martes, 4 de octubre de 2016

¡SABÍAS QUE DIOS NOS DA CREATIVIDAD, EMPEÑO Y FORTALEZA EN LAS DIFICULTADES, CLARIDAD PARA VER LOS ACONTECIMIENTOS DE LA VIDA Y PONER AMOR EN TODO LO QUE VIVIMOS?

¡SABÍAS QUE DIOS NOS DA CREATIVIDAD, EMPEÑO Y FORTALEZA EN LAS DIFICULTADES, CLARIDAD PARA VER LOS ACONTECIMIENTOS DE LA VIDA Y PONER AMOR EN TODO LO QUE VIVIMOS?
LC 11, 1-13

Homilía del padre Carlos Cardó SJ

Un discípulo le dijo a Jesús: Enséñanos a orar.
Jesús responde proponiendo el Padre nuestro, que más que una plegaria ES UN PROGRAMA DE VIDA, PUES CADA UNA DE SUS PETICIONES HA DE SER LLEVADA A LA PRÁCTICA.

El poder llamar Padre a Dios es el gran don de Jesús.
Al hacerlo nos reconocemos como hijos suyos, CREADOS POR AMOR.

Tener a Dios como Padre es vivir con la certeza de que siempre estará con nosotros, y esto nos debe dar una confianza inquebrantable: Nada “podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Rom 8, 32ss).

La oración, como toda nuestra vida, está orientada a santificar el Nombre de Dios.
Esto significa TENER A DIOS EN EL LUGAR CENTRAL que se merece.
Jesús santificó continuamente el Nombre de Dios su Padre, amándolo y amando a los hermanos.

Y así nos enseñó a vivir: “Padre, yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo daré a conocer, PARA QUE EL AMOR CON QUE ME HAS AMADO ESTÉ EN ELLOS Y YO EN ELLOS” (Jn 17,26).

Santificamos el nombre de Dios cuando, como Jesús, procuramos hacer su voluntad, cuando nos rendimos a él en los momentos críticos, sin miedo a nuestras flaquezas ni a la muerte misma.

Santificamos su nombre CUANDO RECONOCEMOS COMO DON SUYO LO QUE TENEMOS Y NOS DISPONEMOS A COMPARTIRLO CON LOS NECESITADOS. En eso el Nombre de Dios es santificado.

La oración que Jesús nos enseña despierta en nosotros el deseo del reino de Dios. VENGA TU REINO.

Es nuestra esperanza: que la historia confluya en su reino como su término seguro y feliz, cuando Dios sea todo en todos (1 Cor 15,24.28) Y SEAN CREADOS CIELOS NUEVOS Y TIERRA NUEVA EN QUE HABITE LA JUSTICIA.

Sabemos que ese reino “ha llegado” ya en Jesús; que “viene” a nosotros cuando encarnamos en nuestra vida los valores del evangelio; y que “VENDRÁ” PLENAMENTE CUANDO SE SUPEREN LAS DESIGUALDADES INJUSTAS Y SE ESTABLEZCA LA FRATERNIDAD ENTRE LOS HIJOS E HIJAS DE DIOS.
El reino está entre nosotros como semilla que crece y se hace árbol sin que nos demos cuenta (Lc 13,18s).

Y es Jesús resucitado, que vendrá finalmente para ser nuestro juez y también nuestra eterna felicidad y realización completa.

Por eso, nuestro deseo de la venida del reino de Dios es nuestro anhelo profundo: Maranatha, ¡Ven Señor, Jesús!

Al orar ponemos ante Dios lo que necesitamos: Danos hoy nuestro pan. El pan es vida.
Necesitamos el pan material para nuestros cuerpos y el pan espiritual para nuestra vida en Dios.
Y decimos pan nuestro, NO MI PAN, PORQUE LO QUE DIOS DA TIENE QUE COMPARTIRSE.

EL PAN QUE NO SE COMPARTE GENERA DIVISIÓN.
                          EL PAN COMPARTIDO ES BENDICIÓN, EUCARISTÍA.

En la oración que Jesús nos dejó expresamos también la necesidad del perdón.
Perdónanos nuestros pecados. DIOS NO NIEGA NUNCA SU AMOR QUE REHABILITA A TODO HIJO SUYO, AUNQUE SEA UN REBELDE O UN MALVADO.

Como dice el Papa Francisco: DIOS NO SE CANSA DE PERDONAR, SOMOS NOSOTROS LOS QUE NOS CANSAMOS DE PEDIR PERDÓN.
Todos necesitamos perdón. El cristiano no es justo sino justificado (Paz con el Dios de Jesús con una fe firme, con paciencia y esperanza, y así seremos salvos. La  gracia vino de muchos delitos para justificación); no es santo sino pecador tocado por la gracia divina que lo rehabilita y eleva; NO ES INTOLERANTE NI EXCLUYENTE Y SE MUESTRA COMPASIVO CON EL QUE HA CAÍDO. POR ESO NO CONDENA, SINO PERDONA.

La confianza en Dios nos lleva a asumir ante Él nuestra radical deficiencia y debilidad, el riesgo de la vida: No nos dejes caer en tentación.
No pedimos que nos libre de la prueba, porque forma parte de la existencia, sino que nos proteja para no sucumbir, seguros –como dice San Pablo– de que “Dios es fiel y no permitirá que sean tentados por encima de sus fuerzas, antes bien con la tentación recibirán la fuerza para superarla” (1 Cor 10,13).
LA GRAN TENTACIÓN ES LA PÉRDIDA DE CONFIANZA, QUE NOS ARRANCA DEL AMOR DE DIOS.

Y para reforzar aún más esta confianza, Lucas añade dos pequeñas parábolas en las que Jesús pone como referencia el comportamiento de un amigo con su amigo y el de un padre con su hijo, para concluir que EL AMOR DE DIOS ES MUCHO MÁS DISPONIBLE Y GENEROSO QUE EL DE UN AMIGO O EL DE UN PADRE TERRENO.

EL AMOR DE PADRE ES EN SÍ LA VERDADERA PARÁBOLA QUE USA JESÚS PARA HACERNOS VER QUE DIOS NOS AMA COMO EL MÁS PATERNAL DE LOS PADRES Y LA MÁS MATERNAL DE LAS MADRES; AMA GRATUITAMENTE, NO POR NUESTROS MÉRITOS; AMA SIEMPRE,  NO UNAS VECES SÍ Y OTRAS NO; NO PUEDE DEJAR DE AMAR, NO ENGAÑA NI DEFRAUDA.

¿Qué padre hay tan malo que se atreva engañar a su hijo pequeñito dándole algo inservible o peligroso?

Si esto es así con los padres de la tierra, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? 


Queda claro, pues, que el don por excelencia que se obtiene con la oración ES EL ESPÍRITU QUE NOS LIBERA, QUE INSPIRA CREATIVIDAD, EMPEÑO Y FORTALEZA EN LAS DIFICULTADES, CLARIDAD PARA VER LOS ACONTECIMIENTOS DE LA VIDA A LA LUZ DE DIOS Y PONER AMOR EN TODO LO QUE VIVIMOS.

lunes, 3 de octubre de 2016

¿SOMOS SENSIBLES ANTE EL DOLOR Y SUFRIMIENTO DE LA GENTE Y ACOGEMOS A LOS CAÍDOS?

¿SOMOS SENSIBLES ANTE EL DOLOR Y SUFRIMIENTO DE LA GENTE Y ACOGEMOS A LOS CAÍDOS?

LC 10, 25-37
Homilía del padre Carlos Cardó SJ

La parábola del buen samaritano es uno de los textos más bellos del evangelio de San  Lucas.
ES LA HISTORIA DEL AMOR DE DIOS AL SER HUMANO, QUE NOS IMPULSA A AMAR COMO HEMOS SIDO AMADOS; es la revelación del rostro del Dios que busca al caído en el camino; y ES LA REVELACIÓN DEL ROSTRO DEL SER HUMANO AUTÉNTICO, QUE SE INTERESA POR RESOLVER EL PROBLEMA DE SU SEMEJANTE Y AHÍ SE ENCUENTRA CON DIOS.

Un hombre ha sido asaltado en el camino y ha quedado medio muerto.
Pasan junto a él tres personajes: un sacerdote, representante de la Ley,  un levita, representante del culto (ambos “profesionales” de la religión), y un samaritano, que para los judíos era un hereje.

Los tres ven al hombre caído pero reaccionan de diferente manera.
El sacerdote y el levita pasan de largo, por “no ensuciarse las manos” o por pensar: “es un extraño”, “no nos concierne”...

El samaritano, en cambio, “sintió compasión”.
Sentir compasión ES SUFRIR CON EL OTRO, COMPARTIR SU SITUACIÓN, PONERSE EN SU LUGAR; es lo que hace el samaritano.

El sacerdote y el levita representan a quienes pretenden llegar a Dios PERO NO SE INTERESAN POR LA SITUACIÓN DEL PRÓJIMO:pasan de largo”, evitan la molestia de detenerse y atenderlo.
Son religiosos, pero su religión es falsa porque LOS LLEVA A OCUPARSE DE LAS “COSAS DE DIOS”, SIN TOMAR CONCIENCIA DE LO QUE A DIOS MÁS LE INTERESA, QUE ES LA VIDA DE SUS HIJOS E HIJAS.

Los profetas en el Antiguo Testamento fustigaron esa pretensión humana de reducir la religión a prescripciones externas Y REUNIONES RELIGIOSAS SIN PRÁCTICA DE LA JUSTICIA Y DE LA MISERICORDIA.

“¿A mí qué, tanto sacrificio vuestro?, dice el Señor…(por el profeta Isaías), DESISTAN DE HACER EL MAL, APRENDAN A HACER EL BIEN, BUSQUEN LO JUSTO, DEN SUS DERECHOS AL OPRIMIDO, HAGAN JUSTICIA AL HUÉRFANO, ABOGUEN POR LA VIUDA (Is 1, 11.16-17).

Jesús pedagógicamente conduce al que escucha la parábola A TOMAR CONCIENCIA DE SU FORMA DE PENSAR LEGALISTA Y A ABRIRSE A LA MISERICORDIA, QUE ES LO QUE DIOS QUIERE.

El mandato final “vete y haz tú lo mismo” procura transformar la mentalidad y la conducta de esta persona.

El eje central de toda la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, ES EL MANDAMIENTO DEL AMOR, SIN EL CUAL EL SER HUMANO SIMPLEMENTE NO ES HUMANO.

EL AMOR DEFINE LA AUTENTICIDAD DEL SER HUMANO EN SU RELACIÓN CON DIOS, EN SU RELACIÓN CONSIGO MISMO Y CON LOS DEMÁS.

La persona que no ama es una persona que ‘ha fallado’ en su vida.
Ahora bien, LA NOVEDAD que trae Jesús es que el mandamiento del amor deja de ser una ley Y PASA A SER UNA REALIDAD QUE UNO EXPERIMENTA COMO UN DON QUE SE RECIBE: SI AMAMOS, ES PORQUE PRIMERO NOS HA AMADO DIOS (dice San Juan en su 1ª Carta, cap. 4).

Y por eso Jesús se identifica con el buen Samaritano para hacernos sentir el amor que Dios nos tiene, y para que nos movamos a amar a los demás.

Pero Jesús se identifica también con el hombre caído en el camino, QUE ES LA PERSONA A LA QUE DEBEMOS AMAR Y ATENDER.

Y de tal modo se identifica, que cuando amamos y atendemos a la persona necesitada que está a nuestro lado, AMAMOS Y ATENDEMOS AL MISMO JESÚS.

CADA VEZ QUE LO HICIERON CON UNO DE ESTOS MIS HERMANOS MÁS PEQUEÑOS, CONMIGO LO HICIERON” (Mt 25,40).

No podemos dividir lo que Dios ha unido: CON UN MISMO AMOR AMAMOS A DIOS Y AMAMOS AL PRÓJIMO.

Porque Dios se ha hecho cercano, próximo nuestro, podemos amar a Dios y al prójimo con el mismo e idéntico amor CON QUE EL PADRE Y EL HIJO NOS AMAN.

De modo, pues, que en la parábola del buen samaritano se da algo realmente sorprendente, dos imágenes se sobreponen: el hombre caído en el camino y el samaritano que lo atiende dan la impresión de disolverse el uno en el otro; el uno se convierte en el otro hasta ser al final una misma persona.

El escriba, el sacerdote y el levita deben identificarse con el hombre caído en el camino, del que se hace cargo el Samaritano que luego DESAPARECE EN EL HORIZONTE HACIA JERUSALÉN, Y REPRESENTA A JESÚS.

Mientras tanto, el hombre herido y despojado recobra la salud y se vuelve capaz de acoger y socorrer él también, a los que, como él, vea caídos en el camino; hará con los demás lo que hizo aquel que lo atendió. Se volverá él también un buen samaritano, como Jesús.

Dios se nos ha acercado tanto que se ha convertido Él mismo en el pobre, en el herido y maltratado que vemos en nuestro camino -¡ES IMPOSIBLE NO VERLO!- .

Dios se ha acercado tanto a cada uno de nosotros, que SE HA CONVERTIDO EN EL HERIDO QUE YO SOY, EN EL NECESITADO QUE YO SOY, Y SE HA HECHO CARGO DE MÍ, HA CURADO MIS HERIDAS, ME HA ALOJADO Y HA PAGADO POR MÍ… Si se ha identificado así conmigo, TAMBIÉN YO DEBO IDENTIFICARME ASÍ CON ÉL.

Cristo es el Samaritano que prolonga su vida y acción en los samaritanos de hoy y de siempre: HOMBRES Y MUJERES DE BUENA VOLUNTAD QUE SE MUESTRAN SENSIBLES ANTE EL DOLOR Y SUFRIMIENTO DE LA GENTE Y ACOGEN A LOS CAÍDOS.

A la misión de Cristo, Buen Samaritano, quedamos asociados los que nos hemos sentidos acogidos, atendidos y curados por él.


Su misión se continúa en el discípulo, que ha experimentado en su propia persona la misericordia.

domingo, 2 de octubre de 2016

¿ACOJEMOS A ESE HERMANO O HERMANA QUE HA TOCADO A MI PUERTA? ES ÉL QUIEN VIENE A MÍ COMO UN REGALO. QUIEN A USTEDES ACOJE A MÍ ME ACOGE

¿ACOJEMOS A ESE HERMANO O HERMANA QUE HA TOCADO A MI PUERTA? ES ÉL QUIEN VIENE A MÍ COMO UN REGALO.
QUIEN A USTEDES ACOJE A MÍ ME ACOGE (Mt 10,40).

LC 10, 38-42 MARTA Y MARÍA
Homilía del padre Carlos Cardó SJ

En el camino hacia Jerusalén, el Buen Samaritano busca alojamiento en casa de dos mujeres, Marta y María. Ahora hay una casa que le aloja.
EL QUE ENSEÑA A ACOGER, AHORA ES ACOGIDO.

Poco sabemos de estas dos mujeres que lo reciben: sólo que son las hermanas de Lázaro (cf. Jn 11, 1-5).
María podría ser la mujer que, en Betania, ungió al Señor antes de su pasión (Mc 14,3-9; Mt 26,6-13).
Algunos comentaristas creen que es la misma mujer que –según Lc 7, 36ss– se acercó a Jesús con un vaso de alabastro lleno de un perfume precioso que derramó sobre sus pies.

Marta critica a su hermana porque no la ayuda en los trabajos materiales, en que ella se afana para acoger a Jesús como es debido.

Pero Jesús le replica, invitándola a hacer suya la actitud de María que, a sus pies, escucha con atención su palabra. Sin la palabra del Señor todo pierde su auténtico valor e incluso “sabor”.

Se ha dicho tradicionalmente que Marta representa la actividad y María la oración.

Pero no hay que contraponer a Marta con María ni a la acción con la oración, hay que integrarlas. Lo que enseña el texto de Lucas es que se ha de purificar la acción por medio de la oración y escucha del Señor porque, sin esto, la acción –aunque sea buena y prolífera– puede perder orientación y convertirse en búsqueda de uno mismo. Con la oración, que nos hace escuchar la Palabra, nuestra acción se ahonda y purifica.

Pero si nos fijamos en el carácter simbólico y paradigmático que suelen tener los personajes del evangelio, podemos observar que MARTA REPRESENTA AL VIEJO ISRAEL Y MARÍA A LA IGLESIA, EL NUEVO ISRAEL.

Marta se afana en muchas cosas. Israel se esfuerza por cumplir los 613 PRECEPTOS en los que los rabinos fariseos han desmenuzado la Ley mosaica.
MOVIDO POR EL DEBER, POR LAS COSAS QUE SE DEBEN HACER SEGÚN LA LEY Y LA CONVENIENCIA, EL JUDAÍSMO FARISEO HABÍA PERDIDO EL SENTIDO DE LA GRACIA Y LLEGADO A CREER QUE ERAN LAS OBRAS LAS QUE HACÍAN JUSTO A LA PERSONA Y LE ASEGURABAN, EN DEFINITIVA, LA SALVACIÓN.

María, en cambio, el nuevo Israel, SUPERA LA MORAL DEL DEBER Y LA RELIGIOSIDAD BASADA EN OBRAS EXTERIORES, PORQUE RECONOCE LA VISITA DEL SEÑOR Y SABE DISFRUTAR DE SU PRESENCIA.

Ha aprendido que, con Jesús, viene de lo alto aquello que sólo Dios puede dar: EL DON POR EXCELENCIA, LA SALVACIÓN.

Por eso, se pone a los pies de Jesús, es decir, ADOPTA LA ACTITUD DEL DISCÍPULO Y CON ELLO BRINDA A JESÚS LA VERDADERA ACOGIDA, que Marta –el viejo Israel– critica y que Jesús defiende, INVITANDO A MARTA A DESCUBRIR LA EXCELENCIA DEL DON QUE SE LE OFRECE CON SU VENIDA Y LA GRATITUD QUE HA DE MOSTRAR CON SU ACOGIDA Y ESCUCHA.

María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.
Jesús elogia la sencilla y sincera receptividad para la escucha.
Con esa disposición, LA PERSONA DEJA ENTRAR EN SU CORAZÓN EL AMOR, QUE ES LO QUE CONFIERE SENTIDO A TODO LO QUE HACE POR LOS DEMÁS. “LO ÚNICO NECESARIO” ES EXPERIMENTAR VITALMENTE EL SER AMADO SIN CONDICIONES.

ESTO, Y SÓLO ESTO, DA AL CRISTIANO LA ÍNTIMA CERTIDUMBRE DE LA QUE BROTA LA CALMA Y LA QUIETUD FRENTE A TODA CIRCUNSTANCIA.

EL DEBER NO BASTA. HAY QUE DESCUBRIR EL VALOR DE LO GRATUITO.
Ya los profetas lo habían intuido: “Se salvarán si se convierten y se calman; pues EN LA CONFIANZA Y LA CALMA ESTA SU FUERZA”, dice Isaías (30,15).

Necesitamos integración personal y calma interior porque ANDAMOS DIVIDIDOS Y ANSIOSOS.
LOS QUEHACERES MATERIALES Y LOS NEGOCIOS DEL MUNDO AHOGAN EN NOSOTROS, COMO ZARZAS Y MALEZAS, LA SEMILLA SEMBRADA EN NUESTRA TIERRA.

En medio de un mundo QUE SE RIGE POR LOS VALORES DE LA EFICACIA, DE LA RENTABILIDAD Y LA COMPETENCIA, UNO YA NO TIENE TIEMPO PARA LO QUE, EN VERDAD, ES “LO MÁS IMPORTANTE”: EL SENTIRSE QUERIDO Y QUERER, EL DIALOGAR Y COMPARTIR FRATERNALMENTE, EL PASAR JUNTOS MOMENTOS EN LOS QUE SE REHACE AQUELLO QUE LA VIDA TIENE DE MÁS BELLO, MÁS QUERIDO, MÁS HUMANO.

Necesitamos la gratuidad de los momentos de silencio en medio de un mundo agitado, bullicioso e hipersensibilizado.

NECESITAMOS PARAR, RECOGERNOS EN NUESTRO INTERIOR Y PONERNOS A LOS PIES DEL MAESTRO CADA DÍA. ÉL NOS RECORDARÁ: BUSQUEN, MÁS BIEN, EL REINO Y TODAS LAS COSAS SE LES DARÁN POR AÑADIDURA (Mt 6,33/ Lc 12,31).

Dejar de escuchar la palabra del Señor, por muchas pretendidas obras buenas e importantes que se hagan, significa tanto como apartarse del reino y correr el riesgo de echarse a perder.

Pensemos, pues, en lo importante que es saber integrar existencialmente el servicio a los demás con la escucha de la palabra de Jesús, sin tratar de rebajar ésta con falsos pretextos.

DIOS ESTÁ LLAMANDO CONTINUAMENTE A NUESTRA PUERTA.

Lo que pasa es que no queremos oír su llamada o no sabemos cómo acogerlo. Pero hay algo que el pasaje de Marta y María hace evidente:
CUANDO CRISTO LLAMA A MI PUERTA EN LA FORMA DE UN HOMBRE O UNA MUJER QUE NECESITA MI AYUDA, LO QUE DEBO HACER NO PUEDE CONSISTIR EN DESPACHARLO DÁNDOLE COSAS (POR VALIOSAS QUE SEAN, Y QUE A FIN DE CUENTAS ES ÉL MISMO QUIEN NOS LAS DA), SINO ANTE TODO HACERME CONSCIENTE DE QUE ES ÉL QUIEN VIENE A MÍ COMO UN REGALO EN ESE HERMANO O HERMANA QUE HA TOCADO A MI PUERTA.

QUIEN A USTEDES ACOJA A MÍ ME ACOGE (Mt 10,40).

domingo, 11 de septiembre de 2016

LA PASIÓN DE UNA VIDA ENTREGADA

LA PASIÓN DE UNA VIDA ENTREGADA

Isabel Solá, religiosa de Jesús-María, ha sido asesinada en Puerto Príncipe (Haití).

La noticia ha saltado a los medios, SACÁNDOLA POR UN MOMENTO DEL ANONIMATO DE UNA VIDA APASIONADAMENTE ENTREGADA EN GESTOS CERCANOS E IMPLICACIONES COMPASIVAS CON QUIENES SUFREN.

Les dejamos con la experiencia que ella misma compartía tras el terremoto que asoló Haití en 2011:
“Cuando volé hacia Haití hace tres años, recuerdo el desgarro que sentí por lo que deje en África,  el vértigo del salto que me tocaba dar hacia lo desconocido  y a la vez  recuerdo también LA LIBERTAD QUE ME DABA LA DECISIÓN DE DEJARLO TODO UNA VEZ MÁS  POR AYUDAR A CONSTRUIR ESE REINO QUE SIEMPRE CREÍ QUE DIOS TIENE PENSADO PARA NOSOTROS.

Lo que no me podía ni imaginar cuando volaba hacia Haití era todo lo que me esperaba  en este pequeño y sufrido país.
Y esas son las sorpresas y lecciones que Dios nos tiene preparadas.
Para empezar no me podía imaginar lo que era realmente la miseria de Puerto Príncipe,  PERO TAMPOCO LO IMPOTENTE QUE ME IBA A SENTIR EN MEDIO DE ELLA.

De tal modo, que al final, para poder vivir allí, tuve que comprender y aceptar QUE NO ESTABA ALLÍ PARA SALVAR A NADIE O PARA CAMBIAR NADA.

Y ni por asomo me podía imaginar que un terremoto me iba hacer bajar la cabeza literal y espiritualmente HASTA HACERME COMPRENDER PROFUNDAMENTE QUE EL ÚNICO QUE SALVA ES JESÚS.

No me podía imaginar que me iba a tocar sobrevivir una de las mayores catástrofes de la historia Y QUE ESTO CAMBIARÍA RADICALMENTE MI CONCEPCIÓN DE LA VIDA, DEL SUFRIMIENTO, DE LA MUERTE Y DE LA FE.

Después de vivir algo así,  esto lo he experimentado cada día como un regalo de Dios y que no merecemos nada, todo es don, tanto lo que consideramos bueno como lo malo: QUE EL SUFRIMIENTO NO ES ALGO MALO QUE NOS OCURRE SINO UNA LECCIÓN QUE NO HAY QUE SALTARSE PORQUE NOS HACE MÁS HUMANOS Y MENOS AMBICIOSOS.  

Tras el terremoto, la tentación del desaliento y  de la queja a Dios era  enorme.
Estuve muy triste, desanimada, chocada y rebelde.
Me reprochaba a mí misma haber salido con vida y como muchos, me preguntaba por qué Dios permitía algo así en un pueblo tan castigado a lo largo de  la historia.

PERO EL PUEBLO HAITIANO NUNCA TUVO ESA REACCIÓN: REZAR, ACEPTAR, CANTAR Y PEDIR FORTALEZA.
ESA HA SIDO SU REACCIÓN. EN LUGAR DE QUEJARSE Y REBELARSE, HAN PEDIDO CORAJE Y FUERZA PARA LLEVAR EL SUFRIMIENTO.

TANTO SUFRIMIENTO HA HECHO DE ELLOS UN PUEBLO TREMENDAMENTE HUMANO, HUMILDE Y VALIENTE.

Entre los escombros volvían a plantar sus sombrillas para seguir vendiendo y ganarse la vida.
La vida continúa y Dios está con nosotros.
Esa era su única certeza. MIENTRAS YO ME LAMENTABA, ELLOS SEGUÍAN CAMINANDO

Los escuche CANTAR CON LÁGRIMAS “GRACIAS, SEÑOR” Y ESO DESMONTÓ TODOS MIS ESQUEMAS, AUN SIN ACABARLO DE ENTENDER. NO SÉ POR QUÉ, PERO AUNQUE MI CABEZA NO LO ENTIENDE, MI CORAZÓN, SI.

MI VIDA RELIGIOSA LA SIENTO, AHORA MÁS QUE NUNCA, COMO UN REGALO QUE NO MEREZCO, ASÍ COMO LA VIDA QUE DIOS ME HA QUERIDO GUARDAR, ENTIENDO QUE MI MISIÓN EN ESTA VIDA NO ES HACER Y HACER, SINO DE SER Y SER PORQUE POR MUCHOS PROYECTOS, TRABAJOS, PLANES  QUE ESTÉ LLEVANDO ADELANTE, AL FINAL LO MÁS IMPORTANTE ES LO QUE SOMOS Y NO LO QUE HACEMOS.

No creo que Dios me haya mantenido con vida solo para hacer algo, porque YO NO PUEDO SALVAR NADA NI A NADIE PERO PUEDO SER UNA HERMANA PARA MIS HERMANOS. Y es lo único que ahora me importa.

Tengo la curiosa experiencia de que me falta todo y me sobra todo. Si entiendo eso, quizás es porque también, alguna vez, nos paso un terremoto por encima que nos aplastó, nos derrumbó, nos machacó, nos hirió, nos amputó, PERO NO ACABÓ CON LO MÁS IMPORTANTE, QUE ES LAS GANAS DE VIVIR, DE CREER Y QUIZÁS DE SERVIR. 

No deseo el sufrimiento a nadie, por supuesto, pero como este es inevitable, lo que  quisiera es que aprendiéramos las lecciones que este nos da de HUMANIDAD, HUMILDAD Y SIMPLICIDAD QUE ES LO QUE VERDADERAMENTE  NECESITAMOS PARA SER FELICES.
Pensaran que como puedo seguir viviendo en Haití, entre tanta pobreza y miseria,  entre terremotos, huracanes, inundaciones y cólera…  LO ÚNICO QUE PODRÍA DECIR ES QUE HAITÍ ES AHORA EL ÚNICO LUGAR DONDE PUEDO ESTAR  Y CURAR MI CORAZÓN. 

HAITÍ ES MI CASA, MI FAMILIA,  MI TRABAJO, MI SUFRIMIENTO Y MI ALEGRÍA, Y MI LUGAR DE ENCUENTRO CON DIOS.
Y si no. vengan y lo verán.
Aprovecho también para agradecer de corazón lo que desde España han hecho y recogido para ayudar a Haití, soy testigo de su inmensa solidaridad y apoyo en los momentos más duros que hemos vivido. De corazón, y en nombre de todos los haitianos, gracias.
Isa Sola, Religiosa de Jesús – María
Puerto Príncipe. HAITÍ
http://1.gravatar.com/avatar/7bd451ebf67acfb0aafb8f5ff0589d26?s=164&d=mm&r=g
Publicado por Centro Arrupe

septiembre 3, 2016

CONTRA LOS “CENTROS DE PODER”

CONTRA LOS “CENTROS DE PODER”

Fue una expresión empleada por Francisco en su audiencia del pasado 9 de septiembre y que podría hacernos imaginar lo previsible de lo que vendría a continuación.
Una vez más, Francisco vuelve a descolocar al contraponer estos “centros de poder” QUE SON IDEOLÓGICOS, FINANCIEROS Y POLÍTICOS con otros centros que «SON RICOS DE CALOR HUMANO, BASADOS EN LA SOLIDARIDAD Y LA PARTICIPACIÓN».
Y tiene claro que uno de esos centros es LA FAMILIA que «hace el milagro de una vida más comunitaria para toda la sociedad» frente a los “centros de poder” QUE GENERAN DINÁMICAS QUE FRAGMENTAN Y DIVIDEN SEGÚN INTERESES PARTICULARES Y PARTIDISTAS Y NO DEL BIEN COMÚN.

Su pensamiento es práctico y no se anda por las ramas así que propone una estrategia, «REFORZAR EL VÍNCULO ENTRE FAMILIA Y COMUNIDAD CRISTIANA».
El motivo para Francisco es obvio: en ambas se puede vivir LA EXPERIENCIA DE LA COMUNIÓN DE AMOR. ¿El idealismo de un romántico?  

Más bien, la clarividencia de una visión que reconoce la urgencia de crear espacios de acogida, de encuentro, de gratuidad, de vinculación e incondicionalidad que dan consistencia a la persona y le permite crecer y desarrollarse.
Quizá por eso, uno de los retos que tiene la familia y la comunidad cristiana es no convertirse en un “área de servicios” por lo que van a necesitar inteligencia y valentía para que en ellas se siga escribiendo la historia de los afectos humanos que permanecen.
http://1.gravatar.com/avatar/7bd451ebf67acfb0aafb8f5ff0589d26?s=164&d=mm&r=g
Publicado por Centro Arrupe

octubre 19, 2015

lunes, 5 de septiembre de 2016

CRISTO AMA NUESTRA VIDA Y NOS ENSEÑA A VIVIRLA ENGRANDECIÉNDONOS CON TERNURA.

CRISTO AMA NUESTRA VIDA Y NOS ENSEÑA A VIVIRLA ENGRANDECIÉNDONOS CON TERNURA.
Lc 14, 25-33
Homilía del padre Carlos Cardó, SJ
En la parte central del evangelio de Lucas, que corresponde a la subida de Jesús a Jerusalén, Lucas desarrolla el tema del seguimiento de Jesús: LAS CONDICIONES PARA SEGUIR A JESÚS Y SER DISCÍPULO SUYO.

Seguir a Jesús es mucho más que admirarlo. La gente tiene ídolos a los que admira: artistas, cantantes, futbolistas, deportistas… Se admira también a uno que otro personaje del mundo de la cultura, de la política o de las artes; Y SE VALORA A QUIENES ENTREGAN SU VIDA POR UNA CAUSA NOBLE.

Pero los admiradores no cambian de vida por apreciar a sus ídolos; no siguen a quien admiran, mantienen su vida de siempre.
Pues bien, JESÚS NO QUIERE ADMIRADORES, QUIERE SEGUIDORES Y QUIERE QUE LO IMITEN.
Ven y sígueme, nos dice. Ejemplo les he dado para que me imiten…
El texto de hoy nos hace ver que para ser discípulos seguidores de Cristo son esenciales dos actitudes:

La primera consiste en preferir al Señor por encima de todo; y esta preferencia la pone Jesús en el plano de los afectos humanos, aun de los más sagrados y profundos que uno tiene.
Dice al respecto: Si alguno quiere venir conmigo y no está dispuesto a posponer a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, hermanos y hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser mi discípulo.

Jesús es claro, habla de “post-poner”, que significa “PONER-DESPUÉS”; no habla, por tanto, de reprimir, ni sofocar, ni ignorar los afectos, sino de situarlos después de Él, para vivirlos en Él y orientados a Él.
Es claro que se deben cultivar los afectos de amor, ternura, dedicación y entrega a la familia, puesto que eso constituye un mandamiento de la ley de Dios.

Pero hay que preferir a Dios por encima de la familia, QUE NO PUEDE CONVERTIRSE EN UN OBSTÁCULO PARA EL CUMPLIMIENTO DE SU VOLUNTAD.

La segunda actitud que Jesús espera del discípulo es la disponibilidad para cargar la cruz detrás de Él.

“Cargar con su cruz” no significa añadir un peso adicional a las dificultades que trae la vida; ni puede interpretarse como provocarse y arrastrar dolores y pesares, sino asumir un estilo de vida que concuerde coherentemente con las exigencias del evangelio y del reino de Dios, lo cual conlleva muchas veces obrar contra las propias tendencias opuestas o los influjos que se reciben de la mentalidad del mundo, y asumir las consecuencias de sacrificio y renuncia que eso puede traer.

Y todo ello por una motivación muy personal y en nada abstracta o meramente moral o ascética (incorruptible):

La del querer seguir e imitar de alguna manera a nuestro Señor Jesucristo, “autor y perfeccionador de la fe, el cual, por la alegría que esperaba, soportó sin acobardarse la cruz, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios” (Hebr 12, 2).

Por la alegría que esperaba, Jesús soportó la cruz sin acobardarse.
NO SE TRATA, POR TANTO, DE ENSOMBRECERSE LA VIDA.
Quien se determina a seguir a Jesús, comprobará que la vida no se le torna triste y sombría después de tanta renuncia y sacrificio, SINO QUE SU AMOR A JESÚS Y A SU CAUSA LE PERMITE EXPERIMENTAR EL SENTIDO Y PLENITUD QUE LA VIDA ADQUIERE CUANDO ESTÁ CENTRADA EN DIOS.

Es lo que afirma el apóstol Pedro al referirse a los que creen en Cristo: “USTEDES NO LO HAN VISTO PERO LO AMAN; SIN VERLO CREEN EN ÉL, Y ESO LOS HACE REBOSAR DE ALEGRÍA INDESCRIPTIBLE Y RADIANTE, PORQUE OBTIENEN EL RESULTADO DE SU FE: LA SALVACIÓN PERSONAL” (1Pe 1, 8).

DIOS NO RIVALIZA CON NOSOTROS NI NOS HURTA NADA DE LO QUE NECESITAMOS PARA SER FELICES; ÉL SÓLO SE OPONE A LO QUE NOS DESHUMANIZA O DAÑA, NOS DA LO QUE NECESITAMOS Y NO SE DEJA GANAR EN GENEROSIDAD.
Cuando uno se confía al amor del Señor y se determina a seguirlo como el valor supremo de su vida, comprueba que ese amor no le quita nada, SINO QUE LO ENGRANDECE, LO HACE DESARROLLARSE Y CRECER HASTA ALCANZAR AQUELLA PLENITUD DE REALIZACIÓN QUE SÓLO EN DIOS SE PUEDE ENCONTRAR. CRISTO AMA NUESTRA VIDA Y NOS ENSEÑA A VIVIRLA.
Las dos comparaciones que Jesús pone a continuación, del constructor de la torre y del rey que sale a combatir, sirven para comprender que ser discípulos suyos y seguirlo NO PUEDE SER FRUTO DE UN MERO SENTIMIENTO O ENTUSIASMO VOLUNTARISTA Y PRESUNTUOSO, SINO QUE HA DE SER ASUMIDO COMO UNA OPCIÓN DE VIDA CON PLENA CONCIENCIA, REFLEXIÓN Y RESPONSABILIDAD.

El que desea emprender algo grande, antes examina si tiene las fuerzas y recursos suficientes para llevar a cabo su proyecto.

La gran empresa aquí consiste en seguir a Jesús. En ella, la persona se juega mucho: EL LOGRO DE SU VIDA Y LA VICTORIA FINAL.

Jesús compromete, pero no busca a irreflexivos, sino a personas que saben a qué se comprometen.

La consecuencia con que acaba la reflexión no puede ser más tajante: el auténtico discípulo opta por Dios Y SABE QUE SEGUIR A CRISTO VALE MÁS QUE LOS BIENES DE LA TIERRA, AUNQUE A PRIMERA VISTA NOS PAREZCA LO CONTRARIO.

Este cristiano sabe que Dios le hace vivir una existencia mucho más plena que la que pueden proporcionarle las riquezas, por grandes y valiosas que sean.
El auténtico creyente, de ayer y de hoy, corrobora lo proclamado en su día por Pedro: SEÑOR, ¿A QUIÉN IREMOS? SÓLO TÚ TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA... (Jn 6,68s).

Estos creyentes auténticos reconocen que no se puede azucarar el evangelio, hacer del seguimiento de Jesús una actitud light, sin consecuencias.
Por eso, cultivan a diario su trato con Él para fortalecer su adhesión a Él.
Unidos a su Señor, se capacitan para soportar las críticas, incomprensiones y hasta la hostilidad encubierta o descarada que se puede levantar contra ellos porque encarnan en sus vidas los valores del evangelio que contradicen los valores del mundo.


Se han vuelto signo y profecía viviente y recuerdan a sus hermanos lo esencial.