domingo, 23 de octubre de 2016

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

               LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Como en muchas situaciones en nuestro mundo, debo decir lamentablemente que las acciones  fundamentales para  cambiar a las gentes en seres más amables son bloqueadas por ´´ los señores” don dinero, don poder y otras banalidades que  pasan por encima de la dignidad de las personas, por estar  dominadas por los antivalores, por tener a estos ídolos siempre con deseos desbocados SIN IMPORTARLES NI POR ASOMO EL CONSTRUIR UN MUNDO MÁS HUMANO Y SOLIDARIO.

Se trata de ´´justificar” aludiendo a la libertad de expresión, lo cual nunca es verdad, porque lo que existe realmente es LIBERTINAJE DE EXPRESIÓN el cual daña la honra de muchas personas gratuitamente.

Por desgracia los medios de comunicación han adquirido demasiado poder causado porque, también, las personas en el mundo, irresponsablemente se quedan sólo con las especulaciones sensacionalistas y no profundizan en el tema para descubrir las  mentiras de los medios calculadores, recurriendo a lenguajes oblicuos, mentiras y medias verdades, seducciones, confabulaciones para retorcer la verdad para su beneficio propio sacando ´´ventaja”  EN LA COMPETENCIA SALVAJE POR EL PODER ECONÓMICO, POLÍTICO O CUALQUIER OTRO ESTÚPIDO PODER.

Vivimos pues en un mundo timorato e hipócrita haciendo muchas cosas solo tangenciales frente a este evidente y flagrante daño diario que envenena a las personas en el mundo SIN QUE NADIE SE ATREVA ENFRENTARLO CON CORAJE Y DETERMINACIÓN.

Cuando se dice que es un gremio que se autorregula con su código de ética, todos sabemos que no es verdad, al igual que en el ámbito de los abogados, de los congresistas y otros gremios QUE NO HAN ENTENDIDO SU ROL CONSTRUCTIVO EN SU ÁMBITO PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN MUNDO NUEVO CON HOMBRES NUEVOS.

Pongamos en acción los valores y principios cristianos cotidianamente donde estemos, cada uno desde su quehacer con agresividad positiva y constructiva,  para contrarrestar esta situación execrable que tanto daño causa en el mundo diariamente, para mitigar los daños que ocasionan a tantas personas.

No consumamos esos periódicos, revistas que ponderan como lo máximo a las personas con tontos títulos de nobleza, que promueven el derroche de dinero con el lujo y otras actitudes de estúpida opulencia, igual en la televisión y la radio con producciones embrutecedoras que NO ENRIQUECEN EN NADA EL INTELECTO NI LA CULTURA.

Si consumimos esa chatarra, dando mal ejemplo a nuestros hijos, nos estaremos volviendo cómplices de estos mediocres medios. Si no hay consumidores morirán por inanición.

Otros esclavos del dinero son LOS AUSPICIADORES de estas chatarras que no les interesa financiar estas producciones perniciosas.

Y que no se diga que a nadie se le obliga a consumir estas sandeces, porque TODOS NO POSEEN UNA FORMACIÓN SÓLIDA PARA DEFENDERSE DE ESTAS COSAS INSENSATAS.

NO PERMANEZCAMOS INDIFERENTES FRENTE A TANTA INJUSTICIA.

miércoles, 19 de octubre de 2016

JESÚS HA HECHO DEL SERVICIO A LOS NECESITADOS EL SIGNO CLARO DE QUE EL REINO DE DIOS YA ESTÁ ENTRE NOSOTROS.

JESÚS HA HECHO DEL SERVICIO A LOS NECESITADOS EL SIGNO CLARO DE QUE EL REINO DE DIOS YA ESTÁ ENTRE NOSOTROS.
LC 14, 1.7-14
                                                                              Homilía del padre Carlos Cardó SJ

Las comidas, en especial los banquetes, suelen tener un carácter simbólico: son acontecimientos en los que se afirman valores o se establecen o refuerzan relaciones sociales.

El comer no sólo sirve para alimentar el cuerpo.
Una comida puede servir para INICIAR O ESTRECHAR VÍNCULOS DE AMISTAD, ESTABLECER PACTOS Y ALIANZAS O CELEBRAR ACONTECIMIENTOS IMPORTANTES PARA LA VIDA DEL GRUPO.

En Palestina, las comidas estaban regidas por normas tradicionales, que Jesús no dudó en modificar para transmitir mejor el significado que el banquete tenía en la predicación de los profetas: EL BANQUETE SIMBOLIZABA EL REINO DE DIOS.

Por eso, en contra de lo establecido, Él no dudaba en comer con publicanos y pecadores, para dar a entender QUE SE DEBÍAN SUPERAR LAS BARRERAS Y DIVISIONES ENTRE LA GENTE Y, SOBRE TODO, HACER VER QUE DIOS ACOGÍA EN SU REINO A LOS QUE, SEGÚN LAS TRADICIONES JUDÍAS, ESTABAN EXCLUIDOS DE ÉL. 

Por eso las comidas de Jesús son tan importantes como sus curaciones de enfermos o el perdón que otorgaba a los pecadores.

El pasaje que comentamos, unido al de la curación de un enfermo en sábado, muestra cómo los fariseos y maestros de la ley, al criticar esa actitud de Jesús, no hacían otra cosa que manifestar SU AFÁN DE DOMINIO DE LO RELIGIOSO PARA SOMETER AL PUEBLO.
MANIPULABAN LAS NORMAS SOCIALES DE LOS BANQUETES PARA OCUPAR ELLOS LOS PRIMEROS LUGARES.

Jesús desenmascara esta hipocresía y propone en cambio la lógica del Reino: Hay que hacerse pequeños para entrar en el Reino de Dios.

Su lógica es HUMILDAD, HECHA DE SINCERIDAD, VERDAD Y DESEO DE SERVIR.
ASÍ HAN DE OBRAR LOS QUE LO SIGUEN.

No es fácil predicar hoy la humildad, en una sociedad que, tras el valor positivo de la búsqueda de superación personal, transmite imágenes falseadas del éxito, o del “triunfador”, como modelo de identificación.

La humildad cristiana no frena la búsqueda del progreso personal y colectivo; lo que hace es librar a la persona de la mentira: LA LLEVA A LA ACEPTACIÓN DE SÍ MISMA, A CONOCER SUS LIMITACIONES Y DEBILIDADES, Y LA IMPULSA A OBRAR DE ACUERDO CON ESE CONOCIMIENTO.

Ser humilde no es sentirse inferior a los demás. “LA HUMILDAD ES ANDAR EN LA VERDAD”, decía Santa Teresa.

El soberbio, en cambio, se engaña pretendiendo lo que no le corresponde. “Cédele el puesto a éste” –le dice Jesús- y, avergonzado, tiene que ir a ocupar el último lugar.

Esta vergüenza anticipa la vergüenza del creyente a quien el Juez le dirá: “No te conozco”.
Anticipa también la vergüenza de los hijos del Israel cuando vean venir gentes de todas partes a ocupar su puesto de elegidos por Dios (13,25).
Y recuerda, en fin, la vergüenza de Adán QUE PRETENDIÓ OCUPAR EL PUESTO DE DIOS Y SE HALLÓ DESNUDO (Gen 3).

Dice Jesús: “Más bien, cuando te inviten, acomódate en el último lugar. Vendrá el que te invitó y te dirá: Amigo, sube más arriba”.
Esta manera nueva de pensar la vemos reflejada en María.
En su canto del Magníficat nos enseña a no sepultar los propios talentos, a reconocerlos con gratitud y a invertirlos de la manera más justa.

A los humildes Dios los llena de su gloria, se refleja en ellos; A LOS SOBERBIOS LOS RECHAZA Y DERRIBA DE SUS TRONOS.

En la segunda parte de este pasaje, Jesús hace ver que la dinámica social de las invitaciones y de los encuentros lleva consigo la satisfacción de la estima y afecto compartido cuando se trata de parientes y amigos, y puede estar cargada del deseo de obtener alguna ganancia, cuando se invita a los ricos.

En la enseñanza de Jesús, amigos, hermanos, parientes y vecinos ricos, de los que se puede sacar algo, son sustituidos por cuatro tipos de personas DE LOS QUE NADA SE PUEDE OBTENER PORQUE SON LOS POBRES, LOS LISIADOS, LOS COJOS Y LOS CIEGOS, ES DECIR, LOS SIN HONOR Y SIN PODER.

La búsqueda de reciprocidad (yo invito a los que podrán hacer algo por mí) la cambia Jesús por el espíritu de gratuidad: INVITA A LOS QUE NO PUEDEN CORRESPONDERTE.
EL AMOR VERDADERO ES SIEMPRE GRATUITO: DA SIN ESPERAR NADA A CAMBIO.

Además, la razón de invitar (o favorecer) a los pobres es que Dios se ha identificado con ellos, JESÚS HA VENIDO POR ELLOS Y HA HECHO DEL SERVICIO A LOS NECESITADOS EL SIGNO CLARO DE QUE EL REINO DE DIOS YA ESTÁ ENTRE NOSOTROS.

Al tratar con el pobre, uno se sitúa dónde  está Dios.
LO QUE LE HACEMOS AL POBRE SE LO HACEMOS A CRISTO.

El amor al pobre caracteriza la vida cristiana, no es una opción ideológica ni moralista.

Es reflejar la misericordia del Padre e imitar el modo de actuar de Jesús, que vino a anunciar la buena noticia a los pobres y a sanar los corazones afligidos (Lc 4, 18).

Es además un rasgo característico de la comunidad reunida en torno al Señor en la celebración de la Eucaristía.
El libro de los Hechos de los apóstoles muestra claramente cómo los primeros cristianos, en fidelidad al Señor, consideraron siempre la atención y cuidado de los pobres como parte esencial de aquello que más los unía y representaba como Iglesia de Cristo, COMUNIDAD DE HERMANOS Y HERMANAS.

En la Eucaristía, Jesús nos demuestra su humildad: parte el pan con todos y se pone a servirnos.

Su ejemplo nos invita a hacer también nosotros lo mismo. Jesucristo, sencillo y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

domingo, 16 de octubre de 2016

¿SABES QUE DIOS NO QUIERE QUE NINGUNO DE SUS HIJOS SE PIERDA Y MUESTRA UNA PREDILECCIÓN ESPECIAL POR EL PERDIDO?

¿SABES QUE DIOS NO QUIERE QUE NINGUNO DE SUS HIJOS SE PIERDA Y MUESTRA UNA PREDILECCIÓN ESPECIAL POR EL PERDIDO?
LC 15, 1-32
Homilía del Padre Carlos Cardó SJ

En el camino hacia Jerusalén (Lc 14,25), Jesús ha expuesto las condiciones para seguirlo (Lc 14,26-35).

Ahora lo vemos enfrentando las críticas de los fariseos y doctores de la ley PORQUE ACOGE A PECADORES O «PERDIDOS» Y COME CON ELLOS (Lc 15,2).

El cap. 15 de Lucas contiene las parábolas de la misericordia, o parábolas de “lo perdido”.

Las tres parábolas:

LA OVEJA PERDIDA (vv. 4-7),
LA MONEDA EXTRAVIADA (8-10) y
EL HIJO PRÓDIGO (11-32), son tan características de la figura de Jesús, tal como la ofrece Lucas, que algunos llaman a esta parte de su narración «EL CORAZÓN DEL TERCER EVANGELIO», QUE ES «EL EVANGELIO DE LOS MARGINADOS», porque MUESTRA LA MISERICORDIA DE DIOS PARA CON LOS QUE SUFREN RECHAZO, EXCLUSIÓN E INCLUSO CONDENA, POR PARTE DE SUS SEMEJANTES.

El tono de estas parábolas es de confrontación: Jesús se ve rodeado, por una parte, DE LOS POBRES, DE LOS ENFERMOS Y DE «RECAUDADORES Y DETESTADOS» (v. 1), y por otra, DE LA GENTE MÁS DISTINGUIDA, «FARISEOS Y DOCTORES DE LA LEY», que critican su cercanía a los indeseables (ver el llamamiento del publicano Leví - en 5,29-32).

En ese contexto, Jesús empela las tres parábolas para justificar y convalidar su comportamiento frente a las críticas que le hacen y, sobre todo, PARA TRANSMITIR LA IMAGEN DE UN DIOS QUE, POR SER PADRE, NO QUIERE QUE NINGUNO DE SUS HIJOS SE PIERDA Y MUESTRA UNA PREDILECCIÓN ESPECIAL POR EL PERDIDO.

Dios es así, dice Jesús, y por eso yo hago bien en actuar como actúo. «El Hijo del hombre HA VENIDO A BUSCAR Y A SALVAR LO QUE ESTABA PERDIDO» (Lc 19,10).

La parábola del Pastor que sale a buscar a la oveja perdida es una llamada a hacer lo mismo que hizo Jesús, SER COMPASIVO Y MISERICORDIOSO.
Vista en dimensión eclesial, la parábola del Pastor, recuerda a la comunidad de los discípulos que tiene el deber de hacer visible el estilo de Dios como Jesús lo ha manifestado y puesto en práctica.
INVITACIÓN A HACER SITIO A LOS QUE VIENEN DE FUERA, A ALEGRARSE DE SU VENIDA.

La parábola de la mujer que ha perdido una moneda y se pone a buscarla con esmero hasta encontrarla, reproduce la misma enseñanza: Así es Dios.
SE ESMERA POR ENCONTRAR A LOS PERDIDOS, PUES LE PERTENECEN; Y SE ALEGRA DE RECOBRARLOS.

La defensa de Jesús es clara: porque Dios ama a todos con una tan incomprensible misericordia, que SU MAYOR ALEGRÍA CONSISTE EN EL PERDÓN, POR ESO HAGO BIEN YO EN BUSCAR A LOS QUE NECESITAN AYUDA, COMPRENSIÓN, MISERICORDIA.

La parábola del hijo pródigo –que habría que llamar LA «PARÁBOLA DEL AMOR DEL PADRE», ya que el personaje central es el padre–, es una de las piezas maestras de Lucas.

Se han hecho de ella un sinnúmero de interpretaciones porque contiene una gama de temas:

LIBERTAD Y ALIENACIÓN,
NOSTALGIA Y RETORNO,
GRACIA Y RESPONSABILIDAD,
ANGUSTIA Y RECONCILIACIÓN...,
RASGOS UNIVERSALES Y NECESIDADES BÁSICAS DE LA PERSONA.

Pero es importante por encima de todo porque ilustra uno de los temas más centrales de nuestra fe en Dios, tal como Jesús nos lo ha enseñado: EL PERDÓN.

Dios perdona al pecador, saliendo Él, en persona, a su encuentro.

Así es Dios, puro amor y misericordia.

SE ALEGRA DEL REGRESO DE UN HIJO QUE SE PIERDE COMO EL PADRE QUE ORGANIZA UN BANQUETE.

Por consiguiente, si así es el amor de Dios para con todos sus hijos, incluso con aquellos que se le van, NO SEAN USTEDES COMO EL HIJO MAYOR DE LA PARÁBOLA, ENVIDIOSOS, DESAGRADECIDOS Y, SOBRE TODO, CRUELES EN SUS JUICIOS CONTRA LOS DEMÁS. ¡SEAN TAMBIÉN MISERICORDIOSOS! ¡MUESTREN COMPASIÓN POR LOS QUE ANDAN MAL! ¡ALÉGRENSE CONMIGO CUANDO ALGUIEN RECOBRA UNA VIDA DIGNA Y SIENTE QUE ES IMPORTANTE PARA MÍ, TANTO COMO USTEDES!

La parábola tiene dos partes y en cada una nos podemos ver incluidos:

EN LA DEL HIJO MENOR QUE SE ALEJA, Y
EN LA DEL HIJO MAYOR QUE SE QUEDA.

El hijo menor, que echa a perder la herencia, abraza
simbólicamente toda situación de ruptura con Dios, QUE ACARREA SIEMPRE DAÑOS Y PERJUICIOS LAMENTABLES PARA LA PERSONA.

El pródigo lo pierde todo, sus bienes y derechos, su dignidad de hijo y su lugar en el hogar: ya no se siente capaz de considerarse hijo y ve que, en justicia, tendrá que ganarse la vida como un peón.
Pero se trata de un hijo y aunque sea un pródigo (que desperdicia y consume su hacienda en gastos inútiles, sin medida ni razón), el padre siempre será un padre.

Él sabe que la mala conducta del hijo lo ha llevado a malgastar el patrimonio, pero quiere salvarlo.

El amor restablece y eleva. Por eso lo acoge con cariño, lo cubre de besos, le da un anillo y un traje nuevo y organiza una fiesta extraordinaria, que despierta los celos y la envidia del hijo mayor.

Por su parte, el hijo mayor era incapaz de imaginar que el amor de un padre por su hijo PUEDE IR MÁS ALLÁ DE LO QUE LA JUSTICIA ESTABLECE, ES DECIR: “DARLE SU MERECIDO”.

Por eso, lleno de amargura y rabia, se niega a participar en la fiesta.

Ya no ve a su hermano como hermano. Se refiere a él diciéndole a su padre: “tu hijo ése que se ha gastado tus bienes con prostitutas”.

Lo único que le interesa es reclamar derechos y reconocimientos porque él siempre se ha mostrado trabajador y obediente, pero no le han dado ni un cabrito.
Queda claro, sin embargo, que hasta que este hermano, tan creído y seguro de sus méritos, tan celoso y displicente, NO SE RECONCILIE CON EL PADRE Y CON SU HERMANO, EL BANQUETE NO SERÁ EN PLENITUD LA FIESTA DEL ENCUENTRO Y DEL HALLAZGO.

En resumen, que esta palabra del Señor AVIVE EN NOSOTROS EL DESEO DE UNA RECONCILIACIÓN QUE CAMBIE NUESTRA VIDA Y NOS HAGA VIVIR COMO VERDADEROS HIJOS E HIJAS DE DIOS.

Que nos ayude a superar las dificultades que sentimos para servir de manera desinteresada y fomentar la unión sin egoísmos, ni celos ni juicios contra nadie.

Y QUE PONGA EN NOSOTROS UN CORAZÓN NUEVO PARA ACOGER A NUESTROS PRÓJIMOS Y RECHAZAR LA INCOMPRENSIÓN Y LAS HOSTILIDADES ENTRE LOS HERMANOS.


martes, 4 de octubre de 2016

¡SABÍAS QUE DIOS NOS DA CREATIVIDAD, EMPEÑO Y FORTALEZA EN LAS DIFICULTADES, CLARIDAD PARA VER LOS ACONTECIMIENTOS DE LA VIDA Y PONER AMOR EN TODO LO QUE VIVIMOS?

¡SABÍAS QUE DIOS NOS DA CREATIVIDAD, EMPEÑO Y FORTALEZA EN LAS DIFICULTADES, CLARIDAD PARA VER LOS ACONTECIMIENTOS DE LA VIDA Y PONER AMOR EN TODO LO QUE VIVIMOS?
LC 11, 1-13

Homilía del padre Carlos Cardó SJ

Un discípulo le dijo a Jesús: Enséñanos a orar.
Jesús responde proponiendo el Padre nuestro, que más que una plegaria ES UN PROGRAMA DE VIDA, PUES CADA UNA DE SUS PETICIONES HA DE SER LLEVADA A LA PRÁCTICA.

El poder llamar Padre a Dios es el gran don de Jesús.
Al hacerlo nos reconocemos como hijos suyos, CREADOS POR AMOR.

Tener a Dios como Padre es vivir con la certeza de que siempre estará con nosotros, y esto nos debe dar una confianza inquebrantable: Nada “podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Rom 8, 32ss).

La oración, como toda nuestra vida, está orientada a santificar el Nombre de Dios.
Esto significa TENER A DIOS EN EL LUGAR CENTRAL que se merece.
Jesús santificó continuamente el Nombre de Dios su Padre, amándolo y amando a los hermanos.

Y así nos enseñó a vivir: “Padre, yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo daré a conocer, PARA QUE EL AMOR CON QUE ME HAS AMADO ESTÉ EN ELLOS Y YO EN ELLOS” (Jn 17,26).

Santificamos el nombre de Dios cuando, como Jesús, procuramos hacer su voluntad, cuando nos rendimos a él en los momentos críticos, sin miedo a nuestras flaquezas ni a la muerte misma.

Santificamos su nombre CUANDO RECONOCEMOS COMO DON SUYO LO QUE TENEMOS Y NOS DISPONEMOS A COMPARTIRLO CON LOS NECESITADOS. En eso el Nombre de Dios es santificado.

La oración que Jesús nos enseña despierta en nosotros el deseo del reino de Dios. VENGA TU REINO.

Es nuestra esperanza: que la historia confluya en su reino como su término seguro y feliz, cuando Dios sea todo en todos (1 Cor 15,24.28) Y SEAN CREADOS CIELOS NUEVOS Y TIERRA NUEVA EN QUE HABITE LA JUSTICIA.

Sabemos que ese reino “ha llegado” ya en Jesús; que “viene” a nosotros cuando encarnamos en nuestra vida los valores del evangelio; y que “VENDRÁ” PLENAMENTE CUANDO SE SUPEREN LAS DESIGUALDADES INJUSTAS Y SE ESTABLEZCA LA FRATERNIDAD ENTRE LOS HIJOS E HIJAS DE DIOS.
El reino está entre nosotros como semilla que crece y se hace árbol sin que nos demos cuenta (Lc 13,18s).

Y es Jesús resucitado, que vendrá finalmente para ser nuestro juez y también nuestra eterna felicidad y realización completa.

Por eso, nuestro deseo de la venida del reino de Dios es nuestro anhelo profundo: Maranatha, ¡Ven Señor, Jesús!

Al orar ponemos ante Dios lo que necesitamos: Danos hoy nuestro pan. El pan es vida.
Necesitamos el pan material para nuestros cuerpos y el pan espiritual para nuestra vida en Dios.
Y decimos pan nuestro, NO MI PAN, PORQUE LO QUE DIOS DA TIENE QUE COMPARTIRSE.

EL PAN QUE NO SE COMPARTE GENERA DIVISIÓN.
                          EL PAN COMPARTIDO ES BENDICIÓN, EUCARISTÍA.

En la oración que Jesús nos dejó expresamos también la necesidad del perdón.
Perdónanos nuestros pecados. DIOS NO NIEGA NUNCA SU AMOR QUE REHABILITA A TODO HIJO SUYO, AUNQUE SEA UN REBELDE O UN MALVADO.

Como dice el Papa Francisco: DIOS NO SE CANSA DE PERDONAR, SOMOS NOSOTROS LOS QUE NOS CANSAMOS DE PEDIR PERDÓN.
Todos necesitamos perdón. El cristiano no es justo sino justificado (Paz con el Dios de Jesús con una fe firme, con paciencia y esperanza, y así seremos salvos. La  gracia vino de muchos delitos para justificación); no es santo sino pecador tocado por la gracia divina que lo rehabilita y eleva; NO ES INTOLERANTE NI EXCLUYENTE Y SE MUESTRA COMPASIVO CON EL QUE HA CAÍDO. POR ESO NO CONDENA, SINO PERDONA.

La confianza en Dios nos lleva a asumir ante Él nuestra radical deficiencia y debilidad, el riesgo de la vida: No nos dejes caer en tentación.
No pedimos que nos libre de la prueba, porque forma parte de la existencia, sino que nos proteja para no sucumbir, seguros –como dice San Pablo– de que “Dios es fiel y no permitirá que sean tentados por encima de sus fuerzas, antes bien con la tentación recibirán la fuerza para superarla” (1 Cor 10,13).
LA GRAN TENTACIÓN ES LA PÉRDIDA DE CONFIANZA, QUE NOS ARRANCA DEL AMOR DE DIOS.

Y para reforzar aún más esta confianza, Lucas añade dos pequeñas parábolas en las que Jesús pone como referencia el comportamiento de un amigo con su amigo y el de un padre con su hijo, para concluir que EL AMOR DE DIOS ES MUCHO MÁS DISPONIBLE Y GENEROSO QUE EL DE UN AMIGO O EL DE UN PADRE TERRENO.

EL AMOR DE PADRE ES EN SÍ LA VERDADERA PARÁBOLA QUE USA JESÚS PARA HACERNOS VER QUE DIOS NOS AMA COMO EL MÁS PATERNAL DE LOS PADRES Y LA MÁS MATERNAL DE LAS MADRES; AMA GRATUITAMENTE, NO POR NUESTROS MÉRITOS; AMA SIEMPRE,  NO UNAS VECES SÍ Y OTRAS NO; NO PUEDE DEJAR DE AMAR, NO ENGAÑA NI DEFRAUDA.

¿Qué padre hay tan malo que se atreva engañar a su hijo pequeñito dándole algo inservible o peligroso?

Si esto es así con los padres de la tierra, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? 


Queda claro, pues, que el don por excelencia que se obtiene con la oración ES EL ESPÍRITU QUE NOS LIBERA, QUE INSPIRA CREATIVIDAD, EMPEÑO Y FORTALEZA EN LAS DIFICULTADES, CLARIDAD PARA VER LOS ACONTECIMIENTOS DE LA VIDA A LA LUZ DE DIOS Y PONER AMOR EN TODO LO QUE VIVIMOS.

lunes, 3 de octubre de 2016

¿SOMOS SENSIBLES ANTE EL DOLOR Y SUFRIMIENTO DE LA GENTE Y ACOGEMOS A LOS CAÍDOS?

¿SOMOS SENSIBLES ANTE EL DOLOR Y SUFRIMIENTO DE LA GENTE Y ACOGEMOS A LOS CAÍDOS?

LC 10, 25-37
Homilía del padre Carlos Cardó SJ

La parábola del buen samaritano es uno de los textos más bellos del evangelio de San  Lucas.
ES LA HISTORIA DEL AMOR DE DIOS AL SER HUMANO, QUE NOS IMPULSA A AMAR COMO HEMOS SIDO AMADOS; es la revelación del rostro del Dios que busca al caído en el camino; y ES LA REVELACIÓN DEL ROSTRO DEL SER HUMANO AUTÉNTICO, QUE SE INTERESA POR RESOLVER EL PROBLEMA DE SU SEMEJANTE Y AHÍ SE ENCUENTRA CON DIOS.

Un hombre ha sido asaltado en el camino y ha quedado medio muerto.
Pasan junto a él tres personajes: un sacerdote, representante de la Ley,  un levita, representante del culto (ambos “profesionales” de la religión), y un samaritano, que para los judíos era un hereje.

Los tres ven al hombre caído pero reaccionan de diferente manera.
El sacerdote y el levita pasan de largo, por “no ensuciarse las manos” o por pensar: “es un extraño”, “no nos concierne”...

El samaritano, en cambio, “sintió compasión”.
Sentir compasión ES SUFRIR CON EL OTRO, COMPARTIR SU SITUACIÓN, PONERSE EN SU LUGAR; es lo que hace el samaritano.

El sacerdote y el levita representan a quienes pretenden llegar a Dios PERO NO SE INTERESAN POR LA SITUACIÓN DEL PRÓJIMO:pasan de largo”, evitan la molestia de detenerse y atenderlo.
Son religiosos, pero su religión es falsa porque LOS LLEVA A OCUPARSE DE LAS “COSAS DE DIOS”, SIN TOMAR CONCIENCIA DE LO QUE A DIOS MÁS LE INTERESA, QUE ES LA VIDA DE SUS HIJOS E HIJAS.

Los profetas en el Antiguo Testamento fustigaron esa pretensión humana de reducir la religión a prescripciones externas Y REUNIONES RELIGIOSAS SIN PRÁCTICA DE LA JUSTICIA Y DE LA MISERICORDIA.

“¿A mí qué, tanto sacrificio vuestro?, dice el Señor…(por el profeta Isaías), DESISTAN DE HACER EL MAL, APRENDAN A HACER EL BIEN, BUSQUEN LO JUSTO, DEN SUS DERECHOS AL OPRIMIDO, HAGAN JUSTICIA AL HUÉRFANO, ABOGUEN POR LA VIUDA (Is 1, 11.16-17).

Jesús pedagógicamente conduce al que escucha la parábola A TOMAR CONCIENCIA DE SU FORMA DE PENSAR LEGALISTA Y A ABRIRSE A LA MISERICORDIA, QUE ES LO QUE DIOS QUIERE.

El mandato final “vete y haz tú lo mismo” procura transformar la mentalidad y la conducta de esta persona.

El eje central de toda la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, ES EL MANDAMIENTO DEL AMOR, SIN EL CUAL EL SER HUMANO SIMPLEMENTE NO ES HUMANO.

EL AMOR DEFINE LA AUTENTICIDAD DEL SER HUMANO EN SU RELACIÓN CON DIOS, EN SU RELACIÓN CONSIGO MISMO Y CON LOS DEMÁS.

La persona que no ama es una persona que ‘ha fallado’ en su vida.
Ahora bien, LA NOVEDAD que trae Jesús es que el mandamiento del amor deja de ser una ley Y PASA A SER UNA REALIDAD QUE UNO EXPERIMENTA COMO UN DON QUE SE RECIBE: SI AMAMOS, ES PORQUE PRIMERO NOS HA AMADO DIOS (dice San Juan en su 1ª Carta, cap. 4).

Y por eso Jesús se identifica con el buen Samaritano para hacernos sentir el amor que Dios nos tiene, y para que nos movamos a amar a los demás.

Pero Jesús se identifica también con el hombre caído en el camino, QUE ES LA PERSONA A LA QUE DEBEMOS AMAR Y ATENDER.

Y de tal modo se identifica, que cuando amamos y atendemos a la persona necesitada que está a nuestro lado, AMAMOS Y ATENDEMOS AL MISMO JESÚS.

CADA VEZ QUE LO HICIERON CON UNO DE ESTOS MIS HERMANOS MÁS PEQUEÑOS, CONMIGO LO HICIERON” (Mt 25,40).

No podemos dividir lo que Dios ha unido: CON UN MISMO AMOR AMAMOS A DIOS Y AMAMOS AL PRÓJIMO.

Porque Dios se ha hecho cercano, próximo nuestro, podemos amar a Dios y al prójimo con el mismo e idéntico amor CON QUE EL PADRE Y EL HIJO NOS AMAN.

De modo, pues, que en la parábola del buen samaritano se da algo realmente sorprendente, dos imágenes se sobreponen: el hombre caído en el camino y el samaritano que lo atiende dan la impresión de disolverse el uno en el otro; el uno se convierte en el otro hasta ser al final una misma persona.

El escriba, el sacerdote y el levita deben identificarse con el hombre caído en el camino, del que se hace cargo el Samaritano que luego DESAPARECE EN EL HORIZONTE HACIA JERUSALÉN, Y REPRESENTA A JESÚS.

Mientras tanto, el hombre herido y despojado recobra la salud y se vuelve capaz de acoger y socorrer él también, a los que, como él, vea caídos en el camino; hará con los demás lo que hizo aquel que lo atendió. Se volverá él también un buen samaritano, como Jesús.

Dios se nos ha acercado tanto que se ha convertido Él mismo en el pobre, en el herido y maltratado que vemos en nuestro camino -¡ES IMPOSIBLE NO VERLO!- .

Dios se ha acercado tanto a cada uno de nosotros, que SE HA CONVERTIDO EN EL HERIDO QUE YO SOY, EN EL NECESITADO QUE YO SOY, Y SE HA HECHO CARGO DE MÍ, HA CURADO MIS HERIDAS, ME HA ALOJADO Y HA PAGADO POR MÍ… Si se ha identificado así conmigo, TAMBIÉN YO DEBO IDENTIFICARME ASÍ CON ÉL.

Cristo es el Samaritano que prolonga su vida y acción en los samaritanos de hoy y de siempre: HOMBRES Y MUJERES DE BUENA VOLUNTAD QUE SE MUESTRAN SENSIBLES ANTE EL DOLOR Y SUFRIMIENTO DE LA GENTE Y ACOGEN A LOS CAÍDOS.

A la misión de Cristo, Buen Samaritano, quedamos asociados los que nos hemos sentidos acogidos, atendidos y curados por él.


Su misión se continúa en el discípulo, que ha experimentado en su propia persona la misericordia.

domingo, 2 de octubre de 2016

¿ACOJEMOS A ESE HERMANO O HERMANA QUE HA TOCADO A MI PUERTA? ES ÉL QUIEN VIENE A MÍ COMO UN REGALO. QUIEN A USTEDES ACOJE A MÍ ME ACOGE

¿ACOJEMOS A ESE HERMANO O HERMANA QUE HA TOCADO A MI PUERTA? ES ÉL QUIEN VIENE A MÍ COMO UN REGALO.
QUIEN A USTEDES ACOJE A MÍ ME ACOGE (Mt 10,40).

LC 10, 38-42 MARTA Y MARÍA
Homilía del padre Carlos Cardó SJ

En el camino hacia Jerusalén, el Buen Samaritano busca alojamiento en casa de dos mujeres, Marta y María. Ahora hay una casa que le aloja.
EL QUE ENSEÑA A ACOGER, AHORA ES ACOGIDO.

Poco sabemos de estas dos mujeres que lo reciben: sólo que son las hermanas de Lázaro (cf. Jn 11, 1-5).
María podría ser la mujer que, en Betania, ungió al Señor antes de su pasión (Mc 14,3-9; Mt 26,6-13).
Algunos comentaristas creen que es la misma mujer que –según Lc 7, 36ss– se acercó a Jesús con un vaso de alabastro lleno de un perfume precioso que derramó sobre sus pies.

Marta critica a su hermana porque no la ayuda en los trabajos materiales, en que ella se afana para acoger a Jesús como es debido.

Pero Jesús le replica, invitándola a hacer suya la actitud de María que, a sus pies, escucha con atención su palabra. Sin la palabra del Señor todo pierde su auténtico valor e incluso “sabor”.

Se ha dicho tradicionalmente que Marta representa la actividad y María la oración.

Pero no hay que contraponer a Marta con María ni a la acción con la oración, hay que integrarlas. Lo que enseña el texto de Lucas es que se ha de purificar la acción por medio de la oración y escucha del Señor porque, sin esto, la acción –aunque sea buena y prolífera– puede perder orientación y convertirse en búsqueda de uno mismo. Con la oración, que nos hace escuchar la Palabra, nuestra acción se ahonda y purifica.

Pero si nos fijamos en el carácter simbólico y paradigmático que suelen tener los personajes del evangelio, podemos observar que MARTA REPRESENTA AL VIEJO ISRAEL Y MARÍA A LA IGLESIA, EL NUEVO ISRAEL.

Marta se afana en muchas cosas. Israel se esfuerza por cumplir los 613 PRECEPTOS en los que los rabinos fariseos han desmenuzado la Ley mosaica.
MOVIDO POR EL DEBER, POR LAS COSAS QUE SE DEBEN HACER SEGÚN LA LEY Y LA CONVENIENCIA, EL JUDAÍSMO FARISEO HABÍA PERDIDO EL SENTIDO DE LA GRACIA Y LLEGADO A CREER QUE ERAN LAS OBRAS LAS QUE HACÍAN JUSTO A LA PERSONA Y LE ASEGURABAN, EN DEFINITIVA, LA SALVACIÓN.

María, en cambio, el nuevo Israel, SUPERA LA MORAL DEL DEBER Y LA RELIGIOSIDAD BASADA EN OBRAS EXTERIORES, PORQUE RECONOCE LA VISITA DEL SEÑOR Y SABE DISFRUTAR DE SU PRESENCIA.

Ha aprendido que, con Jesús, viene de lo alto aquello que sólo Dios puede dar: EL DON POR EXCELENCIA, LA SALVACIÓN.

Por eso, se pone a los pies de Jesús, es decir, ADOPTA LA ACTITUD DEL DISCÍPULO Y CON ELLO BRINDA A JESÚS LA VERDADERA ACOGIDA, que Marta –el viejo Israel– critica y que Jesús defiende, INVITANDO A MARTA A DESCUBRIR LA EXCELENCIA DEL DON QUE SE LE OFRECE CON SU VENIDA Y LA GRATITUD QUE HA DE MOSTRAR CON SU ACOGIDA Y ESCUCHA.

María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.
Jesús elogia la sencilla y sincera receptividad para la escucha.
Con esa disposición, LA PERSONA DEJA ENTRAR EN SU CORAZÓN EL AMOR, QUE ES LO QUE CONFIERE SENTIDO A TODO LO QUE HACE POR LOS DEMÁS. “LO ÚNICO NECESARIO” ES EXPERIMENTAR VITALMENTE EL SER AMADO SIN CONDICIONES.

ESTO, Y SÓLO ESTO, DA AL CRISTIANO LA ÍNTIMA CERTIDUMBRE DE LA QUE BROTA LA CALMA Y LA QUIETUD FRENTE A TODA CIRCUNSTANCIA.

EL DEBER NO BASTA. HAY QUE DESCUBRIR EL VALOR DE LO GRATUITO.
Ya los profetas lo habían intuido: “Se salvarán si se convierten y se calman; pues EN LA CONFIANZA Y LA CALMA ESTA SU FUERZA”, dice Isaías (30,15).

Necesitamos integración personal y calma interior porque ANDAMOS DIVIDIDOS Y ANSIOSOS.
LOS QUEHACERES MATERIALES Y LOS NEGOCIOS DEL MUNDO AHOGAN EN NOSOTROS, COMO ZARZAS Y MALEZAS, LA SEMILLA SEMBRADA EN NUESTRA TIERRA.

En medio de un mundo QUE SE RIGE POR LOS VALORES DE LA EFICACIA, DE LA RENTABILIDAD Y LA COMPETENCIA, UNO YA NO TIENE TIEMPO PARA LO QUE, EN VERDAD, ES “LO MÁS IMPORTANTE”: EL SENTIRSE QUERIDO Y QUERER, EL DIALOGAR Y COMPARTIR FRATERNALMENTE, EL PASAR JUNTOS MOMENTOS EN LOS QUE SE REHACE AQUELLO QUE LA VIDA TIENE DE MÁS BELLO, MÁS QUERIDO, MÁS HUMANO.

Necesitamos la gratuidad de los momentos de silencio en medio de un mundo agitado, bullicioso e hipersensibilizado.

NECESITAMOS PARAR, RECOGERNOS EN NUESTRO INTERIOR Y PONERNOS A LOS PIES DEL MAESTRO CADA DÍA. ÉL NOS RECORDARÁ: BUSQUEN, MÁS BIEN, EL REINO Y TODAS LAS COSAS SE LES DARÁN POR AÑADIDURA (Mt 6,33/ Lc 12,31).

Dejar de escuchar la palabra del Señor, por muchas pretendidas obras buenas e importantes que se hagan, significa tanto como apartarse del reino y correr el riesgo de echarse a perder.

Pensemos, pues, en lo importante que es saber integrar existencialmente el servicio a los demás con la escucha de la palabra de Jesús, sin tratar de rebajar ésta con falsos pretextos.

DIOS ESTÁ LLAMANDO CONTINUAMENTE A NUESTRA PUERTA.

Lo que pasa es que no queremos oír su llamada o no sabemos cómo acogerlo. Pero hay algo que el pasaje de Marta y María hace evidente:
CUANDO CRISTO LLAMA A MI PUERTA EN LA FORMA DE UN HOMBRE O UNA MUJER QUE NECESITA MI AYUDA, LO QUE DEBO HACER NO PUEDE CONSISTIR EN DESPACHARLO DÁNDOLE COSAS (POR VALIOSAS QUE SEAN, Y QUE A FIN DE CUENTAS ES ÉL MISMO QUIEN NOS LAS DA), SINO ANTE TODO HACERME CONSCIENTE DE QUE ES ÉL QUIEN VIENE A MÍ COMO UN REGALO EN ESE HERMANO O HERMANA QUE HA TOCADO A MI PUERTA.

QUIEN A USTEDES ACOJA A MÍ ME ACOGE (Mt 10,40).