martes, 6 de junio de 2017

SIN LA GUÍA DE LA CARIDAD EN LA VERDAD, LA GLOBALIZACIÓN PUEDE CONTRIBUIR A CREAR RIESGO DE DAÑOS HASTA AHORA DESCONOCIDOS Y NUEVAS DIVISIONES EN LA FAMILIA HUMANA.

SIN LA GUÍA DE LA CARIDAD EN LA VERDAD, LA GLOBALIZACIÓN PUEDE CONTRIBUIR A CREAR RIESGO DE DAÑOS HASTA AHORA DESCONOCIDOS Y NUEVAS DIVISIONES EN LA FAMILIA HUMANA.     

                                                                                                        CÁRITAS

Nuestro tiempo está marcado por el complejo fenómeno de la globalización a través de un proceso de creciente integración de las economías.

Ciertamente la globalización alimenta nuevas esperanzas pero origina también grandes interrogantes.
Puede producir efectos potencialmente beneficiosos para toda la humanidad a través de la integración, PERO PUEDE POTENCIAR TAMBIÉN EL AUMENTO DE LAS DESIGUALDADES.

En este sentido nos advierte Caritas in veritate que “la novedad principal ha sido el estallido de la interdependencia planetaria, ya comúnmente llamada globalización.

 Pablo VI lo había previsto parcialmente, pero es sorprendente el alcance y la impetuosidad de su auge. Surgido en los países económicamente desarrollados, este proceso ha implicado por su naturaleza a todas las economías.

Ha sido el motor principal para que regiones enteras superaran el subdesarrollo y es, de por sí, una gran oportunidad. Sin embargo, SIN LA GUÍA DE LA CARIDAD EN LA VERDAD, ESTE IMPULSO PLANETARIO PUEDE CONTRIBUIR A CREAR RIESGO DE DAÑOS HASTA AHORA DESCONOCIDOS Y NUEVAS DIVISIONES EN LA FAMILIA HUMANA.  

Por eso, la caridad y la verdad nos plantean un compromiso inédito y creativo, ciertamente muy vasto y complejo.

Se trata de ensanchar la razón y hacerla capaz de conocer y orientar estas nuevas e imponentes dinámicas, ANIMÁNDOLAS EN LA PERSPECTIVA DE ESA «CIVILIZACIÓN DEL AMOR», DE LA CUAL DIOS HA PUESTO LA SEMILLA EN CADA PUEBLO Y EN CADA CULTURA”.

El crecimiento del bien común exige APROVECHAR LAS NUEVAS OCASIONES DE REDISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA ENTRE LAS DIVERSAS ÁREAS DEL PLANETA A FAVOR DE LAS MÁS NECESITADAS, HASTA AHORA EXCLUIDAS O MARGINADAS DEL PROCESO SOCIAL Y ECONÓMICO:

“En definitiva, el desafío consiste en:

ü Asegurar una globalización en la solidaridad,
ü Una globalización sin dejar a nadie al margen”.

Caritas in veritate nos advierte que “se ha de subrayar que no basta progresar sólo desde el punto de vista económico y tecnológico.

El desarrollo necesita ser, ante todo, AUTÉNTICO E INTEGRAL.

El salir del atraso económico, algo en sí mismo positivo, NO SOLUCIONA LA PROBLEMÁTICA COMPLEJA DE LA PROMOCIÓN DEL HOMBRE, NI EN LOS PAÍSES PROTAGONISTAS DE ESTOS ADELANTOS, NI EN LOS PAÍSES ECONÓMICAMENTE YA DESARROLLADOS, NI EN LOS QUE TODAVÍA SON POBRES, LOS CUALES PUEDEN SUFRIR, ADEMÁS DE ANTIGUAS FORMAS DE EXPLOTACIÓN, LAS CONSECUENCIAS NEGATIVAS QUE SE DERIVAN DE UN CRECIMIENTO MARCADO POR DESVIACIONES Y DESEQUILIBRIOS”.

 A veces se perciben actitudes fatalistas ante la globalización, como si las dinámicas que la producen procedieran de fuerzas anónimas e impersonales o de estructuras independientes de la voluntad humana.

 A este respecto, es bueno recordar que la globalización ha de entenderse ciertamente como un proceso socioeconómico, pero no es ésta su única dimensión.
Tras este proceso más visible hay realmente una humanidad cada vez más interrelacionada; hay personas y pueblos para los que el proceso debe ser de utilidad y desarrollo, gracias a que tanto los individuos como la colectividad asumen sus respectivas responsabilidades.

La superación de las fronteras NO ES SÓLO UN HECHO MATERIAL, SINO TAMBIÉN CULTURAL, EN SUS CAUSAS Y EN SUS EFECTOS.

 A pesar de algunos aspectos estructurales innegables, pero que no se deben absolutizar, «la globalización no es, a priori, ni buena ni mala. Será lo que la gente haga de ella».
Debemos ser sus protagonistas, no las víctimas, procediendo razonablemente, guiados por la caridad y la verdad.
Oponerse ciegamente a la globalización sería una actitud errónea que acabaría por ignorar un proceso que tiene también aspectos positivos, arriesgándose a desaprovechar las múltiples oportunidades de desarrollo que ofrece.
El proceso de globalización, adecuadamente entendido y gestionado, ofrece la posibilidad de una gran redistribución de la riqueza a escala planetaria como nunca se ha visto antes; PERO, SI SE GESTIONA MAL, PUEDE INCREMENTAR LA POBREZA Y LA DESIGUALDAD, CONTAGIANDO ADEMÁS CON UNA CRISIS A TODO EL MUNDO.

Es necesario corregir las disfunciones, a veces graves, que causan nuevas divisiones entre los pueblos y en su interior, DE MODO QUE LA REDISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA NO COMPORTE UNA REDISTRIBUCIÓN DE LA POBREZA, E INCLUSO LA ACENTÚE, COMO PODRÍA HACERNOS TEMER TAMBIÉN UNA MALA GESTIÓN DE LA SITUACIÓN ACTUAL.

LA ECONOMÍA Y LAS EMPRESA  

En la encíclica de Benedicto XVI se recogen las últimas novedades sobre la gestión empresarial responsable:

“Las actuales dinámicas económicas internacionales, caracterizadas por graves distorsiones y disfunciones, requieren también cambios profundos en el modo de entender la empresa.
Antiguas modalidades de la vida empresarial van desapareciendo, mientras otras más prometedoras se perfilan en el horizonte.
Uno de los mayores riesgos es, sin duda, QUE LA EMPRESA RESPONDA CASI EXCLUSIVAMENTE A LAS EXPECTATIVAS DE LOS INVERSORES EN DETRIMENTO DE SU DIMENSIÓN SOCIAL.

Debido a su continuo crecimiento y a la necesidad de mayores capitales, cada vez son menos las empresas que dependen de un único empresario estable que se sienta responsable a largo plazo, y no sólo por poco tiempo, de la vida y los resultados de su empresa, y cada vez son menos las empresas que dependen de un único territorio.
 Además, la llamada deslocalización de la actividad productiva puede atenuar en el empresario el sentido de responsabilidad respecto a los interesados, como los trabajadores, los proveedores, los consumidores, así como al medio ambiente y a la sociedad más amplia que lo rodea, en favor de los accionistas, que no están sujetos a un espacio concreto y gozan por tanto de una extraordinaria movilidad.

El mercado internacional de los capitales, en efecto, ofrece hoy una gran libertad de acción. Sin embargo, también es verdad QUE SE ESTÁ EXTENDIENDO LA CONCIENCIA DE LA NECESIDAD DE UNA «RESPONSABILIDAD SOCIAL» MÁS AMPLIA DE LA EMPRESA.
Aunque no todos los planteamientos éticos que guían hoy el debate sobre la responsabilidad social de la empresa son aceptables según la perspectiva de la doctrina social de la Iglesia, es cierto que se va difundiendo cada vez más la convicción según la cual LA GESTIÓN DE LA EMPRESA NO PUEDE TENER EN CUENTA ÚNICAMENTE EL INTERÉS DE SUS PROPIETARIOS, SINO TAMBIÉN EL DE TODOS LOS OTROS SUJETOS QUE CONTRIBUYEN A LA VIDA DE LA EMPRESA: TRABAJADORES, CLIENTES, PROVEEDORES DE LOS DIVERSOS ELEMENTOS DE PRODUCCIÓN, LA COMUNIDAD DE REFERENCIA.

En los últimos años se ha notado el crecimiento de una clase cosmopolita de manager, que a menudo responde SÓLO A LAS PRETENSIONES DE LOS NUEVOS ACCIONISTAS DE REFERENCIA COMPUESTOS GENERALMENTE POR FONDOS ANÓNIMOS QUE ESTABLECEN SU RETRIBUCIÓN.
Pero también hay muchos managers hoy que, con un análisis más previsor, se percatan cada vez más de los profundos lazos de su empresa con el territorio o territorios en que desarrolla su actividad.
Pablo VI invitaba a valorar seriamente EL DAÑO QUE LA TRASFERENCIA DE CAPITALES AL EXTRANJERO, POR PURO PROVECHO PERSONAL, PUEDE OCASIONAR A LA PROPIA NACIÓN.

Juan Pablo II advertía que invertir tiene siempre un significado moral, además de económico. Se ha de reiterar que todo esto mantiene su validez en nuestros días a pesar de que el mercado de capitales haya sido fuertemente liberalizado y la moderna mentalidad tecnológica pueda inducir a pensar QUE INVERTIR ES SÓLO UN HECHO TÉCNICO Y NO HUMANO NI ÉTICO”.

 Caritas in veritate, . El pueblo de Israel, en la fase inicial de su historia, no tiene rey como los otros pueblos, porque reconoce solamente el Señorío de Yahvé. Samuel, a quien el pueblo reclama un rey, advierte de las consecuencias de un ejercicio despótico de la realeza (Cf. 1Sam 8,11-18). El poder real, sin embargo, también se puede experimentar como un don de Dios que viene en auxilio de su pueblo (Cf. 1Sam 9,16). El prototipo de rey elegido por Yahvé es David, cuya condición humilde es subrayada por la narración bíblica (Cf. 1Sam 16,1-13). El fracaso de la realeza en el plano histórico no llevará a la desaparición del ideal de un rey que, fiel a Dios, gobierne con sabiduría y realice la justicia.

Jesús rechaza el poder opresivo y despótico de los jefes sobre las naciones (Cf. Mc 10,42) y su pretensión de hacerse llamar benefactores (Cf. Lc 22,25), pero jamás rechaza directamente las autoridades de su tiempo.
Jesús, el Mesías prometido, ha combatido y derrotado la tentación de un mesianismo político, caracterizado por el dominio sobre las naciones (Cf. Mt 4,8-11; Lc 4,5-8). ÉL ES EL QUE HA VENIDO “A SERVIR Y A DAR SU VIDA” (Mc 10,45).

A los discípulos que discuten sobre quién es el más grande, el Señor les enseña a hacerse los últimos y a servir a todos (Cf. Mc 9,33-35). 59.

El señorío de Cristo, que es el Reino de Dios, entró en la historia de los hombres mediante el ocultamiento de Jesucristo, que se despojó de su rango, asumió la condición de esclavo, pasó por uno de tantos y se rebajó incluso hasta la muerte de cruz (Cf. Fil 2,7-8).
Jesucristo, como Mesías, ejerce, aún antes de su venida gloriosa, su señorío en el mundo, pero, mientras duran las circunstancias históricas, lo ejerce en el ocultamiento y bajo el signo de la contradicción y de la cruz.

Jesucristo ejerce principalmente su soberanía a través de la Iglesia y de los cristianos en ella, que viven y actúan desde la fe y desde la libertad regia de los hijos de Dios, FRENTE A LAS ESCLAVITUDES DE UNA CREACIÓN SOMETIDA A LA CORRUPCIÓN DEL PECADO; consiguientemente, trabajan al servicio de los pobres y a favor de la justicia, en orden a preparar la llegada del Reino de Dios en su plenitud148.

“El plazo se ha cumplido. El Reino de Dios está llegando. CONVIÉRTANSE Y CREAN EN EL EVANGELIO (Mc1,15).

La voz del Señor NOS SIGUE LLAMANDO COMO DISCÍPULOS MISIONEROS Y NOS INTERPELA A ORIENTAR TODA NUESTRA VIDA DESDE LA REALIDAD TRANSFORMADORA DEL REINO DE DIOS que se hace presente en Jesús.

Acogemos con mucha alegría esta buena noticia. Dios es amor, es Padre de todos los hombres y mujeres de todos los pueblos y razas.
Jesucristo es el Reino de Dios que procura desplegar toda su fuerza transformadora en nuestra Iglesia y en nuestras sociedades.
En Él, Dios nos ha elegido para que seamos sus hijos CON EL MISMO ORIGEN Y DESTINO, CON LA MISMA DIGNIDAD, CON LOS MISMOS DERECHOS Y DEBERES VIVIDOS EN EL MANDAMIENTO SUPREMO DEL AMOR.

El Espíritu ha puesto este germen del Reino en nuestro Bautismo y lo hace crecer mediante la conversión permanente gracias a la Palabra y a los sacramentos”.

Comunidad política, persona humana y pueblo.
La persona es el fundamento y el fi n de la convivencia política.
El hombre es una criatura social y política por naturaleza; de ahí que la comunidad política derive de la naturaleza misma de las personas.
La comunidad política encuentra en la referencia al pueblo su auténtica dimensión: ella “es, y debe ser  en realidad, la unidad orgánica y organizadora de un verdadero pueblo”.

EL PUEBLO, NO OBSTANTE, NO ES UNA MULTITUD AMORFA, UNA MASA INERTE PARA MANIPULAR E INSTRUMENTALIZAR, SINO UN CONJUNTO DE PERSONAS, CADA UNA DE LAS CUALES TIENE LA POSIBILIDAD DE FORMAR SU OPINIÓN ACERCA DE LA COSA PÚBLICA Y LA LIBERTAD DE EXPRESAR SU SENSIBILIDAD POLÍTICA Y HACERLA VALER DE MANERA CONVENIENTE AL BIEN COMÚN.

“La comunidad política tiende al bien común cuando actúa a favor de la creación de un ambiente humano en el que se ofrezca a los ciudadanos la posibilidad del ejercicio real de los derechos humanos y del cumplimiento pleno de los respectivos deberes:

De hecho, la experiencia enseña que, cuando falta una acción apropiada de los poderes públicos en lo económico, lo político o lo cultural, se produce entre los ciudadanos, sobre todo en nuestra época, un mayor número de desigualdades en sectores cada vez más amplios, resultando así que los derechos y deberes de la persona humana carecen de toda eficacia práctica.

La plena realización del bien común requiere que la comunidad política desarrolle, en el ámbito de los derechos humanos, una doble y complementaria acción, de defensa y de promoción:


Debe evitar, por un lado, que la preferencia dada a los derechos de algunos particulares o de determinados grupos venga a ser origen de una posición de privilegio en la nación, y soslayar, por otro, el peligro de que, por defender los derechos de todos, incurran en la absurda posición de impedir el pleno desarrollo de los derechos de cada uno” 

lunes, 5 de junio de 2017

LOS GOBERNANTES QUE NO PERMITEN A LOS TRABAJADORES ALCANZAR NIVELES SATISFACTORIOS DE OCUPACIÓN, ESTOS NO CONSEGUIRAN SU LEGITIMACIÓN ÉTICA NI LA JUSTA PAZ SOCIAL”.

LOS GOBERNANTES QUE NO PERMITEN A LOS TRABAJADORES ALCANZAR NIVELES SATISFACTORIOS DE OCUPACIÓN, ESTOS NO   CONSEGUIRÁN SU LEGITIMACIÓN ÉTICA NI LA JUSTA PAZ SOCIAL”.

Cáritas
EL TRABAJO HUMANO.

El trabajo pertenece a la condición originaria del hombre y precede a su caída; no es, por ello, ni un castigo ni una maldición.

El trabajo debe ser honrado porque es fuente de riqueza o, al menos, de condiciones para una vida decorosa, e instrumento eficaz contra la pobreza (Cf. Prov 10,4). No debemos caer en la tentación de idolatrar el trabajo, porque en ÉL NO SE PUEDE ENCONTRAR EL SENTIDO ÚLTIMO Y DEFINITIVO DE LA VIDA; EL TRABAJO ES ESENCIAL, PERO ES DIOS, NO EL TRABAJO, LA FUENTE DE LA VIDA Y EL FIN DEL HOMBRE.

En el trabajo humano resplandece la belleza de la creación. “Jesús, el carpintero (cf. Mc 6, 3), dignificó el trabajo y al trabajador, y recuerda que el trabajo no es un mero apéndice de la vida, sino que «CONSTITUYE UNA DIMENSIÓN FUNDAMENTAL DE LA EXISTENCIA DEL HOMBRE EN LA TIERRA», POR LA CUAL EL HOMBRE Y LA MUJER SE REALIZAN A SÍ MISMOS COMO SERES HUMANOS.

EL TRABAJO GARANTIZA LA DIGNIDAD Y LA LIBERTAD DEL HOMBRE; ES PROBABLEMENTE LA CLAVE ESENCIAL DE TODA LA CUESTIÓN SOCIAL”131. 49.

El trabajo humano procede de la persona y está esencialmente ordenado y finalizado a ella.

El trabajo debe estar orientado hacia el sujeto que lo realiza, PORQUE LA FINALIDAD DEL TRABAJO, DE CUALQUIER TRABAJO, ES SIEMPRE EL HOMBRE.

Gracias a ello es posible la afirmación DE QUE EL TRABAJO ES PARA EL HOMBRE Y NO EL HOMBRE PARA EL TRABAJO, Y QUE LA FINALIDAD DEL TRABAJO, DE CUALQUIER TRABAJO REALIZADO POR EL HOMBRE, SIGUE SIENDO SIEMPRE EL HOMBRE MISMO.

El trabajo es “una obligación, es decir, un deber”, Y ES TAMBIÉN UN DERECHO FUNDAMENTAL Y UN BIEN PARA EL HOMBRE.

La Iglesia ha enseñado el valor del trabajo por su carácter de necesidad.
Efectivamente, el trabajo es necesario para formar y mantener una familia, para adquirir el derecho a la propiedad y contribuir al bien común de la familia humana.

 “EL TRABAJO ES UN BIEN DE TODOS, QUE DEBE ESTAR DISPONIBLE PARA TODOS AQUELLOS CAPACES DE ÉL. LA PLENA OCUPACIÓN ES, POR TANTO, UN OBJETIVO OBLIGADO PARA TODO ORDENAMIENTO ECONÓMICO ORIENTADO A LA JUSTICIA Y AL BIEN COMÚN.

Una sociedad donde el derecho al trabajo sea anulado o sistemáticamente negado y donde las medidas de política económica no permitan a los trabajadores alcanzar niveles satisfactorios de ocupación, NO PUEDE CONSEGUIR SU LEGITIMACIÓN ÉTICA NI LA JUSTA PAZ SOCIAL”.

 EL DESEMPLEO, LA INJUSTA REMUNERACIÓN DEL TRABAJO Y EL VIVIR SIN QUERER TRABAJAR SON CONTRARIOS AL DESIGNIO DE DIOS.

El discípulo y misionero, respondiendo a este designio, PROMUEVE LA DIGNIDAD DEL TRABAJADOR Y DEL TRABAJO, EL JUSTO RECONOCIMIENTO DE SUS DERECHOS Y DE SUS DEBERES, DESARROLLA LA CULTURA DEL TRABAJO Y DENUNCIA TODA INJUSTICIA.

EL HOMBRE, LA POBREZA Y LA RIQUEZA  

En el Antiguo Testamento se encuentra una doble postura frente a los bienes económicos y la riqueza. Por una parte, hay aprecio a la disponibilidad de bienes materiales considerados necesarios para la vida, vistos como una bendición de Dios.
Por otra parte, LOS BIENES ECONÓMICOS NO SON CONDENADOS EN SÍ MISMOS SINO POR SU MAL USO; así, por ejemplo, la tradición profética DENUNCIA LA ESTAFA, LA USURA, LA EXPLOTACIÓN, LAS INJUSTICIAS, LA OPRESIÓN A LOS POBRES, ETC. (Cf. Is 58,3 -11; Jer 7,4-7; Os 4,1-2; Am 2,6-7; Miq 2,1-2)

Jesús asume toda la tradición del Antiguo Testamento sobre los bienes económicos, la riqueza y la pobreza, confi riéndole una definitiva claridad y plenitud (Cf. Mt 6,24; 13,22; Lc 6,20-24; 12,15-21; Rom 14,6-8; 1Tim 4,4).

Los bienes, aun cuando son poseídos legítimamente, CONSERVAN SIEMPRE UN DESTINO UNIVERSAL.

Toda forma de acumulación indebida es inmoral, precisamente porque se halla EN ABIERTA CONTRADICCIÓN CON EL DESTINO UNIVERSAL QUE DIOS CREADOR ASIGNÓ A TODOS LOS BIENES.

La utilización del propio poder adquisitivo DEBE EJERCITARSE EN EL CONTEXTO DE LAS EXIGENCIAS MORALES DE LA JUSTICIA Y DE LA SOLIDARIDAD, Y DE RESPONSABILIDADES SOCIALES PRECISAS:


NO SE PUEDE OLVIDAR “EL DEBER DE LA CARIDAD, ESTO ES, EL DEBER DE AYUDAR CON LO PROPIO «SUPERFLUO» Y, A VECES, INCLUSO CON LO PROPIO «NECESARIO», PARA DAR AL POBRE LO INDISPENSABLE PARA VIVIR”.

domingo, 4 de junio de 2017

¿SABES QUE EL ESPÍRITU SANTO NOS PUEDE CAMBIAR PARA VIVIR EL EVANGELIO DE UNA FORMA QUE NO SOMOS CAPACES NI DE IMAGINAR?

¿SABES QUE EL ESPÍRITU SANTO NOS PUEDE CAMBIAR PARA VIVIR EL EVANGELIO DE UNA FORMA QUE NO SOMOS CAPACES NI DE IMAGINAR?
Homilía del Domingo de Pentecostés (Hechos 2, 1-11 / Juan 20, 19-23)
P. Carlos Cardó, SJ
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"Ese mismo día, el primero después del sábado, los discípulos estaban reunidos por la tarde, con las puertas cerradas por miedo a los judíos.
Llegó Jesús, se puso de pie en medio de ellos y les dijo: «¡LA PAZ ESTÉ CON USTEDES!»

Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor.
Jesús les volvió a decir: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los envío yo también.»
Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «RECIBAN EL ESPÍRITU SANTO: A QUIENES DESCARGUEN DE SUS PECADOS, SERÁN LIBERADOS, Y A QUIENES SE LOS RETENGAN, LES SERÁN RETENIDOS.»" 

Cincuenta días después de la Pascua, la Iglesia celebra la fiesta de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo, LA “INAUGURACIÓN” DE LA IGLESIA.

El texto de los Hechos de los Apóstoles (2, 1-11) nos explica lo que ocurrió en la comunidad de los discípulos del Señor después de su Resurrección.

Con elementos simbólicos de resonancia cósmica, se describe la irrupción del Espíritu Santo en la Iglesia, EL COMIENZO DE LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO Y EL COMIENZO DE LA ETAPA DEFINITIVA EN LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN.

El Espíritu impulsa a la Iglesia más allá de la estrecha Judea y de toda frontera geográfica o cultural, hasta abarcar el mundo.
ESPÍRITU DE UNIDAD Y DE AMOR, hace a los apóstoles eficaces mensajeros del evangelio de modo que todos lo entienden en su propia lengua.
Por su parte, el evangelio de Juan (20, 19-23) nos hacer ver el cambio que se produjo en la comunidad de los discípulos por el encuentro con Jesús resucitado.
Después que murió en la cruz, el grupo de sus seguidores se disolvió, muchos huyeron y los pocos que quedaron, los Once, volvieron a reunirse pero a puertas cerradas por miedo a los judíos.

El Resucitado SE LES HACE PRESENTE Y ALEJA DE ELLOS EL MIEDO Y LA DECEPCIÓN, DEVOLVIÉNDOLES LA ALEGRÍA Y LA CONFIANZA.
LA PAZ, LA ALEGRÍA Y EL PERDÓN son las notas características del encuentro con el Resucitado.
Al evocar la experiencia de los primeros cristianos, que se hacían entender por todos porque hablaban más sus obras y el ejemplo de sus vidas que las palabras, SE NOS INVITA A SEGUIR HACIENDO CREÍBLE EL EVANGELIO CON LO QUE SOMOS Y CON LO QUE HACEMOS, CON NUESTRA UNIÓN Y SOLIDARIDAD, DE MODO QUE TODOS PUEDAN ENTENDERNOS.

NECESITAMOS UN NUEVO PENTECOSTÉS, UNA NUEVA EXPERIENCIA DE REENCUENTRO CON JESÚS, QUE NOS DEVUELVA EL ENTUSIASMO PROPIO DE LA FE Y DEL COMPROMISO CRISTIANO.

Cristo sigue viviente en su Iglesia de manera personal y efectiva por medio del Espíritu que envía sobre los apóstoles Y QUE RECIBIMOS EN EL BAUTISMO.

Cristo no nos ha dejado solos, vuelve a nosotros, y por su Espíritu ESTABLECE UNA COMUNIÓN DE AMOR ENTRE EL PADRE Y TODOS NOSOTROS Y ÉL MISMO.

La comunidad de los apóstoles y de los primeros cristianos quedó transformada por la venida del Espíritu Santo.

También nosotros podemos creer en nuestra propia transformación.

EL ESPÍRITU DEL SEÑOR NOS HACE CAPACES DE LA CONSTANTE RENOVACIÓN, CAMBIA NUESTRA MANERA DE PENSAR, NOS DA DISPONIBILIDAD PARA LO QUE EL SEÑOR NOS QUIERA PEDIR, NOS DISPONE A ENCONTRARNOS Y COMPRENDERNOS POR ENCIMA DE LAS DIFERENCIAS.

El Espíritu Santo no es un concepto, ni una fórmula, SINO EL MISMO SER DIVINO QUE HA DADO LA EXISTENCIA A TODO CUANTO EXISTE Y CONDUCE LA HISTORIA HUMANA A SU PLENITUD.

Nosotros lo reconocemos en la fuerza interior que dinamiza al mundo, que no cesa de impulsar para que todo crezca y se multiplique la vida, que alienta todo el despliegue histórico en la justicia y la paz.
La Biblia nos habla de Él como la Fuerza Divina que hizo a tantos hombres y mujeres capaces de llevar vidas extraordinarias y hacer obras asombrosas por el bien de su pueblo. También hoy puede hacerlo; SU ACCIÓN EN NOSOTROS NOS PUEDE CAMBIAR PARA VIVIR EL EVANGELIO DE UNA FORMA QUE NO SOMOS CAPACES NI DE IMAGINAR.
Pero debemos pedir que descienda sobre nosotros  (Is 11, 2) y estar dispuestos a recibir de él aquellos dones que concedió a tantos de sus elegidos: DON DE SABIDURÍA E INTELIGENCIA, DE CONSEJO Y FORTALEZA, DE CONOCIMIENTO Y AMOR DE DIOS. ÉL NOS HARÁ CAPACES DE DISTINGUIR LOS CAMINOS DEL SEÑOR EN NUESTRAS VIDAS (Ef 1,17; Col 1, 9) Y SABER DISCERNIR SUS BUENAS INSPIRACIONES Y LAS QUE SE LE OPONEN, A FIN DE PODER ACERTAR EN NUESTRAS DECISIONES Y PROYECTOS.
Debemos dejar que surja de nuestro interior aquel gemido inefable con que el mismo Espíritu, como dice San Pablo, ora e intercede por nosotros desde el fondo de nuestro ser (Rom 8, 23-24) para que sintamos realmente a Dios como Abbá, Padre, libres de temor y de cualquier oscuro interés.

ES ESPÍRITU DE HIJOS, NO DE ESCLAVOS, QUE NOS HACE OBRAR POR AMOR, NO POR TEMOR NI POR LA OBLIGACIÓN DE LA LEY Y QUE, RESPETANDO NUESTRA LIBERTAD, NO DEJA DE IMPULSARNOS A CUMPLIR CON MÍSTICA Y PASIÓN NUESTRO COMPROMISO POR LA JUSTICIA, CUYO FRUTO ES LA PAZ SOCIAL.

El Espíritu todo lo penetra (Jl 3,1-5), todo lo inspira y todo lo enseña.

Él nos hace capaces de mantener aquello que podemos pensar que está por encima de nuestras fuerzas y de nuestra capacidad de resistencia: UNA CONDUCTA INTACHABLE REGIDA POR VALORES CONSISTENTES, Y SOSTENIDA POR EL DESEO DE EN TODO AMAR Y SERVIR, COMO EL SENTIDO DE NUESTRA VIDA.

Él, Espíritu de Jesús, puede hacer en nosotros el milagro de transformación que operó en los apóstoles, discípulos y discípulas de Jesús e hizo de ellos las columnas de la Iglesia que dieron con la ofrenda de sus vidas el supremo testimonio de su amor (1 Cor 2,12; Jn 16,12) a Cristo y a sus hermanos.
 “Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles
Y ENCIENDE EN ELLOS EL FUEGO DE TU AMOR”.

¿PERTENECES A JESÚS? ¿HAZ ENTREGADO “TODO TU HABER Y POSEER” PORQUE ES EL CENTRO DE TU VIDA?

¿PERTENECES A JESÚS? ¿HAZ ENTREGADO “TODO TU HABER Y POSEER” PORQUE ES EL CENTRO DE TU VIDA?


P. Carlos Cardó, SJ
Si piden algo al Padre, se lo concederá (Jn 16, 23b-28)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro: cuanto pidan al Padre en mi nombre, se lo concederá.
Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre.
Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.

Les he dicho estas cosas en parábolas; pero se acerca la hora en que ya no les hablaré en parábolas, sino que les hablaré del Padre abiertamente.

En aquel día pedirán en mi nombre, y no les digo que rogaré por ustedes al Padre, PUES EL PADRE MISMO LOS AMA, PORQUE USTEDES ME HAN AMADO Y HAN CREÍDO QUE SALÍ DEL PADRE.
Yo salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre".

En diversos pasajes de los evangelios sinópticos aparece la recomendación de Jesús de orar al Padre con toda confianza.
Lo que más pone de relieve el evangelista San Juan es el orar en el nombre de Jesús. Aquel día pedirán en mi nombre; sin embargo, no les digo que intervendré ante el Padre por ustedes, ya que EL PADRE MISMO LOS AMA, PORQUE USTEDES ME AMÁIS Y TIENEN FE EN QUE YO HE SALIDO DE JUNTO A DIOS.
En la Última Cena ya se lo había recomendado Jesús a los discípulos: Todo lo que pidan al Padre en mi nombre, lo haré (14, 13). La precisión en mi nombre tiene, PUES, MUCHA IMPORTANCIA PORQUE ES LO QUE HA DE CARACTERIZAR LA ORACIÓN DEL CRISTIANO Y LO QUE LE DARÁ EFICACIA.

En primer lugar, orar en su nombre significa creyendo en Él (v. 27), poniendo en Él toda mi confianza, unido a Él por la fe que me hace compartir su modo de pensar y de actuar.
No es simplemente tener a Jesús como el intercesor válido y poderoso, ni significa que debo orar como representante suyo.
En la oración (como en la vida toda), CONFIESO QUE JESÚS ES EL SEÑOR A QUIEN PERTENEZCO, A QUIEN HE ENTREGADO “TODO MI HABER Y POSEER” PORQUE ES EL CENTRO DE MI VIDA.
Y eso es lo que su Padre ve. Esa es la razón por la que escucha al discípulo, porque pertenece a Jesús por la fe y el amor.
Los discípulos conocían ya a Dios como el Padre de Jesús, pero no tenían aún un conocimiento perfecto.
Jesús les dice que lo que Dios es para Él y el amor que tiene a todos sus hijos e hijas, SE LES REVELARÁ CLARAMENTE EN LA HORA EN QUE NO LES HABLARÉ YA DE FORMA ENIGMÁTICA, SINO QUE LES COMUNICARÉ ABIERTAMENTE AL PADRE, ES DECIR, EN LA HORA DE SU MUERTE Y RESURRECCIÓN. 

Entonces, por la acción del Espíritu que les enviará, y que lo mantendrá vivo en sus corazones, comprenderán realmente lo que Jesús les había querido revelar (cf.13, 7.36), ACOGERÁN ESTA COMUNICACIÓN Y RECIBIRÁN EL PODER DE SER HIJOS E HIJAS DE DIOS (1, 12), QUE SE SITÚAN CON ABSOLUTA CONFIANZA ANTE SU PADRE. 

Por esto, dice Jesús a continuación: Aquel día pedirán en mi nombre; sin embargo, no les digo que intervendré ante el Padre por ustedes, ya que el Padre mismo los ama, porque ustedes me aman y creen firmemente que yo salí de junto a Dios. 
NO SERÁ YA UN SIMPLE INTERCESOR DE SUS SÚPLICAS, PORQUE ÉL MISMO ESTARÁ EN ELLOS, INTERIOR A ELLOS.
Ellos se han unido al Hijo por la fe y el amor. Por eso el Padre los ama y los escuchará.

viernes, 2 de junio de 2017



       DOS LINDAS ORACIONES AL CRISTO DE LA FE

                                                                    Ricardo Antoncich SJ. 


Padre, en Jesús nos entregas el modelo
de todo humanismo;
testigo de la verdad, de la justicia y del amor
hasta las últimas consecuencias;
Vencedor del dolor y de la muerte,
Solidario en el sentido de la humanidad, transformándola para hacerla feliz.

Jesús, abre mi corazón desde el dolor hasta el sufrimiento de los demás;
Que mi propia experiencia dolorosa
se vuelva bálsamo que suaviza el sufrimiento de los otros.

Espíritu Santo, toca el corazón de todos los que sufren,
para que encuentren en el dolor 
el camino de la vida y la salvación,
al unirse a Jesús, Hijo obediente del padre.

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Padre, que difícil es proclamarte
Cuando está nuestra vida en juego;
Cuando por defender
Nuestros valores y convicciones
(que es, en el fondo, dar testimonio de Ti,
que eres la verdad, la justicia y el amor),
ponemos en peligro nuestra existencia.
Quiero contemplar a tu hijo,
modelo de valentía en proclamar la verdad.
Jesús, Tu prometiste enviarnos tu Espíritu
Para proclamar tu verdad
ante los poderosos de este mundo.
Que nuestras palabras sean transparencia
De verdad y de justicia.
Espíritu Santo,
Don del padre y del Hijo,
Espíritu de verdad y de Justicia;
Danos la fuerza del testimonio
Ante los poderosos de este mundo;
Que nunca silencien
nuestro testimonio evangélico.