viernes, 18 de noviembre de 2016

¿ACUMULAMOS BIENES ÚNICAMENTE PARA EL PROPIO PROVECHO DE MANERA EGOÍSTA E INJUSTA?

¿ACUMULAMOS BIENES ÚNICAMENTE PARA EL PROPIO PROVECHO DE MANERA EGOÍSTA E INJUSTA?


LC 16,1-13
Homilía del padre Carlos Cardó SJ.

La parábola DEL ADMINISTRADOR SAGAZ, desconcierta, parece oscura: se podría pensar que Jesús alaba la actuación de un empleado que, al haber perdido su puesto de trabajo por su mala administración, busca quien lo proteja cuando se quede en la calle, pero lo hace en una forma que podría parecer nada aconsejable desde el punto de vista ético.

Hay que decir, como en todas las parábolas, QUE SE ENTIENDE CUANDO SE DISTINGUE SU CONTENIDO CENTRAL Y EL SENTIDO QUE JESÚS (y la comunidad de Lucas) PRETENDIÓ DAR A SUS PALABRAS.

Se acusa al administrador de malgastar los bienes de su patrón.
Pero no se dice, en concreto, si esta mala administración es por negligencia, por estafa, o por imprudencia. 

Por eso algunos comentaristas suponen que ha sido un «desaprensivo»: HA ACTUADO SIN ATENERSE A LAS REGLAS O SIN TENER EN CUENTA LOS DERECHOS DE LOS DEMÁS.
El hecho es que el administrador no se defiende ni ruega al propietario que lo perdone y lo mantenga en su puesto (cf. Mt 18,26).

Se sabe que en la Palestina del tiempo de Jesús, y en general en Medio Oriente, era común que un terrateniente residiera en otra región y que encomendara a un administrador la gerencia de sus propiedades.

El administrador debía ser un hombre competente y de confianza porque representaba al propietario y podía realizar toda clase de transacciones, como alquilar tierras, dar créditos avalados por las cosechas, fijar los intereses y aun liquidar deudas.

Se sabe también que el administrador recibía una comisión por los préstamos que hacía y que en el recibo o aval fiduciario que entregaba al deudor figuraba su comisión junto con la cuantía del préstamo y con los intereses. Esa práctica era habitual en el antiguo Medio Oriente.

¿Por qué alaba el propietario al administrador?
Es obvio que no podía aprobar una falsificación de cuentas realizada por su propio gerente, lo cual además implicaba una violación directa de la Ley judía.
Lo que el dueño elogia es la sagacidad de su administrador, que, para congraciarse con los deudores les hace escribir un nuevo «recibo» (poniendo en vez de cien barriles de aceite el valor de cincuenta y en vez de cien sacos de trigo sólo ochenta), eliminando así la comisión que solía cobrar y probablemente también los intereses, que él mismo fijaba.
Sólo así su conducta mereció la alabanza de su jefe.
De modo que la parábola no aprueba ningún tipo de irregularidad administrativa ni menos la estafa por falsificación de cuentas, sino LA PERSPICACIA CON QUE SUPO ACTUAR EL GERENTE, RENUNCIANDO INCLUSO A LO QUE ERA SUYO, PARA TENER QUIEN LE AYUDE AL SER DESPEDIDO DE SU TRABAJO.

La aplicación de la parábola es clara: frente a las exigencias del Reino de Dios, EL CRISTIANO NO PUEDE ACTUAR IRREFLEXIVAMENTE, SINO QUE TIENE QUE CALCULAR BIEN LAS CONSECUENCIAS QUE LE PUEDE ACARREAR LA VIDA QUE ESTÁ LLEVANDO, Y ESTAR DISPUESTO INCLUSO A RENUNCIAR, SI ES PRECISO, A SUS POSESIONES MATERIALES.

«Los hijos de este mundo son más sagaces que los hijos de la luz», dice Jesús.
AQUELLOS PERSIGUEN OBJETIVOS BAJOS Y RASTREROS; LOS CRISTIANOS TENDEMOS A UNA META MUCHO MÁS ELEVADA: EL REINO, SU JUSTICIA, LA SALVACIÓN; PERO CON FRECUENCIA NO PONEMOS TODOS LOS MEDIOS ADECUADOS PARA ELLO.

El poner los medios adecuados tiene especial importancia en lo referente a la administración los bienes materiales: desde el punto de vista evangélico SON DONES RECIBIDOS, QUE SE HAN DE DISTRIBUIR Y NO ACUMULAR ÚNICAMENTE PARA EL PROPIO PROVECHO, PORQUE ESO ES EGOÍSMO E INJUSTICIA.

El mundo no se rige con criterios así.
Lucas, el evangelista de los pobres, lo sabe y observa, además, que quienes oyeron esta enseñanza la rechazaron: «estaban oyendo estas cosas unos fariseos, amantes de las riquezas, y se burlaban de él» (v.14). No entendieron el mensaje de Jesús.

LOS QUE SIGUEN AL MUNDO TIENEN COMO ÚNICO INTERÉS EL PROPIO LUCRO, Y LA PROPIA SATISFACCIÓN.

LOS QUE SIGUEN A CRISTO HAN DE PROCEDER CON OTROS CRITERIOS.

«Gánense amigos con los bienes de este mundo», prosigue Jesús. Nos quiere decir: administren bien sus bienes para ganarse amigos.

Los bienes y, más concretamente, el dinero, SON MEDIOS QUE SE HAN DE UTILIZAR PARA FINES BUENOS Y MIRANDO SIEMPRE AL BIEN COMÚN.

CUANDO EL DINERO SE CONVIERTE EN UN FIN EN SÍ MISMO Y SE VUELVE LO MÁS IMPORTANTE EN LA VIDA, EL CORAZÓN DE LA PERSONA SE LLENA DE AMBICIÓN Y ACABA HACIÉNDOSE ESCLAVO DE SUS BIENES.

Por eso es tan categórico Jesús: «no se puede servir a Dios y al dinero».
En otras palabras, hay que usar bien la riqueza para ayudar a los pobres; hay que ganarse su amistad compartiendo con ellos los bienes.


Quien obra así, verá que ellos serán sus amigos Y, A LA HORA DE LA MUERTE, CUANDO EL DINERO YA NO LE SIRVA PARA NADA, ELLOS LO ACOGERÁN EN LA CASA DEL PADRE.

¿VIVIMOS DEDICADOS A NUESTROS PLACERES, A VESTIR LUJOSAMENTE Y A COMER DELICIOSAMENTE CON NUESTROS AMIGOS, SIENDO INCAPACES DE ADVERTIR LA NECESIDAD DEL POBRE QUE ESTÁ A NUESTRO LADO?

¿VIVIMOS DEDICADOS A NUESTROS PLACERES, A VESTIR LUJOSAMENTE  Y A COMER DELICIOSAMENTE CON NUESTROS AMIGOS, SIENDO INCAPACES DE ADVERTIR LA NECESIDAD DEL POBRE QUE ESTÁ A NUESTRO LADO?

LC 16, 19-31
HOMILÍA DEL PADRE CARLOS CARDÓ SJ.

Despilfarrar el dinero, sin pensar en el bien común y en contribuir a remediar las necesidades de los prójimos, es obrar de manera egoísta e injusta.

Así procedía el rico de la parábola EL RICO EPULÓN, que banqueteaba espléndidamente, sin importarle la suerte del pobre que estaba a su lado.

Llega el día en que ambos personajes se encuentran ante la realidad ineludible de la muerte, y sus destinos cambian radicalmente:
EL POBRE ES LLEVADO AL “SENO DE ABRAHAM”, EL CIELO, MIENTRAS EL RICO VA A CAER EN EL INFIERNO, QUE LA IMAGINACIÓN JUDÍA DESCRIBÍA COMO UN LUGAR DE LLAMAS Y TORMENTOS.

Conviene entender bien la parábola. Su mensaje NO ES QUE LOS POBRES QUE SUFREN EN ESTE MUNDO TENDRÁN DESPUÉS SUS GOZOS EN EL CIELO; lo que se subraya no es la suerte del pobre, sino la condena del rico.
Por otra parte, la parábola no presenta a los dos personajes desde un punto de vista moralista.
No dice que el rico haya sido un inmoral, ni que el pobre fuera un creyente piadoso.
No cabe, pues, la conclusión maniquea
(Doctrina religiosa que se basa en la existencia de dos principios contrarios y eternos que luchan entre sí, el bien y elmal; fue fundada por el filósofo persa Manes en el s. iii y hostigada en todo el Imperio romano) de que los ricos por ser ricos son malos y los pobres por ser pobres son buenos.

La razón precisa por la que el rico de la parábola echa a perder su vida ES POR HABERSE MOSTRADO INDIFERENTE A LA NECESIDAD DE UN POBRE QUE ESTABA TENDIDO JUNTO A LA PUERTA DE SU CASA.

Lo que se condena, por tanto, NO ES LA RIQUEZA EN SÍ MISMA, SINO LA FORMA EGOÍSTA EN QUE SE LA UTILIZÓ.


Y en esto la parábola insiste gráficamente, detallando el modo de proceder del rico, que LO CONDUCE A LA PERDICIÓN:
DEDICADO A SUS PLACERES, A VESTIR LUJOSAMENTE  Y A COMER DELICIOSAMENTE CON SUS AMIGOS, SE HA HECHO INCAPAZ DE ADVERTIR LA NECESIDAD DEL POBRE QUE ESTÁ A SU LADO.

Olvida, por tanto, el mandamiento principal de la ley: EL AMOR AL PRÓJIMO.

Y es precisamente en esta dirección, en la que el evangelista saca de la parábola de Jesús la enseñanza debida.

El rico llama a Abraham “padre” (v. 24.27.30), lo cual hace suponer que era un hebreo creyente.
Pero ser miembro del pueblo elegido no basta para alcanzar la salvación.
El rico pide a Abraham que el pobre Lázaro venga a mojarle con agua para refrescarlo.
La respuesta de Abraham es tajante. La comunicación era posible en la tierra, ahora ya no.

 EL MOMENTO PARA LA GENEROSIDAD Y LA SOLIDARIDAD CON LOS POBRES ES EL HOY DE CADA DÍA.

El rico pide luego que Lázaro vaya a casa de su padre a advertir a “sus cinco hermanos” para que no caigan también ellos en ese lugar de tormento.
Pero esos “cinco hermanos”, ricos como él, eran el círculo cerrado en que había vivido y por eso nunca trató al pobre  como un “hermano”.

SU RIQUEZA LE IMPIDIÓ COMPRENDER QUE TODOS LOS SERES HUMANOS, SOBRE TODO LOS MÁS POBRES COMO LÁZARO, ERAN SUS HERMANOS.

Además, no se puede llamar padre a Abraham SI NO SE TRATA COMO HERMANO AL POBRE QUE ESTÁ A LA PUERTA DE CASA.

La respuesta de Abraham es clara: “Tienen a Moisés y a los profetas, que los escuchen” (v. 29). Es el único camino a seguir.
No se trata de cosas extraordinarias, como ver a un muerto, sino de escuchar la palabra de Dios.

De la parábola se desprende, además, una enseñanza importante: que LAS DECISIONES Y OPCIONES QUE TOMEMOS AQUÍ EN LA TIERRA, VAN CONFORMANDO UNA UNIDAD Y TIENEN SUS REPERCUSIONES DESPUÉS DE LA MUERTE.

Con nuestras decisiones vamos dando unidad y sentido a nuestra vida personal.
El rico de la parábola decide llevar un estilo de vida, que lo lleva a tratar a los demás de una manera determinada.
Su persona queda marcada por su estilo de vida y eso le trae consecuencias que van más allá de la muerte, PORQUE LA PERSONA ES UNA UNIDAD, ANTES Y DESPUÉS DE LA MUERTE.

Para el creyente, la dirección y el sentido de la vida SE ENCUENTRA EN LA ESCUCHA Y PUESTA EN PRÁCTICA DE LA PALABRA DE DIOS, EN LA ASIMILACIÓN Y PUESTA EN PRÁCTICA DE LOS VALORES DEL EVANGELIO.

NO QUERER SABER NADA DE ESA PALABRA Y VIVIR EN CONTRADICCIÓN CON ESOS VALORES, COMO HACE EL RICO DE LA PARÁBOLA, ES ECHAR A PERDER LA VIDA.

Dice un autor: «La persona que, olvidada de sí puede entregarse, ESTA PERSONA ES POBRE EN ESPÍRITU Y ES HUMANA POR ANTONOMASIA.

Porque "ESTAR PREOCUPADO POR SÍ MISMO ES DESTRUIRSE, OLVIDARSE DE SÍ MISMO EN ESTE MUNDO ES CONSERVARSE PARA UNA VIDA DEFINITIVA" (Jn 12,25).

DARSE, GASTARSE, SER POBRE SIGNIFICA BÍBLICA Y TEOLÓGICAMENTE VIVIR DE DIOS Y PARA DIOS; SIGNIFICA CIELO.

EN CAMBIO, QUEDARSE EN SÍ, SERVIRSE Y GUARDARSE PARA SÍ MISMO SIGNIFICA EL INFIERNO.


Al final, el hombre desesperado reconoce que EL TABERNÁCULO DE SU PROPIO YO, al que ha adorado durante toda su vida, está vacío y sin promesa, ya que la persona sólo puede encontrarse a sí misma, HUMANIZARSE, A TRAVÉS DE LA POBREZA DE UN CORAZÓN ENTREGADO A DIOS» (Johannes B. Metz).

miércoles, 9 de noviembre de 2016

PADRE CARLOS CARDÓ FRANCO SJ

                    PADRE CARLOS CARDÓ FRANCO SJ


Padre Cardó, gracias a usted, nos hemos dado cuenta que es de suma importancia y urgencia, que debemos como iglesia de Cristo, evangelizarnos para así poder llevar la palabra del Padre a nuestros hermanos sin distinción al resto del mundo;  y estamos admirados e impresionados de ese entusiasmo, de ese ímpetu, de ese tesón, de la constancia y perseverancia como lleva adelante nuestros programas de capacitación en las escrituras bíblicas ya durante más de una década, a pesar de las dificultades, por eso y por todo lo que con seguridad usted va a seguir haciendo como misionero con la mejor voluntad e interés evangélico, no tenemos realmente palabras de agradecimiento por toda esta gran obra que valoramos no se imagina cuánto.

Son todas esas virtudes las que usted nos ha contagiado no sólo en lo académico sino en la acción y que lo presentan ante el mundo como un sacerdote de lo más auténtico entregado plenamente a la causa del Señor, buscando que cada vez seamos más los que queremos conocer mejor a Cristo nuestro Señor.

Es así que nos sentimos muy orgullosos de usted por la gracia a la que sin mayor merecimiento venimos gozando gratamente por esa su generosidad.

Y ni se diga de sus homilías que las prepara con el mayor interés y prolijidad, cubriendo todos los aspectos que involucran el ser un probado   cristiano, invitando a la reflexión y contemplación con el mayor rigor, de  cómo estamos viviendo con nuestra familia y en nuestra comunidad.

Usted padre, se ha constituido con toda autoridad, en nuestro referente para hacer nuestra la causa de Cristo como  modelo de vida que lo revele a cada momento y en cada uno de nuestros dichos y hechos.

Usted nos ha ayudado a encontrar un nuevo sentimiento de esperanza gracias al verdadero conocimiento de las bienaventuranzas.

Este conocimiento abrió para nosotros un camino nuevo de luz y de ilusión, que se mantiene a lo largo de los días oscuros que aún perviven.

El Señor Jesús no nos abandona a pesar del dramático y triste momento.

Con sus enseñanzas padre Cardó aquellas personas que representan el sufrimiento de la condición humana, ahora pueden encontrar a través de su magisterio el camino hacia Jesús, nuestro redentor, el único nuevo camino de luz y esperanza para nuestro tiempo.

Estas enseñanzas unidas armoniosamente a la caridad y la práctica del mutuo amor, realiza admirablemente ese doble dar que compendia por entero, la doctrina y la acción social de la Iglesia.

Asimismo, cada uno de los textos que usted prepara los selecciona  en razón de su importancia, con la esperanza de que nosotros nos  sintamos movidos a aprenderlos íntegramente y familiarizarnos con la amplitud de la doctrina cristiana.   

Su magisterio ha ido brotando desde el corazón de la iglesia Madre y Maestra de pueblos, para un mundo que necesita desesperadamente una visión moral para construir un orden social más humano.

Así, usted nos ha enseñado que la iglesia no pretende ofrecer soluciones científicas a los problemas económicos y sociales en forma de recetas políticas o prescripciones legales detalladas.
  
Lo que ofrece es mucho más importante:

ü Un conjunto de ideales y valores morales que destacan y afirman la dignidad del hombre.

Y es que usted sabe que la aplicación de tales principios a las diferentes realidades económicas, políticas y sociales de los pueblos puede aportar:
                                                  

                       I.            Una mayor justicia y paz para todo el mundo y
                                                  II.            Un auténtico desarrollo humano y liberación de la opresión y la pobreza.

Por todo esto estamos aquí con usted para compartir su aspiración por la
         Justicia y la paz unidas, y por todos aquellos que buscan conocer al Cristo de la fe.

Con toda seguridad, usted está trascendiendo y contribuyendo al bien común universal y a que se realice la visión del salmista, en la que la justicia y la paz se besan, para anticipar el Reino de Dios.

Muchas felicidades y salud en abundancia para que continúe con su noble obra evangelizadora para la conversión de los hombres.

Ronald Lacunza Tello y Pepita Espinoza.


martes, 1 de noviembre de 2016

¿CON QUÉ FRECUENCIA NOS SITUAMOS EN EL ÁMBITO DEL AMOR QUE ASUME Y SE HACE CARGO DE LA SITUACIÓN DEL OTRO?.

El pasado 16 de Junio, el Papa Francisco participó en la apertura del Congreso Diocesano de Roma con un discurso sobre el tema “La Alegría del Amor, el camino de las familias en Roma a la luz de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia”.

El realismo evangélico fue uno de los puntos desarrollados por Francisco y, nuevamente, ofreció criterios para orientarse en la complejidad de la realidad que pide de nosotros respuestas acertadas y oportunas que ayuden y no sólo declaraciones de principios. Estas fueron sus palabras:
“Nuestros análisis son importantes y necesarios y nos ayudarán a tener un sano realismo. Pero nada se compara con el realismo evangélico, QUE NO SE DETIENE EN UNA DESCRIPCIÓN DE LAS SITUACIONES, DE LAS PROBLEMÁTICAS -MENOS EN EL PECADO- SINO QUE SIEMPRE VA MÁS ALLÁ Y LOGRA VER DETRÁS DE CADA ROSTRO, DE CADA HISTORIA, DE CADA SITUACIÓN, UNA OPORTUNIDAD, UNA POSIBILIDAD.

El realismo evangélico SE COMPROMETE CON EL OTRO, CON LOS OTROS Y NO HACE DE LOS IDEALES Y DEL “DEBER SER” UN OBSTÁCULO PARA ENCONTRARSE CON LOS DEMÁS EN LA SITUACIONES EN LAS QUE SE HALLAN.
NO SE TRATA DE NO PROPONER EL IDEAL EVANGÉLICO, AL CONTRARIO, NOS INVITA A VIVIRLO AL INTERIOR DE LA HISTORIA, CON TODO LO QUE IMPLICA. 
ESTO NO SIGNIFICA NO SER CLAROS EN LA DOCTRINA, SINO EVITAR CAER EN JUICIOS Y ACTITUDES QUE NO ASUMAN LA COMPLEJIDAD DE LA VIDA.

Metidos como estamos en Valencia en plenas Fallas queremos acercarnos a la figura de san José y lo hacemos recordando que en la Eucaristía con la que el Papa Francisco daba inicio a su ministerio se celebró en la Fiesta de san José.
El Evangelio que se proclama en ese día le sirvió para recordar la misión que José recibe del ángel: custodiar, cuidar de María y de Jesús.

Es el horizonte de vida que se le propone. No es algo que descubra por sí mismo sino que le es revelado y mostrado.
Y es que no es lo mismo tener metas que tener horizonte.
PODEMOS TENER METAS Y HABER PERDIDO EL HORIZONTE, EL NORTE.

El horizonte es el “hacia dónde encaminarnos”, ES LA DIRECCIÓN HACIA LA QUE NOS SENTIMOS MOVIDOS E IMPULSADOS COMO FUERZA QUE NOS ATRAE.

José escucha y da crédito a las palabras que le dice el ángel y acoge ese horizonte que se le propone: CUIDAR DEL OTRO, CUIDAR DE MARÍA Y DE JESÚS.
Contemplar el Evangelio que se nos propone en la Fiesta de san José es la ocasión para recuperar esa dimensión que reconocemos en Él: la capacidad de escuchar más allá de lo que es capaz de decirse a sí mismo.

Y es que hay momentos en que nos encontramos con palabras que no surgen de la propia reflexión o introspección sino que, inesperadamente, NOS LAS ENCONTRAMOS COMO UNA INSPIRACIÓN QUE SE NOS MUESTRA PROVOCANDO ASOMBRO Y DESCONCIERTO.

Nos encontramos ante lo inesperado e inimaginable.

PALABRAS QUE SON UNA INVITACIÓN Y, MUCHAS VECES, UNA PROVOCACIÓN A ALGO MÁS DE LO QUE CADA UNO SE IMAGINABA.

José escucha y se implica en la situación de María yendo más allá de lo razonable, rompiendo las barreras de las lógicas previsibles, de los planes inamovibles Y SE SITÚA EN EL ÁMBITO DEL AMOR QUE ASUME Y SE HACE CARGO DE LA SITUACIÓN DEL OTRO.
En palabras del Papa Francisco, José aparece “como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma SE PERCIBE UNA GRAN TERNURA, QUE NO ES LA VIRTUD DE LOS DÉBILES, SINO MÁS BIEN TODO LO CONTRARIO: DENOTA FORTALEZA DE ÁNIMO Y CAPACIDAD DE ATENCIÓN, DE COMPASIÓN, DE VERDADERA APERTURA AL OTRO, DE AMOR.

NO DEBEMOS TENER MIEDO DE LA BONDAD, DE LA TERNURA”.
En José reconocemos esa ternura que Jesús mostrará en su encuentro con abatidos y desquiciados, con tullidos y estigmatizados.
ES LA TERNURA QUE SE HACE CARGO DEL OTRO, QUE NO DESCARTA NI SE MUESTRA INDIFERENTE.

EN JESÚS LA TERNURA SE CONVERTIRÁ EN IMPLICACIÓN COMPASIVA CON EL SUFRIMIENTO CONCRETO DEL OTRO.
Es la ternura que no soportarán los de siempre, los de la Ley y el Templo.
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Publicado por Centro Arrupe

marzo 16, 2016

domingo, 23 de octubre de 2016

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

               LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Como en muchas situaciones en nuestro mundo, debo decir lamentablemente que las acciones  fundamentales para  cambiar a las gentes en seres más amables son bloqueadas por ´´ los señores” don dinero, don poder y otras banalidades que  pasan por encima de la dignidad de las personas, por estar  dominadas por los antivalores, por tener a estos ídolos siempre con deseos desbocados SIN IMPORTARLES NI POR ASOMO EL CONSTRUIR UN MUNDO MÁS HUMANO Y SOLIDARIO.

Se trata de ´´justificar” aludiendo a la libertad de expresión, lo cual nunca es verdad, porque lo que existe realmente es LIBERTINAJE DE EXPRESIÓN el cual daña la honra de muchas personas gratuitamente.

Por desgracia los medios de comunicación han adquirido demasiado poder causado porque, también, las personas en el mundo, irresponsablemente se quedan sólo con las especulaciones sensacionalistas y no profundizan en el tema para descubrir las  mentiras de los medios calculadores, recurriendo a lenguajes oblicuos, mentiras y medias verdades, seducciones, confabulaciones para retorcer la verdad para su beneficio propio sacando ´´ventaja”  EN LA COMPETENCIA SALVAJE POR EL PODER ECONÓMICO, POLÍTICO O CUALQUIER OTRO ESTÚPIDO PODER.

Vivimos pues en un mundo timorato e hipócrita haciendo muchas cosas solo tangenciales frente a este evidente y flagrante daño diario que envenena a las personas en el mundo SIN QUE NADIE SE ATREVA ENFRENTARLO CON CORAJE Y DETERMINACIÓN.

Cuando se dice que es un gremio que se autorregula con su código de ética, todos sabemos que no es verdad, al igual que en el ámbito de los abogados, de los congresistas y otros gremios QUE NO HAN ENTENDIDO SU ROL CONSTRUCTIVO EN SU ÁMBITO PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN MUNDO NUEVO CON HOMBRES NUEVOS.

Pongamos en acción los valores y principios cristianos cotidianamente donde estemos, cada uno desde su quehacer con agresividad positiva y constructiva,  para contrarrestar esta situación execrable que tanto daño causa en el mundo diariamente, para mitigar los daños que ocasionan a tantas personas.

No consumamos esos periódicos, revistas que ponderan como lo máximo a las personas con tontos títulos de nobleza, que promueven el derroche de dinero con el lujo y otras actitudes de estúpida opulencia, igual en la televisión y la radio con producciones embrutecedoras que NO ENRIQUECEN EN NADA EL INTELECTO NI LA CULTURA.

Si consumimos esa chatarra, dando mal ejemplo a nuestros hijos, nos estaremos volviendo cómplices de estos mediocres medios. Si no hay consumidores morirán por inanición.

Otros esclavos del dinero son LOS AUSPICIADORES de estas chatarras que no les interesa financiar estas producciones perniciosas.

Y que no se diga que a nadie se le obliga a consumir estas sandeces, porque TODOS NO POSEEN UNA FORMACIÓN SÓLIDA PARA DEFENDERSE DE ESTAS COSAS INSENSATAS.

NO PERMANEZCAMOS INDIFERENTES FRENTE A TANTA INJUSTICIA.

miércoles, 19 de octubre de 2016

JESÚS HA HECHO DEL SERVICIO A LOS NECESITADOS EL SIGNO CLARO DE QUE EL REINO DE DIOS YA ESTÁ ENTRE NOSOTROS.

JESÚS HA HECHO DEL SERVICIO A LOS NECESITADOS EL SIGNO CLARO DE QUE EL REINO DE DIOS YA ESTÁ ENTRE NOSOTROS.
LC 14, 1.7-14
                                                                              Homilía del padre Carlos Cardó SJ

Las comidas, en especial los banquetes, suelen tener un carácter simbólico: son acontecimientos en los que se afirman valores o se establecen o refuerzan relaciones sociales.

El comer no sólo sirve para alimentar el cuerpo.
Una comida puede servir para INICIAR O ESTRECHAR VÍNCULOS DE AMISTAD, ESTABLECER PACTOS Y ALIANZAS O CELEBRAR ACONTECIMIENTOS IMPORTANTES PARA LA VIDA DEL GRUPO.

En Palestina, las comidas estaban regidas por normas tradicionales, que Jesús no dudó en modificar para transmitir mejor el significado que el banquete tenía en la predicación de los profetas: EL BANQUETE SIMBOLIZABA EL REINO DE DIOS.

Por eso, en contra de lo establecido, Él no dudaba en comer con publicanos y pecadores, para dar a entender QUE SE DEBÍAN SUPERAR LAS BARRERAS Y DIVISIONES ENTRE LA GENTE Y, SOBRE TODO, HACER VER QUE DIOS ACOGÍA EN SU REINO A LOS QUE, SEGÚN LAS TRADICIONES JUDÍAS, ESTABAN EXCLUIDOS DE ÉL. 

Por eso las comidas de Jesús son tan importantes como sus curaciones de enfermos o el perdón que otorgaba a los pecadores.

El pasaje que comentamos, unido al de la curación de un enfermo en sábado, muestra cómo los fariseos y maestros de la ley, al criticar esa actitud de Jesús, no hacían otra cosa que manifestar SU AFÁN DE DOMINIO DE LO RELIGIOSO PARA SOMETER AL PUEBLO.
MANIPULABAN LAS NORMAS SOCIALES DE LOS BANQUETES PARA OCUPAR ELLOS LOS PRIMEROS LUGARES.

Jesús desenmascara esta hipocresía y propone en cambio la lógica del Reino: Hay que hacerse pequeños para entrar en el Reino de Dios.

Su lógica es HUMILDAD, HECHA DE SINCERIDAD, VERDAD Y DESEO DE SERVIR.
ASÍ HAN DE OBRAR LOS QUE LO SIGUEN.

No es fácil predicar hoy la humildad, en una sociedad que, tras el valor positivo de la búsqueda de superación personal, transmite imágenes falseadas del éxito, o del “triunfador”, como modelo de identificación.

La humildad cristiana no frena la búsqueda del progreso personal y colectivo; lo que hace es librar a la persona de la mentira: LA LLEVA A LA ACEPTACIÓN DE SÍ MISMA, A CONOCER SUS LIMITACIONES Y DEBILIDADES, Y LA IMPULSA A OBRAR DE ACUERDO CON ESE CONOCIMIENTO.

Ser humilde no es sentirse inferior a los demás. “LA HUMILDAD ES ANDAR EN LA VERDAD”, decía Santa Teresa.

El soberbio, en cambio, se engaña pretendiendo lo que no le corresponde. “Cédele el puesto a éste” –le dice Jesús- y, avergonzado, tiene que ir a ocupar el último lugar.

Esta vergüenza anticipa la vergüenza del creyente a quien el Juez le dirá: “No te conozco”.
Anticipa también la vergüenza de los hijos del Israel cuando vean venir gentes de todas partes a ocupar su puesto de elegidos por Dios (13,25).
Y recuerda, en fin, la vergüenza de Adán QUE PRETENDIÓ OCUPAR EL PUESTO DE DIOS Y SE HALLÓ DESNUDO (Gen 3).

Dice Jesús: “Más bien, cuando te inviten, acomódate en el último lugar. Vendrá el que te invitó y te dirá: Amigo, sube más arriba”.
Esta manera nueva de pensar la vemos reflejada en María.
En su canto del Magníficat nos enseña a no sepultar los propios talentos, a reconocerlos con gratitud y a invertirlos de la manera más justa.

A los humildes Dios los llena de su gloria, se refleja en ellos; A LOS SOBERBIOS LOS RECHAZA Y DERRIBA DE SUS TRONOS.

En la segunda parte de este pasaje, Jesús hace ver que la dinámica social de las invitaciones y de los encuentros lleva consigo la satisfacción de la estima y afecto compartido cuando se trata de parientes y amigos, y puede estar cargada del deseo de obtener alguna ganancia, cuando se invita a los ricos.

En la enseñanza de Jesús, amigos, hermanos, parientes y vecinos ricos, de los que se puede sacar algo, son sustituidos por cuatro tipos de personas DE LOS QUE NADA SE PUEDE OBTENER PORQUE SON LOS POBRES, LOS LISIADOS, LOS COJOS Y LOS CIEGOS, ES DECIR, LOS SIN HONOR Y SIN PODER.

La búsqueda de reciprocidad (yo invito a los que podrán hacer algo por mí) la cambia Jesús por el espíritu de gratuidad: INVITA A LOS QUE NO PUEDEN CORRESPONDERTE.
EL AMOR VERDADERO ES SIEMPRE GRATUITO: DA SIN ESPERAR NADA A CAMBIO.

Además, la razón de invitar (o favorecer) a los pobres es que Dios se ha identificado con ellos, JESÚS HA VENIDO POR ELLOS Y HA HECHO DEL SERVICIO A LOS NECESITADOS EL SIGNO CLARO DE QUE EL REINO DE DIOS YA ESTÁ ENTRE NOSOTROS.

Al tratar con el pobre, uno se sitúa dónde  está Dios.
LO QUE LE HACEMOS AL POBRE SE LO HACEMOS A CRISTO.

El amor al pobre caracteriza la vida cristiana, no es una opción ideológica ni moralista.

Es reflejar la misericordia del Padre e imitar el modo de actuar de Jesús, que vino a anunciar la buena noticia a los pobres y a sanar los corazones afligidos (Lc 4, 18).

Es además un rasgo característico de la comunidad reunida en torno al Señor en la celebración de la Eucaristía.
El libro de los Hechos de los apóstoles muestra claramente cómo los primeros cristianos, en fidelidad al Señor, consideraron siempre la atención y cuidado de los pobres como parte esencial de aquello que más los unía y representaba como Iglesia de Cristo, COMUNIDAD DE HERMANOS Y HERMANAS.

En la Eucaristía, Jesús nos demuestra su humildad: parte el pan con todos y se pone a servirnos.

Su ejemplo nos invita a hacer también nosotros lo mismo. Jesucristo, sencillo y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.