LOS DEMÁS.  ESO ES NEGARSE A SÍ MISMO.

EL MAYOR REGALO QUE PODEMOS DARLE A UNA PERSONA ES LA CONDICIÓN DE SER AMADO, Y ESO ES LO QUE SENTÍAMOS CUANDO ESTEBAMOS  CONTIGO.


Nos hiciste entender que lo que salva al mundo, no es lo que el mundo ofrece como éxito, sino el amor que lleva a asumir como propio el dolor, la miseria y la culpa de los demás porque es ahí, y de ese modo, como Dios muestra todo su poder para cambiar el mundo.

La influencia de toda clase de arte nos ayuda a dejarle a Él el primer puesto, que vaya delante, que marque el camino, y así seguirlo e ir en pos de Él como tú lo hiciste.

 Tu Arte y Espiritualidad nos ayudó a  configurar nuestra  propia vida con la del Señor,  asimilar su estilo, su modo de comportarse, CON TODAS SUS CONSECUENCIAS.

Esa identificación con el Maestro, lo que hace es negarnos a nosotros  mismos, es decir, negar nuestro falso yo –deformado por la voluntad de poder, la ambición y el egoísmo–, para hacer nacer nuestro verdadero yo y hacer posible nuestra entrega sin reservas.

Esa fue tu hermosa cruz, tu tarea diaria;
NADIE LA PUEDE HACER POR NOSOTROS, nos decías.

Y también nos decías: El arte como alimento del alma, nos ayuda a llevar la cruz que significa  también,  meter amor en los sufrimientos, frustraciones y renuncias que la vida impone,  procurando ver la presencia de Dios en esas circunstancias.

La belleza artística nos sensibiliza para entregar la vida a Dios y a los demás, en eso consiste la vida auténtica, la más valiosa, la que no se pierde, porque pertenece ya a Dios y es así que Él estará a nuestro  lado antes y después de nuestra muerte. 


A través de la hermosura en El Camino de la Belleza nos enseñaste a hacer presente en toda situación dolorosa, la fuerza del amor de Dios que supera todo sufrimiento. 


Como sacerdote Jesuita, te  guiabas por el “magis” de San Ignacio, que es  crecer en la amistad con el señor Jesús y en el servicio a los demás así como dirigir nuestros ojos a la cruz en la cual fue revelado “el amor hasta el fin”.

Nos motivaste esculpir fervorosamente en nuestros pueblos los valores evangélicos.

Gracias Francisco porque fuiste el camino de luz y esperanza para nuestro tiempo, ayudándonos a corresponder cada vez más ardientemente al Amor de Dios.

                            ! HASTA PRONTO FRANCISCO ¡