miércoles, 31 de agosto de 2016

SI NO SE CRITICARAN LOS DICHOS Y HECHOS DE LAS PERSONAS, SIGNIFICARIA QUE TODOS SOMOS PERFECTOS.

SI NO SE CRITICARAN LOS DICHOS Y HECHOS DE LAS PERSONAS, SIGNIFICARIA QUE TODOS SOMOS PERFECTOS.


Si para criticar las injusticias y aberraciones en este mundo, el requisito es que uno tiene que ser puro antes y ahora, entonces NADIE podría emitir ni siquiera una opinión, lo cual significaría avalar muchas cosas, que están dañando todos los días a nuestros semejantes, sobre todo a los más débiles quienes, generalmente,  por ignorancia, no conocen sus derechos.

Entonces, desde ese punto de vista YO NI NADIE DEBE CRITICAR el masivo subempleo, el que se bote al mar la sobreproducción del trigo o de la leche, o que se utilice a la mujer como objeto sexual para vender la prensa basura, pervirtiendo a los niños, o que se promueva egoístamente el éxito personal, individual sin importarme los demás que se han quedado en la precariedad de manera egoísta e insensible no sólo con un corazón encallecido sino encanallado. 

El hombre es gregario, vive en comunidad, nadie es más que el otro, todos nos necesitamos. Mientras esto no se entienda seguiremos echando nuestra vida a perder y la de los demás.

Justamente, la capacidad de crítica cae por su propio peso cuando el crítico se ha preocupado POR CONOCER  CIENTÍFICAMENTE Y NO EMPÍRICAMENTE, como la gran mayoría, lo que es el verdadero sentido de la vida, el verdadero sentido del éxito, la verdadera seguridad para iluminar aspectos desconocidos de nuestra vida para a su vez  cambiar no sólo a unas cuantas personas sino a la humanidad. 
Porque sólo los imbéciles no cambian y todos evolucionamos para bien o para mal.

Y cuando se cambia para bien significa que nos hemos ´´salido del molde” en el que la humanidad vive por siglos, fundamentalmente, con los antivalores que con los valores humanos.

Las discrepancias teóricas se resuelven siempre en la acción siendo coherentes entre lo que se dice y se hace.

EL MUNDO NO ES ASÍ, EL MUNDO LO HACEMOS NOSOTROS.

Tienes razón, para servir a los demás, ES CONDICIONANTE SER LIBRE en lo personal, es decir no estar atado a las personas, a las cosas o sentimientos de este mundo. 

Esto es un aspecto que se trata en el campo de la Psicología, pero luego viene el siguiente plano que es la  convivencia en sociedad con las personas y las cosas, DONDE TAMBIÉN DEBEMOS  SER LIBRES, es decir no esclavas de ninguna de éstas. 

Aquí la Sociología que analiza la construcción social continua y la suma de experiencias, afectos, acciones y vínculos, nos va a ayudar a detectar los erróneos y ambiguos razonamientos, los presupuestos injustificados o simplemente la confusión.

Y lo que sucede es que todos tenemos creencias y búsqueda de la verdad, para actuar apropiadamente en el mundo, ofreciendo criterios de verdad objetivos superando los excesos relativistas.

Por ejemplo, la Filosofía, no es sólo intelectualmente esclarecedora, sino moralmente imprescindible, es decir nos ayuda a desenmarañar nuestros enredos conceptuales, y por eso también a vivir mejor. 
Si no sirve para eso no sirve para nada, constituyéndose en una actividad sumamente necesaria por su vocación hacia la pluralidad, la conciliación y la tolerancia.



lunes, 29 de agosto de 2016

¿SOMOS SERES HUMANOS AUTÉNTICOS, QUE NOS INTERESAMOS POR RESOLVER EL PROBLEMA DE NUESTROS SEMEJANTES?

¿SOMOS SERES HUMANOS AUTÉNTICOS, QUE NOS INTERESAMOS POR RESOLVER EL PROBLEMA DE NUESTROS  SEMEJANTES?

                                                                        Homilía del padre Carlos Cardó SJ


La parábola del buen samaritano es uno de los textos más bellos del evangelio de San  Lucas.

Es la historia del amor de Dios al ser humano, QUE NOS IMPULSA A AMAR COMO HEMOS SIDO AMADOS; ES LA REVELACIÓN DEL ROSTRO DEL DIOS QUE BUSCA AL CAÍDO EN EL CAMINO; Y ES LA REVELACIÓN DEL ROSTRO DEL SER HUMANO AUTÉNTICO, QUE SE INTERESA POR RESOLVER EL PROBLEMA DE SU SEMEJANTE Y AHÍ SE ENCUENTRA CON DIOS.

Un hombre ha sido asaltado en el camino y ha quedado medio muerto.

Pasan junto a él tres personajes:

Un sacerdote, representante de la Ley, 

Un levita, representante del culto (ambos “profesionales” de la religión), y
Un samaritano, que para los judíos era un hereje.
Los tres ven al hombre caído pero reaccionan de diferente manera:
El sacerdote y el levita pasan de largo, por “no ensuciarse las manos” o por pensar: “ES UN EXTRAÑO”, “NO NOS CONCIERNE”...

El samaritano, en cambio, sintió compasión”.

SENTIR COMPASIÓN ES SUFRIR CON EL OTRO, COMPARTIR SU SITUACIÓN, PONERSE EN SU LUGAR; ES LO QUE HACE EL SAMARITANO.


El sacerdote y el levita REPRESENTAN A QUIENES PRETENDEN LLEGAR A DIOS PERO NO SE INTERESAN POR LA SITUACIÓN DEL PRÓJIMO: PASAN DE LARGO, EVITAN LA MOLESTIA DE DETENERSE Y ATENDERLO.

Son religiosos, PERO SU RELIGIÓN ES FALSA PORQUE LOS LLEVA A OCUPARSE DE LAS “COSAS DE DIOS”, SIN TOMAR CONCIENCIA DE LO QUE A DIOS MÁS LE INTERESA, QUE ES LA VIDA DE SUS HIJOS E HIJAS.

Los profetas en el Antiguo Testamento fustigaron esa pretensión humana DE REDUCIR LA RELIGIÓN A PRESCRIPCIONES EXTERNAS Y REUNIONES RELIGIOSAS SIN PRÁCTICA DE LA JUSTICIA Y DE LA MISERICORDIA.

EL EJE CENTRAL DE TODA LA BIBLIA, ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO, ES EL MANDAMIENTO DEL AMOR, SIN EL CUAL EL SER HUMANO SIMPLEMENTE NO ES HUMANO.


EL AMOR DEFINE LA AUTENTICIDAD DEL SER HUMANO EN SU RELACIÓN CON DIOS, EN SU RELACIÓN CONSIGO MISMO Y CON LOS DEMÁS.

LA PERSONA QUE NO AMA ES UNA PERSONA QUE ‘HA FALLADO’ EN SU VIDA.
Ahora bien, la novedad que trae Jesús es que el mandamiento del amor DEJA DE SER UNA LEY Y PASA A SER UNA REALIDAD QUE UNO EXPERIMENTA COMO UN DON QUE SE RECIBE: SI AMAMOS, ES PORQUE PRIMERO NOS HA AMADO DIOS (DICE SAN JUAN EN SU 1ª CARTA, CAP. 4).

Y POR ESO JESÚS SE IDENTIFICA CON EL BUEN SAMARITANO PARA HACERNOS SENTIR EL AMOR QUE DIOS NOS TIENE, Y PARA QUE NOS MOVAMOS A AMAR A LOS DEMÁS.

Pero Jesús se identifica también con el hombre caído en el camino, QUE ES LA PERSONA A LA QUE DEBEMOS AMAR Y ATENDER.
Y de tal modo se identifica, que cuando amamos y atendemos a la persona necesitada que está a nuestro lado, AMAMOS Y ATENDEMOS AL MISMO JESÚS.

Cada vez que lo hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron” (Mt 25,40).

NO PODEMOS DIVIDIR LO QUE DIOS HA UNIDO: CON UN MISMO AMOR AMAMOS A DIOS Y AMAMOS AL PRÓJIMO.

PORQUE DIOS SE HA HECHO CERCANO, PRÓXIMO NUESTRO, PODEMOS AMAR A DIOS Y AL PRÓJIMO CON EL MISMO E IDÉNTICO AMOR CON QUE EL PADRE Y EL HIJO NOS AMAN.

De modo, pues, que en la parábola del buen samaritano se da algo realmente sorprendente, dos imágenes se sobreponen: el hombre caído en el camino y el samaritano que lo atiende DAN LA IMPRESIÓN DE DISOLVERSE EL UNO EN EL OTRO; EL UNO SE CONVIERTE EN EL OTRO HASTA SER AL FINAL UNA MISMA PERSONA.

El escriba, el sacerdote y el levita deben identificarse con el hombre caído en el camino, del que se hace cargo el Samaritano QUE LUEGO DESAPARECE EN EL HORIZONTE HACIA JERUSALÉN, Y REPRESENTA A JESÚS.

Mientras tanto, el hombre herido y despojado recobra la salud y se vuelve capaz de acoger y socorrer él también, a los que, como él, vea caídos en el camino; hará con los demás lo que hizo Aquel que lo atendió.

SE VOLVERÁ ÉL TAMBIÉN UN BUEN SAMARITANO, COMO JESÚS.

Dios se nos ha acercado tanto QUE SE HA CONVERTIDO ÉL MISMO EN EL POBRE, EN EL HERIDO Y MALTRATADO QUE VEMOS EN NUESTRO CAMINO -¡ES IMPOSIBLE NO VERLO!

Dios se ha acercado tanto a cada uno de nosotros, QUE SE HA CONVERTIDO EN EL HERIDO QUE YO SOY, EN EL NECESITADO QUE YO SOY, Y SE HA HECHO CARGO DE MÍ, HA CURADO MIS HERIDAS, ME HA ALOJADO Y HA PAGADO POR MÍ… SI SE HA IDENTIFICADO ASÍ CONMIGO, TAMBIÉN YO DEBO IDENTIFICARME ASÍ CON ÉL.

CRISTO ES EL SAMARITANO QUE PROLONGA SU VIDA Y ACCIÓN EN LOS SAMARITANOS DE HOY Y DE SIEMPRE: hombres y mujeres de buena voluntad que se muestran sensibles ante el dolor y sufrimiento de la gente y acogen a los caídos.

A la misión de Cristo, Buen Samaritano, QUEDAMOS ASOCIADOS LOS QUE NOS HEMOS SENTIDOS ACOGIDOS, ATENDIDOS Y CURADOS POR ÉL.

Su misión se continúa en la del discípulo, que ha experimentado en su propia persona la misericordia.

“¿A mí qué, tanto sacrificio vuestro?, dice el Señor… (por el profeta Isaías), DESISTAN DE HACER EL MAL, APRENDAN A HACER EL BIEN, BUSQUEN LO JUSTO, DEN SUS DERECHOS AL OPRIMIDO, HAGAN JUSTICIA AL HUÉRFANO, ABOGUEN POR LA VIUDA (Is 1, 11.16-17).


Jesús pedagógicamente conduce al que escucha la parábola a tomar conciencia de su forma de pensar legalista Y A ABRIRSE MÁS BIEN A LA MISERICORDIA, QUE ES LO QUE DIOS QUIERE.


El mandato final “vete y haz tú lo mismo” procura transformar la mentalidad y la conducta de esta persona.

viernes, 26 de agosto de 2016

ELEGÍA PARA UN AMIGO JÓVEN

ELEGÍA PARA UN AMIGO JÓVEN

GONZALITO

Esta es una elegía para un amigo que sólo tenía 28 años de edad y vivió siempre haciendo el bien.

Cuando morimos, el señor nos sostiene, no nos hundimos en la nada, Él nos acoge en la vida eterna y nos preserva como persona, como Él mismo y todo Él en nuestra nueva vida de resucitado.

Dios nos acepta y salva de la muerte, dándonos una nueva vida.

Es así que si vivimos con la verdad más profunda de nuestra existencia, que es sabernos amados, y además el Señor siempre nos ha mirado con la misma ternura de una madre, nos llevará amparados en la sombra de su brazo.

Dios siempre nos dice eres mi amigo, y hoy te ha dicho: ya estás en mi reino y nada nos separará. Ahora somos uno.

El sufrir, y el morir con Jesucristo, tienen sentido y esperanza, nos eleva, nos ennoblece, y siempre será bello y bueno.

Porque Él padeció y murió como nosotros, con nosotros y por nosotros para mostrarnos un sepulcro vacío después de la barbarie, y darnos su luz sobre la tierra después de las tinieblas.

Hagamos que el  bien se nos arraigue y desarrolle, para vivir con dignidad y plenitud, conduciéndonos  por el camino que reconoce al otro y busca su bien.

Gonzalito, asumiste verdaderamente con tus ojos, el mensaje de Cristo en su belleza, y lo acogiste con fe, con inteligencia y en el corazón,  así contemplaste las dimensiones de misterio que provoca nuestro asombro, haciéndolo nuestro.

Gonzalito, el sufrimiento de la condición humana te inspiró buscar el camino hacia Jesús, nuestro redentor, y así supiste que quien acepta la invitación de Cristo vive con alegría, librado de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento, es decir, con Él nace y renace la alegría.

Gracias a tu corazón creyente, desprendido y  sencillo, nos enseñaste que debemos vivir seguros de que somos infinitamente amados más allá de todo, como un brote de luz.
Viviste con un sentimiento de esperanza, respetando los ideales y valores morales que destacan y afirman la dignidad del hombre.

Este modo de vivir, te abrió un camino nuevo de luz y de esperanza, que se mantuvo a lo largo de tu vida a pesar de los días oscuros, dramáticos y tristes que nos ha tocado vivir.

Conociste el corazón de nuestra Iglesia, desde donde han ido brotando los verdaderos sentidos de la vida, del éxito, de la seguridad para alcanzar un mundo que necesita desesperadamente una visión moral para construir un orden social más humano.

Hiciste realidad en tu vida la visión del salmista, que nos  dijo que: ´´La justicia y la paz se besan, para anticipar el Reino de Dios”.

El señor hizo que elevaras tu mente desde las condiciones transitorias de esta vida terrena hasta las alturas de la vida eterna, donde ahora estas gozando de felicidad y de paz imperecederas, y eso, nos debe dar mucha alegría.

Frecuentemente en este mundo, lleno de ruido, esa voz suave y amorosa que habla en el silencio y en la soledad de nuestros  corazones, no es escuchada o no es convincente a pesar que nos llega por infinitos caminos y en diferentes tonos.

Es así que muchos se siguen preguntando ¿Qué es la vida?, sin encontrarle sentido, y lo que sucede es que muchos no  han prestado oídos a la sabiduría de Dios víctimas del tiempo y del dinero.

Generalmente no nos sentimos merecedores a tantas muestras de amor. Este sentimiento es el que nos aleja  del verdadero lugar en el cual si se puede oír esa voz tierna que me llama ´´mi amado”.

Quien acepta la invitación de Cristo vive con alegría, librado de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento, con Él nace y renace la alegría.


ü Siempre Tuviste Espacio para los demás y sobre todo para los pobres,
ü Siempre Escuchabas la voz de Dios, y gozabas la dulce alegría de su amor,
ü Siempre palpitó en ti el entusiasmo por hacer el bien.
ü Siempre Llevaste una vida digna, como Dios desea para todos nosotros.

El creyente, no tiene duda de que incluso en el dolor más intenso, en la culpa más honda y en la muerte más inexplicable, el amor de Dios es una fuerza enorme para aceptar y soportar la Situación.

El Dios de Jesús esta junto a los que sufren con su amor salvador, acompañando y compadeciendo.

Dios, está también en el inmenso dolor de los enfermos, humillados y maltratados, incluso de aquellos que están enfrascados en hacer el mal que parecen no tener salida.

Y esta con el amor que comparte las heridas y la consternación.
Siempre que el hombre grite a Dios por cualquier dolor o sufrimiento, siempre estará acompañado por el grito de ese Dios humano que es Jesús.
Ahí está como cuando oró en el huerto y en la Cruz.


                            ¡HASTA PRONTO, QUERIDO GONZALITO!

jueves, 25 de agosto de 2016

“HAY MÁS FELICIDAD EN DAR QUE EN RECIBIR”; ASÍ CONSEGUIMOS LA ALEGRÍA VERDADERA.

“HAY MÁS FELICIDAD EN DAR QUE EN RECIBIR”; ASÍ CONSEGUIMOS LA ALEGRÍA VERDADERA.
MT 25,14-30
Homilía del padre Carlos Cardó

El señor que reparte sus bienes y se va a un país lejano es Jesucristo que, después de habitar entre nosotros, se ausenta; elevado primero a la cruz y ascendido después a los cielos.

Se ausenta visiblemente de nuestro mundo y, algún día, no sabemos cuándo, volverá.
Pero no nos deja solos.
Por su resurrección, se ha hecho próximo a nosotros, cualquiera que sea la situación en que nos encontremos, cualquiera que sea nuestro pecado o nuestro sufrimiento.

Por su Espíritu Santo, además, HACE POSIBLE QUE LO PODAMOS AMAR A ÉL Y A LOS DEMÁS CON EL MISMO AMOR, QUE HA DERRAMADO EN NUESTROS CORAZONES.

La parábola no nos dice en qué consisten los "talentos", pero parece que aluden a los dones y habilidades de toda clase que Dios otorga a cada hombre para que los ejercite en su vida y no los deje improductivos.

Quizá lo más cierto sea que LOS TALENTOS SIMBOLIZAN LO QUE EL SEÑOR HA HECHO POR NOSOTROS. TODO LO QUE SOY Y LO QUE TENGO, LO HE RECIBIDO DE DIOS.

Y por eso dice San Pablo: “¿Quién te hace superior a los demás? ¿Qué tienes que no hayas recibido?” (1 Cor 4,7).

Por consiguiente, en la lógica del evangelio, SI TODO LO HEMOS RECIBIDO, LO HABREMOS DE PONER AL SERVICIO DE DIOS Y DE NUESTROS PRÓJIMOS, ESPECIALMENTE DE CUANTOS NOS NECESITAN, Y EN ESO CONSISTE LA GANANCIA QUE OBTENEMOS DE LOS TALENTOS RECIBIDOS.

Cada uno tiene su propio don, diferente al de los otros. Como en la comunidad del Señor hay diferentes misiones y responsabilidades, cada cual recibe la gracia que necesita y ha de responder a la medida del don recibido:
“A QUIEN MUCHO SE LE DIO, MUCHO SE LE PEDIRÁ”.
La diversidad es, pues, un hecho natural y debemos contar con ella.
La diversidad no sirve solamente para marcar las diferencias y señalar nuestros límites:
Lo que yo puedo o no puedo y lo que los otros pueden o no pueden.
La diversidad señala más bien el espacio para las relaciones mutuas:
Para la comunicación libre y generosa del amor recibido.
CUANDO NO LA VEMOS ASÍ, LA DIVERSIDAD GENERA ENVIDIA Y COMPETITIVIDAD, CONFLICTO Y VIOLENCIA, COMO OCURRE TANTAS VECES DESDE CAÍN.

La parábola nos dice que el don hay que hacerlo producir.

Respecto a esto, conviene hacer algunas advertencias. No se trata de que cada uno haya hecho un montón más o menos grande con lo que se le confió.

DE LO QUE SE TRATA MÁS BIEN ES DE LA FIDELIDAD.

Entender la parábola como una simple rendición de cuentas, dividendos e intereses ganados ES ACTUAR CON CRITERIOS DE EFICACIA QUE NO SON LOS DEL EVANGELIO.

LOS VALORES SUPREMOS QUE RIGEN HOY LA VIDA EN SOCIEDAD SON LOS DE COMPETITIVIDAD, RENDIMIENTO Y PRODUCTIVIDAD.

CUANDO SE APLICAN A LAS RELACIONES HUMANAS, CON OLVIDO DE LA DIGNIDAD Y DERECHOS DE LAS PERSONAS, ÉSTAS QUEDAN SOMETIDAS A LA TIRANÍA DEL MERCADO.

De lo que el Señor nos habla aquí es de algo muy distinto:

Nos invita a buscar aquel provecho o ganancia que se obtiene CUANDO UNO INVIERTE TODO EN BENEFICIO DE LOS QUE NOS NECESITAN, EN BENEFICIO DE LA VIDA DE LOS HERMANOS, PARA QUE SE CUMPLA EL PLAN DE DIOS.

OBRANDO ASÍ, UNO ACTÚA COMO CRISTO, GANA A CRISTO Y OBTIENE VIDA ETERNA.

Es lo que Jesús prometió al joven rico, que no se decidió a seguirlo, y se fue entristecido porque no había comprendido la lección del dar y recibir (Mt 19,16-30).

Cada uno, por tanto, EN EL SERVICIO A LOS DEMÁS HA DE HACER ENTREGA DE LO QUE HA RECIBIDO.

Porque según el Evangelio no se realiza más quien tiene más, SINO QUIEN SE DA A SÍ MISMO.

Por eso la recompensa será igual para todos, para los que recibieron cinco talentos, como para los que recibieron dos.

LO QUE CUENTA NO ES LA CANTIDAD SINO LA ACTITUD CON QUE UNO DA DE LO QUE TIENE, CONSCIENTE DE QUE TODO LO HA RECIBIDO.

¿Quién es ese empleado que recibió un talento y lo escondió bajo tierra sin hacerlo producir?

“El que sabe el bien que hay que hacer y no lo hace, comete pecado”, dice el apóstol Santiago (Sant 4,17).
El que había recibido un talento se alejó –dice el texto- y escondió el talento. Se aleja de sí y de los demás.
En él actúa el miedo, resultado de la falsa idea que se ha formado de su Señor.
No reconoce el don del Señor, por eso no se mueve a dar de sí. 
Su relación con Dios es contable, mercantil, no libre, no de hijo, sino de rival.

Se mueve como Adán, que SE ESCONDE DE UN DIOS MALO Y SE ALEJA HASTA ACABAR EN LA MUERTE.
“Quien ama su vida la echa a perder” (Mt 16,25).
Quien no da de sí a los demás mata dentro de sí el amor que ha recibido.

En cambio, QUIEN RESPONDE CON GENEROSIDAD A TANTO BIEN RECIBIDO, SE HACE CAPAZ DE RECIBIR MÁS Y DE DAR MÁS.

EXPERIMENTA LA ALEGRÍA VERDADERA QUE NOS ENSEÑÓ JESÚS CUANDO DIJO: “HAY MÁS FELICIDAD EN DAR QUE EN RECIBIR” (Hech 20,35.

Resumen:

“Dios espera de nosotros que fructifiquemos, de acuerdo con las capacidades asignadas a cada uno.
Se nos pide que practiquemos la justicia y las obras de misericordia, que nos ejercitemos en la puesta en práctica del mandamiento del amor, pero -y aquí está el verdadero “quid” del mensaje- CADA UNO ESTÁ OBLIGADO A ESFORZARSE EN OBRAR DE ACUERDO CON LAS APTITUDES QUE LE HAN SIDO CONCEDIDAS.

Todo se decide en el activar o no activar las habilidades personales recibidas.
La exigencia SIEMPRE RESULTA POSIBLE Y ASUMIBLE, CUANDO EL AMOR A DIOS Y A LOS HOMBRES ESTÁ DE POR MEDIO, COMO IMITACIÓN DEL AMOR DE DIOS Y DE SU CRISTO” (Comentario Sal Terrae).

«Sé siempre fiel en las cosas pequeñas, porque en ellas reside nuestra fuerza.
Para Dios no hay nada pequeño. Nada disminuye.
          Para Él todas las cosas son infinitas.
Practica la fidelidad en las cosas más mínimas, no por su propia virtud, sino porque la cosa más grande es la voluntad de Dios –y que yo mismo respeto infinitamente.

No busques actos espectaculares. Deliberadamente debemos renunciar a todo deseo de contemplar el fruto de nuestra labor, cumplir solamente lo que podemos, de la mejor manera que podamos, y dejar el resto en manos de Dios.

Lo que importa es EL DON DE TI MISMA, EL GRADO DE AMOR QUE PONES EN CADA UNA DE TUS ACCIONES.

No te permitas desalentarte frente a un fracaso, si has hecho lo mejor que has podido.
Rechaza también la gloria cuando consigues éxito en tu empresa.
Dáselo todo a Dios con la más profunda gratitud.
Si te sientes abatida, es señal de orgullo que manifiesta cuánto crees en tu propio poder.

Que no te preocupe lo más mínimo lo que piensa la gente.
Sé humilde y nada te molestará jamás.
El Señor me ha puesto en este trance donde estoy, él mismo me librará» (Beata Teresa de Calcuta (1910-1997).


¹Según el P. Alonso Schökel, el "talento" era una medida de peso que variaba, según los países, entre 26 y 36 kilos; se suponen de oro y plata – Cf. La Biblia, Ediciones Cristiandad, Madrid 1976


¿SABÍAS QUE EL APOCALIPSIS ES EL TIEMPO DE LA VENIDA DE JESUCRISTO PARA LIBERARNOS DE ESTE MUNDO CON MIEDO A LA MUERTE?

¿SABÍAS QUE EL APOCALIPSIS ES EL TIEMPO DE LA VENIDA DE JESUCRISTO PARA LIBERARNOS  DE ESTE MUNDO CON MIEDO A LA MUERTE?
LC 21, 25-28.34-36
                                                                                                        Homilía del padre Carlos Cardó SJ

El ADVIENTO es el tiempo de preparación para la venida del Señor.
Así como la cuaresma prepara la pascua de resurrección, el adviento PREPARA A VIVIR LA ENCARNACIÓN DEL HIJO DE DIOS QUE SE HACE HOMBRE PARA SALVARNOS.

La liturgia de este tiempo nos habla de tres venidas (advientos) de Dios:

En la primera, ocurrida en el pasado, EL HIJO DE DIOS SE HIZO HOMBRE Y HABITÓ ENTRE NOSOTROS;
En la segunda, intermedia y actual, JESUCRISTO VIENE A NOSOTROS POR SU PALABRA Y POR LA EUCARISTÍA, Y NOS HACE ENTRAR EN COMUNIÓN CON ÉL;
En la última, futura, VENDRÁ CON PODER Y MAJESTAD A ESTABLECER SU REINO, A HACER NUEVAS TODAS LAS COSAS Y LLEVAR A PLENITUD SU OBRA EN EL MUNDO.
En las lecturas y oraciones de las liturgias de adviento, esas tres venidas de Dios se irán entrelazando.

En el discurso apocalíptico de Jesús –según san Lucas- sobre el destino final de la historia, Jesús emplea imágenes semejantes a las de los últimos escritos del Antiguo Testamento, los llamados apocalípticos –concretamente el libro de Daniel–, que describían mediante símbolos la victoria final de Dios sobre las fuerzas del mal.

Apocalipsis no significa desastre SINO REVELACIÓN DE ALGO DESCONOCIDO.

Jesús, empleando un lenguaje semejante, NO REVELA COSAS EXTRAÑAS Y OCULTAS, SINO QUE DESCUBRE EL SENTIDO PROFUNDO DE LA REALIDAD PRESENTE; SUS PALABRAS QUITAN DE NUESTROS OJOS EL VELO, QUE NUESTROS MIEDOS Y ERRORES NOS PONEN, Y NOS HACE VER EN PROFUNDIDAD LO QUE DIOS NOS TIENE PREPARADO PARA DESPUÉS DEL FINAL DE ESTE MUNDO.

El lenguaje apocalíptico es vivo, emplea trazos fuertes, imágenes impactantes y chocantes.
Pero comparadas con lo que vemos diariamente en la prensa y en los medios de comunicación –crisis, calamidades, tragedias– las descripciones bíblicas resultan en verdad discretas y mesuradas: señales en el cielo…, angustia de la gente…, los hombres se llenan de miedo al ver esas conmociones del universo…”.

Jesús nos hace ser conscientes de que el mundo en que vivimos no es definitivo.

Pero al mismo tiempo nos hace ver que no vamos hacia el “acabose” sino hacia “el fin”, ES DECIR, HACIA LA DISOLUCIÓN DE UN CORROÍDO MUNDO VIEJO, QUE DARÁ PASO AL NACIMIENTO DEL MUNDO NUEVO INUNDADO DE BONDAD CON HOMBRES BUENOS.

Más aún, Jesús nos muestra la relación que hay entre la meta final y la historia que vivimos.

En esta realidad nuestra, con sus contradicciones y en la vida de cada uno, se desarrolla el misterio del reino de Dios que depende de cada uno de nosotros para hacerlo crecer hasta lograr su plenitud.

Nos quedamos muchas veces en la cuestión de “cuándo” va a  ser el fin del mundo y cuáles serán las señales para reconocerlo. Jesús no satisface esa curiosidad.

Él más bien nos enseña que EL MUNDO TIENE SU ORIGEN Y SU FIN EN DIOS, Y NOS INVITA A VIVIR EL PRESENTE ORIENTADOS HACIA ÉL.

Desde esta perspectiva, Jesús confiere esperanza al tema del fin del mundo y, en general, A TODOS LOS MOMENTOS DE DIFICULTAD Y DE CRISIS QUE PUEDE VIVIR EL CRISTIANO.

NOS DICE: LEVÁNTENSE, ALCEN LA CABEZA; YA SE ACERCA EL TIEMPO DE SU LIBERACIÓN.

CON ELLO QUIERE INFUNDIRNOS LA SEGURIDAD PROPIA DE LA ESPERANZA.

Para el cristiano, el final de los tiempos CORRESPONDE A LA DICHOSA VENIDA DE NUESTRO SALVADOR JESUCRISTO; NO AL DÍA DE LA IRA Y DE LA VENGANZA.

AGUARDAR AL SEÑOR INFUNDE, ENTONCES, ALIENTO, CONSUELO Y ÁNIMO PARA VIVIR EL PRESENTE CON FIDELIDAD AL EVANGELIO.

No hay nada, por tanto, más ajeno al pensamiento cristiano que el ansia y alarmismo sobre el fin del mundo.

Muchas sectas suelen desarrollar sus campañas proselitistas empleando de manera inexacta y tendenciosa textos sobre el fin del mundo, con los que impresionan a la gente sencilla y la presionan para que pasen a formar parte de “los que se van a salvar”.

Manipulan el sentimiento de temor a la muerte, que suele ser el vehículo de expresión de muchas frustraciones, inseguridades y carencias de la gente.

Jesús, en cambio, liberándonos del miedo a la muerte, aleja de nosotros también el miedo al fin del mundo y nos hace vivir en la confianza y libertad de los hijos e hijas de Dios, CUYO AMOR, LLEVADO EN JESÚS HASTA EL EXTREMO, VENCE A LA MUERTE.

Esto supuesto, no podemos dejar de decir, en fidelidad al mismo evangelio, que así como no debemos tener miedo al futuro, así tampoco podemos ser ingenuos y triunfalistas.

Debemos reconocer que este mundo en la forma que hoy tiene habrá de acabar, dado que lo que tiene un inicio tiene un fin, esto entonces implica  reconocer también que podrá acabar mal si los hombres no aceptamos el sentido y la finalidad para el cual fue creado.

Por eso, para que nuestro encuentro final con el Señor sea:

DE LIBERACIÓN PLENA,
DE REALIZACIÓN COLMADA DE NUESTRAS EXPECTATIVAS Y ANHELOS,
La condición es vivir ya aquí y ahora en actitud de vigilancia y atención.

Esto significa pues que NO SE PUEDE VIVIR TORPEMENTE, ENTREGADOS A FRIVOLIDADES Y EXCESOS; HAY QUE “PROCURAR QUE LOS CORAZONES NO SE ENTORPEZCAN POR EL EXCESO DE COMIDA Y POR LAS BORRACHERAS, Y PREOCUPACIONES DE LA VIDA”, CONCRETAMENTE, POR EL ANSIA DEL DINERO.

Así, a quienes se preguntan ansiosos cuándo va a ser el fin del mundo, el evangelio les dice CÓMO DEBEN ESPERARLO; a quienes piensan con temor en el fin del mundo o viven como si no lo esperaran porque ya no les interesa, EL EVANGELIO LES DICE QUÉ SENTIDO TIENE EL ESPERARLO:


SIRVE PARA ENCAMINAR NUESTRA HISTORIA ACTUAL, PERSONAL Y SOCIAL, HACIA LA VERDADERA ESPERANZA QUE NO DEFRAUDA.

martes, 23 de agosto de 2016

¿SABES LO QUE ES DEL CÉSAR Y LO QUE ES DE DIOS?

¿SABES LO QUE ES DEL CÉSAR Y LO QUE ES DE DIOS?
MT 22,15-21/MC 12, 1-12
              Homilía del Padre Carlos Cardó SJ

Los fariseos y partidarios de Herodes, plantean a Jesús una pregunta capciosa: “¿es lícito pagar el impuesto al César? 

Si lo negaba, se ponía contra los romanos. Si decía que era lícito pagar, iba contra el pueblo que sufría aquella carga injusta.
Además, la cuestión dividía a los judíos: unos se aprovechaban del cobro de los impuestos, como los publicanos, y otros se oponían –incluso con violencia, como los celotas–, porque  consideraban una idolatría el sometimiento al emperador romano.

Antes de responder, Jesús les pide que le enseñen una moneda para desenmascarar su mala intención. 
“¡Hipócritas! –Les dice– ¿Por qué intentan comprometerme?”. 
Cuestionan el derecho del César pero la moneda fiscal que muestran es la prueba visual de que pagan el impuesto.
Además, aceptar la moneda, con la imagen del César y la inscripción: “Tiberio César Augusto, hijo del divino Augusto”, ES RECONOCER CON HECHOS CONCRETOS QUE NO TIENEN “MÁS REY QUE AL CÉSAR”.

RECONOCEN POR TANTO PÚBLICAMENTE SU SOBERANÍA.

Si dicen que Dios es el único Señor, ¿POR QUÉ NO RECONOCEN LO QUE YA HACEN Y ASUMEN LAS CONSECUENCIAS?

Es como si les dijera: Hipócritas hace tiempo que pagan el impuesto y encima tienen la moneda fiscal y la muestran sin reparo, ¿por qué, pues, me vienen con preguntas capciosas?

Los judíos, por estar sometidos al imperio romano, estaban obligados a pagar sus impuestos, siempre que ese pago no implicara desobedecer las leyes divinas (así lo reconocen los apóstoles Pablo y Pedro, cfr. Rom 13,1-7; 1 Pe 2,13-17). 

Por otro lado, todo israelita debía reconocer que a Yahvé, y sólo a Yahvé se le debía adorar, Y QUE NINGÚN PODER TERRENO PODÍA EXIGIR ESTO PARA SÍ.

La fe en el único Dios prohibía la divinización de cualquier poder temporal.

Por eso, la respuesta de Jesús no es un modo elegante de escabullir el problema o de afirmar a sus adversarios en lo que ya hacen, sino de situar la cuestión en otro nivel:

¿QUÉ PUEDE ESPERAR EL CÉSAR Y QUÉ NO?
¿QUÉ SE LE DEBE DAR Y QUÉ NO?
Por eso, lo sorprendente de la respuesta de Jesús está al final:
DEN A DIOS LO QUE ES DE DIOS.


Es el precepto de los preceptos. La obediencia a Dios no tiene límites.
Los fariseos sólo habían querido hacerle daño a Jesús.

Pero la respuesta que les da, a ellos que sólo han preguntado por el César y
no por Dios, los deja aturdidos y sin palabra; no tienen más que retirarse.

Las palabras de Jesús: DEN AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS, han sido interpretadas de diversas maneras.

Muchos ven ahí el FUNDAMENTO DE LA SEPARACIÓN ENTRE LO TEMPORAL Y LO RELIGIOSO.
Otros dedujeron más bien la alianza entre el trono y el altar para mutuo sostén y apoyo.
Los regímenes dictatoriales siempre han pretendido SACRALIZAR EL ESTADO O SUBORDINAR LA IGLESIA AL PODER POLÍTICO; mientras otros, durante mucho tiempo, defendieron el poder temporal de la Iglesia y quisieron que la autoridad del Estado dependiese de la autoridad eclesiástica, en formas variadas DE INTEGRISMO O DE VOLUNTAD DE DOMINIO POR AMBOS LADOS.

Consecuencia de ello es la serie interminable de escollos y dificultades que han sufrido en la historia las relaciones entre la Iglesia y el Estado.

Pero queda claro en la frase de Jesús QUE SÓLO QUIEN DA A DIOS LO QUE ES DE DIOS SABE QUÉ COSA HAY QUE DARLE AL CÉSAR.

Lo que es de Dios ES LA LIBERTAD DE SUS HIJOS Y EL AMOR A LOS HERMANOS.
QUIEN BUSCA ESTO EN SU VIDA SABE DAR RESPUESTA A LO OTRO.

Hoy, quizá, y debido entre otras causas a la corrupción de la cosa pública, las tendencias van hacia la “privatización de la religión”, por un lado, o hacia el desinterés y falta de cuidado de los ciudadanos por la política, por otro.

En la práctica ambas actitudes intentan desactivar la carga social del cristianismo, EN BENEFICIO DE INTERESES EGOÍSTAS DE INDIVIDUOS Y GRUPOS DE PODER.

Pero la Iglesia no puede dejar de transmitir los valores del evangelio QUE HAN DE ILUMINAR Y ORIENTAR TODO EL QUEHACER HUMANO, INCLUIDO EL QUEHACER POLÍTICO Y SOCIAL, CON EL QUE EL SER HUMANO ORGANIZA LA CONVIVENCIA EN SOCIEDAD, Y ENCUENTRA EN ELLO SU REALIZACIÓN.

POR ESO ES IMPORTANTE EL COMPROMISO POLÍTICO DEL CRISTIANO, QUE ES EJERCICIO DE LA “CARIDAD POLÍTICA”, ORIENTADA A PROMOVER LA SOLIDARIDAD, LA LIBERTAD Y LA DIGNIDAD DE LAS PERSONAS.

El concilio Vaticano II y el pensamiento de los últimos Papas nos enseñan a reconocer la independencia y carácter laico del Estado.

Pero al mismo tiempo, LA IGLESIA CONFRONTA A LA SOCIEDAD CON LOS VALORES ÉTICOS Y MORALES DEL EVANGELIO.

EL CRISTIANO RECONOCE LA AUTORIDAD CIVIL Y LA RESPETA CON LEALTAD EN TODO AQUELLO QUE LA AUTORIDAD REALIZA POR EL BIEN COMÚN.

PERO EL CRISTIANO NUNCA ES UN ALIADO INCONDICIONAL DEL PODER: ANTE TODO ES UN ALIADO DE LAS PERSONAS Y ESPECIALMENTE DE LOS MÁS INDEFENSOS.

POR ESO, CUANDO EL PODER POLÍTICO IMPONE ACCIONES Y DECISIONES QUE ATENTAN CONTRA LA CONCIENCIA, CONTRA LOS VALORES Y DEBERES ÉTICOS Y MORALES, EL CÉSAR SE ENCONTRARÁ CON EL RECHAZO DECIDIDO DEL CRISTIANO.