jueves, 6 de julio de 2017

¿POR QUÉ TIENEN MIEDO, HOMBRES DE POCA FE?
(Mt 8, 23-27)


                                                                            Padre Carlos Cardó

En aquel tiempo, Jesús subió a una barca junto con sus discípulos.
De pronto se levantó en el mar una tempestad tan fuerte, que las olas cubrían la barca; pero Él estaba dormido.
Los discípulos lo despertaron, diciéndole: "Señor, ¡sálvanos, que perecemos!”. Él les respondió:
"¿POR QUÉ TIENEN MIEDO, HOMBRES DE POCA FE?"
Entonces se levantó, dio una orden terminante a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. Y aquellos hombres, maravillados, decían: "¿Quién es éste, a quien hasta los vientos y el mar obedecen?".

En el relato que hace Mateo de la tempestad calmada se destaca primero la dimensión cristológica y luego la eclesiológica (de las ultimas cosas) del milagro.
Y dado que la narración viene después de dos avisos enérgicos de Jesús sobre las condiciones que exige su seguimiento (8, 18-22), se puede decir que LA TRAVESÍA POR UN MAR TEMPESTUOSO ES COMO UNA REPRESENTACIÓN PLÁSTICA DEL SEGUIMIENTO DE JESÚS EN UNA IGLESIA QUE NO ESTARÁ EXENTA DE PRUEBAS, CRISIS Y DIFICULTADES.
El primer versículo lo sugiere: Jesús subió a una barca y sus discípulos lo siguieron.
Ante todo se pone de relieve el poder salvador de Jesús sobre las fuerzas del mal que amenazan la vida.
Cristo aparece como el Señor de la naturaleza, que es capaz de:
“SERENAR EL RUGIDO DE LOS MARES Y EL ESTRUENDO DE SUS OLAS”,
“AMANSAR LAS OLAS EMBRAVECIDAS” Y
“REDUCIR EL TEMPORAL A SUAVE BRISA”, poder propio del Dios Altísimo que domina todo lo creado (Cf. Sal 65,8; 89,10; 107,29).

El relato de Mateo tiene, por tanto, un carácter teofánico.
Es una revelación del misterio de Jesús, verdadero Hijo de Dios, que deja estupefactos a quienes todavía no tienen fe.
Viene luego el significado eclesiológico del acontecimiento.
Los discípulos siguen a Jesús y suben con Él a la barca. Desde la antigüedad cristiana hasta hoy SE INTERPRETA EL SÍMBOLO DE LA BARCA COMO LA NAVE DE LA IGLESIA.
Aquí, Mateo subraya la idea de una nave frágil, que es amenazada por la tempestad.
La comunidad a la que Mateo dirige su evangelio necesita una palabra de aliento porque padece la cruel persecución del judaísmo farisaico.
Pero trascendiendo dicha circunstancia histórica, aparece claro que seguir a Jesús en la barca de la Iglesia CONLLEVA ACEPTAR DE ANTEMANO QUE LA TRAVESÍA NO VA A SER FÁCIL. EL MAR Y EL AGUA SIMBOLIZAN EN LA BIBLIA EL PODER DEL MAL Y LAS TINIEBLAS.

El mar que surca la nave de Cristo no siempre es apacible, sino agitado también por tempestades, crisis y dificultades, en las que se pone a prueba la fe de los discípulos.
Jesús, sin embargo, duerme tranquilo, SUPERIOR A TODO, POR ENCIMA DE LAS VICISITUDES DEL TIEMPO Y DE LA HISTORIA.
Los discípulos fijan sus ojos en Él en busca de auxilio. ¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!
La barca agitada por las olas y los discípulos atemorizados HACEN VER QUE LA IGLESIA ES UNA COMUNIDAD DE DÉBILES Y PECADORES.
Asistida de continuo por el Espíritu que no la abandona nunca, sufre sin embargo la inseguridad propia de los humanos ante los peligros de las persecuciones y también ante los cambios que le vienen impuestos o que juzga necesario hacer.
En tales circunstancias, la Iglesia se siente también llamada a examinarse y a reconocer sus deficiencias, por las que el Señor le puede dirigir hoy el mismo reproche que hizo a sus discípulos: ¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?
Las palabras de Jesús no causan desaliento. SI LA IGLESIA LAS ACOGE, PUEDE SALIR FORTALECIDA DE LAS PRUEBAS.

El poder del Señor, actuante en ella, puede restablecer la paz. El Señor ordenó a los vientos y al mar y se hizo una gran tranquilidad. 

Conviene advertir que la calma que aporta Jesús no es sólo individual, como un consuelo privado, sino que es UNA EXPERIENCIA DE LA COMUNIDAD, QUE SE VE FORTALECIDA EN SU FE, ESPERANZA Y AMOR PARA CUMPLIR SIN MIEDOS LA TAREA EVANGÉLICA.
El pasaje concluye de manera un tanto abrupta por la aparición de unos hombres, que no son los discípulos, una vez calmada la tempestad. Son personas que no saben quién es Jesús y se preguntan sobre su origen.
Los discípulos sí saben quién es y lo han invocado como Señor. El evangelio no juzga a aquellos ignorantes.
Vienen a ser los que reciben la Palabra transmitida por la comunidad y van de asombro en asombro, abriéndose al conocimiento del Señor.
JESUCRISTO RESUCITADO AUXILIA CON SU FUERZA AL QUE VACILA EN SU FE.
Las crisis y problemas ponen a prueba la fe, PERO SON TAMBIÉN OPORTUNIDADES PARA RECONOCER LA PROPIA NECESIDAD DE SALVACIÓN Y SALIR FORTALECIDOS.
El actuar con falta de visión y sentir inseguridad y miedo es una experiencia propia del itinerario de la fe, la viven las personas individuales y la Iglesia.
Advertir la compañía del Señor permite restablecer la paz –personal e institucional– CON EL PREDOMINIO DE LA RECTA RAZÓN QUE DISCIERNE Y DE LA CONFIANZA QUE BROTA DE LA FE.



sábado, 1 de julio de 2017

FORTALEZCAMOS EL PROCESO DE LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN CAMBIANDO LA ACTITUD DE LAS PERSONAS FAVORECIRNDO DECIDIDAMENTE UN COMPORTAMIENTO ÉTICO.


Es muy complicado hacer un análisis completo de la realidad nacional y sus tendencias debido a la complejidad del país y a la cercanía de los procesos electorales.
Pero a fin de definir el contexto en el cual llevaremos adelante nuestro Plan Estratégico hemos considerado una serie de apreciaciones sobre algunos aspectos resaltantes y de interés, a partir de entrevistas a líderes de opinión y expertos, trabajos realizados en los talleres regionales e información pública a la que hemos tenido acceso.

EN LO SOCIAL Y EN LO POLÍTICO  

Nuestro país necesita UNA POLÍTICA DE ESTADO CENTRADA EN LA PERSONA HUMANA, QUE FOCALICE A LARGO PLAZO SU ACCIÓN EN LA INFANCIA, SALUD Y EDUCACIÓN; ASÍ COMO EN LA PROMOCIÓN DE INVERSIONES PÚBLICAS Y PRIVADAS EN INFRAESTRUCTURA, CIENCIA Y TECNOLOGÍA QUE PERMITAN CONVERTIR AL PERÚ EN UN PAÍS QUE GENERE VALOR AGREGADO, Y CONSOLIDE LAS POLÍTICAS ESPECÍFICAS Y COYUNTURALES DE LOS ÚLTIMOS GOBIERNOS EN INSTRUMENTOS EFECTIVOS DE DESARROLLO AUTÉNTICO E INTEGRAL.

DESCENTRALIZACIÓN

Con el proceso de descentralización en marcha se ha transferido a los gobiernos regionales gran parte de las competencias que tradicionalmente le correspondían al gobierno central, y se instituyeron nuevos mecanismos DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA FORMULACIÓN DE LOS PLANES DE DESARROLLO, EN LA ELABORACIÓN PRESUPUESTARIA Y EN LA RENDICIÓN DE CUENTAS.

Aún se encuentra en proceso:

ü La adecuación de los sistemas administrativos,
ü El fortalecimiento y desarrollo de capacidades y
ü La generación de información sobre la gestión pública en los gobiernos regionales.

Se hace necesario:

Un liderazgo político decidido que apoye el fortalecimiento del proceso de desarrollo de capacidades en los gobiernos locales y regionales,
La concientización de la población, para lograr la construcción de una sociedad democrática, inclusiva y descentralizada.

GOBERNABILIDAD

El concepto de gobernabilidad está referido al conjunto de relaciones entre las instituciones formales e informales de una sociedad, QUE DEFINEN EL MODO EN QUE ES EJERCIDA LA AUTORIDAD Y EL PODER EN UN DETERMINADO PAÍS.

Algunas de las dimensiones de la gobernabilidad son:

Estabilidad política y ausencia de violencia,
Procesos participativos de toma de decisiones,
Rendición de cuentas;
Responsabilidad y efectividad del gobierno;
Representatividad de las autoridades;
Estado de derecho y control de la corrupción.

El debilitamiento del Estado, observado a lo largo de los años, ha sido producto de múltiples factores: económicos, políticos, ideológicos e institucionales.

Ello explica la escasa confianza y credibilidad de la población en las instituciones públicas.

Otro elemento que afecta la gobernabilidad es la percepción generalizada de corrupción.

ÉTICA Y CORRUPCIÓN

En el momento actual percibimos el grave deterioro de ciertos valores elementales de la sociedad, TALES COMO HONESTIDAD, VERACIDAD Y RESPETO A LA LEY Y AL ORDEN.

Asimismo, observamos muy extendida la desconfianza de los ciudadanos respecto de las instituciones oficiales y de las autoridades públicas del país.

La corrupción política en el país ha sido fortalecida POR EL PREDOMINIO DE ALGUNOS REGÍMENES AUTORITARIOS Y UNA FRÁGIL ORGANIZACIÓN DE LA SOCIEDAD CIVIL.

Para lograr una gestión más transparente es necesario:
ü El funcionamiento adecuado de instituciones democráticas;
ü Una prensa independiente y con acceso a la información relacionada con el ejercicio del poder y las actividades gubernamentales;
ü Órganos de control en cada entidad gubernamental y
ü La consolidación del sistema de justicia.

Para fortalecer el proceso de lucha contra la corrupción SE REQUIERE CAMBIAR LA ACTITUD DE LAS PERSONAS Y FAVORECER DECIDIDAMENTE UN COMPORTAMIENTO ÉTICO.


Este proceso se basa en la implementación de una adecuada educación cívica y formación en valores a nivel escolar, lo que implicaría una revisión de los planes y currículos escolares. 

“MOSTREMOS, CON NUESTRAS VIDAS, QUE EL AMOR ES LA ÚNICA FUERZA QUE PUEDE CONDUCIR A LA PERFECCIÓN PERSONAL Y SOCIAL Y MOVER LA HISTORIA HACIA EL BIEN.”

MOSTREMOS, CON NUESTRAS VIDAS, QUE EL AMOR ES LA ÚNICA FUERZA  QUE PUEDE CONDUCIR A LA PERFECCIÓN PERSONAL Y SOCIAL Y MOVER LA HISTORIA HACIA EL BIEN.”



También en lo que respecta a la cuestión social se debe evitar “la ingenua convicción de que haya una fórmula mágica para los grandes desafíos de nuestro tiempo.

No, no será una fórmula lo que nos salve, PERO SÍ UNA PERSONA y la certeza que ella nos infunde: ¡YO ESTOY CON USTEDES!
Y no se trata, pues, de inventar un nuevo programa. EL PROGRAMA YA EXISTE.
Es el de siempre, recogido por el Evangelio y la Tradición viva.
SE CENTRA, EN DEFINITIVA, EN CRISTO MISMO, AL QUE HAY QUE CONOCER, AMAR E IMITAR, PARA VIVIR EN ÉL LA VIDA TRINITARIA Y TRANSFORMAR CON ÉL LA HISTORIA HASTA SU PERFECCIONAMIENTO EN LA JERUSALÉN CELESTE.”.

CON UNA ESPERANZA SÓLIDA.

La Iglesia enseña al hombre QUE DIOS LE OFRECE LA POSIBILIDAD REAL DE SUPERAR EL MAL Y DE ALCANZAR EL BIEN.

El Señor ha redimido al hombre, lo ha rescatado a caro precio (cf. Cor.6, 20). El sentido y el fundamento del compromiso cristiano en el mundo DERIVAN DE ESTA CERTEZA, CAPAZ DE ENCENDER LA ESPERANZA, A PESAR DEL PECADO QUE MARCA PROFUNDAMENTE LA HISTORIA HUMANA: LA PROMESA DIVINA GARANTIZA QUE EL MUNDO NO PERMANECE ENCERRADO EN SÍ MISMO, SINO ABIERTO AL REINO DE DIOS.

La Iglesia conoce los efectos del misterio de la impiedad (2 Tes.2, 7), pero sabe también que “HAY EN LA PERSONA HUMANA SUFICIENTES CUALIDADES Y ENERGÍAS, Y HAY UNA BONDAD FUNDAMENTAL (cf. Gen.1,31), PORQUE ES IMAGEN DE SU CREADOR, PUESTA BAJO EL INFLUJO REDENTOR DE CRISTO, CERCANO A TODO HOMBRE, Y PORQUE LA ACCIÓN EFICAZ DEL ESPÍRITU SANTO LLENA LA TIERRA (Sab 1,7)”.

De este modo, LA ESPERANZA CRISTIANA CONFIERE UNA FUERTE DETERMINACIÓN AL COMPROMISO EN EL CAMPO SOCIAL, INFUNDIENDO CONFIANZA EN LA POSIBILIDAD DE CONSTRUIR UN MUNDO MEJOR, sabiendo bien que NO PUEDE EXISTIR UN “PARAÍSO PERDURABLE AQUÍ EN LA TIERRA”.

La finalidad inmediata de la doctrina social es LA DE PROPONER LOS PRINCIPIOS Y VALORES QUE PUEDEN AFIANZAR UNA SOCIEDAD DIGNA DEL HOMBRE.

Entre estos principios, el de la SOLIDARIDAD en cierta medida comprende todos los demás:

Este constituye uno de los principios básicos de la concepción cristiana de la organización social y política.

Este principio está iluminado por el primado de la caridad que es signo distintivo de los discípulos de Cristo (cf. Jn. 13, 35).

Jesús nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana, y, por tanto, de la transformación del mundo, ES EL MANDAMIENTO NUEVO DEL AMOR (cf. Mt. 22, 40; Jn. 15, 12; Col. 3, 14; Stgo. 2, 8).

El comportamiento de la persona es plenamente humano CUANDO NACE DEL AMOR, MANIFIESTA EL AMOR Y ESTÁ ORDENADO AL AMOR.

Esta verdad vale también en el ámbito social: es necesario QUE LOS CRISTIANOS SEAN TESTIGOS PROFUNDAMENTE CONVENCIDOS Y SEPAN MOSTRAR, CON SUS VIDAS, QUE EL AMOR ES LA ÚNICA FUERZA (cf. 1Cor 12,31-14,1) QUE PUEDE CONDUCIR A LA PERFECCIÓN PERSONAL Y SOCIAL Y MOVER LA HISTORIA HACIA EL BIEN.”

Para plasmar una sociedad más humana, más digna de la persona, ES NECESARIO REVALORIZAR EL AMOR EN LA VIDA SOCIAL –A NIVEL POLÍTICO, ECONÓMICO, CULTURAL–, HACIÉNDOLO LA NORMA CONSTANTE Y SUPREMA DE LA ACCIÓN.

Si la justicia “es de por sí apta para servir de árbitro entre los hombres en la recíproca repartición de los bienes objetivos según una medida adecuada, EL AMOR, EN CAMBIO, Y SOLAMENTE EL AMOR (TAMBIÉN ESE AMOR BENIGNO QUE LLAMAMOS MISERICORDIA) ES CAPAZ DE RESTITUIR EL HOMBRE A SÍ MISMO”.

POR ELLO, SÓLO LA CARIDAD PUEDE CAMBIAR COMPLETAMENTE AL HOMBRE

sábado, 17 de junio de 2017

EL EQUILIBRIO HOMBRE – AMBIENTE HA ALCANZADO UN PUNTO CRÍTICO POR EL MAL USO DE PODEROSOS MEDIOS DE TRANSFORMACIÓN QUE BRINDA LA CIVILIZACIÓN TECNOLÓGICA.

EL EQUILIBRIO HOMBRE – AMBIENTE HA ALCANZADO UN PUNTO CRÍTICO POR EL MAL USO DE PODEROSOS MEDIOS DE TRANSFORMACIÓN QUE BRINDA LA CIVILIZACIÓN TECNOLÓGICA.
                                                                                                                    CÁRITAS

“La relación del hombre con el mundo es un elemento constitutivo de la identidad humana.
Se trata de una relación que nace como fruto de la unión, todavía más profunda, del hombre con Dios.”

La responsabilidad ecológica, aunque es un tema que alcanza su auge y popularidad en la actualidad con una amplia difusión en los medios, EN REALIDAD HUNDE SUS RAÍCES EN EL MISMO ORIGEN DEL HOMBRE, ES DECIR, EN LA CREACIÓN.

En los textos bíblicos del Antiguo Testamento ya se ve cómo “la fe de Israel vive en el tiempo y en el espacio de este mundo, que se percibe no como un ambiente hostil o un mal del cual liberarse, sino como el don mismo de Dios, el lugar y el proyecto que Él confía a la guía responsable y al trabajo del hombre.

La naturaleza, obra de la acción creadora de Dios, no es una peligrosa adversaria.
Dios, que ha hecho todas las cosas, de cada una de ellas «vio que estaba bien» (Gen 1,4.10.12.18.21.25).
En la cumbre de su creación, el Creador colocó al hombre como algo que «estaba muy bien» (Gen 1,31).
Sólo el hombre y la mujer, entre todas las criaturas, han sido queridos por Dios «a imagen suya» (Gen 1,27):

A ellos el Señor confía la responsabilidad de toda la creación, la tarea de TUTELAR SU ARMONÍA Y DESARROLLO (cf. Gen 1,26-30).

El vínculo especial con Dios explica la posición privilegiada de la pareja humana en el orden de la creación”.
 “Los resultados de la ciencia y de la técnica son, en sí mismos, positivos:

Los cristianos lejos de pensar que las conquistas logradas por el hombre se oponen al poder de Dios y que la criatura racional pretende rivalizar con el Creador, están, por el contrario persuadidos de que las victorias del hombre son signo de la grandeza de Dios y consecuencia de su inefable designio”.

 Si el hombre interviene sobre la naturaleza sin abusar de ella ni dañarla, se puede decir que “INTERVIENE NO PARA MODIFICAR LA NATURALEZA, SINO PARA AYUDARLA A DESARROLLARSE EN SU LÍNEA, LA DE LA CREACIÓN, LA QUERIDA POR DIOS.
Trabajando en este campo, sin duda delicado, el investigador se adhiere al designio de Dios.
Dios ha querido que el hombre sea el rey de la creación”.

EN EL FONDO, ES DIOS MISMO QUIEN OFRECE AL HOMBRE EL HONOR DE COOPERAR CON TODAS LAS FUERZAS DE SU INTELIGENCIA EN LA OBRA DE LA CREACIÓN.

“La tendencia a la explotación «inconsiderada» de los recursos de la creación es el resultado de un largo proceso histórico y cultural: la época moderna ha experimentado la creciente capacidad de intervención transformadora del hombre.

El aspecto de conquista y de explotación de los recursos ha llegado a predominar y a extenderse, y amenaza hoy la misma capacidad de acogida del medio ambiente:

El ambiente como recurso pone en peligro el ambiente como casa. A causa de los poderosos medios de transformación que brinda la civilización tecnológica, a veces PARECE QUE EL EQUILIBRIO HOMBRE – AMBIENTE HA ALCANZADO UN PUNTO CRÍTICO”. “Una correcta concepción del medio ambiente, si por una parte no puede reducir utilitariamente la naturaleza a un mero objeto de manipulación y explotación, por otra parte, tampoco debe absolutizarla y colocarla, en dignidad, por encima de la misma persona humana.
En este último caso, se llega a divinizar la naturaleza o la tierra, como puede fácilmente verse en algunos movimientos ecologistas que piden se otorgue un reconocimiento institucional internacionalmente garantizado a sus ideas”.
“La naturaleza está a nuestra disposición no como un «montón de desechos esparcidos al azar», sino como un don del Creador que ha diseñado sus estructuras intrínsecas para que el hombre descubra las orientaciones que se deben seguir para «guardarla y cultivarla» (cf. Gen 2,15).
Pero se ha de subrayar que es contrario al verdadero desarrollo considerar la naturaleza como más importante que la persona humana misma”.
El Magisterio Social también subraya la RESPONSABILIDAD HUMANA DE PRESERVAR UN AMBIENTE ÍNTEGRO Y SANO PARA TODOS:

“La humanidad de hoy, si logra conjugar las nuevas capacidades científicas CON UNA FUERTE DIMENSIÓN ÉTICA, CIERTAMENTE SERÁ CAPAZ DE PROMOVER EL AMBIENTE COMO CASA Y COMO RECURSO, EN FAVOR DEL HOMBRE Y DE TODOS LOS HOMBRES; DE ELIMINAR LOS FACTORES DE CONTAMINACIÓN; Y DE ASEGURAR CONDICIONES DE ADECUADA HIGIENE Y SALUD TANTO PARA PEQUEÑOS GRUPOS COMO PARA GRANDES ASENTAMIENTOS HUMANOS.

La tecnología que contamina, también puede descontaminar; la producción que acumula, también puede distribuir equitativamente, a condición DE QUE PREVALEZCA LA ÉTICA DEL RESPETO A LA VIDA, A LA DIGNIDAD DEL HOMBRE Y A LOS DERECHOS DE LAS GENERACIONES HUMANAS PRESENTES Y FUTURAS.”.

En este contexto, Juan Pablo II, desde el confín de las Américas, señaló proféticamente: “Desde el Cono Sur del Continente Americano y frente a los ilimitados espacios de la Antártida, lanzó un llamado a todos los responsables de nuestro planeta para proteger y conservar la naturaleza creada por Dios: NO PERMITAMOS QUE NUESTRO MUNDO SEA UNA TIERRA CADA VEZ MÁS DEGRADADA Y DEGRADANTE”.

La tutela del medio ambiente constituye un desafío para la entera humanidad: SE TRATA DEL DEBER, COMÚN Y UNIVERSAL, DE RESPETAR UN BIEN COLECTIVO, destinado a todos, impidiendo que se puedan “utilizar impunemente las diversas categorías de seres, vivos o inanimados –animales, plantas, elementos naturales–, como mejor apetezca, según las propias exigencias”.

Es una responsabilidad que debe crecer, teniendo en cuenta la globalidad de la actual crisis ecológica y la consiguiente necesidad de afrontarla globalmente, ya que todos los seres dependen unos de otros en el orden universal establecido por el Creador: “CONVIENE TENER EN CUENTA LA NATURALEZA DE CADA SER Y SU MUTUA CONEXIÓN EN UN SISTEMA ORDENADO, QUE ES PRECISAMENTE EL COSMOS”.

“La responsabilidad de salvaguardar el medio ambiente, patrimonio común del género humano, se extiende no sólo a las exigencias del presente, sino también a las del futuro: Herederos de generaciones pasadas y beneficiándonos del trabajo de nuestros contemporáneos, ESTAMOS OBLIGADOS PARA CON TODOS Y NO PODEMOS DESINTERESARNOS DE LOS QUE VENDRÁN A AUMENTAR TODAVÍA MÁS EL CÍRCULO DE LA FAMILIA HUMANA.

La solidaridad universal, que es un hecho y un beneficio para todos, es también un deber”.
Se trata de una responsabilidad que las generaciones presentes tienen respecto a las futuras, UNA RESPONSABILIDAD QUE INCUMBE TAMBIÉN A CADA ESTADO Y A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL”.

“Los graves problemas ecológicos REQUIEREN UN EFECTIVO CAMBIO DE MENTALIDAD que lleve a adoptar nuevos estilos de vida, a tenor de los cuales LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD, DE LA BELLEZA Y DEL BIEN, ASÍ COMO LA COMUNIÓN CON LOS DEMÁS HOMBRES PARA UN DESARROLLO COMÚN, SEAN LOS ELEMENTOS QUE DETERMINEN LAS OPCIONES DEL CONSUMO, DE LOS AHORROS Y DE LAS INVERSIONES”.

“¡Cuántos abusos y daños ecológicos se dan también en muchas regiones americanas!
Baste pensar EN LA EMISIÓN INCONTROLADA DE GASES NOCIVOS O EN EL DRAMÁTICO FENÓMENO DE LOS INCENDIOS FORESTALES, PROVOCADOS A VECES INTENCIONADAMENTE POR PERSONAS MOVIDAS POR INTERESES EGOÍSTAS.

Estas devastaciones pueden conducir a una verdadera desertización de no pocas zonas de América, CON LAS INEVITABLES SECUELAS DE HAMBRE Y MISERIA.

El problema se plantea, con especial intensidad, en la selva amazónica, inmenso territorio que abarca varias naciones: del Brasil a la Guayana, a Surinam, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.
Es uno de los espacios naturales más apreciados en el mundo por su diversidad biológica, siendo vital para el equilibrio ambiental de todo el planeta”.

Ante esta situación, Aparecida nos deja “algunas propuestas y orientaciones:
a) Evangelizar a nuestros pueblos para descubrir el don de la creación, SABIÉNDOLA CONTEMPLAR Y CUIDAR COMO CASA DE TODOS LOS SERES VIVOS Y MATRIZ DE LA VIDA DEL PLANETA, a fi n de ejercitar responsablemente el señorío humano sobre la tierra y los recursos, para que pueda rendir todos sus frutos en su destinación universal, educando para un estilo de vida de sobriedad y austeridad solidarias.
b) Profundizar la presencia pastoral en las poblaciones más frágiles y amenazadas por el desarrollo depredatorio, y apoyarlas en sus esfuerzos PARA LOGRAR UNA EQUITATIVA DISTRIBUCIÓN DE LA TIERRA, DEL AGUA Y DE LOS ESPACIOS URBANOS.
c) Buscar un modelo de desarrollo alternativo, integral y solidario, BASADO EN UNA ÉTICA QUE INCLUYA LA RESPONSABILIDAD POR UNA AUTÉNTICA ECOLOGÍA NATURAL Y HUMANA, QUE SE FUNDAMENTA EN EL EVANGELIO DE LA JUSTICIA, LA SOLIDARIDAD Y EL DESTINO UNIVERSAL DE LOS BIENES, Y QUE SUPERE LA LÓGICA UTILITARISTA E INDIVIDUALISTA, QUE NO SOMETE A CRITERIOS ÉTICOS LOS PODERES ECONÓMICOS Y TECNOLÓGICOS.
Por tanto, alentar a nuestros campesinos a que se organicen de tal manera que puedan lograr su justo reclamo.
d) Empeñar nuestros esfuerzos en LA PROMULGACIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS Y PARTICIPACIONES CIUDADANAS QUE GARANTICEN LA PROTECCIÓN, CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN DE LA NATURALEZA.
e) Determinar medidas de monitoreo y control social sobre la aplicación en los países de los estándares ambientales internacionales”.

Consciente de la fuerza renovadora del cristianismo, también en sus relaciones con la cultura y la realidad social, la Iglesia ofrece la contribución de su enseñanza PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA COMUNIDAD DE LOS HOMBRES, MOSTRANDO EL SIGNIFI CADO SOCIAL DEL EVANGELIO.

La Iglesia, con su doctrina social, ofrece sobre todo UNA VISIÓN INTEGRAL Y UNA PLENA COMPRENSIÓN DEL HOMBRE, EN SU DIMENSIÓN PERSONAL Y SOCIAL.

“La antropología cristiana anima y sostiene la obra pastoral de la inculturación de la fe, dirigida a renovar desde dentro, con la fuerza del Evangelio:
Los criterios de juicio,
Los valores determinantes,
Las líneas de pensamiento y
Los modelos de vida del hombre            contemporáneo:
Con la inculturación, la Iglesia se hace signo más comprensible de lo que es, e instrumento más apto para su misión.
La Iglesia es consciente de que debe dar un gran paso adelante en su evangelización; DEBE ENTRAR EN UNA NUEVA ETAPA HISTÓRICA DE SU DINAMISMO MISIONERO.


En esta perspectiva pastoral se sitúa la enseñanza social: la nueva evangelización, de la que el mundo moderno tiene urgente necesidad... debe incluir entre sus elementos esenciales EL ANUNCIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA”.

miércoles, 14 de junio de 2017

LA PRIMACÍA Y ESENCIA DEL BIEN COMÚN SE SUSTENTA EN LA JUSTICIA CON CARIDAD.

LA PRIMACÍA Y ESENCIA DEL BIEN COMÚN SE     SUSTENTA EN LA JUSTICIA  CON CARIDAD.

CÁRITAS
 Como ya se ha mencionado, LA JUSTICIA es el objeto y, por tanto, también LA MEDIDA INTRÍNSECA DE TODA POLÍTICA.

La política es más que una simple técnica para determinar los ordenamientos públicos:

Su origen y su meta están precisamente EN LA JUSTICIA, Y ÉSTA ES DE NATURALEZA ÉTICA.

Así, pues, EL ESTADO se encuentra inevitablemente de hecho ante la cuestión de CÓMO REALIZAR LA JUSTICIA AQUÍ Y AHORA.

Benedicto XVI resalta también LA PRIMACÍA DE LA JUSTICIA DESDE SU INTRÍNSECA UNIÓN CON LA CARIDAD, y la entiende como ESENCIA DEL BIEN COMÚN cuando afirma que “el compromiso por el bien común, cuando está inspirado por la caridad, TIENE UNA VALENCIA SUPERIOR AL COMPROMISO MERAMENTE SECULAR Y POLÍTICO.

Como todo compromiso en favor de la justicia, forma parte de ese testimonio de la caridad divina que, actuando en el tiempo, prepara lo eterno.

La acción del hombre sobre la tierra, cuando está inspirada y sustentada por la caridad, contribuye a la edificación de esa ciudad de Dios universal hacia la cual avanza la historia de la familia humana.

En una sociedad en vías de globalización, el bien común y el esfuerzo por él han de abarcar necesariamente a toda la familia humana, es decir, a la comunidad de los pueblos y naciones, DANDO ASÍ FORMA DE UNIDAD Y DE PAZ A LA CIUDAD DEL HOMBRE Y HACIÉNDOLA, EN CIERTA MEDIDA, UNA ANTICIPACIÓN QUE PREFIGURA LA CIUDAD DE DIOS SIN BARRERAS”.

La Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa política de realizar la sociedad más justa posible.

No puede ni debe sustituir al Estado.
PERO TAMPOCO PUEDE NI DEBE QUEDARSE AL MARGEN EN LA LUCHA POR LA JUSTICIA.

Debe insertarse en ella a través de la argumentación racional y DEBE DESPERTAR LAS FUERZAS ESPIRITUALES, SIN LAS CUALES LA JUSTICIA, QUE SIEMPRE EXIGE TAMBIÉN RENUNCIAS, NO PUEDE AFIRMARSE NI PROSPERAR.

La sociedad justa no puede ser obra de la Iglesia, sino de la política. No obstante, le interesa sobremanera trabajar por la justicia ESFORZÁNDOSE POR ABRIR LA INTELIGENCIA Y LA VOLUNTAD A LAS EXIGENCIAS DEL BIEN.  

Ante todo hemos de resaltar la total autonomía e independencia de ambas entidades.
Efectivamente, la Iglesia y la comunidad política, si bien se expresan ambas con estructuras organizativas visibles, son de naturaleza diferente, tanto por su configuración como por las finalidades que persiguen.

El Concilio Vaticano II ha reafirmado solemnemente que “la comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas, cada una en su propio terreno” .

La Iglesia se organiza con formas adecuadas para satisfacer las exigencias espirituales de sus fieles, MIENTRAS QUE LAS DIVERSAS COMUNIDADES POLÍTICAS GENERAN RELACIONES E INSTITUCIONES AL SERVICIO DE TODO LO QUE PERTENECE AL BIEN COMÚN TEMPORAL.

La autonomía e independencia de las dos realidades se muestran claramente, sobre todo, en el orden de los fines.
Pero también considera la mutua colaboración necesaria. La recíproca autonomía de la Iglesia y la comunidad política no comporta una separación tal que excluya la colaboración: ambas, aunque a título diverso, están al servicio de la vocación personal y social de los mismos hombres.

“Este servicio lo prestarán con tanta mayor eficacia, para bien de todos, cuanto mejor cultiven ambas entre sí una sana cooperación, habida cuenta de las circunstancias de lugar y tiempo”.

“América necesita laicos cristianos que puedan asumir responsabilidades directivas en la sociedad.

ES URGENTE FORMAR HOMBRES Y MUJERES CAPACES DE ACTUAR, SEGÚN SU PROPIA VOCACIÓN, EN LA VIDA PÚBLICA, ORIENTÁNDOLA AL BIEN COMÚN.

En el ejercicio de la política, vista en su sentido más noble y auténtico como administración del bien común, ellos pueden encontrar también el camino de la propia santificación”.
Caritas in veritate nos recuerda igualmente la importancia de que la Iglesia pueda contribuir al desarrollo, afirmando que ESTO SERÁ POSIBLE “SOLAMENTE SI DIOS TIENE UN LUGAR EN LA ESFERA PÚBLICA, CON ESPECÍFICA REFERENCIA A LA DIMENSIÓN CULTURAL, SOCIAL, ECONÓMICA Y, EN PARTICULAR, POLÍTICA.

La doctrina social de la Iglesia ha nacido para reivindicar esa «carta de ciudadanía» de la religión cristiana.
LA NEGACIÓN DEL DERECHO A PROFESAR PÚBLICAMENTE LA PROPIA RELIGIÓN Y A TRABAJAR PARA QUE LAS VERDADES DE LA FE INSPIREN TAMBIÉN LA VIDA PÚBLICA TIENE CONSECUENCIAS NEGATIVAS SOBRE EL VERDADERO DESARROLLO.
La exclusión de la religión del ámbito público, así como el fundamentalismo religioso, por otro lado, IMPIDEN EL ENCUENTRO ENTRE LAS PERSONAS Y SU COLABORACIÓN PARA EL PROGRESO DE LA HUMANIDAD.

LA VIDA PÚBLICA SE EMPOBRECE DE MOTIVACIONES Y LA POLÍTICA ADQUIERE UN ASPECTO OPRESOR Y AGRESIVO.

Se corre el riesgo de que no se respeten los derechos humanos, ya sea porque se les priva de su fundamento trascendente, o porque no se reconoce la libertad personal.

En el laicismo y en el fundamentalismo se pierde la posibilidad de un diálogo fecundo y de una provechosa colaboración ENTRE LA RAZÓN Y LA FE RELIGIOSA.

La razón necesita siempre ser purificada por la fe, y esto vale también para la razón política, QUE NO DEBE CREERSE OMNIPOTENTE.
A su vez, la religión tiene siempre necesidad de ser purificada por la razón PARA MOSTRAR SU AUTÉNTICO ROSTRO HUMANO.

La ruptura de este diálogo COMPORTA UN COSTE MUY GRAVOSO PARA EL DESARROLLO DE LA HUMANIDAD”.
Uno de los puntos más relevantes y necesarios para el funcionamiento de nuestra Red de Cáritas en el Perú, así como la viabilidad de sus proyectos de ayuda al desarrollo a través del financiamiento internacional, es precisamente EL TEMA DE LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL PARA EL DESARROLLO.

De aquí que le dediquemos este capítulo. “La solución al problema del desarrollo requiere la cooperación entre las comunidades políticas particulares:
Las Naciones, al hallarse necesitadas las unas de ayudas complementarias y las otras de ulteriores perfeccionamientos, SÓLO PODRÁN ATENDER A SU PROPIA UTILIDAD MIRANDO SIMULTÁNEAMENTE AL PROVECHO DE LOS DEMÁS.

Por lo cual es de todo punto preciso que los Estados se entiendan bien y se presten ayuda mutua.
El subdesarrollo dejaría de parecer una situación imposible de eliminar, casi una condena fatal, SI SE CONSIDERARA QUE ÉSTE NO ES SÓLO FRUTO DE DECISIONES HUMANAS EQUIVOCADAS, SINO TAMBIÉN RESULTADO DE MECANISMOS ECONÓMICOS, FI NANCIEROS Y SOCIALES Y DE ESTRUCTURAS DE IMPERFECCIÓN QUE, EN REALIDAD, LO ESTÁN PROVOCANDO.

Estas dificultades, sin embargo, deben ser afrontadas con determinación  firme y perseverante, PORQUE EL DESARROLLO NO ES SÓLO UNA ASPIRACIÓN, SINO UN DERECHO QUE, COMO TODO DERECHO, IMPLICA UNA OBLIGACIÓN:

La cooperación al desarrollo de todo el hombre y de cada hombre ES UN DEBER DE TODOS PARA CON TODOS Y, AL MISMO TIEMPO, DEBE SER COMÚN A LAS CUATRO PARTES DEL MUNDO: ESTE Y OESTE, NORTE Y SUR.

En la visión del Magisterio, el derecho al desarrollo se funda en los siguientes principios:

ü Unidad de origen y destino común de la familia humana;
ü Igualdad entre todas las personas y entre todas las comunidades, basada en la dignidad humana;
ü Destino universal de los bienes de la tierra;
ü Integridad de la noción de desarrollo;
ü Centralidad de la persona humana y
ü Solidaridad”.

La doctrina social induce a formas de cooperación capaces de incentivar el acceso al mercado internacional DE LOS PAÍSES MARCADOS POR LA POBREZA Y EL SUBDESARROLLO.
Pero al mismo tiempo el espíritu de cooperación internacional requiere que, POR ENCIMA DE LA ESTRECHA LÓGICA DEL MERCADO, SE DESARROLLE LA CONCIENCIA DEL DEBER DE SOLIDARIDAD, DE JUSTICIA SOCIAL Y DE CARIDAD UNIVERSAL, porque existe «ALGO QUE ES DEBIDO AL HOMBRE PORQUE ES HOMBRE, EN VIRTUD DE SU EMINENTE DIGNIDAD».

Uno de los campos esenciales en el ámbito de la cooperación y en el que Cáritas tiene un rol fundamental es la lucha contra la pobreza.
“Al comienzo del nuevo milenio, la pobreza de miles de millones de hombres y mujeres es la cuestión que, MÁS QUE CUALQUIER OTRA, INTERPELA NUESTRA CONCIENCIA HUMANA Y CRISTIANA. LA POBREZA MANIFI ESTA UN DRAMÁTICO PROBLEMA DE JUSTICIA: LA POBREZA, EN SUS DIVERSAS FORMAS Y CONSECUENCIAS, SE CARACTERIZA POR UN CRECIMIENTO DESIGUAL Y NO RECONOCE A CADA PUEBLO EL IGUAL DERECHO A SENTARSE A LA MESA DEL BANQUETE COMÚN.

 Esta pobreza hace imposible la realización de aquel humanismo pleno que la Iglesia auspicia y propone, a fin de que LAS PERSONAS Y LOS PUEBLOS PUEDAN SER MÁS Y VIVIR EN CONDICIONES MÁS HUMANAS.

La lucha contra la pobreza encuentra una fuerte motivación en la opción o amor preferencial de la Iglesia por los pobres.

En toda su enseñanza social, la Iglesia no se cansa de confirmar también otros principios fundamentales: primero entre todos, EL DESTINO UNIVERSAL DE LOS BIENES.
Con la constante reafirmación del principio de la solidaridad, la doctrina social insta A PASAR A LA ACCIÓN PARA PROMOVER EL BIEN DE TODOS Y CADA UNO, PARA QUE TODOS SEAMOS VERDADERAMENTE RESPONSABLES DE TODOS.

El principio de solidaridad, también en la lucha contra la pobreza, debe ir siempre acompañado oportunamente por el de SUBSIDIARIDAD, gracias al cual es posible estimular el espíritu de iniciativa, base fundamental de todo desarrollo socioeconómico, en los mismos países pobres: a los pobres se les debe mirar no como un problema, SINO COMO LOS QUE PUEDEN LLEGAR A SER SUJETOS Y PROTAGONISTAS DE UN FUTURO NUEVO Y MÁS HUMANO PARA TODO EL MUNDO.

La red nacional de Cáritas, gestora de programas de desarrollo sostenible y canalizadora de tantos recursos de cooperación internacional, debe tener muy presente que los programas de desarrollo, para poder adaptarse a las situaciones concretas, han de ser flexibles; y que las personas que se benefi cien DEBEN IMPLICARSE DIRECTAMENTE EN SU PLANIFICACIÓN Y CONVERTIRSE EN PROTAGONISTAS DE SU REALIZACIÓN.

“Constructores de su propio desarrollo, los pueblos son los primeros responsables de él. PERO NO LO REALIZARÁN EN EL AISLAMIENTO”.

A nosotros nos corresponde, como nos recuerda Benedicto XVI, APLICAR LOS CRITERIOS DE PROGRESIÓN Y ACOMPAÑAMIENTO, INCLUYENDO EL SEGUIMIENTO DE LOS RESULTADOS.

“La cooperación internacional necesita personas que participen en el proceso del desarrollo económico y humano, mediante la solidaridad de la presencia, el acompañamiento, la formación y el respeto.
Desde este punto de vista, los propios organismos internacionales deberían preguntarse sobre la eficacia real de sus aparatos burocráticos y administrativos, frecuentemente demasiado costosos.
A veces, el destinatario de las ayudas resulta útil para quien lo ayuda Y, ASÍ, LOS POBRES SIRVEN PARA MANTENER COSTOSOS ORGANISMOS BUROCRÁTICOS, QUE DESTINAN A LA PROPIA CONSERVACIÓN UN PORCENTAJE DEMASIADO ELEVADO DE ESOS RECURSOS QUE DEBERÍAN SER DESTINADOS AL DESARROLLO.
A este respecto, cabría desear que los organismos internacionales y las organizaciones no gubernamentales se esforzaran por una transparencia total, informando a los donantes y a la opinión pública sobre la proporción de los fondos recibidos que se destina a programas de cooperación, sobre el verdadero contenido de dichos programas y, en fin, sobre la distribución de los gastos de la institución misma”.
Por todo ello, “el principio de subsidiaridad debe mantenerse íntimamente unido al principio de la solidaridad y viceversa, PORQUE ASÍ COMO LA SUBSIDIARIDAD SIN LA SOLIDARIDAD DESEMBOCA EN EL PARTICULARISMO SOCIAL, TAMBIÉN ES CIERTO QUE LA SOLIDARIDAD SIN LA SUBSIDIARIDAD ACABARÍA EN EL ASISTENCIALISMO QUE HUMILLA AL NECESITADO.

Esta regla de carácter general se ha de tener muy en cuenta incluso cuando se afrontan los temas sobre las ayudas internacionales al desarrollo.
Éstas, por encima de las intenciones de los donantes, pueden mantener a veces a un pueblo en un estado de dependencia, e INCLUSO FAVORECER SITUACIONES DE DOMINIO LOCAL Y DE EXPLOTACIÓN EN EL PAÍS QUE LAS RECIBE.

Las ayudas económicas, para que lo sean de verdad, no deben perseguir otros fines. Han de ser concedidas IMPLICANDO NO SÓLO A LOS GOBIERNOS DE LOS PAÍSES INTERESADOS, SINO TAMBIÉN A LOS AGENTES ECONÓMICOS LOCALES Y A LOS AGENTES CULTURALES DE LA SOCIEDAD CIVIL, INCLUIDAS LAS IGLESIAS LOCALES.

Los programas de ayuda han de adaptarse cada vez más a la forma de los programas integrados y compartidos desde la base.
En efecto, sigue siendo verdad que el recurso humano es lo más valioso de los países en vías de desarrollo: ÉSTE ES EL AUTÉNTICO CAPITAL QUE SE HA DE POTENCIAR PARA ASEGURAR A LOS PAÍSES MÁS POBRES UN FUTURO VERDADERAMENTE AUTÓNOMO.

Conviene recordar también que, en el campo económico, la ayuda principal que necesitan los países en vías de desarrollo ES PERMITIR Y FAVORECER CADA VEZ MÁS EL INGRESO DE SUS PRODUCTOS EN LOS MERCADOS INTERNACIONALES, POSIBILITANDO ASÍ SU PLENA PARTICIPACIÓN EN LA VIDA ECONÓMICA INTERNACIONAL.

En el pasado, las ayudas han servido con demasiada frecuencia sólo para crear mercados marginales de los productos de esos países.
Esto se debe muchas veces a una falta de verdadera demanda de estos productos: por tanto, ES NECESARIO AYUDAR A ESOS PAÍSES A MEJORAR SUS PRODUCTOS Y A ADAPTARLOS MEJOR A LA DEMANDA.
Además, algunos han temido con frecuencia la competencia de las importaciones de productos, normalmente agrícolas, provenientes de los países económicamente pobres.
Sin embargo, se ha de recordar que la posibilidad de comercializar dichos productos SIGNIFICA A MENUDO GARANTIZAR SU SUPERVIVENCIA A CORTO O LARGO PLAZO.

Un comercio internacional justo y equilibrado en el campo agrícola puede reportar BENEFICIOS A TODOS, TANTO EN LA OFERTA COMO EN LA DEMANDA.


Por este motivo, no sólo es necesario orientar comercialmente esos productos, SINO ESTABLECER REGLAS COMERCIALES INTERNACIONALES QUE LOS SOSTENGAN, Y REFORZAR LA FINANCIACIÓN DEL DESARROLLO PARA HACER MÁS PRODUCTIVAS ESAS ECONOMÍAS”