miércoles, 30 de mayo de 2018


¿SABIAS QUE DIOS ES NUESTRO PADRE,  JESUCRISTO NUESTRO HERMANO QUE DA SU VIDA POR NOSOTROS, Y EL ESPÍRITU COMO FUERZA DEL AMOR QUE UNE NUESTROS CORAZONES PARA FORMAR ENTRE TODOS UNA SOLA FAMILIA?

(Mt 28, 16-20)
P. Carlos Cardó SJ

En aquel tiempo, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de él; sin embargo, algunos todavía dudaron. 
Acercándose, Jesús les dijo: "Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo". 
Jesús, antes de partir, envió a sus apóstoles a todo el mundo para hacer discípulos de todas las gentes y bautizarlas. 
Antes de que Mateo escribiera su evangelio, el bautismo se impartía en nombre de Jesucristo, aunque había iglesias en las que la liturgia bautismal incluía el nombre de las tres personas de la Trinidad, tal como las menciona sobre todo San Pablo (2 Cor 13,13; 1 Cor 12,4-6, cf 1 Cor 6,11, Ga14, 6,1 Pe 1, 2).
Probablemente hubo también el interés de asociar el bautismo cristiano al de Jesús, en el que resonó desde el cielo la voz de Padre, y el Espíritu Santo descendió hasta Él (Mt 3, 16s).
La invocación del triple nombre afirmaba que los bautizados no solo recibían la fe en Cristo SINO TAMBIÉN EXPERIMENTABAN LA INFUSIÓN DEL ESPÍRITU POR EL CUAL RENACÍAN A UNA NUEVA VIDA DE HIJOS E HIJAS DE DIOS, PADRE DE JESUCRISTO Y PADRE NUESTRO.
La mención de las tres personas no implicaba aún el dogma trinitario, que se desarrolló más tarde, pero permite ver que en los primeros cristianos actuaba ya la fe en el misterio de Dios Trinidad.
Conviene recordar que “misterio” no es una suerte de enigma que no se puede comprender. En sentido cristiano, MISTERIO ES UNA VERDAD REVELADA, QUE CONOCEMOS PORQUE ALGUIEN, EN QUIEN CONFIAMOS PLENAMENTE, NOS LA HA COMUNICADO Y QUE, UNA VEZ ACOGIDA, NO DEJA DE DÁRSENOS A CONOCER, PRODUCIENDO EFECTOS EN NUESTRA VIDA. NO ES UNA IDEA ABSTRACTA SINO UNA VERDAD QUE TRANSFORMA LA VIDA, DÁNDOLE SENTIDO Y CALIDAD.

El misterio de la Trinidad nos dice que Dios NO ES UN ENTE ABSTRACTO Y LEJANÍSIMO, SINO VIDA Y FUENTE DE VIDA, Y POR ESO ES COMUNIDAD Y RELACIÓN.
La expresión de San Juan: Dios es amor pone justamente de relieve la relación interna que constituye el ser de Dios:
El que  ama (el Padre),
El que es amado (el Hijo) y
El amor con que se aman y se unen (el Espíritu Santo).
Y como hemos sido creados a su imagen y semejanza, los seres humanos ALCANZAMOS NUESTRO PLENO DESARROLLO EN NUESTRA RELACIÓN DE HIJOS E HIJAS PARA CON DIOS Y DE HERMANOS Y HERMANAS ENTRE NOSOTROS.
Guiados por los profetas, Israel fue intuyendo progresivamente a lo largo de su historia, y siempre de manera velada y fragmentaria, el misterio del único Dios en tres personas.
Vieron a Dios como Padre, creador y señor, que por pura benevolencia había escogido a su pueblo de Israel para desde él ofrecer a la humanidad el don de la salvación de la muerte eterna.
Experimentaron también el misterio de Dios AL SENTIR LA FUERZA, QUE COMO FUEGO O VIENTO IMPETUOSO (ESPÍRITU)
SOSTIENE Y ORIENTA LA CREACIÓN,
ILUMINA LAS MENTES,
DISPONE LOS CORAZONES PARA EL AMOR E
INSTRUYE EN EL RECTO OBRAR CONFORME A LA LEY MORAL.

Y también por inspiración de los profetas, llegaron a intuir que, en el tiempo fijado, Dios enviaría un Salvador, el Mesías, el Señor.
ANUNCIADO COMO
LUZ DE LAS NACIONES,
PASTOR,
MAESTRO Y
SERVIDOR,
EL MESÍAS HARÍA POSIBLE LA MÁXIMA CERCANÍA DE DIOS CON LOS HOMBRES, Y SERÍA LLAMADO EMMANUEL, DIOS CON NOSOTROS.
Pero podemos afirmar que sólo en Jesús de Nazaret, en su palabra y en sus actitudes, en su vida y en su muerte, LLEGA A PLENITUD EL CONOCIMIENTO DE DIOS TRINIDAD.
Ante la revelación de Dios en Jesús de Nazaret, LAS ANTIGUAS INTUICIONES DE LOS PROFETAS QUEDAN OPACADAS.

Podemos decir que sin Él, difícilmente habríamos podido conocer que Dios realiza la unidad de su ser en tres personas:
Como EL PADRE, a quien Jesús ora Y SE ENTREGA HASTA LA MUERTE Y ES QUIEN LO RESUCITA;
Como EL HIJO que está junto al Padre, NOS TRANSMITE TODO SU AMOR LIBERADOR Y EN QUIEN EL MISMO DIOS SE NOS HACE PRESENTE AL MODO HUMANO; y
Como EL ESPÍRITU SANTO que es LA PRESENCIA CONTINUA DEL AMOR DE DIOS EN NOSOTROS Y EN LA HISTORIA.

Jesús mantuvo con Dios una singular relación de cercanía e intimidad, que Él expresaba con el lenguaje con que un hijo se dirige a su padre llamándole: Abbá. Mantuvo con él la más absoluta confianza: 
Mi Padre me ha enviado y
Yo vivo por él;
Las palabras que les digo se las he oído a mi Padre;
Mi padre y yo somos una misma cosa.
Al explicarnos esto, Jesús nos enseñó cómo y por qué Dios es Padre, suyo y nuestro. Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.
Asimismo, Jesús reclamó para sí la plena posesión del Espíritu divino. Se aplicó, sin temor a ser tenido por pretencioso y blasfemo, las palabras de Isaías: 
El Espíritu del Señor está sobre mí porque me ha consagrado;
Me ha enviado a anunciar la buena nueva a las
naciones... (Lc 4, 18-19; Is 61, 1-2). y
Después de su resurrección, ENVIÓ DESDE EL PADRE AL ESPÍRITU SANTO COMO LO HABÍA PROMETIDO a los apóstoles. 
Por este mismo Espíritu tenemos acceso a Jesucristo, lo adoramos como Dios y hombre verdadero.
Por Él también tenemos acceso al Padre como hijos e hijas, liberados de toda opresión y temor.
Por Él formamos entre todos una familia especial, más allá de toda diferencia, la Iglesia en la que Cristo se prolonga por toda la historia. 
Este es el núcleo central de nuestra fe:
Un solo Dios que EN CUANTO PADRE CREA FAMILIA,
Que EN CUANTO HIJO CREA FRATERNIDAD y
EN CUANTO ESPÍRITU SANTO CREA COMUNIDAD.
De este modo, el misterio de la Trinidad se convierte en nuestro propio misterio: nos realizamos a imagen de Dios NO COMO INDIVIDUOS AISLADOS SINO FORMANDO COMUNIDAD. 
Misterio de comunión, la Trinidad nos hace apreciar esta verdad que da sentido a la vida:
La verdad de la comunión fraterna,
De la solidaridad,
Del respeto y la mutua comprensión,
Del afecto y la bondad,
EN UNA PALABRA, LA VERDAD DEL AMOR. 
Por eso, la fe en Dios Trinidad, ENCUENTRA EN EL AMOR HUMANO SU EXPRESIÓN MÁS CERCANA Y SUGERENTE.
En la unión amorosa del hombre y de la mujer, DE LA QUE NACE EL NIÑO, podemos tener una continua fuente de inspiración para nuestra oración y para nuestro empeño diario POR HACER DE ESTE MUNDO UN VERDADERO HOGAR. 
El misterio de la Trinidad Santa no es, pues, una teoría ni un dogma racional.
Es una verdad que ha de ser llevada a la práctica. Porque quien confiesa a Dios como Trinidad, VIVE LA PASIÓN DE CONSTRUIR UNA SOCIEDAD EN LA QUE SEA POSIBLE
SENTIR A DIOS COMO PADRE,
A JESUCRISTO COMO HERMANO QUE DA SU VIDA POR NOSOTROS, Y
AL ESPÍRITU COMO FUERZA DEL AMOR QUE UNE LOS CORAZONES PARA FORMAR ENTRE TODOS UNA SOLA FAMILIA.



¿SABIAS QUE A UNO SE LE RECUERDA POR LO QUE HA DADO? … EL VERDADERO RICO ES EL QUE DA, NO EL QUE ACAPARA.

(Mc 10, 28-31)
P. Carlos Cardó SJ

Pedro le dijo a Jesús: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido". Jesús respondió: "Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna. 
Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros".

¡Qué difícil es entrar en el reino de Dios!  Le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios. Estas palabras de Jesús, como aquellas otras que dijo a propósito del matrimonio: Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre, atemorizan a los discípulos. Entonces no viene a cuenta casarse, dijeron en esa ocasión. 
Entonces,
¿Quién podrá salvarse?, piensan en ésta,
¿Cómo vamos a sobrevivir?,
¿Tendremos seguridad o nos espera la miseria?
Como siempre, Pedro se hace el portavoz del grupo e interpela a Jesús: Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. 
ADUCE MÉRITOS, RECLAMA DERECHOS. NO SE PONE ANTES A SOPESAR EL GRADO DE SU RENUNCIA, SI EN REALIDAD LO HAN DEJADO TODO Y SI SU SEGUIMIENTO DE JESÚS ES AUTÉNTICO O ESTA MEZCLADO CON MOTIVACIONES NO EVANGÉLICAS.
Viene entonces la respuesta de Jesús, misteriosa, compleja, que puede prestarse a malas interpretaciones. Les aseguro que todo aquel que haya dejado… recibirá cien veces más.
No es que Jesús borre con una mano lo que ha escrito con la otra. Ni menos se puede manipular este texto para justificar el triunfalismo, las riquezas o el afán de lucro en la Iglesia.
La respuesta de Jesús no va dirigida directamente a Pedro y al grupo, sino en general a todo aquel que lo siga, y está formulada como un principio general, que Pedro y los discípulos tendrán que ver si se aplica a ellos o no, si cumplen o no las condiciones y si experimentan realmente el amparo de Dios o no, y por qué.
SE RECIBIRÁ CIEN VECES MÁS SI SE ROMPE TODA ATADURA MATERIAL O FAMILIAR QUE IMPIDA LA LIBERTAD PARA PODER ADHERIRSE A CRISTO Y COLABORAR CON ÉL EN LA MISIÓN DE PROPAGAR EL EVANGELIO.
Con esta libertad y desasimiento, la persona se hace plenamente disponible para acoger el don que supera todas sus expectativas.
La promesa de compensación por la renuncia es espléndida: cien veces más, aquí y después de esta vida, en padres y hermanos, PORQUE EL DISCÍPULO PASA A FORMAR PARTE DE LA COMUNIDAD DE LOS QUE SON DE CRISTO, EN LA QUE RIGE LA NORMA DEL AMOR FRATERNO.
Asimismo, por los bienes materiales dejados, encontrara el céntuplo en casas y campos.
TODO ELLO SE DA EN LA NUEVA FAMILIA QUE VIVE LOS VALORES DEL REINO (cf. Mc 4,11). 
Las cien casas equivalen a la vida hecha acogida y abriendo a todos, a la nueva familia, de hombres y mujeres libres que se aman y cumplen la voluntad de Dios.
ESTA VOLUNTAD SE REALIZA NO EN EL TENER SINO EN EL DAR Y EN EL COMPARTIR.

LO QUE VALE DE UNA PERSONA NO ES LO QUE TIENE, SINO LO QUE DA. SE VE AL FINAL DE LA VIDA:
A UNO SE LE RECUERDA POR LO QUE HA DADO… EL VERDADERO RICO ES EL QUE DA, NO EL QUE ACAPARA.

viernes, 25 de mayo de 2018


Anna quería abortar. Papa Francisco la llama y la convence de que no lo haga
 Gelsomino del Guercio | May 23, 2018
La mujer, divorciada, había quedado embarazada de un hombre que ya tenía familia. El embarazo no deseado empezó a angustiarla...
No quería seguir con el embarazo. Porque el hombre que la había dejado embarazada no iba a reconocer al niño. Ante ella, la única solución que se le ofrecía era el aborto.
Después una llamada, inesperada. Del otro lado del teléfono está el Papa Francisco, que como un buen padre la hace razonar y le explica por qué vale la pena llevar adelante el embarazo. 
Anna, italiana, recibe en esos días la llamada que cambia para siempre su vida. Acepta el consejo De Francisco y decide no abortar. Un cuento con final feliz.
La petición del hombre
Anna es una mujer divorciada. Cuenta Credere (21 mayo), que tras haber perdido el trabajo, decide trasladarse de Roma a Toscana.
Aquí descubre que está embarazada, pero de un hombre que ya tiene una familia. Y no quiere reconocer al niño. Él la presiona, ella es débil, y cede a su pedido: abortar.
Antes de hacerlo, sin embargo, decide escribir una carta a una persona especial. Pone su historia en blanco y negro; en el sobre la dirección es clara: “Santo Padre Papa Francisco, Ciudad de Vaticano, Roma”. Echa al correo la carta sin pensar demasiado. Luego, pocos días después el teléfono comienza a sonar.
“He leído su carta”
En el teléfono aparece un número desconocido, con el prefijo de Roma. Responde y queda petrificada: “Hola Anna, soy el papa Francisco. He leído tu carta. NOSOTROS CRISTIANOS NO DEBEMOS PERDER LA ESPERANZA, UN NIÑO ES UN DON DE DIOS, UN SIGNO DE LA PROVIDENCIA”.
“SUS PALABRAS LLENARON MI CORAZÓN DE ALEGRÍA, CUENTA ANNA. ME DIJO QUE HABÍA SIDO MUY VALIENTE Y FUERTE POR MI HIJO”.

En esa larga conversación  al teléfono con el papa Francisco, Anna advirtió que su voluntad no es matar la vida que lleva en el vientre.
Expresa a Francisco su verdadero deseo, es decir, no interrumpir el embarazo, y luego le dice que tiene la intención de bautizar a ese hijo que llega, pero que tiene miedo de que no sea posible porque es divorciada.
“Que sepas que yo estoy siempre”
El Papa le responde con la sencillez de un auténtico pastor: “Estoy convencido que no tendrás problemas en encontrar a un padre espiritual y luego – añadió – en caso contrario, que sepas que siempre estoy yo”.
Y así concluyó la llamada telefónica que cambió para siempre la vida de Anna.

miércoles, 23 de mayo de 2018


El Papa y los homosexuales: distinguir pecado y pecador es la tradición cristiana.
En varias ocasiones el Pontífice argentino se ha expresado en contra de las «colonizaciones ideológicas» refiriéndose explícitamente a la teoría de género
Las duras palabras sobre el «adoctrinamiento» de la teoría de género que pronunció Papa Francisco el sábado pasado, primero de octubre, en Tiflis, dieron la vuelta al mundo. En esa ocasión estaba respondiendo al testimonio de una joven madre de familia, y no había en ellas particulares novedades, salvo la imagen de la «guerra mundial» en contra del matrimonio.
En varias ocasiones el Pontífice argentino se ha expresado en contra de las «colonizaciones ideológicas» refiriéndose explícitamente a la teoría de género.
Los que siguen de lejos ciertas afirmaciones papales se quedaron sorprendidos, en su momento, por aquel « ¿quién soy yo para juzgar?», pero les ha costado asimilar las afirmaciones de Bergoglio, como si se estuvieran despertando de un sueño, según el cual el pecado ya no existiría.
Durante el vuelo de regreso de Bakú a Roma, al dialogar con los periodistas que lo acompañaron en su viaje a Azerbaiyán, el Papa respondió a una pregunta sobre la teoría de género y sobre la actitud del pastor FRENTE A LAS PERSONAS QUE SUFREN POR SU IDENTIDAD SEXUAL.
Francisco, sin cambiar ni una coma a sus críticas hacia la teoría de género, dijo QUE HABÍA ACOMPAÑADO Y «ACERCADO AL SEÑOR» A PERSONAS CON TENDENCIAS HOMOSEXUALES, A PERSONAS QUE PRACTICAN LA HOMOSEXUALIDAD E INCLUSO A TRANSEXUALES.
Dijo que lo había hecho cuando era cura, cuando era obispo e incluso como Papa. Y sus palabras sorprendieron la sensibilidad de muchos. UNA ACTITUD DE ACOGIDA, DE APERTURA, PUESTO QUE JESÚS «SEGURAMENTE NO DIRÍA: “¡VETE, PORQUE ERES HOMOSEXUAL!”, NO».
Algunos tal vez se podrán sorprender porque no estaban acostumbrados a escuchar a un Papa decir estas cosas, pero (una vez más), Francisco simplemente ha sido cura.
La distinción entre el error y quien yerra, entre el pecado y el pecador, no es un invento bergogliano, sino pertenece a la tradición cristiana.
Debería, más bien, llamar la atención que las palabras de apertura sean interpretadas o instumentalizadas tanto por los «relativistas» como por los «rigoristas», como el fin anunciado de cualquier regla en materia de moral sexual.
Una buena noticia para los primeros; el apocalipsis para los segundos. En ambos casos, falta el ensimismamiento con la mirada de Jesús, QUE SIENTE COMPASIÓN Y DERRAMA MISERICORDIA, CON LA PARÁBOLA DEL BUEN PASTOR QUE DEJA A LAS NOVENTA Y NUEVE OVEJAS PARA IR A BUSCAR A LA OVEJA EXTRAVIADA.
Para los primeros, cada frase del Pontífice debe ser reducida a consigna e interpretada como «¡todos libres!». Para los segundos, cualquier alusión pastoral de misericordia, cualquier llamado a la acogida y al discernimiento de las diferentes situaciones, suena como una peligrosa forma de «buenismo».
El ejemplo fulminante para describir la situación de la Iglesia contemporánea se lo ofreció a Francisco el transexual español Diego Neria Lejárrag. Es un ejemplo que vale la entrevista entera. Y así lo contó el Papa: «en el barrio en el que vivía estaban el viejo sacerdote, el viejo párroco, y uno nuevo. Cuando el nuevo párroco lo veía, le gritaba desde la acera: “¡Te vas a ir al infierno!”. Cuando se encontraba con el viejo, le decía: “¿Desde hace cuánto que no te confiesas? Ven, ven, así te confieso y puedes hacer la comunión”». Sorprenden estas actitudes tan diferentes. El cura más joven ya había condenado a Diego. El cura más viejo, que se formó en la Iglesia de los años cincuenta, trataba de acercarlo y de acompañarlo.
Cuando era arzobispo en Buenos Aires, a los que le preguntaban qué habría escrito sobre su lapida, el actual Pontífice respondió: «Jorge Mario Bergoglio. Cura». Y no es difícil imaginar con cuál de los dos sacerdotes citados se identifica, proponiendo hacer lo mismo.
CUANDO UNO ENTRA EN CONTACTO CON LAS VIDAS, CON LOS SUFRIMIENTOS, LAS EXPERIENCIAS A VECES DRAMÁTICAS DE LAS PERSONAS, EN LA CONDICIÓN EN LA QUE SE ENCUENTREN, explicó el Papa durante la entrevista en el avión, HAY QUE ENSIMISMARSE CON LA MIRADA DE JESÚS YA LO INDICABA SAN AMBROSIO, EN EL «DE ABRAHAM»: «EN DONDE SE TRATA DE EXTENDER LA GRACIA, ALLÍ CRISTO ESTÁ PRESENTE; CUANDO SE DEBE EJERCER EL RIGOR, ESTÁN PRESENTES SOLO LOS MINISTROS, PERO CRISTO ESTÁ AUSENTE».
El ejemplo que le contó a Francisco el transexual español describe bien la diferencia entre los que se dedican a ser «repetidores» de doctrinas abstractas sin involucrarse verdaderamente con las vidas de los hombres y de las mujeres heridos, y los que, por el contrario, no se olvidan de que la Iglesia «NO ESTÁ EN EL MUNDO PARA CONDENAR, SINO PARA PERMITIR EL ENCUENTRO CON ESE AMOR VISCERAL QUE ES LA MISERICORDIA DE DIOS».


El Papa y los homosexuales: distinguir pecado y pecador es la tradición cristiana.
En varias ocasiones el Pontífice argentino se ha expresado en contra de las «colonizaciones ideológicas» refiriéndose explícitamente a la teoría de género
Las duras palabras sobre el «adoctrinamiento» de la teoría de género que pronunció Papa Francisco el sábado pasado, primero de octubre, en Tiflis, dieron la vuelta al mundo. En esa ocasión estaba respondiendo al testimonio de una joven madre de familia, y no había en ellas particulares novedades, salvo la imagen de la «guerra mundial» en contra del matrimonio.
En varias ocasiones el Pontífice argentino se ha expresado en contra de las «colonizaciones ideológicas» refiriéndose explícitamente a la teoría de género.
Los que siguen de lejos ciertas afirmaciones papales se quedaron sorprendidos, en su momento, por aquel « ¿quién soy yo para juzgar?», pero les ha costado asimilar las afirmaciones de Bergoglio, como si se estuvieran despertando de un sueño, según el cual el pecado ya no existiría.
Durante el vuelo de regreso de Bakú a Roma, al dialogar con los periodistas que lo acompañaron en su viaje a Azerbaiyán, el Papa respondió a una pregunta sobre la teoría de género y sobre la actitud del pastor FRENTE A LAS PERSONAS QUE SUFREN POR SU IDENTIDAD SEXUAL.
Francisco, sin cambiar ni una coma a sus críticas hacia la teoría de género, dijo QUE HABÍA ACOMPAÑADO Y «ACERCADO AL SEÑOR» A PERSONAS CON TENDENCIAS HOMOSEXUALES, A PERSONAS QUE PRACTICAN LA HOMOSEXUALIDAD E INCLUSO A TRANSEXUALES.
Dijo que lo había hecho cuando era cura, cuando era obispo e incluso como Papa. Y sus palabras sorprendieron la sensibilidad de muchos. UNA ACTITUD DE ACOGIDA, DE APERTURA, PUESTO QUE JESÚS «SEGURAMENTE NO DIRÍA: “¡VETE, PORQUE ERES HOMOSEXUAL!”, NO».
Algunos tal vez se podrán sorprender porque no estaban acostumbrados a escuchar a un Papa decir estas cosas, pero (una vez más), Francisco simplemente ha sido cura.
La distinción entre el error y quien yerra, entre el pecado y el pecador, no es un invento bergogliano, sino pertenece a la tradición cristiana.
Debería, más bien, llamar la atención que las palabras de apertura sean interpretadas o instumentalizadas tanto por los «relativistas» como por los «rigoristas», como el fin anunciado de cualquier regla en materia de moral sexual.
Una buena noticia para los primeros; el apocalipsis para los segundos. En ambos casos, falta el ensimismamiento con la mirada de Jesús, QUE SIENTE COMPASIÓN Y DERRAMA MISERICORDIA, CON LA PARÁBOLA DEL BUEN PASTOR QUE DEJA A LAS NOVENTA Y NUEVE OVEJAS PARA IR A BUSCAR A LA OVEJA EXTRAVIADA.
Para los primeros, cada frase del Pontífice debe ser reducida a consigna e interpretada como «¡todos libres!». Para los segundos, cualquier alusión pastoral de misericordia, cualquier llamado a la acogida y al discernimiento de las diferentes situaciones, suena como una peligrosa forma de «buenismo».
El ejemplo fulminante para describir la situación de la Iglesia contemporánea se lo ofreció a Francisco el transexual español Diego Neria Lejárrag. Es un ejemplo que vale la entrevista entera. Y así lo contó el Papa: «en el barrio en el que vivía estaban el viejo sacerdote, el viejo párroco, y uno nuevo. Cuando el nuevo párroco lo veía, le gritaba desde la acera: “¡Te vas a ir al infierno!”. Cuando se encontraba con el viejo, le decía: “¿Desde hace cuánto que no te confiesas? Ven, ven, así te confieso y puedes hacer la comunión”». Sorprenden estas actitudes tan diferentes. El cura más joven ya había condenado a Diego. El cura más viejo, que se formó en la Iglesia de los años cincuenta, trataba de acercarlo y de acompañarlo.
Cuando era arzobispo en Buenos Aires, a los que le preguntaban qué habría escrito sobre su lapida, el actual Pontífice respondió: «Jorge Mario Bergoglio. Cura». Y no es difícil imaginar con cuál de los dos sacerdotes citados se identifica, proponiendo hacer lo mismo.
CUANDO UNO ENTRA EN CONTACTO CON LAS VIDAS, CON LOS SUFRIMIENTOS, LAS EXPERIENCIAS A VECES DRAMÁTICAS DE LAS PERSONAS, EN LA CONDICIÓN EN LA QUE SE ENCUENTREN, explicó el Papa durante la entrevista en el avión, HAY QUE ENSIMISMARSE CON LA MIRADA DE JESÚS YA LO INDICABA SAN AMBROSIO, EN EL «DE ABRAHAM»: «EN DONDE SE TRATA DE EXTENDER LA GRACIA, ALLÍ CRISTO ESTÁ PRESENTE; CUANDO SE DEBE EJERCER EL RIGOR, ESTÁN PRESENTES SOLO LOS MINISTROS, PERO CRISTO ESTÁ AUSENTE».
El ejemplo que le contó a Francisco el transexual español describe bien la diferencia entre los que se dedican a ser «repetidores» de doctrinas abstractas sin involucrarse verdaderamente con las vidas de los hombres y de las mujeres heridos, y los que, por el contrario, no se olvidan de que la Iglesia «NO ESTÁ EN EL MUNDO PARA CONDENAR, SINO PARA PERMITIR EL ENCUENTRO CON ESE AMOR VISCERAL QUE ES LA MISERICORDIA DE DIOS».