miércoles, 18 de mayo de 2016

¿SABES QUE EL DIOS DE JESÚS, SU PADRE, ES TAMBIÉN NUESTRO DIOS Y NUESTRO PADRE?


¿SABES QUE EL DIOS DE JESÚS, SU PADRE, ES TAMBIÉN NUESTRO DIOS Y NUESTRO PADRE?

Cuando Jesucristo retorna al lado de su Padre deja a sus discípulos la certeza de que no los abandona: “YO ESTARÉ CON USTEDES HASTA EL FIN DE LOS TIEMPOS”.

La comunidad que ellos forman, y que da inicio a la Iglesia, vivirá de esta vivencia en la cual sentirán su presencia continua y darán testimonio de ella. “USTEDES SERÁN MIS TESTIGOS”.

Los Hechos de los Apóstoles y los evangelios describen el paso de Jesús de este mundo al Padre, con un lenguaje simbólico que corresponde a la idea que se tenía del mundo en aquella época.

Se pensaba el universo dividido en tres niveles:

EL CIELO: La casa de Dios,
LA TIERRA: El lugar de las criaturas y
LOS INFIERNOS: El lugar de los muertos.

Por eso se dice que Jesús “desciende” a los infiernos como los muertos y “sube” después a los cielos de donde procedía.

Con ello, lo que la los evangelios nos quieren decir, es que la resurrección del Señor culmina en su ascensión.
Jesucristo vuelve a su Padre, vive y reina con él para siempre.

Por eso, ascensión es sinónimo de exaltación. JESÚS PARTICIPA DE LA GLORIA DEL PADRE.

En adelante Jesús ya no estará presente físicamente con sus discípulos, COMO LO ESTUVO DURANTE SU VIDA TERRENA; ahora ÉL ESTARÁ DENTRO DE ELLOS, EN LO ÍNTIMO DE SU SER. “YO ESTARÉ CON USTEDES TODOS LOS DÍAS” (Mt 28, 20).

San Pablo dirá que esa nueva forma de hacerse presente Cristo se realiza POR MEDIO DEL ESPÍRITU SANTO que habita en nuestros corazones.

No permanece únicamente como un recuerdo de sus palabras, de su doctrina, del ejemplo de su vida. No, ÉL NOS DEJA SU ESPÍRITU, ES DECIR, INFUNDE EN NOSOTROS SU AMOR, QUE ES LA ESENCIA MISMA DEL SER DIVINO, LA VIDA DE DIOS.

Por el Espíritu, que nos envía desde el Padre, la vida divina penetra en las profundidades más secretas de la tierra y de nuestros corazones.

Así, volviendo a su Padre Y NUESTRO PADRE, A SU DIOS Y NUESTRO DIOS (cf. Jn 20,17), llevando consigo nuestra realidad humana, que él hizo suya por su encarnación, NOS HACE CAPACES DE COMPARTIR SU VIDA DIVINA.

En el prefacio de la misa siempre damos gracias porque Cristo Nuestro Señor, “después de su Resurrección, se apareció visiblemente a todos sus discípulos y, ante sus ojos, fue elevado al cielo PARA HACERNOS COMPARTIR SU DIVINIDAD”.

Con su ascensión, CRISTO NO ABANDONA EL MUNDO; adquiere una nueva forma de existencia que lo hace misteriosamente presente en el corazón de la historia.

POR ESO NO SE LE PUEDE BUSCAR ENTRE LAS NUBES SINO EN LA TIERRA EN DONDE PERMANECE.

Huir del mundo es una tentación, porque Cristo no ha huido. Los ángeles, en el relato de Hechos, corrigen a los apóstoles QUE SE QUEDAN PARADOS MIRANDO AL CIELO.

Ellos hacen ver a los apóstoles que LA IGLESIA DEBE MIRAR A LA TIERRA Y REALIZAR EN ELLA LA MISIÓN QUE JESÚS LES HA CONFIADO.

CON LA ASCENSIÓN se inaugura el tiempo de la Iglesia, QUE ES:

EL TIEMPO DEL TESTIMONIO Y DEL EMPEÑO,
DE LA SIEMBRA LABORIOSA Y DE LA LENTA GERMINACIÓN DE LA SEMILLA,
DEL CRECIMIENTO DEL TRIGO JUNTO CON LA CIZAÑA,
EN LA ESPERANZA DE LA ÚLTIMA Y GLORIOSA VENIDA DE NUESTRO SALVADOR Y SEÑOR.

Por esta razón, NI UN ESPIRITUALISMO DESENCARNADO NI UNA PRAXIS MERAMENTE TEMPORAL REALIZAN EL MANDATO DEL SEÑOR DE “PROCLAMAR LA BUENA NOTICIA A TODA CRIATURA” (Mc 16, 15) Y SER SUS TESTIGOS (Hech 1,8).

LA ASCENSIÓN NOS LLEVA A COMPROMETERNOS CON LA TIERRA, CON NUESTRO PAÍS, PORQUE ES ALLÍ ADONDE CRISTO NOS ENVÍA PARA COLABORAR EN LA INSTAURACIÓN DE SU REINO.

Asimismo, sabemos también QUE ASÍ COMO NO SE PUEDEN BUSCAR EXCUSAS EN LA FE Y EN LA RELIGIÓN PARA ELUDIR LAS RESPONSABILIDADES CON LA CONSTRUCCIÓN DE LA SOCIEDAD, ASÍ TAMPOCO SE PUEDE ESPERAR QUE LA CREACIÓN DE UN MUNDO NUEVO Y LA LIBERACIÓN DE TODOS LOS MALES QUE AFECTAN LA VIDA HUMANA DEPENDERÁN ÚNICAMENTE DE NUESTRA VOLUNTAD Y DE NUESTRO INGENIO.

Recordemos, finalmente, que la ascensión pone ante nuestros ojos nuestro destino final: somos “ciudadanos del cielo” Y, POR TANTO, ANUNCIADORES DE UNA ESPERANZA QUE MIRA MÁS ALLÁ DE LAS COSAS DE ESTE MUNDO.

La ascensión del Señor nos hace ver que nuestra vida encuentra sólo en Dios, en lo alto, el lugar que más nos conviene, la meta final a la que debemos tender.
Esta tierra no es nuestro lugar definitivo YA QUE HEMOS SIDO HECHOS PARA DIOS.

Así, para elevar el corazón Y NO CEDER EN NUESTRO EMPEÑO POR MEJORAR NUESTRO MUNDO CONFORME A LOS VALORES DEL REINO DE DIOS, nos reunimos en el domingo, DÍA DEL SEÑOR, y celebramos juntos su memorial, SACRAMENTO DE SU PRESENCIA Y DE NUESTRA COMUNIÓN CON ÉL, fuente de eucaristía, de alegría y acción de gracias, que nos hace expresar y mantener vivo en nuestro corazón el anhelo más hondo: ¡MARANA THA, VEN, SEÑOR JESÚS!

PORQUE TUYO ES EL REINO, TUYO EL PODER Y LA GLORIA POR SIEMPRE SEÑOR.
Mostrar menos
1

martes, 17 de mayo de 2016

¿SABES QUE CUANDO ESTEMOS VIEJOS NOS PODRAN LLEVAR A DONDE NO QUERRAMOS? El Resucitado se hizo presente cuando sus más allegados pescaban, representando esto LA LABOR EVANGELIZADORA DE LA IGLESIA; y también la comida, que sigue a la pesca y representa LA EUCARISTÍA, PRINCIPIO Y FIN DE LA MISIÓN. “Estaban juntos”. El Resucitado se hace presente en la comunidad. Esta vez ya no son 12 los reunidos sino 7, QUIZÁ PORQUE EL NÚMERO 7, SIMBOLIZA TOTALIDAD, y por lo tanto SIRVE PARA ALUDIR A LA UNIVERSALIDAD QUE HA DE CARACTERIZAR A LA IGLESIA. Se menciona a Pedro, que a pesar de las negaciones, sigue siendo el apóstol destinado a pastorear, en nombre de Jesús, a la comunidad. Su autoridad ha de estar inspirada por el amor al Señor, buen pastor, y a sus ovejas, QUE DEBEN SER TRATADAS COMO HERMANOS Y AMIGOS. “Voy a pescar”, dice Pedro. Es la misión de la comunidad. “Los he destinado para que vayan y den fruto”. La iniciativa de Pedro arrastra. “Salieron, pero aquella noche no pescaron nada”. Sin el Señor, y de noche, la labor es infecunda: “porque sin mí, no pueden hacer nada”, les había dicho (15,5). EL TRABAJO SI NO ES CON JESÚS NO RINDE. Ni siquiera saben dónde echar la red. El Señor se lo dirá y recogerán fruto abundante. “Cuando amaneció” nos está diciendo que Jesucristo es la luz del mundo, la aurora del sol que nace de lo alto. Pero ellos, concentrados en su esfuerzo, no reconocen al Señor. “Muchachos”, hijitos, les dice con afecto personal. “¿Tienen pescado?”. Ellos responden secamente: No, mostrando todo su desencanto. “Echen la red a la derecha”. El fruto que logren se debe a la docilidad a las palabras de Jesús, a su mensaje. “Muchedumbre de peces”. La abundante pesca simboliza LA ENTERA COMUNIDAD DE FIELES, REUNIDOS POR LA PREDICACIÓN Y ESFUERZOS APOSTÓLICOS EN LA IGLESIA. Y a pesar de ser tantos los ganados para Cristo, LA RED DE LA IGLESIA NO SE ROMPE, PORQUE CUENTA CON LAS PROMESAS DE JESÚS. La pesca concluye con una invitación del Resucitado a una comida, que por la forma como está narrada ES UNA ALUSIÓN CLARA A LA EUCARISTÍA. “Vengan a comer”. El evangelista Juan quiere hacernos conscientes de la presencia permanente de Jesucristo Resucitado en el banquete de la eucaristía Jesús lo explicará en su discurso sobre del Pan de Vida, en Jn cap.6. En ella está presente el Señor. Participar en la eucaristía, aceptar el don de Jesús, IMPLICA EL COMPROMISO DEL DISCÍPULO A ASIMILARSE A LA VIDA Y MUERTE DEL SEÑOR. Es el sentido del diálogo con Pedro que sigue a continuación. “Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?”. Pedro ha pretendido ser el primero. Ahora Jesús le pregunta si puede aducir la única razón por la cual podría justificar su pretensión de ser el primero: un amor mayor que el de los demás. Pedro no podría afirmarlo, ha negado a su Señor. Por eso evita toda comparación y simplemente expresa su cariño de amigo. “Señor, sí, tú sabes que te quiero”. Ya no queda nada de su pretensión y obstinación anterior. Ha aprendido también QUE EL AMOR A JESÚS SE DEMUESTRA NO CON DECLARACIONES DE FIDELIDAD, SINO MOSTRÁNDOSE DISPONIBLE A SERVIR COMO ÉL HASTA DAR LA VIDA (14,21: “El que ha hecho suyos mis mandamientos y los cumple, ése es el que me ama”). Jesús le dice “Apacienta mis corderos”. Hace ver a Pedro QUE SU AMISTAD SÓLO ES AUTÉNTICA SI SE ENTREGA A DAR Y PROMOVER LA VIDA DE LOS DEMÁS. “Apacentar”, procurar pasto, significa alimentar, dar vida, COLABORAR CON JESÚS EN DAR VIDA A SUS CORDEROS Y OVEJAS, ES DECIR, A TODO EL REBAÑO, A LOS PEQUEÑOS Y A LOS GRANDES, SIN DISCRIMINACIÓN BASADA EN LA IMPORTANCIA (O EN TODO CASO, PRIMERO LOS PEQUEÑOS). *“Le preguntó de nuevo: Simón de Juan...” y la respuesta de Pedro es la misma; afirma su vinculación a Jesús como amigo y se remite a su saber. Jesús le dice “pastorea mis ovejas”, asociando al discípulo a su oficio de buen pastor, que se entrega por las ovejas. “Por tercera vez le preguntó: Simón de Juan ¿me quieres?”. Pedro advierte que le pregunta por tercera vez porque tres veces lo negó, y se entristece, SE MUEVE A UNA RECTIFICACIÓN TOTAL. Pedro había seguido al Señor como quien vive sometido a un jefe. Lo que le pide Jesús ES LA ADHESIÓN QUE DA LIBERTAD, PORQUE SE BASA NO EN LA SUBORDINACIÓN SINO EN LA AMISTAD. Pedro ha de tener esto para dar su respuesta, que será la definitiva. Ahora ve que no puede tener secretos para Jesús y que éste conoce perfectamente la calidad de su adhesión. Por eso dice: “Señor, tú lo sabes todo…” Y Jesús con sus palabras, “Apacienta mis ovejas”, sintetiza las dos invitaciones anteriores, moviendo a Pedro a considerar COMO MISIÓN SUYA EL HACER QUE LOS HERMANOS ENCUENTREN VIDA. Pero para esto, TENDRÁ QUE ESTAR DISPUESTO A ENTREGAR SU PROPIA VIDA. Por eso añade Jesús: “CUANDO ERAS JOVEN…IBAS DONDE QUERÍAS, CUANDO SEAS VIEJO OTROS TE CEÑIRÁN Y LLEVARÁN DONDE NO QUIERAS IR”. LE PREDICE CON ELLO QUE SU DESTINO SERÁ DAR SU VIDA EN LA CRUZ COMO ÉL. “Dicho esto, añadió: SÍGUEME”. Pedro inicia o recomienza su discipulado, sigue los pasos de Jesús en su vida y en su muerte. Celebramos las eucaristías CONSCIENTES DE QUE EL SEÑOR RESUCITADO SE NOS HACE PRESENTE. Traemos nuestro pan y nuestro vino PERO ÉL ES NUESTRO ANFITRIÓN. En la celebración eucarística SE CONJUNTAN LA INICIATIVA DIVINA Y LA ACCIÓN HUMANA. JESÚS NOS OFRECE EL DON DE SU CUERPO Y DE SU SANGRE, Y EL ACEPTARLOS Y COMULGAR NOS COMPROMETE A ASIMILARNOS A ÉL, EN SU VIDA Y EN SU MISIÓN DE DAR VIDA. Mostrar menos 1

¿SABES QUE CUANDO ESTEMOS VIEJOS NOS PODRÁN LLEVAR A DONDE NO QUERAMOS?

El Resucitado se hizo presente cuando sus más allegados pescaban, representando esto LA LABOR EVANGELIZADORA DE LA IGLESIA; y también la comida, que sigue a la pesca y representa LA EUCARISTÍA, PRINCIPIO Y FIN DE LA MISIÓN.

“Estaban juntos”. El Resucitado se hace presente en la comunidad. Esta vez ya no son 12 los reunidos sino 7, QUIZÁ PORQUE EL NÚMERO 7, SIMBOLIZA TOTALIDAD, y por lo tanto SIRVE PARA ALUDIR A LA UNIVERSALIDAD QUE HA DE CARACTERIZAR A LA IGLESIA.

Se menciona a Pedro, que a pesar de las negaciones, sigue siendo el apóstol destinado a pastorear, en nombre de Jesús, a la comunidad.

Su autoridad ha de estar inspirada por el amor al Señor, buen pastor, y a sus ovejas, QUE DEBEN SER TRATADAS COMO HERMANOS Y AMIGOS.

“Voy a pescar”, dice Pedro. Es la misión de la comunidad. “Los he destinado para que vayan y den fruto”. La iniciativa de Pedro arrastra.

“Salieron, pero aquella noche no pescaron nada”. Sin el Señor, y de noche, la labor es infecunda: “porque sin mí, no pueden hacer nada”, les había dicho (15,5).

EL TRABAJO SI NO ES CON JESÚS NO RINDE. Ni siquiera saben dónde echar la red. El Señor se lo dirá y recogerán fruto abundante.

“Cuando amaneció” nos está diciendo que Jesucristo es la luz del mundo, la aurora del sol que nace de lo alto.

Pero ellos, concentrados en su esfuerzo, no reconocen al Señor.

“Muchachos”, hijitos, les dice con afecto personal. “¿Tienen pescado?”.
Ellos responden secamente: No, mostrando todo su desencanto.

“Echen la red a la derecha”. El fruto que logren se debe a la docilidad a las palabras de Jesús, a su mensaje.

“Muchedumbre de peces”. La abundante pesca simboliza LA ENTERA COMUNIDAD DE FIELES, REUNIDOS POR LA PREDICACIÓN Y ESFUERZOS APOSTÓLICOS EN LA IGLESIA.

Y a pesar de ser tantos los ganados para Cristo, LA RED DE LA IGLESIA NO SE ROMPE, PORQUE CUENTA CON LAS PROMESAS DE JESÚS.

La pesca concluye con una invitación del Resucitado a una comida, que por la forma como está narrada ES UNA ALUSIÓN CLARA A LA EUCARISTÍA.

“Vengan a comer”. El evangelista Juan quiere hacernos conscientes de la presencia permanente de Jesucristo Resucitado en el banquete de la eucaristía Jesús lo explicará en su discurso sobre del Pan de Vida, en Jn cap.6.

En ella está presente el Señor. Participar en la eucaristía, aceptar el don de Jesús, IMPLICA EL COMPROMISO DEL DISCÍPULO A ASIMILARSE A LA VIDA Y MUERTE DEL SEÑOR.
Es el sentido del diálogo con Pedro que sigue a continuación.


“Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?”.
Pedro ha pretendido ser el primero. Ahora Jesús le pregunta si puede aducir la única razón por la cual podría justificar su pretensión de ser el primero: un amor mayor que el de los demás.

Pedro no podría afirmarlo, ha negado a su Señor. Por eso evita toda comparación y simplemente expresa su cariño de amigo.

“Señor, sí, tú sabes que te quiero”. Ya no queda nada de su pretensión y obstinación anterior.

Ha aprendido también QUE EL AMOR A JESÚS SE DEMUESTRA NO CON DECLARACIONES DE FIDELIDAD, SINO MOSTRÁNDOSE DISPONIBLE A SERVIR COMO ÉL HASTA DAR LA VIDA (14,21: “El que ha hecho suyos mis mandamientos y los cumple, ése es el que me ama”).

Jesús le dice “Apacienta mis corderos”.
Hace ver a Pedro QUE SU AMISTAD SÓLO ES AUTÉNTICA SI SE ENTREGA A DAR Y PROMOVER LA VIDA DE LOS DEMÁS.

“Apacentar”, procurar pasto, significa alimentar, dar vida, COLABORAR CON JESÚS EN DAR VIDA A SUS CORDEROS Y OVEJAS, ES DECIR, A TODO EL REBAÑO, A LOS PEQUEÑOS Y A LOS GRANDES, SIN DISCRIMINACIÓN BASADA EN LA IMPORTANCIA (O EN TODO CASO, PRIMERO LOS PEQUEÑOS).

*“Le preguntó de nuevo: Simón de Juan...” y la respuesta de Pedro es la misma; afirma su vinculación a Jesús como amigo y se remite a su saber.

Jesús le dice “pastorea mis ovejas”, asociando al discípulo a su oficio de buen pastor, que se entrega por las ovejas.

“Por tercera vez le preguntó: Simón de Juan ¿me quieres?”.
Pedro advierte que le pregunta por tercera vez porque tres veces lo negó, y se entristece, SE MUEVE A UNA RECTIFICACIÓN TOTAL.

Pedro había seguido al Señor como quien vive sometido a un jefe.

Lo que le pide Jesús ES LA ADHESIÓN QUE DA LIBERTAD, PORQUE SE BASA NO EN LA SUBORDINACIÓN SINO EN LA AMISTAD.

Pedro ha de tener esto para dar su respuesta, que será la definitiva.

Ahora ve que no puede tener secretos para Jesús y que éste conoce perfectamente la calidad de su adhesión. Por eso dice: “Señor, tú lo sabes todo…”

Y Jesús con sus palabras, “Apacienta mis ovejas”, sintetiza las dos invitaciones anteriores, moviendo a Pedro a considerar COMO MISIÓN SUYA EL HACER QUE LOS HERMANOS ENCUENTREN VIDA.

Pero para esto, TENDRÁ QUE ESTAR DISPUESTO A ENTREGAR SU PROPIA VIDA.

Por eso añade Jesús: “CUANDO ERAS JOVEN…IBAS DONDE QUERÍAS, CUANDO SEAS VIEJO OTROS TE CEÑIRÁN Y LLEVARÁN DONDE NO QUIERAS IR”.

LE PREDICE CON ELLO QUE SU DESTINO SERÁ DAR SU VIDA EN LA CRUZ COMO ÉL.
“Dicho esto, añadió: SÍGUEME”.

Pedro inicia o recomienza su discipulado, sigue los pasos de Jesús en su vida y en su muerte.

Celebramos las eucaristías CONSCIENTES DE QUE EL SEÑOR RESUCITADO SE NOS HACE PRESENTE.

Traemos nuestro pan y nuestro vino PERO ÉL ES NUESTRO ANFITRIÓN.

En la celebración eucarística SE CONJUNTAN LA INICIATIVA DIVINA Y LA ACCIÓN HUMANA.

JESÚS NOS OFRECE EL DON DE SU CUERPO Y DE SU SANGRE, Y EL ACEPTARLOS Y COMULGAR NOS COMPROMETE A ASIMILARNOS A ÉL, EN SU VIDA Y EN SU MISIÓN DE DAR VIDA.
Mostrar menos
1

domingo, 15 de mayo de 2016

ACEPTAMOS A LOS DEMÁS TAL COMO SON Y LOS HACEMOS SENTIRSE LLAMADOS, ACOGIDOS, Y COMPRENDIDOS, INCLUSO GENTE DE MAL VIVIR?


¿ACEPTAMOS A LOS DEMÁS TAL COMO SON Y LOS HACEMOS SENTIRSE LLAMADOS, ACOGIDOS, Y COMPRENDIDOS, INCLUSO  GENTE DE MAL VIVIR?

Despojemos a la imagen del pastor de los tonos sentimentales con que se la ha pintado, y a la imagen de las ovejas de la connotación de falta de personalidad, docilidad o masificación.

Lo que Jesús quiso señalar al designarse como el pastor bueno fue lo más nuclear de su persona: ÉL SUPO AMAR DE VERDAD Y SÓLO BUSCÓ HACER EL BIEN.

Y POR ESO JESÚS ATRAE Y FASCINA HASTA HOY, LO AMAN Y VENERAN NO SÓLO LOS CRISTIANOS SINO TAMBIÉN LOS DE OTRAS TRADICIONES RELIGIOSAS Y AUN MUCHOS NO CREYENTES: POR SU AMOR, POR SU NO VIOLENCIA, POR SU BONDAD.

“ALLÍ ACTUABA UN HOMBRE SIMPLEMENTE BUENO, COSA QUE NO HABÍA OCURRIDO ANTES” (E. Bloch).

Pero ¿cómo pudo Jesús amar con la solicitud y entrega tan plena que Él describe cuando habla de sí mismo como el pastor bueno?

La respuesta la encontramos en la última frase del texto: “El Padre y yo somos uno”.

Esto quiere decir que por esa singularísima relación de hijo a padre que Jesús mantenía con Dios, Y QUE SE MANIFESTABA:

COMO UNA COMPENETRACIÓN TOTAL EN LAS PERSONAS,
UNA ARMONÍA PLENA DE VOLUNTADES,
UN SOLO QUERER Y OBRAR,
POR ELLO MISMO ESTABA UNIDO A TODOS LOS HIJOS E HIJAS DE DIOS.

De esta pertenencia a Dios brotó aquella apertura suya que lo llevaba A ACEPTAR A TODOS POR IGUAL, PUES TODOS ERAN PARA ÉL HIJOS E HIJAS QUERIDOS POR SU PADRE DEL CIELO.

Por ello se situaba ante los demás sin asomo de búsqueda interesada de sí mismo, y todos podían presentarse ante Él TAL COMO ERAN Y SENTIRSE ACOGIDOS, COMPRENDIDOS Y LLAMADOS: HOMBRES, MUJERES Y NIÑOS DE TODA CONDICIÓN, JUDÍOS Y NO JUDÍOS, SANOS Y ENFERMOS, POBRES Y RICOS, INCLUSO AQUELLOS QUE ERAN TENIDOS POR IMPUROS O GENTE DE MAL VIVIR. (Mc 7,15; 2,16s; Lc 15,ls).

El amor de Dios por nosotros se hizo realidad palpable en Él.
Más aún, Jesús no fue sólo un testigo del amor de Dios, SINO EL CUMPLIMIENTO DEL AMOR SALVADOR E INCONDICIONAL DE DIOS POR NOSOTROS.

Por eso Jesús fue diferente:

POR SU SENSIBILIDAD Y COMPASIÓN HACIA EL DOLOR DE LOS DEMÁS,
POR SU SIMPATÍA ACTIVA CON TODOS (CF. MT 9,36; 15,32) Y
POR SU COMPROMISO INCANSABLE EN SU FAVOR.

Al tratar con Él,
LOS POBRES PERCIBÍAN QUE ERA POSIBLE SU LIBERACIÓN (Lc 4,18-21; Mt 11,4s),
LOS ENFERMOS Y NECESITADOS SENTÍAN A DIOS CERCANO (Mt 25,31-45),
LOS EXCLUIDOS ADVERTÍAN QUE ERAN TENIDOS EN CUENTA Y FORTALECIDOS PARA INTEGRARSE CON DIGNIDAD EN LA SOCIEDAD Y DESARROLLAR SU PROPIA ESTIMA (Mt 11,19 par; Mc 2,14-17).

Al verlo, los discípulos -y más tarde las comunidades cristianas- aprendieron a forjar relaciones nuevas entre sí y a ejercitarse EN UNA CONVIVENCIA SIN VIOLENCIA, CON RESPETO Y APRECIO MUTUO (Mc 2,15-17; 3,18s; Mt 5,43-48 par).

Nadie puede recordar a Jesús SIN SENTIRSE MOVIDO A ESTABLECER RELACIONES SOLIDARIAS, A CREAR FRATERNIDAD Y UNIÓN PORQUE ESTO FUE LO QUE JESÚS HIZO Y ESTE FUE EL DESEO MÁS PROFUNDO DE SU CORAZÓN.

Por eso, cuando Jesús dice que Él es el buen pastor que conoce y guía a sus ovejas, que estas lo siguen y Él les da vida eterna, LO QUE HACE ES HABLARNOS DE LA TERNURA PATERNAL-MATERNAL DE DIOS, QUE ÉL, SU HIJO ENVIADO, HA VENIDO A REVELAR.

El Dios que, por boca de los profetas –concretamente  Ez 34 y en el Salmo 23- reivindica para sí el título de pastor auténtico y lleno de cariño, se realiza históricamente en Jesús, BUEN PASTOR DE SU PUEBLO Y DE LA HUMANIDAD.

La relación que Él establece con sus discípulos está hecha de intercambio mutuo, de intimidad y de afecto.

Por eso dice: “Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen”.
EL PASTOR NO JUZGA, LLAMA A CADA UNO POR SU NOMBRE Y LOS ACEPTA COMO SON.
POR ESO LO SIGUEN Y SE DEJAN GUIAR POR SUS ENSEÑANZAS.

SU SOLICITUD POR LOS SUYOS CONSTITUYE LA FUENTE DE INSPIRACIÓN DE SUS SEGUIDORES, QUE SE MUEVEN A ADOPTAR SU ESTILO DE VIDA Y ASUMIR SU FORMA DE TRATAR A LOS DEMÁS COMO PRINCIPIO DE SU PROPIA ACTUACIÓN.

“YO LES DOY VIDA ETERNA Y NO PERECERÁN PARA SIEMPRE, NADIE ME LAS PODRÁ QUITAR”.

Es la promesa que hace Jesús a los que lo siguen: que llegarán a realizar el anhelo más profundo que tiene todo ser humano A UNA VIDA PLENA, CARGADA DE SENTIDO, FECUNDA, LIBRE DE AMENAZAS, FELIZ PARA SIEMPRE Y NO SÓLO HASTA LA MUERTE.

UNA VIDA ASÍ ES LA VIDA SALVADA, QUE SÓLO PUEDE VENIRNOS DE DIOS COMO EL DON POR EXCELENCIA.

Ahora bien, Jesús nos hace ver que ese don es ya ahora una realidad para quien cree en El.
ES DECIR, QUIENES ASUMEN LOS VALORES Y ACTITUDES QUE ÉL MANIFIESTA, EXPERIMENTAN LA CERTEZA DE VIVIR UNA EXISTENCIA BIEN ENCAMINADA HACIA UNA PLENA Y ETERNA REALIZACIÓN EN DIOS.

Quienes se confían a Él y comulgan con Él tienen a Dios de su parte, Y CUENTAN CON EL MISMO JESÚS COMO EL GARANTE DE SUS VIDAS.

“No perecerán para siempre y nadie me los podrá quitar” PORQUE LLEVAN UNA VIDA CON VALIDEZ DURADERA, DEFINITIVA, UNA VIDA QUE ES PARTICIPACIÓN DE LA VIDA MISMA DE DIOS INMORTAL.

“Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos, y nadie puede arrebatármelas”.

El Padre de nuestro señor Jesucristo nos ha confiado a Él, NADA NOS PUEDE FALTAR, NADA DEBEMOS TEMER

sábado, 14 de mayo de 2016

QUIEN NO AMA A SU PRÓJIMO NO AMA A DIOS

QUIEN NO AMA A SU PRÓJIMO NO AMA A DIOS


Lo más característico de Jesús siempre fue su amor a los demás, UN AMOR INCONDICIONAL, SOLIDARIO, PERDONADOR, QUE BROTABA DE SU ÍNTIMA UNIÓN CON DIOS, SU PADRE.

POR ESO JESÚS:
SORPRENDE,
ATRAE,  
LO AMAN Y VENERAN CRISTIANOS, NO CRISTIANOS Y
MUCHOS NO CREYENTES:
PORQUE EL AMOR NO FUE EN ÉL UNA CUESTIÓN                                                                 COYUNTURAL, SINO QUE FUE SU PERMANENTE Y ÚNICA MANERA DE SER.

El discurso de despedida que Jesús dirigió a sus discípulos en la Última Cena antes de dar inicio a su pasión, transmite un clima profundamente humano, Jesús se ha reunido por última vez con sus más íntimos Y EN ESA INTIMIDAD QUIERE QUE ENTIENDAN QUE SU PASIÓN Y SU MUERTE, VAN A SER LA EXPRESIÓN MÁXIMA DE SU AMOR (Jn 13,1) Y DEL AMOR DE SU PADRE POR NOSOTROS.

Jesús no solamente da testimonio del amor con que el Padre nos ama, sino que en su persona, en su vida y en su muerte, realiza el amor salvador de Dios, gracias al cual obtenemos LO QUE NO PODEMOS DARNOS:
LA VIDA PLENA, INMORTAL, QUE ES COMUNIÓN CON DIOS Y PARTICIPACIÓN EN LA VIDA MISMA DE DIOS.

Jesús, es el regalo del Padre a la humanidad, procede de lo alto, es Dios encarnado.

POR ÉL NUESTRA NATURALEZA HUMANA ES ELEVADA HASTA ALCANZAR LA NATURALEZA DIVINA, LA MISMA DIGNIDAD DE DIOS.

Ya no hay un abismo infranqueable entre los seres humanos y Dios.
Por medio de la humanidad de su Hijo, Dios ha querido incorporar nuestra humanidad en su propio ser, HA REALIZADO SU DESEO DE TENERNOS CON ÉL Y EN ÉL PARA SIEMPRE.

Por Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre como nosotros, el ser humano entra en una situación renovada:
La de una humanidad nueva de hijos e hijas de Dios, destinados como Jesús A PASAR DE ESTE MUNDO A DIOS Y SER PARA SIEMPRE SEMEJANTES A ÉL.
Y así se manifiesta la gloria del Padre, que es vida nuestra, y la gloria del Hijo lleno de gracia y de verdad, de “amor y lealtad” para con nosotros.

Y en este contexto de la manifestación de la gloria de Dios y de su Hijo, Jesús nos dice: “Les doy un mandamiento nuevo: AMENSE COMO YO LOS HE AMADO”.

Su lógica es sorprendente: “si yo los he amado, amense ustedes”.
NO CONCLUYE: ÁMENME A MÍ COMO YO LOS AMO A USTEDES, O AMEN A DIOS.

NO. Hace la misma afirmación, repetida hasta tres veces en el discurso de la Cena; que su discípulo Juan señalará en su carta: “SI DIOS NOS AMÓ ASÍ, TAMBIÉN NOSOTROS DEBEMOS AMARNOS UNOS A OTROS” (1Jn 4,11).

Los diez mandamientos ya los había resumido Jesús en dos: AMARÁS AL SEÑOR SOBRE TODAS LAS COSAS Y AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO.

 Ahora los sintetiza en uno solo: ÁMENSE COMO YO LOS HE AMADO. PERO NO ES UNA LEY, ES UN REGALO: PORQUE ÉL NOS HA AMADO PRIMERO, NOSOTROS PODEMOS AMARNOS LOS UNOS A LOS OTROS.

Este don de su amor ES LO QUE NOS HACE VIVIR LA VIDA MÁS AUTÉNTICA Y VERDADERA, LA VIDA DE HIJOS E HIJAS DE UN MISMO PADRE, Y VIDA DE HERMANOS Y HERMANAS.
 Por consiguiente, la respuesta al mandamiento del amor sólo es posible si se tiene la experiencia de que Dios nos ha dado antes este amor.
Así es en realidad: PARA AMAR HAY QUE SABERSE AMADO. “Y NOSOTROS HEMOS CONOCIDO Y CREÍDO EN EL AMOR QUE DIOS NOS TIENE” (1 Jn 4,16).

Lo que nos hace capaces de amar a los demás Y VER EL ROSTRO DE DIOS EN EL ROSTRO DEL PRÓJIMO, ES EL VIVIR AGRADECIDOS DEL AMOR QUE DIOS NOS TIENE, CIMENTANDO EN ÈL NUESTRA CONFIANZA Y EL APRECIO QUE DEBEMOS TENER DE NOSOTROS MISMOS, y esto se debe dar con todos sin distingos, PORQUE TODO PRÓJIMO ES UN HIJO DE NUESTRO PADRE DEL CIELO.

Edith Stein, la filósofa judía, mártir cristiana de Auschwitz, lo dijo certeramente en uno de sus escritos:
“SI DIOS ESTÁ EN NOSOTROS Y SI ÉL ES EL AMOR, NO PODEMOS HACER OTRA COSA QUE AMAR A NUESTROS HERMANOS.
NUESTRO AMOR A NUESTROS HERMANOS ES TAMBIÉN LA MEDIDA DE NUESTRO AMOR A DIOS.
PERO ÉSTE ES DIFERENTE DEL AMOR HUMANO NATURAL.
EL AMOR NATURAL NOS VINCULA A TAL O CUAL PERSONA QUE NOS ES PRÓXIMA POR LOS LAZOS DE SANGRE, POR UNA SEMEJANZA DE CARÁCTER O INCLUSO POR UNOS INTERESES COMUNES.
LOS DEMÁS SON PARA NOSOTROS “EXTRAÑOS”, “NO NOS CONCIERNEN”… PARA EL CRISTIANO NO HAY “HOMBRE EXTRAÑO” ALGUNO, Y ES ESE HOMBRE QUE ESTÁ DELANTE DE NOSOTROS QUIEN TIENE NECESIDAD DE NOSOTROS, QUIEN ES PRECISAMENTE NUESTRO PRÓJIMO; Y DA LO MISMO QUE SEA O NO PARIENTE NUESTRO, QUE LO “AMEMOS” DE MANERA NATURAL O NO, QUE SEA “MORALMENTE DIGNO” O NO DE NUESTRA AYUDA”. (Edith Stein, filósofa crucificada, Sal Terrae, Santander 2000).

Ámense como yo los he amado. Es la síntesis perfecta de lo que Jesús nos ha querido enseñar.
Por estas palabras sabemos que NO SE PUEDE LLEGAR A DIOS SI NO SE AMA A LOS HIJOS E HIJAS DE DIOS.
Jesús no nos ha enseñado únicamente una doctrina, sino ante todo, UN COMPORTAMIENTO, EL SUYO PROPIO, CARACTERIZADO POR EL AMOR QUE LLEGA HASTA DAR LA VIDA.

Por esto dice Jesús QUE EL DISTINTIVO DE LOS CRISTIANOS ES EL AMOR AL PRÓJIMO.

En esto conocerán que son mis discípulos: si se aman como yo los he amado.

MI FE NO PUEDE ACREDITARSE COMO CREÍBLE NI MANTENERSE LARGO TIEMPO SIN UNAS SEÑALES CONCRETAS DE MI AMOR Y SOLIDARIDAD.

AMAR AL PRÓJIMO ES AMAR AL SEÑOR. QUIEN QUIERA AMAR A DIOS, QUE AME A SU PRÓJIMO.


martes, 10 de mayo de 2016

¿VIVIMOS SIEMPRE PROCURANDO LA PAZ PARA NOSOTROS Y PARA LOS DEMÁS?

¿VIVIMOS SIEMPRE PROCURANDO LA PAZ PARA NOSOTROS Y PARA LOS DEMÁS?

Antes que Jesús se vaya, nos dejó como herencia su mandamiento: AMARNOS COMO ÉL NOS HA AMADO.

Su amor, que le lleva hasta dar su vida por nosotros, es la fuente de nuestro amor a los demás. Uno debe amar como es amado, DÁNDONOS LOS UNOS A LOS OTROS.

El amor no es sólo un sentimiento: ABRAZA A TODA LA PERSONA, DÁNDOLE UNA NUEVA MANERA DE SER, DE PENSAR, QUERER Y ACTUAR.

Se ama realmente con hechos y en verdad.

Por eso dice Jesús: “Si me aman, guardarán mis mandamientos”.

Se pueden observar los mandamientos como deberes impuestos, sin libertad de hijos y de amigos (como el hermano mayor del Hijo Pródigo), o se pueden observar como expresión del amor filial que uno tiene a Dios como a su Padre.

El secreto de la verdadera observancia de los mandamientos de Dios ES EL AMOR DE UN CORAZÓN QUE SE SABE AMADO.

El amor que nos enseña Jesucristo nos lleva, además, a reconocer en toda circunstancia lo que nos corresponde hacer, lo que más nos conviene a nosotros y a los demás, “LO BUENO, LO AGRADABLE A DIOS Y LO PERFECTO” (Rom 12,3).

Por eso, el amor es cumplimiento de la ley, resume y contiene toda la ley antigua y las profecías de los profetas, y es el culmen de toda moral.

Jesús se va y promete enviarnos el Espíritu Santo. Con él Jesucristo inaugura una nueva forma de hacerse presente en la Iglesia, EN NOSOTROS Y CON NOSOTROS, POR MEDIO DEL ESPÍRITU.

Por eso dice a sus apóstoles que no los dejará solos, QUE VOLVERÁ Y QUE POR EL ESPÍRITU ESTABLECERÁ UNA COMUNIÓN DE AMOR ENTRE EL PADRE, LOS FIELES Y ÉL MISMO.

Su nombre, Espíritu, neuma, significa viento, fuerza y no es otro QUE EL ESPÍRITU MISMO DE DIOS, SU FUERZA Y SU ENERGÍA, QUE PROCEDE DE DIOS Y ES DIOS.

Su función para con nosotros es consolar y defendernos como abogado.

NO ES UN CONCEPTO, NI UNA FÓRMULA, SINO EL MISMO SER DIVINO QUE HA DADO LA EXISTENCIA A TODO CUANTO EXISTE Y CONDUCE LA HISTORIA HUMANA A SU PLENITUD.

Nosotros lo reconocemos en la fuerza interior QUE DA:

 DINAMISMO AL MUNDO,
 QUE NO CEJA DE EMPUJAR PARA QUE TODO CREZCA Y LA VIDA SE MULTIPLIQUE,
 ALIENTA Y SOSTIENE TODO EL DESPLIEGUE HISTÓRICO EN DIRECCIÓN DEL AMOR, LA JUSTICIA, LA VERDAD Y EL BIEN EN SU PLENITUD.


Este Espíritu, dice Jesús, nos recordará todo lo que él nos enseñó.

DIOS SE NOS HA REVELADO EN JESÚS.

Por su parte, Jesús nos ha enseñado todo acerca de Dios y todo lo que necesitamos para nuestra salvación.

Por eso decimos que la revelación culmina y concluye en Jesucristo.

La función del Espíritu Santo es hacernos comprender que el sentido de nuestras vidas es DARNOS MUTUAMENTE LOS UNOS A LOS OTROS y, sobre todo, sostenerlo durante toda nuestra existencia, haciéndolo siempre de todo corazón.

Los cristianos vivimos de la memoria de Jesús. El ser humano vive de lo que recuerda, de aquello que se guarda en el corazón. Por eso es importante la memoria: porque lo que no se recuerda, ya no existe.

LES DEJO MI PAZ, LES DOY LA PAZ.

Pronunciada por Jesús con toda la resonancia semítica que le es propia, la paz (Shalom), que Jesús deja a los suyos como su regalo final, ES EL DON QUE CONTIENE TODOS LOS DONES.

La paz significa el hallazgo de lo que se busca, el logro de lo que se desea.
En eso consiste la paz mesiánica que el Señor nos deja como fruto de su pascua; PLENITUD DE BENDICIÓN, FRUTO DEL AMOR.

No como la da el mundo. Para el mundo, LA PAZ ES AUSENCIA DE GUERRA, DESIGNA EL INTERVALO –¡MUCHAS VECES TAN CORTO!– QUE SE DA ENTRE UN CONFLICTO Y OTRO, UNA GUERRA Y OTRA.

La paz del mundo DURA MIENTRAS EL VENCEDOR SEA CAPAZ DE SEGUIR IMPONIÉNDOSE SOBRE EL VENCIDO Y MIENTRAS ÉSTE SEA INCAPAZ DE REBELARSE Y VENGARSE.

Por eso, dice el mundo: “Si quieres paz, prepárate para la guerra”, pero la paz que así se logra TIENE CASI SIEMPRE EL SABOR INSULSO DE LA MERA DISUASIÓN Y DEL MIEDO, O EL SABOR AMARGO DE AQUELLO QUE SE CONSIGUE CON LA VIOLENCIA Y LA MUERTE.
Así no es la paz de Cristo.

Tampoco es su paz la de quien endurece sus sentimientos para permanecer impávido frente a los problemas, necesidades y sufrimientos de quienes lo rodean.

Ni es, en fin, LA PAZ PERNICIOSA DE QUIEN SE ENCIERRA EN SUS INTERESES EGOÍSTAS, Y BUSCA SÓLO SU PROPIA FELICIDAD Y NO LA DE LOS DEMÁS.

La paz de Cristo ES LA PAZ QUE NACE DE UN AMOR MÁS FUERTE QUE LA MUERTE, ES LA PAZ DEL CRUCIFICADO RESUCITADO, QUE, ANTE EL DOLOR DE LOS DEMÁS, NO SE PONE A BUEN RESGUARDO, Y ANTE LA INJUSTICIA NO TEME MORIR POR LA JUSTICIA.

NO SE TURBE SU CORAZÓN.
La partida física de Jesús no nos deja un vacío lleno de temor y desaliento.

Su vuelta al Padre significa que permanece en nosotros con su amor, gracias al Espíritu Santo.

Ha ido al Padre a prepararnos un lugar junto a Él, y viene a nosotros de un modo nuevo.

Por eso nos dice: QUE SE ALEGREN SUS CORAZONES.
Mostrar menos
1

CUANDO NOS FALTA LA SALUD
Juan Pablo II en su mensaje a los enfermos del Perú, en el año 1,985 .

Empecemos por decir que Cristo es:
ü   
ü  FIGURA Y SENTIDO DE LA PÉRDIDA DE LA SALUD,
ü  SENTIDO DEL SUFRIMIENTO EN EL DOLOR SALVÍFICO,
ü  POSTRACIÓN POR LA ENFERMEDAD.

También es:
ü  UN MOMENTO DE PRUEBA QUE NOS ACERCA A DIOS,
ü  PREDILECCIÓN DE DIOS POR LOS ENFERMOS.

LA IMPORTANCIA DE LOS ENFERMOS:
ü  NO SÓLO SE LES DEBE DAR UNA ATENCIÓN DE CALIDAD TÉCNICA Y PROFESIONAL, SINO SOBRE TODO CON HUMANIDAD Y CON CARIÑO.
ü  ACOMPAÑARLOS HACIÉNDOLOS SENTIR QUE ESTAMOS Y ESTAREMOS SIEMPRE PRESENTES PARA ELLOS,
ü  EL AMOR CRISTIANO SE HACE NOTAR POR NUESTRA ENTREGA AMOROSA E INCONDICIONAL,

El Sentido del Sufrimiento

ü  EL SENTIDO DE NUESTRAS VIDAS SÓLO SE PUEDE ENCONTRAR EN DIOS,
ü  EN LA CRUZ DE CRISTO, EL HOMBRE ENCUENTRA EL SENTIDO DEL DOLOR.

Unidos con el Sacrificio Salvador de Cristo

ü  DEBEMOS COOPERAR  EN LA REDENCIÓN DE NUESTROS HERMANOS, HACIÉNDOLES TENER FE Y ESPERANZA EN UNA NUEVA VIDA ETERNA  DE REALIZACIÓN PLENA Y FELICIDAD.

A los Adultos Mayores
ü  HONRARLOS,
ü  CUIDARLOS Y
ü  GRATITUD CON LOS QUE LE DAN CARIÑO.
                                                                                      Mt. 8,17
                ´´ÉL TOMÓ NUESTRAS FLAQUEZAS Y CARGÓ CON NUESTRAS ENFERMEDADES”.

No solo nos describe su sufrimiento, SINO EL SENTIDO DE SU PASIÓN, la cual culmina con su muerte y resurrección.
Este sufrimiento así, tendrá sentido para el hombre, SI ESTÁ UNIDO A CRISTO POR LA FE.
Es justamente ESE SUFRIMIENTO EL QUE VA A REDIMIRNOS, porque Cristo lo ha elevado a ese nivel.

Es así que cualquiera de nosotros cuando sufrimos, PODEMOS OFRECER ESTE SUFRIMIENTO PARA LA REDENCIÓN DE NUESTROS HERMANOS.

Cuando nuestras fuerzas naturales decrecen, nos postramos y de alguna manera nos convertimos en un ser dependiente de nuestros cuidadores.

Esta situación puede provocar que nos concentremos en nosotros mismos.

Es así que la enfermedad nos puede acercar al Señor O CONDUCIRNOS A LA DESESPERACIÓN.

Jesús se acercó a los enfermos CON AMOR Y LES TENDIÓ SU MANO BONDADOSA PARA QUE REAVIVARAN SU FE Y ANHELARAN MÁS HONDAMENTE LA SALVACIÓN PLENA.

Curó a muchos, pero sobretodo, superó el sufrimiento, HACIÉNDOLO SERVIR AL MISTERIO DE SU REDENCIÓN.

Es así que al visitar a los enfermos ES UN RASGO DE CORAZÓN CRISTIANO.

Este cuidado que muchas veces exige sacrificios, BRILLA LA MÁS ALTA VIRTUD: LA CARIDAD.

Pero este mundo hecho por los hombres CON EGOÍSMO, FRECUENTEMENTE DEJAN APARTE A LOS ENFERMOS ya que los miran como seres incapaces para la lucha activa por ´´EL PROGRESO”; Y MÁS BIEN SE LES VE COMO UN LASTRE.

También se ve como ´´UNA PÉRDIDA DE TIEMPO” a la visita o al consuelo que se les puede dar a los que yacen en el lecho de enfermo.

El enfermo como ser humano, siempre va a apreciar la calidez que siente de los que lo visitan con sus buenos deseos. ESTA ES LA MEDICINA ESPIRITUAL QUE NOS HACE AMAR LA VIDA y nos inclina a luchar por ella con más fuerza interior, que tantas veces influye decisivamente en la recuperación de la salud.

Mañana podemos ser nosotros, los que hoy estamos sanos, QUIENES OCUPEMOS EL LECHO DEL DOLOR, y entonces nos aliviará también compartir la solidaridad y el afecto de parientes y amigos.

PERO HAY MUCHOS QUE NO LOS TOMAN EN CUENTA

Hoy al hombre se le quiere ver COMO UN SER DURO Y CASI INSENSIBLE, SÓLO HECHO PARA EL TRABAJO, LA PRODUCCIÓN Y LA PRODUCTIVIDAD.

Jesús en cambio nos enseña a amar al hombre tanto en SU GRANDEZA COMO EN SU DESVALIMIENTO.

Es ahí donde el amor se hace más necesario y verdadero, haciendo sentir la necesidad de otro mundo:
ü  CON AMOR HUMANO,
ü  CON AMOR DESINTERESADO Y
ü  QUE SE SIENTE EN EL CORAZÓN Y LAS BUENAS OBRAS, Y NO EN UN MUNDO SIGNADO CON EL SUFRIMIENTO HUMANO.

NO PODEMOS VER EL SUFRIMIENTO AJENO CON DESINTERÉS.

SÓLO EL HOMBRE QUE ES CAPAZ DE ACOGER EL AMOR MISERICORDIOSO, será capaz de darlo sin egoísmos.

Los enfermos así se constituyen en signos de la dignidad humana; Jesús se entrega a ellos y nos
Invita a servirle COMO EXPRESIÓN DE AMOR GENUINO AL HOMBRE.

Toda enfermedad grave, suele pasar por un desaliento radical, donde surge la pregunta del porqué de la vida, precisamente porque nos sentimos arraigados de ella. En esos momentos son las oraciones de nuestros familiares y amigos las que nos ayudan eficazmente.

Pero finalmente, será Dios que ANTE  NUESTRO CORAZÓN HERIDO NOS DARÁ SU AMOR MISERICORDIOSO LLENO DE ESPERANZA.

Cuando en nuestra aflicción decimos: Señor, Señor,  ¿Por qué me has abandonado?, sólo El nos aquietará y reconfortará con su gracia.
Es la cruz de Cristo la que proyecta un rayo de luz sobre el misterio del dolor humano.
SÓLO EN LA CRUZ PODREMOS ENCONTRAR UNA RESPUESTA VÁLIDA a la interpelación angustiada que surge en el corazón del hombre doliente.

´´Suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia” (Col. 1,24).
Identificados con Cristo en la cruz, el hombre puede experimentar QUE EL DOLOR ES UN TESORO, Y LA MUERTE GANANCIA (Flp. 1,21).
Puede experimentar como el amor a Cristo DIGNIFICA, HACE DULCE EL DOLOR Y NOS REDIME.

Este es el consuelo de los creyentes cuando somos con la fe verdaderos cristianos, así mantiene nuestra esperanza y aviva nuestra caridad.
Vista así la vida en libertad, gracias a Cristo, podremos ver la muerte como vida para nosotros, convirtiéndose en una cosecha abundante de redención.

Los tiempos de enfermedad no son realidades inútiles, más bien pueden convertirse ante Dios, los más decisivos para nuestras vidas, las de los nuestros y las de los demás con muchos frutos.
Hay adultos mayores que se van acercando a la ciudad permanente. Es una etapa para muchos de incomprensión y soledad.

Ésta, mas bien debe ser una etapa de reposo, de paz y felicidad, producto del amor de su familia y de sus amigos.

Esta edad se caracteriza por la experiencia y madurez QUE PERMITEN VER LA VIDA TERRENA CON LOS OJOS DEL ESPÍRITU SANTO, QUE NOS LLEVA A DIOS, A ESA PLENITUD QUE TODOS ANSIAMOS.

Cuando los cristianos viven en un lugar donde cunde el materialismo, ESTOS DEBEN ANTEPONER LOS VALORES DEL ESPÍRITU- UN PRECIOSO DON - Y ENTONCES LOS ANCIANOS SON TRATADOS CON CARIÑO, BIEN ATENDIDOS.

Muchos ancianos son migrantes, apartados de su tierra, más aun muchos no gozan de una jubilación, a ellos deben asistirlos el Estado Y TODO HOMBRE DE BUENA VOLUNTAD.


Si comprendemos esta gracia donde la fuerza del Espíritu es la que nos lleva a Dios, AHÍ ALCANZAREMOS LA PLENITUD Y  VIVIREMOS CON PAZ, SUPERANDO LA SOLEDAD.CUANDO NOS FALTA LA SALUD
Juan Pablo II en su mensaje a los enfermos del Perú, en el año 1,985 .

Empecemos por decir que Cristo es:
ü   
ü  FIGURA Y SENTIDO DE LA PÉRDIDA DE LA SALUD,
ü  SENTIDO DEL SUFRIMIENTO EN EL DOLOR SALVÍFICO,
ü  POSTRACIÓN POR LA ENFERMEDAD.

También es:
ü  UN MOMENTO DE PRUEBA QUE NOS ACERCA A DIOS,
ü  PREDILECCIÓN DE DIOS POR LOS ENFERMOS.

LA IMPORTANCIA DE LOS ENFERMOS:
ü  NO SÓLO SE LES DEBE DAR UNA ATENCIÓN DE CALIDAD TÉCNICA Y PROFESIONAL, SINO SOBRE TODO CON HUMANIDAD Y CON CARIÑO.
ü  ACOMPAÑARLOS HACIÉNDOLOS SENTIR QUE ESTAMOS Y ESTAREMOS SIEMPRE PRESENTES PARA ELLOS,
ü  EL AMOR CRISTIANO SE HACE NOTAR POR NUESTRA ENTREGA AMOROSA E INCONDICIONAL,

El Sentido del Sufrimiento

ü  EL SENTIDO DE NUESTRAS VIDAS SÓLO SE PUEDE ENCONTRAR EN DIOS,
ü  EN LA CRUZ DE CRISTO, EL HOMBRE ENCUENTRA EL SENTIDO DEL DOLOR.

Unidos con el Sacrificio Salvador de Cristo

ü  DEBEMOS COOPERAR  EN LA REDENCIÓN DE NUESTROS HERMANOS, HACIÉNDOLES TENER FE Y ESPERANZA EN UNA NUEVA VIDA ETERNA  DE REALIZACIÓN PLENA Y FELICIDAD.

A los Adultos Mayores
ü  HONRARLOS,
ü  CUIDARLOS Y
ü  GRATITUD CON LOS QUE LE DAN CARIÑO.
                                                                                      Mt. 8,17
                ´´ÉL TOMÓ NUESTRAS FLAQUEZAS Y CARGÓ CON NUESTRAS ENFERMEDADES”.

No solo nos describe su sufrimiento, SINO EL SENTIDO DE SU PASIÓN, la cual culmina con su muerte y resurrección.
Este sufrimiento así, tendrá sentido para el hombre, SI ESTÁ UNIDO A CRISTO POR LA FE.
Es justamente ESE SUFRIMIENTO EL QUE VA A REDIMIRNOS, porque Cristo lo ha elevado a ese nivel.

Es así que cualquiera de nosotros cuando sufrimos, PODEMOS OFRECER ESTE SUFRIMIENTO PARA LA REDENCIÓN DE NUESTROS HERMANOS.

Cuando nuestras fuerzas naturales decrecen, nos postramos y de alguna manera nos convertimos en un ser dependiente de nuestros cuidadores.

Esta situación puede provocar que nos concentremos en nosotros mismos.

Es así que la enfermedad nos puede acercar al Señor O CONDUCIRNOS A LA DESESPERACIÓN.

Jesús se acercó a los enfermos CON AMOR Y LES TENDIÓ SU MANO BONDADOSA PARA QUE REAVIVARAN SU FE Y ANHELARAN MÁS HONDAMENTE LA SALVACIÓN PLENA.

Curó a muchos, pero sobretodo, superó el sufrimiento, HACIÉNDOLO SERVIR AL MISTERIO DE SU REDENCIÓN.

Es así que al visitar a los enfermos ES UN RASGO DE CORAZÓN CRISTIANO.

Este cuidado que muchas veces exige sacrificios, BRILLA LA MÁS ALTA VIRTUD: LA CARIDAD.

Pero este mundo hecho por los hombres CON EGOÍSMO, FRECUENTEMENTE DEJAN APARTE A LOS ENFERMOS ya que los miran como seres incapaces para la lucha activa por ´´EL PROGRESO”; Y MÁS BIEN SE LES VE COMO UN LASTRE.

También se ve como ´´UNA PÉRDIDA DE TIEMPO” a la visita o al consuelo que se les puede dar a los que yacen en el lecho de enfermo.

El enfermo como ser humano, siempre va a apreciar la calidez que siente de los que lo visitan con sus buenos deseos. ESTA ES LA MEDICINA ESPIRITUAL QUE NOS HACE AMAR LA VIDA y nos inclina a luchar por ella con más fuerza interior, que tantas veces influye decisivamente en la recuperación de la salud.

Mañana podemos ser nosotros, los que hoy estamos sanos, QUIENES OCUPEMOS EL LECHO DEL DOLOR, y entonces nos aliviará también compartir la solidaridad y el afecto de parientes y amigos.

PERO HAY MUCHOS QUE NO LOS TOMAN EN CUENTA

Hoy al hombre se le quiere ver COMO UN SER DURO Y CASI INSENSIBLE, SÓLO HECHO PARA EL TRABAJO, LA PRODUCCIÓN Y LA PRODUCTIVIDAD.

Jesús en cambio nos enseña a amar al hombre tanto en SU GRANDEZA COMO EN SU DESVALIMIENTO.

Es ahí donde el amor se hace más necesario y verdadero, haciendo sentir la necesidad de otro mundo:
ü  CON AMOR HUMANO,
ü  CON AMOR DESINTERESADO Y
ü  QUE SE SIENTE EN EL CORAZÓN Y LAS BUENAS OBRAS, Y NO EN UN MUNDO SIGNADO CON EL SUFRIMIENTO HUMANO.

NO PODEMOS VER EL SUFRIMIENTO AJENO CON DESINTERÉS.

SÓLO EL HOMBRE QUE ES CAPAZ DE ACOGER EL AMOR MISERICORDIOSO, será capaz de darlo sin egoísmos.

Los enfermos así se constituyen en signos de la dignidad humana; Jesús se entrega a ellos y nos
Invita a servirle COMO EXPRESIÓN DE AMOR GENUINO AL HOMBRE.

Toda enfermedad grave, suele pasar por un desaliento radical, donde surge la pregunta del porqué de la vida, precisamente porque nos sentimos arraigados de ella. En esos momentos son las oraciones de nuestros familiares y amigos las que nos ayudan eficazmente.

Pero finalmente, será Dios que ANTE  NUESTRO CORAZÓN HERIDO NOS DARÁ SU AMOR MISERICORDIOSO LLENO DE ESPERANZA.

Cuando en nuestra aflicción decimos: Señor, Señor,  ¿Por qué me has abandonado?, sólo El nos aquietará y reconfortará con su gracia.
Es la cruz de Cristo la que proyecta un rayo de luz sobre el misterio del dolor humano.
SÓLO EN LA CRUZ PODREMOS ENCONTRAR UNA RESPUESTA VÁLIDA a la interpelación angustiada que surge en el corazón del hombre doliente.

´´Suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia” (Col. 1,24).
Identificados con Cristo en la cruz, el hombre puede experimentar QUE EL DOLOR ES UN TESORO, Y LA MUERTE GANANCIA (Flp. 1,21).
Puede experimentar como el amor a Cristo DIGNIFICA, HACE DULCE EL DOLOR Y NOS REDIME.

Este es el consuelo de los creyentes cuando somos con la fe verdaderos cristianos, así mantiene nuestra esperanza y aviva nuestra caridad.
Vista así la vida en libertad, gracias a Cristo, podremos ver la muerte como vida para nosotros, convirtiéndose en una cosecha abundante de redención.

Los tiempos de enfermedad no son realidades inútiles, más bien pueden convertirse ante Dios, los más decisivos para nuestras vidas, las de los nuestros y las de los demás con muchos frutos.
Hay adultos mayores que se van acercando a la ciudad permanente. Es una etapa para muchos de incomprensión y soledad.

Ésta, mas bien debe ser una etapa de reposo, de paz y felicidad, producto del amor de su familia y de sus amigos.

Esta edad se caracteriza por la experiencia y madurez QUE PERMITEN VER LA VIDA TERRENA CON LOS OJOS DEL ESPÍRITU SANTO, QUE NOS LLEVA A DIOS, A ESA PLENITUD QUE TODOS ANSIAMOS.

Cuando los cristianos viven en un lugar donde cunde el materialismo, ESTOS DEBEN ANTEPONER LOS VALORES DEL ESPÍRITU- UN PRECIOSO DON - Y ENTONCES LOS ANCIANOS SON TRATADOS CON CARIÑO, BIEN ATENDIDOS.

Muchos ancianos son migrantes, apartados de su tierra, más aun muchos no gozan de una jubilación, a ellos deben asistirlos el Estado Y TODO HOMBRE DE BUENA VOLUNTAD.

Si comprendemos esta gracia donde la fuerza del Espíritu es la que nos lleva a Dios, AHÍ ALCANZAREMOS LA PLENITUD Y  VIVIREMOS CON PAZ, SUPERANDO LA SOLEDAD.