lunes, 24 de julio de 2017

QUIEN QUIERA SER GRANDE HA DE HACERSE EL MÁS PEQUEÑO PARA SERVIRLOS A TODOS

QUIEN QUIERA SER GRANDE HA DE HACERSE EL MÁS PEQUEÑO PARA SERVIRLOS A TODOS 

(Mt 20, 26),(Mt. 13, 24-43)

Padre Carlos Cardó SJ.
En aquel tiempo, Jesús propuso esta parábola a la muchedumbre: "El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los trabajadores dormían, llegó un enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó.

Cuando crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también la cizaña. 
Entonces los trabajadores fueron a decirle al amo:
`Señor, ¿qué, no sembraste buena semilla en tu campo?
¿De dónde, pues, salió esta cizaña?’

El amo les respondió: `De seguro lo hizo un enemigo mío’.
Ellos le dijeron:  ¿Quieres que vayamos a arrancarla?
Pero él les contestó:  No, No sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo.
DEJEN QUE CREZCAN JUNTOS HASTA EL TIEMPO DE LA COSECHA y, cuando llegue la cosecha, diré a los segadores:

Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla, y luego almacenen el trigo en mi granero".

Luego les propuso esta otra parábola:

"El Reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en un huerto. 
Ciertamente es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas".

Les dijo también otra parábola: "El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por     fermentar".
Jesús decía a la muchedumbre todas estas cosas con parábolas, y sin parábolas nada les decía, para que se cumpliera lo que dijo el profeta:
Abriré mi boca y les hablaré con parábolas; anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.
Luego despidió a la multitud y se fue a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron:

"Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo". Jesús les contestó:

"EL SEMBRADOR DE LA BUENA SEMILLA ES EL HIJO DEL HOMBRE,
EL CAMPO ES EL MUNDO,
LA BUENA SEMILLA SON LOS CIUDADANOS DEL REINO, LA CIZAÑA SON LOS PARTIDARIOS DEL MALIGNO,
EL ENEMIGO QUE LA SIEMBRA ES EL DIABLO,
EL TIEMPO DE LA COSECHA ES EL FIN DEL MUNDO, Y LOS SEGADORES SON LOS   ÁNGELES.

Y así como recogen la cizaña y la queman en el fuego, así sucederá al fin del mundo:

 El Hijo del hombre enviará a sus ángeles para que arranquen de su Reino A TODOS LOS QUE INDUCEN A OTROS AL PECADO Y A TODOS LOS MALVADOS, Y LOS ARROJEN EN EL HORNO ENCENDIDO.

Allí será el llanto y la desesperación. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga". 

El Señor siembra la buena semilla, PERO SU CRECIMIENTO SIEMPRE VA A ENCONTRAR OBSTÁCULOS.
El bien aparecerá mezclado con el mal que no actúa sólo fuera, SINO DENTRO DE LA COMUNIDAD CRISTIANA Y EN EL INTERIOR DE CADA UNO.
El creyente sabe que el triunfo del bien sólo acontecerá al final, por obra de Dios.
ANTES TIENE QUE TRANSCURRIR EL TIEMPO DE LA ESPERA, TIEMPO DE LA FORTALEZA Y DE LA RESISTENCIA.

El mal no lo puede abatir; debe llevarlo más bien a exaltar el bien. Enfrentado como Jesús, el mal puede dar paso al bien que niega. 

Para los que aman a Dios, todo contribuye al bien (Rm 8,28).
Y donde abunda el pecado, ALLÍ SOBREABUNDA LA GRACIA (Rom 5,20).
Es comprensible que ante el mal del mundo, sobre todo cuando hace sufrir a los inocentes, nos preguntemos acerca de la bondad de Dios.
Pero tales preguntas no son inevitables; no tenemos necesariamente que plantearlas.
La fe no ofrece una teoría consoladora para resolver esos interrogantes, en todo caso NOS HACE VIVIRLOS CON MAYOR DOLOR Y CONSTERNACIÓN, PORQUE NOS HACE MÁS SENSIBLES AL SUFRIMIENTO.

Lo que la fe nos ofrece es un camino para superar el mal en cualquiera de sus formas:
EL CAMINO DE JESÚS QUE, ANTE LA MALDAD Y EL PECADO DEL MUNDO, ACUMULADOS EN SU PASIÓN, CONFIÓ EN LA BONDAD DE DIOS E INTRODUJO EL AMOR EN ESA SITUACIÓN PARA QUE EN ELLA PUDIERA ESTAR PRESENTE LA FUERZA DE DIOS QUE VENCE AL MAL Y A LA MUERTE.

Desde esta perspectiva, podemos leer todos los acontecimientos en los que el mal parece triunfar y la fe es puesta a prueba.
Pero de manera particular la parábola de la cizaña nos debe hacer mirar con ojos de fe lo que nos ha tocado vivir en la Iglesia. 
Ella es el campo del Señor, en el que se mezclan el buen trigo y la mala hierba. Divina y humana de arriba abajo, es al mismo tiempo “sacramento” de la comunión de Dios con los hombres en Jesucristo, “cuerpo” y “esposa” de Cristo, es decir, la Iglesia es LUGAR INDESTRUCTIBLE DE LA PRESENCIA QUE SOSTIENE Y DIFUNDE LA VERDAD DEL ESPÍRITU DE DIOS EN EL MUNDO.

Pero esto no siempre resulta obvio porque la Iglesia es “santa y necesitada al mismo tiempo de continua purificación”.
Para muchos la prueba más dura puede ser la desilusión que causan los hombres de Iglesia. Por eso, a nadie le es lícito volverse insensible a los escándalos y espectáculos decepcionantes que, de mil maneras distintas, siempre ha dado ese mundo eclesiástico oficial. Sin embargo, no seamos de aquellos que querrían un cielo sobre la tierra.
Es justo reconocer que todos hemos experimentado la pureza, verdad y bondad de Cristo y de su obra entre nosotros por medio de esa misma Iglesia. 

En definitiva, LA FE EN CRISTO ES LA QUE SOSTIENE NUESTRA FE EN LA IGLESIA, Y SÓLO CON ESTA FE PODEMOS SUPERAR LA DESCONFIANZA, EL ESCEPTICISMO, EL DISTANCIAMIENTO O LA CRÍTICA MALSANA.
Así es, creo en la Iglesia porque creo en Jesús y confío, contra toda desconfianza, que ESTARÁ EN SU IGLESIA TODOS LOS DÍAS HASTA EL FIN DEL MUNDO (MT 28,20), QUE JAMÁS LE RETIRARÁ SU SANTO ESPÍRITU, Y QUE ME HARÁ CAPAZ DE BUSCAR Y DESCUBRIR LOS SIGNOS (A VECES TAN OCULTOS) DEL BUEN TRIGO QUE CRECE A PESAR DE LA CIZAÑA.

Las pequeñas parábolas del granito de mostaza y de la levadura en la masa hablan del desarrollo del reino de Dios.

El granito de mostaza subraya el aspecto de la pequeñez.

Remite al modo de actuar de Dios QUE QUISO APARECER EN EL NIÑO DE BELÉN Y MOSTRARSE LUEGO COMO EL PEQUEÑO CARPINTERO DE NAZARET.
Entrar por los caminos del Señor, asumir su lógica, significa convencerse de que QUIEN QUIERA SER GRANDE HA DE HACERSE EL MÁS PEQUEÑO PARA SERVIRLOS A TODOS (Mt 20, 26).
La parábola de la levadura nos habla, asimismo, de una realidad que queda escondida, pero no inactiva.
De manera callada y oculta la levadura que una mujer mezcla con la harina la va fermentando desde dentro.

Así actúa Dios moviendo el interior de las personas.

EL SILENCIO Y LA POBREZA DE MEDIOS CARACTERIZAN LA PRESENCIA MODESTA DE JESÚS, EL MESÍAS QUE ACTÚA LEJOS DE LAS EXPECTATIVAS DE PODER Y DE RIQUEZA. 

Frente a los poderes del mundo que se le oponen, Él se sitúa en la falta de poder Y DESDE AHÍ PONE DE MANIFIESTO LA VERDAD Y EL PODER SALVADOR DE DIOS QUE TRIUNFA EN LA DEBILIDAD.
Nos enseña, pues, a fiarnos de la fuerza transformadora que tiene el evangelio proclamado al mundo, A NO DEJARNOS ESCANDALIZAR POR EL MAL Y A PROCURAR SIEMPRE VENCERLO A FUERZA DE BIEN (Rom 12, 21).



miércoles, 19 de julio de 2017

ALGUNAS RAZONES PARA SER CRISTIANOS

ALGUNAS RAZONES PARA SER CRISTIANOS


LA REVELACIÓN

La Tradición Apostólica es la transmisión del mensaje de Cristo de manera oral y escrita. Ambas constituyen el mismo depósito de la fe confiados a la Iglesia.
La fe es un sentido sobrenatural:
        Sostenido por el Espíritu Santo y
        El Magisterio de la iglesia tanto para una adecuada guía por comprensión como para una correcta aplicación a la vida.

La interpretación del depósito de la fe, corresponde al Papa, los obispos, al magisterio con el carisma de la verdad que define las verdades de la revelación.
La Fe Cristiana no es una religión de libro sino de la palabra de Dios: El verbo encarnado y vivo.
Para leer las escrituras es necesario:
1.       Atención al contenido y a la unidad de toda la escritura,
2.       Lectura de la Escritura en el contexto de la tradición y
3.       Respetar la analogía de la fe: cohesión entre las verdades de la fe.
ENTONCES

Trato de satisfacer las permanentes expectativas sociales de mejorar nuestra calidad de vida.
Evitar ser víctimas del tiempo y del dinero.
Que los esquemas de este mundo no nos ahoguen. Somos libres para actuar si lo hacemos siempre con verdad.      

Hacer que cada vez más deje de tener vigencia lo que dice al comienzo del Eclesiastés: ´´Vanidad de vanidades…….. Todo es Vanidad”.

Hacer conocer con claridad las necesidades espirituales  que a su vez  hablen a los hombres y mujeres que viven en una sociedad secular.

Darles poder de orientación espiritual a los sacerdotes que con la catequesis que se ha venido utilizando llena de conceptos e imágenes de la historia gloriosa de Cristo, han perdido dicho poder.

Hacer que nos puedan oír dando respuestas al hambre y la sed espiritual que existe en la gran mayoría de las gentes que caminan por las calles de las ciudades.

Dar palabras de esperanza a los que ya no van a los templos ni a las sinagogas, donde los sacerdotes y rabinos han dejado de ser los mejores consejeros.

Todo esto es sobre todo para los jóvenes llenos de ambiciones, gentes del mundo de hoy que se preguntan ¿Qué es la vida?

Hacer que cristianismo no sea algo extraño que nos confunda, sino más bien eduquemos en la religión, para que la retomen con ilusión, los abogados, los médicos y hombres de negocios, cuyas vidas profesionales les habían robado toda su energía sin mayor tregua para la necesaria reflexión.

Atender las muchas peticiones de la sociedad que pide ser atendida con algo auténtico y acorde con la vida real de las personas             hoy y aquí.

Frente a nuestras perspectivas continuamente cambiantes, pediremos tener una misión más amplia para hablar de alguien más grande que nosotros. Hablaremos de Dios.

Podemos hacer esto y mucho más; sino lo hacemos nosotros ¿Quiénes?
Prestemos más atención a los que vemos y oímos; y escucharemos los lamentos que se escapan de las profundidades de sus corazones que no han sido escuchados porque nadie les ha prestado oídos.

Sí podemos decir mucho a nuestros hermanos que cotidianamente viven en barrios donde cunde la violencia, la opresión, la sospecha de las gentes de malvivir, generando el temor, la angustia y la agonía. Por si fuera poco, los niños crecen creyendo que la vida es sólo de placer, entonces se vive a un ritmo alocado de perpetuo movimiento, con muchos lugares de diversión. Lo que podamos decir siempre dará esperanza de que este mundo si puede cambiar,  si todos ponemos en acción ese amor con el cual hemos sido creados.

Hablaremos de manera directa, con sencillez, con amor, con delicadeza, sin paliativos frente a la realidad, diciendo siempre que este  mundo, antes ahora y siempre  lo hacemos nosotros.

Así conoceremos el verdadero sentido de nuestras vidas con luz y con verdad. Juntémonos en esta búsqueda  espiritual.

TÚ ERES MI HIJO AMADO

´´Tú eres mi hijo, el amado, en el que he puesto todas mis complacencias”

Estas palabras deben resonar en el último rincón de nuestro ser porque nos lo dijo a nosotros, por lo tanto, lo menos que podemos hacer es tener gratitud y agradecimiento a la vida que nos ha dado tanto.

El mayor regalo que podemos darle a una persona es la condición de ser amado.
En los ascensores, con frecuencia, en un silencio extraño, estamos tan cerca pero a la vez tan distantes.


QUÉDATE CON NOSOTROS

Acompáñanos, aunque no siempre hayamos sabido reconocerte.
En torno a nosotros se van haciendo más densas las sombras, por eso quédate con nosotros porque tú eres la luz.

Tú conviertes nuestras desesperanzas en ardiente certeza de la pascua.
En nuestro cansancio tú nos reconfortas en la fracción del pan para anunciar a nuestros hermanos que en verdad tú has resucitado y que nos has dado la misión de ser testigos de tu resurrección.

En nuestras dudas:

        Ilumínalas,
        Sostenlas en sus dificultades,
        Consuélalas en sus sufrimientos y en la fatiga de cada día, cuando en torno a ellas se acumulan sombras que amenazan su unidad y su naturaleza.

QUÉDATE

Quédate en nuestros hogares, para que sigan siendo nidos donde nazca la vida humana abundante y generosa, que a su vez:
        Acoja,
        Ame,
        Se respete la vida desde su concepción, hasta su término natural.
Quédate con:
        Los más vulnerables,
        Los pobres y humildes,
        Los indígenas,
        Los afroamericanos, para que encuentren espacios y apoyo que les permita expresar la riqueza de su cultura y la sabiduría de su identidad.

Cuando se asume verdaderamente, con nuestros ojos, el mensaje de Cristo en su belleza, y es acogido con fe por la inteligencia y el corazón, nos ayuda a contemplar las dimensiones de misterio que provocan nuestro asombro, haciéndolo nuestro.

La conversión de cada persona es el punto de partida para  transformar  la sociedad y aprender una ´´vida nueva” reflejada en los valores cristianos.

Con Dios, nuestra vida se mueve al impulso del amor y en el servicio a los demás. Es una continua opción y discernimiento para seguir el camino de las bienaventuranzas.

El signo de la Cruz es la luz de la resurrección para seguir a Jesucristo con fidelidad.
Debemos ser coherentes entre nuestra fe y nuestra vida con los valores de Cristo, siendo signo de contradicción y novedad en este mundo materialista, consumista y utilitarista, que desfiguran los valores que dignifican al hombre.

Promovamos la formación de políticos cristianos, para que construyan una sociedad justa y fraterna, como se propone claramente en la Doctrina Social de la Iglesia.

Reforcemos nuestra presencia y cercanía, formando asociaciones de laicos, dedicando más tiempo a las personas, escuchándolas, estando a su lado, ayudándolas a buscar las respuestas a sus necesidades.

Vivimos en un mundo sediento de espiritualidad, conscientes de la centralidad del Señor en nuestras vidas de discípulos.

Seamos misioneros con creatividad y audacia en todos los lugares, en especial en los ambientes difíciles y olvidados y más allá de nuestras fronteras, defendiendo la justicia con valor, energía y una agresividad positiva, constructiva y edificante de las personas.

lunes, 17 de julio de 2017

¿SABES QUE LOS HOMBRES, EN ESTE MUNDO, LE OPONEMOS RESISTENCIAS A DIOS? PERO SU ÉXITO FINAL ESTÁ ASEGURADO PORQUE ÉL ES EL SEÑOR DE LA HISTORIA.

Mt 13, 1-9 - La Parábola de la semilla.
                                                                                                               Padre Carlos Cardó SJ

Con la parábola del sembrador y las sucesivas, Jesús explica el misterio de su vida, del reino y de su Palabra en nosotros.
A partir de realidades palpables de la vida ordinaria, la parábola NOS LLEVA A CAPTAR ALGO DEL MISTERIO DE DIOS Y DE NUESTRA PROPIA VIDA.

En un primer nivel de interpretación, la parábola se refiere a la fuerza de la Palabra que da fruto a pesar de las dificultades que encuentra.


El centro del relato es la semilla.
Ésta no produce fruto en tres casos (tierra de camino, tierra pedregosa, tierra con abrojos), sólo al final produce una cosecha abundante. (Notemos que 4 versículos hablan del fracaso del sembrador a pesar de todos sus esfuerzos).

Con toda probabilidad, Jesús pronunció esta parábola en el contexto histórico del fracaso que vivió en su predicación en Galilea.

La gente duda de Él como Mesías, no cree que se pueda confiar en la venida del reino que él ha anunciado.

En este sentido, la parábola del Sembrador se refiere al doble escándalo que también nosotros solemos tener: EL MAL PARECE CRECER EN EL MUNDO, MIENTRAS EL BIEN DISMINUYE; ADEMÁS, EL BIEN APARECE SIEMPRE MEZCLADO CON EL MAL.
Y nos preguntamos de mil modos distintos: ¿triunfará el mal al final?, ¿valdrá la pena esforzarse?

Las parábolas de Jesús nos revelan el modo como Dios lee las cosas; NOS DAN LUZ PARA ENTENDER EN PROFUNDIDAD LO QUE EN REALIDAD ACONTECE EN NUESTRO MUNDO TAN CONTRADICTORIO.

Ellas nos hacen ver que el Reino de Dios ya está inaugurado entre nosotros, pero todavía no ha llevado a su realización plena.

Más aún, el Reino no tiene un desarrollo homogéneo y triunfal. Entra en el mundo Y CHOCA CON EL MAL Y LAS RESISTENCIAS QUE LOS HOMBRES LE OPONEMOS. PERO –ESTA ES LA SORPRESA– SU ÉXITO FINAL ESTÁ ASEGURADO. DIOS ES SEÑOR DE LA HISTORIA.

En este sentido, Jesús quiere recuperar la confianza de la gente, sobre todo de sus discípulos. Lo hace justamente con esta parábola que puede llamarse LA PARÁBOLA DE LA CONFIANZA.

Hay en ella una llamada a fiarnos del reino de Dios que viene por la acción de Jesús.
La acción confiada del sembrador que esparce la semilla a manos llenas INTERPELA AL CREYENTE PARA QUE SALGA DE SUS TEMORES Y APATÍAS, COBRE VALOR Y SE ABRA A LA NOVEDAD DEL FUTURO QUE VIENE AL ENCUENTRO DEL PRESENTE.

NO SE TRATA DE UNA CONFIANZA FÁCIL Y OPTIMISTA. HAY MUCHAS DIFICULTADES QUE SUPERAR Y MUCHOS OBSTÁCULOS QUE ENFRENTAR VALIENTEMENTE.

A estas dificultades alude la alegoría de las distintas clases de tierra, sugerida por el texto mismo del evangelio cuando explica la parábola.
Más que cuatro tipos de hombres, SON CUATRO NIVELES O FORMAS DE ESCUCHA DE LA PALABRA DE DIOS QUE CONVIVEN EN CADA UNO DE NOSOTROS.

         LA SEMILLA CAÍDA EN TIERRA DE BORDE DEL CAMINO OCURRE CUANDO ESCUCHAMOS LA PALABRA Y NO LA ENTENDEMOS, NO LA HACEMOS NUESTRA, PORQUE NUESTRAS FORMAS ADQUIRIDAS DE PENSAR, NUESTRAS COSTUMBRES Y PREJUICIOS LA TORNAN OPACA.
ENCERRADOS EN NUESTRAS PROPIAS MANERAS DE PENSAR, CREEMOS QUE NO TENEMOS NADA QUE APRENDER, NI QUE CAMBIAR.

         La semilla en terreno pedregoso acontece cuando escuchamos el mensaje evangélico y lo acogemos con alegría, PERO LAS PRESIONES Y TENSIONES INTERNAS Y EXTERNAS IMPIDEN QUE EL MENSAJE CALE EN NOSOTROS, ECHE RAÍCES Y SE SECA.
A veces podemos ser superficiales e inconstantes en nuestro compromiso cristiano. Muy buenos sentimientos, magníficos deseos, que quedan en eso: sentimientos y deseos, no obras, NI COMPROMISO EFECTIVO Y CONCRETO.

         LA SEMILLA CAÍDA EN TIERRA LLENA DE ZARZAS OCURRE CUANDO PERMITIMOS QUE LA PALABRA ARRAIGUE EN NOSOTROS Y CREZCA, PERO DESPUÉS LAS PREOCUPACIONES POR COSAS QUE NO SON EVANGÉLICAS, LOS CRITERIOS ANTIEVANGÉLICOS QUE VAMOS ASIMILANDO Y EL ENGAÑO DE LO QUE EL MUNDO NOS OFRECE COMO MEDIOS PARA SER FELICES, ESAS COSAS EN LAS QUE PONEMOS EL CORAZÓN ACTÚAN COMO MALA HIERBA, ZARZAS, MALEZAS QUE SOFOCAN NUESTRA FE EN LA PRÁCTICA. SON LOS "AFANES DE LA VIDA" Y LA "SEDUCCIÓN DE LAS RIQUEZAS"; NUESTROS FALSOS DIOSES, LOS ÍDOLOS ACTUALES: PLACER A TODA COSTA, AMBICIÓN DE RIQUEZAS A COMO DÉ LUGAR. Y NOS HALLAMOS FINALMENTE CAUTIVADOS, ESCLAVIZADOS EN UNA VIDA ESTÉRIL, FALTA DE VERDADERA LIBERTAD.

         Pero se da también en nosotros la tierra buena que da fruto. Es lo mejor nuestro, aquello que nos honra y nos hace sentir realmente bien: cuando somos capaces de gestos de generosidad y de amor admirables.
Entonces, nos hacemos disponibles como María a lo que el Señor nos pide.

SABEMOS QUE MANTENERNOS COMO TIERRA BUENA NO ES TAREA DE UN DÍA NI DE DOS; ES PROCESO LENTO Y CONSTANTE.
PERO ES UN ESFUERZO SOSTENIDO POR NUESTRA CONFIANZA EN DIOS.
A PESAR DE LAS DIFICULTADES DE LA SIEMBRA, JESÚS NOS ASEGURA EL BUEN RESULTADO. SU PALABRA ES CAPAZ DE ATRAVESAR EL ESPESOR DEL MAL EN NUESTRO CORAZÓN Y CONVERTIRNOS A ÉL.

JESÚS NOS INVITA A OBSERVAR LAS RESISTENCIAS QUE OPONEMOS A SU MENSAJE, PERO NO PARA ABATIRNOS SINO PARA RECONOCER DÓNDE Y CÓMO ÉL MISMO LUCHA CON NOSOTROS PARA TOMAR POSESIÓN DE NUESTRO CORAZÓN.


LA PARÁBOLA NO PUEDE SER LEÍDA COMO UN ALEGATO MORALISTA QUE LLEVE A CREER QUE EL RESULTADO DEPENDERÁ DE NUESTRO ESFUERZO.
EL FRUTO ES DE DIOS, ES DIOS MISMO QUE SE NOS DA.
SE NOS PIDE QUE ANALICEMOS NUESTRAS RESISTENCIAS Y PIDAMOS VERNOS LIBRES DE ELLAS PARA ACOGER LO QUE ÉL QUIERE DARNOS.

ES PEDIR LA FE QUE VENCE AL MUNDO, LA ESPERANZA QUE NO DEFRAUDA Y ESE AMOR QUE HA SIDO DERRAMADO EN NUESTROS CORAZONES Y NOS HACE VIVIR EN VERDAD COMO HIJOS E HIJAS, HEREDEROS DEL REINO.

        
Al celebrar la Eucaristía, Dios siembra en nosotros, de una manera especial, la Palabra que se proclama y que es acogida.

Al comulgar con Cristo, su palabra se hace vida en nosotros. EN LA EUCARISTÍA RENOVAMOS LA CONFIANZA VICTORIOSA.

Dios sigue sembrando las semillas del Reino, que son las semillas de justicia, solidaridad, comunión, diálogo y valoración del otro que hacen posible la tarea común.

FE PACIENTE EN NOSOTROS MISMOS Y EN EL LENTO TRABAJO DE DIOS
Sobre todo, ten fe en el lento trabajo de Dios. Nosotros estamos naturalmente inclinados a ser impacientes en todo y queremos llegar al fin sin demora.

Nos gustaría saltarnos las etapas intermedias. Somos impacientes por estar en un camino hacia algo desconocido y nuevo.

Pero la ley de todo desarrollo dicta que es necesario pasar por varias etapas de inestabilidad, y esto puede tomar mucho tiempo.

Tus ideas maduran gradualmente:
Déjalas crecer.
Déjalas tomar forma sin apuro.
No trates de forzarlas así como tú no podrías ser hoy lo que el  tiempo (que es decir la gracia de Dios y las circunstancias de la vida actuando en tu buena voluntad) te hará ser mañana.

Solo Dios puede decir lo que este nuevo espíritu que gradualmente se está formando en ti llegará a ser.


Da al Señor el beneficio de creer que su mano está guiándote, y acepta la ansiedad de sentirte a ti misma en camino incompleto. 

miércoles, 12 de julio de 2017

LAS BIENAVENTURANZAS

LAS BIENAVENTURANZAS
P. Carlos Cardó, SJ

El sermón del monte recoge los criterios según los cuales Dios juzga y actúa.
Y es fácil comprobar que son criterios opuestos a los del mundo. La sociedad ofrece otros medios para fabricar la felicidad.
JESÚS SE ALEGRA CON LOS DESDICHADOS PORQUE TIENEN "MAYOR VENTAJA": DIOS ESTÁ A SU FAVOR, CON ELLOS, PROMOVIENDO LA TRANSFORMACIÓN DEL MUNDO EN JUSTICIA, PAZ  Y FRATERNIDAD.
Las bienaventuranzas no pueden servir de pretexto para obrar la injusticia o resignarse a ella. Al contrario, ELLAS DEJAN AL DESCUBIERTO LA RAÍZ DE TODA INJUSTICIA Y CORRUPCIÓN, QUE PROVIENE DEL HECHO DE CONSIDERAR DICHOSOS AL RICO Y AL PODEROSO QUE DOMINAN A LOS DEMÁS.
Si éste es nuestro único criterio de valorar las cosas, ES CLARO QUE CONTINUARÁN LAS INJUSTICIAS Y LA CORRUPCIÓN Y CONSENTIREMOS CON ELLAS.
De ninguna manera el pobre es bienaventurado por la pobreza en que vive.
SÓLO EL CAMBIO DE VALORES, QUE JESÚS ENSEÑA, PUEDE HACERLES COMPROBAR QUE DIOS ESTÁ CON ELLOS Y QUE EL EVANGELIO ES BUENA NOTICIA.

Tampoco se puede ver el sermón del monte como una nueva ley, más difícil que la antigua.
ES LA DESCRIPCIÓN DEL CORAZÓN NUEVO QUE DIOS PROMETIÓ POR MEDIO DE LOS PROFETAS.
Por eso, lo que aquí afirma Jesús es lo que Él vive y lo que comunica a los que lo siguen.
Sus palabras no son ley, sino buena noticia; no son exigencias nobles y difíciles, SINO EL ANUNCIO DE LA OBRA QUE QUIERE REALIZAR EN NOSOTROS SI LO ACEPTAMOS.

Sin el don de su Espíritu del amor, las bienaventuranzas NO SON OTRA COSA QUE UNA IDEOLOGÍA, TANTO MÁS DESESPERANTE CUANTO SUBLIME.
Estas palabras son para todo aquel que busca el sentido y verdad de su vida.

Son las actitudes que mueven el trabajo para hacer realidad una nueva humanidad.
Son los rasgos que podemos ver en aquellas personas y comunidades que se caracterizan por:
Ser misericordiosas,
Por tener limpio el corazón y
Buscar la paz.
Estos hombres y mujeres contribuyen a la creación de un mundo justo, solidario y feliz.
ELLOS REPRODUCEN LOS RASGOS DEL SER HUMANO QUE DIOS CREÓ “A IMAGEN Y SEMEJANZA SUYA”.

POBRES DE ESPÍRITU:
Sin codicia ni apegos materiales.
Son los humildes de corazón de pobre, en contraposición a los de corazón duro y dura cerviz.
El pobre de espíritu –o pobre en el espíritu– es humilde:
Vive de lo que le dan y es agradecido.
Así es Jesús, el Hijo, que todo lo recibe del Padre.
Todos somos lo que hemos recibido.
El motivo de la bienaventuranza no es la pobreza sino el para qué, lo que con ella se consigue:
Al pobre, DIOS LO LLENA DE SUS DONES Y ESTÁ DISPUESTO A DÁRSELE.
La pobreza es la condición para acogerlo.

PACIENTES:
Bondadosos, HAN DESTERRADO DE SU ALMA   LA HOSTILIDAD.
No pelean y ceden en vez de agredir al adversario.
No se irritan, no intentan dominar, ni buscan la venganza. No son insensibles, son dueños de sí mismos y SABEN QUE EL COMPORTAMIENTO MODIFICA EL SENTIMIENTO.

LOS AFLIGIDOS:
Firmes frente al sufrimiento, no sacan de él ni pesimismo ni amargura.
DIOS LES DA CONSUELO Y LOS FORTALECE PARA PONER AMOR EN LA ADVERSIDAD Y SUPERARLA.

LOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE JUSTICIA:
Convencidos de que EL RESPETO Y LA EQUIDAD son la condición para:

Poder vivir humanamente en sociedad,
Se empeñan en descubrir nuevos horizontes de posibilidades,
Crear alternativas de vida digna para todos,
Abrir caminos para la superación de los conflictos.

MISERICORDIOSOS:
INTERESADOS EN RESOLVER EL PROBLEMA DEL OTRO, MUESTRAN UNA ESPECIAL SENSIBILIDAD FRENTE AL SUFRIMIENTO AJENO, HASTA EL PUNTO DE SENTIRLO COMO PROPIO.
Es la forma fundamental del amor: pasión que se hace com-pasión.

LIMPIOS DE CORAZÓN:
El corazón es el centro de la persona. EN SU CORAZÓN LLEVAN A DIOS Y LO VEN EN TODAS LAS COSAS, PORQUE EN TODO ESTÁ DIOS.
CARECEN DE MALICIA, BUSCAN EL BIEN, SON RECTOS Y LEALES CON DIOS Y CON EL PRÓJIMO. 
El corazón limpio NO ESTÁ DIVIDIDO POR CONFLICTOS DE LEALTADES, NI MEZCLA DE INTERESES, NO ES HIPÓCRITA NI INSEGURO.

CONSTRUCTORES DE LA PAZ:

Se oponen a todo tipo de violencia, evitan todo conflicto y los que son inevitables, procuran resolverlos con diálogo y concertación.
Construyen fraternidad, es decir, colaboran en la obra que Dios, después de la creación, sigue realizando entre los seres humanos.
POR ESO ÉL LOS ACOGE COMO HIJOS E HIJAS.

Perseguidos:
Personas así podrán ser incomprendidas y aun perseguidas PORQUE SU SOLA PRESENCIA CONTRADICE A LOS PODEROSOS.
Quien ama a los hermanos se choca con el mal: ENCUENTRA HOSTILIDAD. COMO JESÚS.
El discípulo sabe que su destino puede ser el de su Maestro y sabe también que “si con Él morimos, reinaremos con Él” (2Tim 2,11).

ASÍ PENSÓ DIOS AL SER HUMANO CUANDO LO IBA MODELANDO CON SUS PROPIAS MANOS.