domingo, 25 de diciembre de 2016

UNA SOCIEDAD DESARROLLADA MATERIALMENTE QUE OPRIME EL ALMA, NO ES UNA SOCIEDAD AUTÉNTICAMENTE DESARROLLA”.

UNA SOCIEDAD DESARROLLADA MATERIALMENTE QUE OPRIME EL ALMA, NO ES UNA SOCIEDAD AUTÉNTICAMENTE DESARROLLA”.
                                                                                                           CÁRITAS.

EL SER HUMANO SE DESARROLLA CUANDO:
CRECE ESPIRITUALMENTE,
CUANDO SU ALMA SE CONOCE A SÍ MISMA,
CUANDO  LA VERDAD QUE DIOS HA IMPRESO GERMINALMENTE EN  ELLA FRUCTIFICA Y
CUANDO DIALOGA CONSIGO MISMO Y CON SU CREADOR.

LEJOS DE DIOS, EL HOMBRE ESTÁ INQUIETO Y SE HACE FRÁGIL […]

Una sociedad del bienestar, MATERIALMENTE DESARROLLADA, pero que oprime el alma, NO ESTÁ EN SÍ MISMA BIEN ORIENTADA HACIA UN AUTÉNTICO DESARROLLO”.

El hombre es libre porque posee la facultad de determinarse en función de la verdad y del bien. “CONOCERÁN LA VERDAD, Y LA VERDAD LOS HARÁ LIBRES” (Jn 8, 32).

Estas palabras encierran una exigencia fundamental y al mismo tiempo una advertencia:

LA EXIGENCIA DE UNA RELACIÓN HONESTA CON RESPECTO A LA VERDAD, COMO CONDICIÓN DE UNA AUTÉNTICA LIBERTAD; 
LA ADVERTENCIA DE EVITAR CUALQUIER LIBERTAD APARENTE, SUPERFICIAL O UNILATERAL, Y
CUALQUIER LIBERTAD QUE NO PROFUNDICE EN TODA LA VERDAD SOBRE EL HOMBRE Y SOBRE EL MUNDO NO ES UNA VERDADERA LIBERTAD”.

Pero también “el recto ejercicio de la libertad personal exige unas determinadas condiciones de orden económico, social, jurídico, político y cultural QUE SON, CON DEMASIADA FRECUENCIA, DESCONOCIDAS Y VIOLADAS.

Estas situaciones de ceguera y de injusticia GRAVAN LA VIDA MORAL Y COLOCAN TANTO A LOS FUERTES COMO A LOS DÉBILES EN LA TENTACIÓN DE ATROPELLAR LA CARIDAD, DESHUMANIZÁNDONOS.

AL APARTARSE DE LA LEY MORAL:
EL HOMBRE ATENTA CONTRA SU PROPIA LIBERTAD,
SE ENCADENA A SÍ MISMO,
ROMPE LA FRATERNIDAD CON SUS SEMEJANTES Y
SE REBELA CONTRA LA VERDAD DIVINA.

La cancelación de las injusticias promueve la libertad y la dignidad humana: no obstante, ante todo, hay que apelar a las capacidades espirituales y morales de la persona y a la exigencia permanente de la conversión interior si se quieren obtener cambios económicos y sociales que estén verdaderamente al servicio del hombre”, PORQUE TODOS LOS HOMBRES TIENEN LA MISMA DIGNIDAD DE CRIATURAS A SU IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS.

La encarnación del Hijo de Dios manifiesta la igualdad de todas las personas en cuanto a su dignidad:
YA NO HAY JUDÍO NI GRIEGO;
NI ESCLAVO NI LIBRE;
NI HOMBRE NI MUJER,
YA QUE TODOS USTEDES SON UNO EN CRISTO JESÚS (Gal 3,28; cf. Rom 10,12; 1Cor 12,13; Col 3,11).

Y es que en el rostro de cada hombre resplandece algo de la gloria de Dios.
Esto es, además, el fundamento último de la radical igualdad y fraternidad entre los hombres, INDEPENDIENTEMENTE DE SU RAZA, NACIÓN, SEXO, ORIGEN, CULTURA Y CLASE”.

SÓLO EL RECONOCIMIENTO DE ESTA IGUALDAD EN DIGNIDAD HACE POSIBLE EL CRECIMIENTO DE TODOS (Cf. St 2,19).

Para favorecer tal crecimiento es necesario:
Apoyar a los últimos,
Asegurar efectivamente condiciones de igualdad de oportunidades entre el hombre y la mujer,
Garantizar una igualdad objetiva entre las diversas clases sociales ante la ley.

“La Iglesia en el Continente se siente comprometida a intensificar su preocupación por las mujeres y a defenderlas de modo QUE LA SOCIEDAD EN AMÉRICA AYUDE MÁS A LA VIDA FAMILIAR FUNDADA EN EL MATRIMONIO, PROTEJA MÁS LA MATERNIDAD Y RESPETE MÁS LA DIGNIDAD DE TODAS LAS MUJERES.

Se debe ayudar a las mujeres americanas a tomar parte activa y responsable en la vida y misión de la Iglesia, como también SE HA DE RECONOCER LA NECESIDAD DE LA SABIDURÍA Y COOPERACIÓN DE LAS MUJERES EN LAS TAREAS DIRECTIVAS DE LA SOCIEDAD AMERICANA”.

La persona es constitutivamente un ser social, porque así lo ha querido Dios que la ha creado.
Es necesario destacar que la vida comunitaria es una característica natural que distingue al hombre del resto de las criaturas terrenas.

La actuación social comporta de suyo un signo particular del hombre y de la humanidad, el de una persona que obra en una comunidad de personas: este signo determina su calificación interior y constituye, en cierto sentido, su misma naturaleza.

Esta característica relacional adquiere, a la luz de la fe, un sentido más profundo y estable.
Creada a imagen y semejanza de Dios (cf. Gen 1,26) y constituida en el universo visible para vivir en sociedad (cf. Gen 2,20.23) y dominar la tierra (cf. Gen 1,26.28-30), la persona humana está llamada desde el comienzo a la vida social: “DIOS NO HA CREADO AL HOMBRE COMO UN «SER SOLITARIO», SINO QUE LO HA QUERIDO COMO «SER SOCIAL».

La vida social no es, por tanto, exterior al hombre, EL CUAL NO PUEDE CRECER Y REALIZAR SU VOCACIÓN SI NO ES EN RELACIÓN CON LOS OTROS”.

Puestos a desarrollar el tema de los derechos del hombre, observamos que ÉSTE TIENE UN DERECHO A:
LA EXISTENCIA,
LA INTEGRIDAD CORPORAL,
LOS MEDIOS NECESARIOS PARA UN DECOROSO MODO DE VIDA, CUALES SON, PRINCIPALMENTE:
EL ALIMENTO,
EL VESTIDO,
LA VIVIENDA,
EL DESCANSO,
LA ASISTENCIA MÉDICA Y
LOS SERVICIOS INDISPENSABLES QUE A CADA UNO DEBE PRESTAR EL ESTADO.

De lo cual se sigue que el hombre posee también el derecho a:
LA SEGURIDAD PERSONAL EN CASO DE ENFERMEDAD, INVALIDEZ, VIUDEZ, VEJEZ, PARO Y
CUALQUIER OTRA EVENTUALIDAD QUE LE PRIVE, SIN CULPA SUYA, DE LOS MEDIOS NECESARIOS PARA SU SUSTENTO.

El hombre tiene por sí mismo derechos y deberes que provienen inmediatamente de su propia naturaleza.

Estos derechos y deberes SON, POR ELLO, UNIVERSALES E INVIOLABLES, Y NO PUEDEN SER NEGADOS POR NINGÚN CONCEPTO, pues “de la dignidad del hombre en cuanto hijo de Dios nacen los derechos humanos y las obligaciones.
Por esta razón, TODO ATROPELLO A LA DIGNIDAD DEL HOMBRE ES ATROPELLO AL MISMO DIOS, DE QUIEN ES IMAGEN”.

Cualquier derecho fundamental del hombre deriva de la ley natural QUE LE DA LA FUERZA MORAL DE OBLIGATORIEDAD Y LE IMPONE A SU VEZ EL CORRELATIVO DEBER.

POR TANTO, QUIENES AL REIVINDICAR SUS DERECHOS OLVIDAN POR COMPLETO SUS DEBERES, SE ASEMEJAN A LOS QUE DERRIBAN CON UNA MANO LO QUE CON LA OTRA CONSTRUYEN.

La Iglesia Católica, que “en virtud del Evangelio que se le ha confiado, proclama los derechos del hombre”, ha visto en la Declaración de los Derechos Humanos, conforme al Magisterio pontificio, un signo de los tiempos, considerándola un paso importante en el camino hacia la organización jurídicopolítica de la comunidad mundial. 

LA FAMILIA ES CONSIDERADA, EN EL DESIGNIO DEL CREADOR, COMO EL LUGAR PRIMARIO DE LA HUMANIZACIÓN DE LA PERSONA Y DE LA SOCIEDAD Y CUNA DE LA VIDA Y DEL AMOR.

La Iglesia ha considerado siempre la familia como la primera sociedad natural y el núcleo originario de la sociedad, titular de derechos propios y originarios, Y LA SITÚA EN EL CENTRO DE LA VIDA SOCIAL.

RELEGAR LA FAMILIA A UN PAPEL SECUNDARIO Y SUBALTERNO, EXCLUYÉNDOLA DEL LUGAR QUE LE CORRESPONDE EN LA SOCIEDAD, SIGNIFICARÍA CAUSAR UN GRAVE DAÑO AL AUTÉNTICO CRECIMIENTO DEL CUERPO SOCIAL.

“Dado que la familia es el valor más querido por nuestros pueblos, creemos que DEBE ASUMIRSE LA PREOCUPACIÓN POR ELLA COMO UNO DE LOS EJES TRANSVERSALES DE TODA LA ACCIÓN EVANGELIZADORA DE LA IGLESIA.


En toda diócesis se requiere una pastoral familiar “intensa y vigorosa” para proclamar el evangelio de la familia, promover la cultura de la vida Y TRABAJAR PARA QUE LOS DERECHOS DE LAS FAMILIAS SEAN RECONOCIDOS Y RESPETADOS”.  

martes, 20 de diciembre de 2016

LA PERSONA NO PUEDE ESTAR NUNCA SUBORDINADA A PROYECTOS DE CARÁCTER ECONÓMICO, SOCIAL O POLÍTICO, IMPUESTOS POR AUTORIDAD ALGUNA, NI SIQUIERA EN NOMBRE DEL PRESUNTO PROGRESO DE LA COMUNIDAD CIVIL EN SU CONJUNTO O DE OTRAS PERSONAS.

LA PERSONA NO PUEDE ESTAR NUNCA SUBORDINADA A PROYECTOS DE CARÁCTER ECONÓMICO, SOCIAL O POLÍTICO, IMPUESTOS POR AUTORIDAD ALGUNA, NI SIQUIERA EN NOMBRE DEL PRESUNTO PROGRESO DE LA COMUNIDAD CIVIL EN SU CONJUNTO O DE OTRAS PERSONAS.

La Iglesia es  morada de la caridad.
Cáritas, a imagen de la Iglesia -expresión “…DEL DIOS QUE TIENE UN ROSTRO HUMANO” no puede replegarse o vivir encerrada en sí misma, en sus cosas, al margen de un mundo AL QUE HA DE EVANGELIZAR Y AL QUE TIENE QUE SERVIR.

Tres textos de Aparecida ilustran bien este tema:
(I)                         “Se trata de confirmar, renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigado en nuestra historia desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, que suscite discípulos y misioneros.

Ello no depende tanto de grandes programas y estructuras, SINO DE HOMBRES Y MUJERES NUEVOS QUE ENCARNEN DICHA TRADICIÓN Y NOVEDAD, COMO DISCÍPULOS DE JESUCRISTO Y MISIONEROS DE SU REINO”.

(II)                       “A todos nos toca recomenzar desde Cristo, reconociendo que no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, SINO POR EL ENCUENTRO CON UN ACONTECIMIENTO, CON UNA PERSONA”

(III)                    “Aquí está el reto fundamental que afrontamos: mostrar la capacidad de la Iglesia para promover y formar discípulos y misioneros QUE RESPONDAN A LA VOCACIÓN RECIBIDA Y COMUNIQUEN POR DOQUIER EL DON DEL ENCUENTRO CON JESUCRISTO”.

(IV)                    La encíclica Deus caritas est señala igualmente que el amor necesita organización, lo cual nos lleva al tema de la pastoral social como compromiso organizado.

“LA IGLESIA NUNCA PUEDE SENTIRSE DISPENSADA DEL EJERCICIO DE LA CARIDAD COMO ACTIVIDAD ORGANIZADA DE LOS CREYENTES Y, POR OTRO LADO, NUNCA HABRÁ SITUACIONES EN LAS QUE NO HAGA FALTA LA CARIDAD, PORQUE EL HOMBRE, MÁS ALLÁ DE LA JUSTICIA, TIENE Y TENDRÁ SIEMPRE NECESIDAD DE AMOR”.

Tarea evangelizadora y Doctrina Social de la Iglesia.
En nuestros días, “la doctrina social, que propone una serie de principios para la reflexión, criterios para el juicio y directrices para la acción, está enfocada en primer lugar a los miembros de la Iglesia.

Es esencial que los fieles interesados en la promoción humana tengan un conocimiento firme de este valioso conjunto de enseñanzas y lo hagan parte integrante de su misión evangelizadora [...]

Los líderes cristianos en la Iglesia y en la sociedad, Y ESPECIALMENTE HOMBRES Y MUJERES LAICOS CON RESPONSABILIDADES EN LA VIDA PÚBLICA, NECESITAN ESTAR CORRECTAMENTE INSTRUIDOS EN ESTA ENSEÑANZA PARA QUE PUEDAN INSPIRAR Y VIVIFI CAR LA SOCIEDAD CIVIL Y SUS ESTRUCTURAS CON LA LEVADURA DEL EVANGELIO”.

La doctrina social desde su dimensión profética, realiza una tarea de anuncio y denuncia: ANUNCIO de lo que la Iglesia posee como propio:
UNA VISIÓN GLOBAL DEL HOMBRE Y DE LA HUMANIDAD y
DENUNCIA “DE LOS PECADOS SOCIALES QUE CLAMAN AL CIELO, PORQUE GENERAN VIOLENCIA, ROMPEN LA PAZ Y LA ARMONÍA ENTRE LAS COMUNIDADES DE UNA MISMA NACIÓN, ENTRE LAS NACIONES Y ENTRE LAS DIVERSAS PARTES DEL CONTINENTE.

Entre esos pecados se deben recordar:
EL COMERCIO DE DROGAS,
EL LAVADO DE LAS GANANCIAS ILÍCITAS,
LA CORRUPCIÓN EN CUALQUIER AMBIENTE,
EL TERROR DE LA VIOLENCIA,
 EL ARMAMENTISMO,
 LA DISCRIMINACIÓN RACIAL,
 LAS DESIGUALDADES ENTRE LOS GRUPOS    SOCIALES,
LA IRRAZONABLE DESTRUCCIÓN DE LA    NATURALEZA. […]

La mejor respuesta, desde el Evangelio, a esta dramática situación ES LA PROMOCIÓN DE LA SOLIDARIDAD Y DE LA PAZ, QUE HAGAN EFECTIVAMENTE REALIDAD LA JUSTICIA”.

Caritas in veritate nos propone una idea novedosa cuando analiza la situación económica actual y su relación con la pobreza: “No se trata sólo de remediar el mal funcionamiento con las ayudas.

NO SE DEBE CONSIDERAR A LOS POBRES COMO UN «FARDO», SINO COMO UNA RIQUEZA INCLUSO DESDE EL PUNTO DE VISTA ESTRICTAMENTE ECONÓMICO.

No obstante, se ha de considerar equivocada la visión de quienes piensan QUE LA ECONOMÍA DE MERCADO TIENE NECESIDAD ESTRUCTURAL DE UNA CUOTA DE POBREZA Y DE SUBDESARROLLO PARA FUNCIONAR MEJOR.

Al mercado le interesa promover la emancipación, pero no puede lograrlo por sí mismo, PORQUE NO PUEDE PRODUCIR LO QUE ESTÁ FUERA DE SU ALCANCE.

Ha de sacar fuerzas morales de otras instancias que sean capaces de generarlas”.
En Aparecida se plantea claramente el tema: “Nuestra opción por los pobres corre el riesgo de quedarse en un plano teórico o meramente emotivo, sin verdadera incidencia en nuestros comportamientos y en nuestras decisiones.

Es necesaria una actitud permanente que se manifieste en opciones y gestos concretos, y evite toda actitud paternalista.
Se nos pide dedicar tiempo a los pobres, prestarles una amable atención, escucharlos con interés, acompañarlos en los momentos más difíciles, eligiéndolos para compartir horas, semanas o años de nuestra vida, y buscando, desde ellos, la transformación de su situación.

No podemos olvidar que el mismo Jesús lo propuso con su modo de actuar y con sus palabras: «CUANDO DES UN BANQUETE, INVITA A LOS POBRES, A LOS LISIADOS, A LOS COJOS Y A LOS CIEGOS» (LC 14, 13)”.

SÓLO LA CERCANÍA QUE NOS HACE AMIGOS NOS PERMITE APRECIAR PROFUNDAMENTE LOS VALORES DE LOS POBRES DE HOY, sus legítimos anhelos y su modo propio de vivir la fe.

La opción por los pobres debe conducirnos a la amistad con los pobres.

“LA IGLESIA VE EN EL HOMBRE, EN CADA HOMBRE, LA IMAGEN VIVA DE DIOS MISMO; imagen que encuentra y está llamada a descubrir cada vez más profundamente su plena razón de ser en el misterio de Cristo, imagen perfecta de Dios, revelador de Dios al hombre y del hombre a sí mismo.

A este hombre, QUE HA RECIBIDO DE DIOS MISMO UNA INCOMPARABLE E INALIENABLE DIGNIDAD, ES A QUIEN LA IGLESIA SE DIRIGE Y LE PRESTA EL SERVICIO MÁS ALTO Y SINGULAR RECORDÁNDOLE CONSTANTEMENTE SU ALTÍSIMA VOCACIÓN, PARA QUE SEA CADA VEZ MÁS CONSCIENTE Y DIGNO DE ELLA.

Cristo, Hijo de Dios, «con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre»; por ello, la Iglesia reconoce como su tarea principal HACER QUE ESTA UNIÓN PUEDA ACTUARSE Y RENOVARSE CONTINUAMENTE.

En Cristo Señor la Iglesia señala y desea recorrer ella misma el camino del hombre, e invita a reconocer en todos, CERCANOS O LEJANOS, CONOCIDOS O DESCONOCIDOS, Y SOBRE TODO EN EL POBRE Y EN EL QUE SUFRE, UN HERMANO «POR QUIEN MURIÓ CRISTO» (1COR 8,11; ROM 14,15)”.

La persona humana es la protagonista de la vida social.
LEJOS DE SER UN OBJETO Y UN ELEMENTO PURAMENTE PASIVO DE LA VIDA SOCIAL, EL HOMBRE ES Y DEBE PERMANECER COMO SU SUJETO, SU FUNDAMENTO Y SU FIN.

EL HOMBRE, comprendido en su realidad histórica concreta, REPRESENTA EL ALMA Y EL CORAZÓN DE LA ENSEÑANZA SOCIAL CATÓLICA.

Toda la doctrina social se desarrolla A PARTIR DEL PRINCIPIO QUE AFIRMA LA INVIOLABLE DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA, TUTELÁNDOLA FRENTE A TODO RELATIVISMO REDUCTIVO.

El hombre es, por tanto, nuestro primer capital: “Quisiera recordar a todos, en especial a los gobernantes que se ocupan en dar un aspecto renovado al orden económico y social del mundo, QUE EL PRIMER CAPITAL QUE SE HA DE SALVAGUARDAR Y VALORAR ES EL HOMBRE, LA PERSONA EN SU INTEGRIDAD, PUES EL HOMBRE ES EL AUTOR, EL CENTRO Y EL FIN DE TODA LA VIDA ECONÓMICO-SOCIAL”.  

La doctrina social de la Iglesia se centra, iluminada desde la revelación bíblica, EN LOS ASPECTOS PRINCIPALES E INSEPARABLES DE LA PERSONA HUMANA PARA CAPTAR LAS FACETAS MÁS IMPORTANTES DE SU MISTERIO Y DE SU DIGNIDAD.

No han faltado en el pasado, y aún se asoman hoy dramáticamente en nuestra historia, múltiples concepciones reductivistas, a veces de carácter ideológico, QUE TIENEN EN COMÚN EL HECHO DE OFUSCAR LA IMAGEN DEL HOMBRE ACENTUANDO SÓLO ALGUNAS DE SUS CARACTERÍSTICAS, CON PERJUICIO DE TODAS LAS DEMÁS.

Frente a esto, la doctrina social se hace cargo de todas las dimensiones del misterio del hombre, QUE EXIGE SER CONSIDERADO EN LA PLENA VERDAD DE SU EXISTENCIA, DE SU SER PERSONAL Y, A LA VEZ, DE SU SER COMUNITARIO Y SOCIAL.

Ya en los años sesenta, Pablo VI había percibido y señalado que “la cuestión social ha tomado dimensión mundial”, y “siguiendo esta línea, HOY ES PRECISO AFIRMAR QUE LA CUESTIÓN SOCIAL SE HA CONVERTIDO RADICALMENTE EN UNA CUESTIÓN ANTROPOLÓGICA”.

En este sentido debemos entender que EL AUTÉNTICO DESARROLLO DEL HOMBRE CONCIERNE DE MANERA UNITARIA A LA TOTALIDAD DE LA PERSONA EN TODAS SUS DIMENSIONES; y que no podemos confiar “todo el proceso de desarrollo sólo a la técnica, porque de ese modo quedaría sin orientación”..

“Nuestra fidelidad al Evangelio nos exige proclamar en todas las tribunas públicas y privadas del mundo, y desde todas las instancias de la vida y misión de la Iglesia, LA VERDAD SOBRE EL SER HUMANO Y LA DIGNIDAD DE TODA PERSONA HUMANA”.  

“NO HAY DESARROLLO PLENO NI UN BIEN COMÚN UNIVERSAL SIN EL BIEN ESPIRITUAL Y MORAL DE LAS PERSONAS, CONSIDERADAS EN SU TOTALIDAD DE ALMA Y CUERPO”.

El origen creado del hombre no es ni mucho menos un tema secundario o sobreentendido; por el contrario, VA A SER UN TEMA CRUCIAL DE DEBATE Y DETERMINANTE EN EL DESARROLLO DE LA DOCTRINA SOCIAL EN LOS AÑOS SUCESIVOS.

No en vano el Papa dedica todo el sexto capítulo de la encíclica Caritas in veritate a la problemática del desarrollo de los pueblos y la técnica, CENTRANDO LA CUESTIÓN PRIORITARIA EN LA BIOÉTICA.

El Papa afirma: “Este es un ámbito muy delicado y decisivo, donde se plantea con toda su fuerza dramática la cuestión fundamental: SI EL HOMBRE ES UN PRODUCTO DE SÍ MISMO O SI DEPENDE DE DIOS”.

FE Y RAZÓN, ESENCIA Y TRASCENDENCIA, CUERPO Y ESPÍRITU SON REALIDADES COMPLEMENTARIAS Y NUNCA EXCLUYENTES.

“SÓLO CON LA CARIDAD, ILUMINADA POR LA LUZ DE LA RAZÓN Y DE LA FE, ES POSIBLE CONSEGUIR OBJETIVOS DE DESARROLLO CON UN CARÁCTER MÁS HUMANO Y HUMANIZADOR.

El compartir los bienes y recursos, de lo que proviene el auténtico desarrollo, no se asegura sólo con el progreso técnico y con meras relaciones de conveniencia, SINO CON LA FUERZA DEL AMOR QUE VENCE AL MAL CON EL BIEN (cf. Rom 12,21) Y ABRE LA CONCIENCIA DEL SER HUMANO A RELACIONES RECÍPROCAS DE LIBERTAD Y DE RESPONSABILIDAD”.

En este sentido, “razón y fe se ayudan mutuamente. Sólo juntas salvarán al hombre.

Atraída por el puro quehacer técnico, LA RAZÓN SIN LA FE SE VE AVOCADA A PERDERSE EN LA ILUSIÓN DE SU PROPIA OMNIPOTENCIA.

LA FE SIN LA RAZÓN CORRE EL RIESGO DE ALEJARSE DE LA VIDA CONCRETA DE LAS PERSONAS”.

En todos nuestros programas sociales ciertamente visualizamos la vida corporal del hombre, su mundo material, sus necesidades, sus requerimientos, PERO SI OLVIDAMOS SU DIMENSIÓN ESPIRITUAL Y TRASCENDENTE, FALSEARÍAMOS LA VERDADERA CARIDAD QUE BUSCA EL DESARROLLO INTEGRAL “DE TODO EL HOMBRE Y DE TODOS LOS HOMBRES”.

ES PRECISAMENTE ESTA DIMENSIÓN ESPIRITUAL LA QUE ABRE AL HOMBRE A LA TRASCENDENCIA Y A LA REALIZACIÓN DE SU PLENA VOCACIÓN.  

UNA SOCIEDAD JUSTA SOLAMENTE PUEDE REALIZARSE EN EL RESPETO A LA DIGNIDAD TRASCENDENTE DE LA PERSONA HUMANA.

Ésta representa el fin último de la sociedad, que está a ella ordenada.
EN NINGÚN CASO LA PERSONA HUMANA PUEDE SER INSTRUMENTALIZADA PARA FINES AJENOS A SU MISMO DESARROLLO, QUE PUEDE REALIZAR PLENA Y DEFINITIVAMENTE SÓLO EN DIOS Y EN SU PROYECTO SALVÍFICO.

El hombre es la única criatura que Dios ama por sí misma.
 De tal manera que LA PERSONA NO PUEDE ESTAR NUNCA SUBORDINADA A PROYECTOS DE CARÁCTER ECONÓMICO, SOCIAL O POLÍTICO, IMPUESTOS POR AUTORIDAD ALGUNA, NI SIQUIERA EN NOMBRE DEL PRESUNTO PROGRESO DE LA COMUNIDAD CIVIL EN SU CONJUNTO O DE OTRAS PERSONAS.

Los auténticos cambios sociales son efectivos y duraderos SÓLO SI ESTÁN FUNDADOS EN UN CAMBIO DECIDIDO DE LA PERSONA EN SU TOTALIDAD Y EN SU CONDUCTA.

“Dios revela el hombre al hombre; la razón y la fe colaboran a la hora de mostrarle el bien, con tal que lo quiera ver; la ley natural, en la que brilla la Razón creadora, indica la grandeza del hombre, PERO TAMBIÉN SU MISERIA CUANDO DESCONOCE EL RECLAMO DE LA VERDAD MORAL”.

“El problema del desarrollo está estrechamente relacionado con el concepto que tengamos del alma del hombre, YA QUE NUESTRO YO SE VE REDUCIDO MUCHAS VECES A LA PSIQUE, Y LA SALUD DEL ALMA SE CONFUNDE CON EL BIENESTAR EMOTIVO.

Estas reducciones tienen su origen en una profunda incomprensión de lo que es la vida espiritual Y LLEVAN A IGNORAR QUE EL DESARROLLO DEL HOMBRE Y DE LOS PUEBLOS DEPENDE TAMBIÉN DE LAS SOLUCIONES QUE SE DEN A LOS PROBLEMAS DE CARÁCTER ESPIRITUAL.


EL DESARROLLO DEBE ABARCAR, ADEMÁS DE UN PROGRESO MATERIAL, UNO ESPIRITUAL, PORQUE EL HOMBRE ES «UNO EN CUERPO Y ALMA» NACIDO DEL AMOR CREADOR DE DIOS Y DESTINADO A VIVIR ETERNAMENTE.

lunes, 19 de diciembre de 2016

CÁRITAS ES ARTÍFICE Y PROTAGONISTA DE LA VERDAD QUE NOS HACE LIBRES.

CÁRITAS ES ARTÍFICE Y PROTAGONISTA DE LA VERDAD QUE NOS HACE LIBRES.


“Todo lo que tenga que ver con Cristo tiene que ver con los pobres, y todo lo relacionado con los pobres reclama a Jesucristo: «CUANTO HICIERON CON UNO DE ESTOS MIS HERMANOS MÁS PEQUEÑOS, CONMIGO LO HICIERON» (MT 25,40).

Juan Pablo II destacó que este texto bíblico «ilumina el misterio de Cristo».

PORQUE EN CRISTO EL GRANDE SE HIZO PEQUEÑO, EL FUERTE SE HIZO FRÁGIL, EL RICO SE HIZO POBRE”.

“Sólo la cercanía que nos hace amigos nos permite apreciar profundamente LOS VALORES DE LOS POBRES DE HOY, SUS LEGÍTIMOS ANHELOS Y SU MODO PROPIO DE VIVIR LA FE.

La opción por los pobres debe conducirnos a la amistad con los pobres.

Día a día, los pobres se hacen sujetos de la evangelización y de la promoción humana integral:
EDUCAN A SUS HIJOS EN LA FE,
VIVEN UNA CONSTANTE SOLIDARIDAD ENTRE PARIENTES Y VECINOS,
BUSCAN CONSTANTEMENTE A DIOS Y
DAN VIDA AL PEREGRINAR DE LA IGLESIA.

A la luz del Evangelio reconocemos su inmensa dignidad y su valor sagrado a los ojos de Cristo, pobre como ellos y excluido entre ellos.

Desde esta experiencia creyente, COMPARTIREMOS CON ELLOS LA DEFENSA DE SUS DERECHOS” la reflexión y preocupación sobre el desarrollo humano entra con fuerza en el Magisterio de la Iglesia.

Frente a ideologías emergentes QUE VALORABAN AL HOMBRE SÓLO POR SU DIMENSIÓN PRODUCTIVA O ECONÓMICA, PABLO VI SEÑALA QUE EL VERDADERO DESARROLLO HUMANO DEBE CONSIDERAR A “TODOS LOS HOMBRES Y A TODO EL HOMBRE”.

Benedicto XVI, en Caritas in veritate, retomando toda la extensa y profunda reflexión sobre este tema, nos señala que “EL DESARROLLO HUMANO INTEGRAL COMO VOCACIÓN EXIGE TAMBIÉN QUE SE RESPETE LA VERDAD.

La vocación al progreso impulsa a los hombres a «hacer, conocer y TENER MÁS PARA SER MÁS».

Pero la cuestión es: ¿QUÉ SIGNIFICA «SER MÁS»?

A esta pregunta, Pablo VI responde indicando lo que comporta esencialmente el «auténtico desarrollo»: «DEBE SER INTEGRAL, ES DECIR, PROMOVER A TODOS LOS HOMBRES Y A TODO EL HOMBRE».

En la concurrencia entre las diferentes visiones del hombre que, más aún que en la sociedad que vivió Pablo VI, se proponen también en la de hoy, LA VISIÓN CRISTIANA TIENE LA PECULIARIDAD DE AFIRMAR Y JUSTIFICAR EL VALOR INCONDICIONAL DE LA PERSONA HUMANA Y EL SENTIDO DE SU CRECIMIENTO.

La vocación cristiana al desarrollo ayuda a buscar la promoción de todos los hombres y de todo el hombre.
Pablo VI escribe: «LO QUE CUENTA PARA NOSOTROS ES EL HOMBRE, CADA HOMBRE, CADA AGRUPACIÓN DE HOMBRES, HASTA LA HUMANIDAD ENTERA».

La fe cristiana se ocupa del desarrollo, no apoyándose en privilegios o posiciones de poder, ni tampoco en los méritos de los cristianos, que ciertamente se han dado y también hoy se dan, junto con sus naturales limitaciones, SINO SÓLO EN CRISTO, AL CUAL DEBE REMITIRSE TODA VOCACIÓN AUTÉNTICA AL DESARROLLO HUMANO INTEGRAL.

El Evangelio es un elemento fundamental del desarrollo porque, en él, Cristo, «en la misma revelación del misterio del Padre y de  su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre»”.

“Cada uno encuentra su propio bien asumiendo el proyecto que Dios tiene sobre él, para realizarlo plenamente:
En efecto, ENCUENTRA EN DICHO PROYECTO SU VERDAD Y, ACEPTANDO ESTA VERDAD, SE HACE LIBRE.

Y éste es el proyecto de Dios: una Historia de Salvación, una Historia que empieza en Israel y que avanza hasta nuestro momento presente, en el que estamos llamados –como nuevo Pueblo de Dios, COMO CÁRITAS– A SER ARTÍFICES Y PROTAGONISTAS.

“Sobre todo el fondo de la experiencia religiosa universal se destaca la Revelación que Dios hace progresivamente  de Sí mismo al pueblo de Israel.

Esta Revelación responde de un modo inesperado y sorprendente a la búsqueda humana de lo divino, gracias a las acciones históricas en las que se manifiesta el amor de Dios por el hombre”.

Dios crea, por un acto de su amor, al hombre y a la mujer (Cf. Gen 1,26-27) y les da la misión de dominar la tierra.
Por ello, están llamados a ser instrumento eficaz de la gratuidad divina en el jardín en el que Dios los ha puesto como cultivadores y guardianes de la creación.

“El libro del Génesis nos propone algunos fundamentos de la antropología cristiana:
LA INALIENABLE DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA, que tiene su raíz y su garantía en el designio creador de Dios;
LA SOCIABILIDAD CONSTITUTIVA DEL SER HUMANO, que tiene su prototipo en la relación originaria entre el hombre y la mujer, cuya unión es la expresión primera de la comunión de personas humanas;
EL SIGNIFICADO DEL ACTUAR HUMANO EN EL MUNDO que está ligado al descubrimiento y al respeto de las leyes de la naturaleza que Dios ha impreso en el universo creado, para que la humanidad lo habite y lo custodie según su proyecto.

Esta visión de la persona humana, de la sociedad y de la historia hunde sus raíces en Dios y está iluminada por la realización de su designio de salvación”.

Más tarde el hombre, con su desobediencia, rompe su amistad con Dios (cf. Gen 3,1-24) apartándose de su plan de salvación y anteponiendo su propia voluntad, de manera que COMIENZA A ENTENDER EL DOMINEN LA TIERRA COMO EL APODERARSE DE ELLA EN PROVECHO PROPIO.

“DESOBEDECER A DIOS SIGNIFICA APARTARSE DE SU MIRADA DE AMOR Y QUERER ADMINISTRAR POR CUENTA PROPIA LA EXISTENCIA Y EL ACTUAR EN EL MUNDO.

La ruptura de la relación de comunión con Dios
PROVOCA LA RUPTURA DE LA UNIDAD INTERIOR DE LA PERSONA HUMANA,
           DE LA RELACIÓN INTERIOR DEL HOMBRE Y LA MUJER Y
DE LA RELACIÓN ARMONIOSA ENTRE LOS HOMBRES Y LAS DEMÁS CRIATURAS.

De modo que en esta ruptura originaria debe buscarse la raíz más profunda de todos los males que atacan las relaciones sociales entre las personas humanas, de todas las situaciones que en la vida económica y política ATENTAN CONTRA LA DIGNIDAD DE LA PERSONA, CONTRA LA JUSTICIA Y CONTRA LA SOLIDARIDAD”.

Sin embargo, Dios en un acto de misericordia, a través de Abraham, elige un pueblo PARA ESTABLECER UNA ALIANZA QUE LLEVE AL SER HUMANO A RESTABLECER LA UNIDAD PERDIDA.

Dios inicia un nuevo proyecto de recreación humana, manifestándose como Salvador en los acontecimientos de la historia concreta de los pueblos.
De esta manera, la fe de Israel se expresa como una comprensión e interpretación histórica de la acción de Dios, que está presente, actúa y dirige los sucesos.
En el libro del Éxodo, cuando el pueblo traiciona nuevamente la Alianza, el Señor dirige a Moisés estas palabras: “Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto, y he escuchado su clamor en presencia de sus opresores; pues ya conozco sus sufrimientos.
He bajado para librarle de la mano de los egipcios y para subirle de esta tierra A UNA TIERRA BUENA Y ESPACIOSA, A UNA TIERRA QUE MANA LECHE Y MIEL” (Ex 3,7-8).

La cercanía gratuita de Dios se manifiesta en la liberación de la esclavitud y en la promesa, que se convierte en acción histórica, de la que se origina el proceso de identificación colectiva del pueblo del Señor, A TRAVÉS DE LA CONQUISTA DE LA LIBERTAD Y DE LA TIERRA QUE DIOS LE OTORGA.
Cuando el Pueblo se aparta igualmente de esta promesa y traiciona esta nueva Alianza, Dios enviará a los profetas que denunciarán todo aquello que se opone a la realización del Pueblo de Dios, Y ANUNCIARÁN QUE EN EL CAMBIO DEL CORAZÓN ESTÁ LA SALVACIÓN.

“LES DARÉ UN CORAZÓN NUEVO Y PONDRÉ EN USTEDES UN ESPÍRITU NUEVO:
LES ARRANCARÉ DE SU CUERPO EL CORAZÓN DE PIEDRA Y LES DARÉ UN CORAZÓN DE CARNE.
INFUNDIRÉ MI ESPÍRITU EN USTEDES Y HARÉ QUE SIGAN MIS PRECEPTOS, Y QUE OBSERVEN Y PRACTIQUEN MIS LEYES.
Ustedes habitarán en la tierra que yo he dado a sus padres.
Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios” (Ez 36,26-28).

Por otra parte, este amor a los pobres y la primacía de la justicia sobre el culto encontraron amplio eco en el resto de la Biblia tras esta época profética, sobre todo en el mensaje evangélico (Mt 5,3.23-24; Lc 4,18; 6,20; Stgo 2,5-7).

 Cuando llega la plenitud de los tiempos y Dios se revela a Sí mismo en el Hijo, el Rostro de Dios, manifestado progresivamente en la historia de Israel, RESPLANDECE PLENAMENTE EN EL ROSTRO DE JESUCRISTO CRUCIFICADO Y RESUCITADO.

El amor gratuito de Dios por la humanidad se revela, ante todo, COMO AMOR QUE TIENE COMO ORIGEN AL PADRE, DE QUIEN TODO PROVIENE; como comunicación gratuita que el Hijo hace de este amor, volviéndose a entregar al Padre y entregándose a los hombres; como fecundidad siempre nueva del amor divino que el Espíritu Santo infunde en el corazón de los hombres (cf. Rom 5,5).
En este mismo sentido, el Papa, en su encíclica Caritas in veritate, DENUNCIA UNA “VISIÓN DE LA EXISTENCIA QUE ANTEPONE A TODO LA PRODUCTIVIDAD Y LA UTILIDAD” e invita a considerar “la sorprendente experiencia del don”, pues “el ser humano está hecho para el don”.
Explica el Santo Padre CÓMO EL DESARROLLO, SI QUIERE SER AUTÉNTICAMENTE HUMANO, NECESITA DAR ESPACIO AL PRINCIPIO DE GRATUIDAD, SEÑALANDO LA NECESIDAD DE PERSONAS ABIERTAS AL DON RECÍPROCO.

En Jesucristo tiene cumplimiento todo el designio del amor de Dios por el hombre CUANDO ÉL, ASUMIENDO LAS CONSECUENCIAS DE NUESTROS PECADOS, SE OFRECE A SÍ MISMO COMO VÍCTIMA INOCENTE DE EXPIACIÓN CON EL SACRIFICIO DE SU VIDA, CRUENTO Y OBLATIVO EN LA CRUZ, INCRUENTO Y PROPICIATORIO EN LA EUCARISTÍA.

Todo cristiano -especialmente nosotros, agentes de la caridad–, para configurarse verdaderamente con el Maestro, “NECESITA ASUMIR LA CENTRALIDAD DEL MANDAMIENTO DEL AMOR, QUE ÉL QUISO LLAMAR SUYO Y NUEVO: «ÁMENSE LOS UNOS A LOS OTROS, COMO YO LOS HE AMADO» (Jn 15,12).

Este amor, con la medida de Jesús, de total don de sí, es distintivo de cada cristiano y característica de la Iglesia, comunidad discípula de Cristo, CUYO TESTIMONIO DE CARIDAD FRATERNA SERÁ EL PRIMERO Y PRINCIPAL ANUNCIO: «RECONOCERÁN TODOS QUE SON DISCÍPULOS MÍOS» (JN 13, 35)”.

Es oportuno mencionar aquí a María, primera y ejemplar discípula, fi gura y modelo de la Iglesia, recordando que, desde los días de la primera evangelización y en todas partes de nuestro continente americano, “el Evangelio ha sido anunciado presentando a la Virgen María como su realización más alta.

Desde los orígenes –en su advocación de Guadalupe- María constituyó el gran signo, de rostro maternal y misericordioso, de la cercanía del Padre y de Cristo, con quienes ella nos invita a entrar en comunión”.