domingo, 22 de julio de 2018


SÓLO ALCANZAREMOS LA PAZ Y LA TRANQUILIDAD SI TRATAMOS DE ASIMILAR EL MODO DE VIVIR DE JESUCRISTO.
Mt. 11, 28-30
Carlos Cardó SJ

Jesús tomó la palabra y dijo: 
«Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. 

Carguen sobre ustedes mi yugo Y APRENDAN DE MÍ, PORQUE SOY PACIENTE Y HUMILDE DE CORAZÓN, Y ASÍ ENCONTRARÁN ALIVIO.  
PORQUE MI YUGO ES SUAVE Y MI CARGA LIVIANA».

La invitación que hace Jesús, ¡Vengan a mí los que están cansados y agobiados que yo los aliviaré!, se refiere en primer lugar a los judíos que se veían forzados a practicar una religión convertida por los fariseos y doctores de la ley en una intrincada red de reglamentaciones minuciosas de la ley mosaica, QUE SOFOCABA LA LIBERTAD DE LAS CONCIENCIAS Y ERA MUY DIFÍCIL DE CUMPLIR (Cf. Mt 23,4).
Jesús se muestra como un maestro muy diferente.
La ley que enseña para el ordenamiento de las relaciones con Dios y con el prójimo es un yugo suave y una carga ligera, PORQUE ES ANTE TODO LA RESPUESTA AGRADECIDA AL AMOR DE DIOS QUE HACE HIJOS E HIJAS A QUIENES CREEN EN ÉL, Y QUIERE SER AMADO Y RESPETADO CON LIBERTAD, NO POR OBLIGACIÓN NI POR TEMOR.
Además, la originalidad más característica de Jesús como maestro es que no reduce su enseñanza a la transmisión de normas y prohibiciones, sino que ORIENTA A SUS DISCÍPULOS A UNA ADHESIÓN A SU PERSONA Y A SU MENSAJE, QUE EQUIVALE A SEGUIRLO E IMITARLO.
A ELLO INVITA, NO CONSTRIÑE NI SE IMPONE.

SER DISCÍPULO SUYO ES ENTRAR A UNA COMUNIDAD DE VIDA CON ÉL Y CON SUS DISCÍPULOS, CARACTERIZADA POR RELACIONES MUTUAS DE AFECTO Y SERVICIO, A TRAVÉS DE LAS CUALES, O AL CALOR DE LAS CUALES, EL DISCÍPULO VA ASIMILANDO LA FORMA DE SER DEL MAESTRO, SOBRE TODO SU AMOR MISERICORDIOSO PARA CON LOS POBRES Y LOS QUE SUFREN.


Por muchos motivos se puede pensar que la práctica de la fe cristiana hoy está muy lejos de aquella religión de la ley impuesta por el judaísmo fariseo.
Pero no cabe duda que pervive aún como mentalidad en personas que buscan la seguridad de contar con el favor de Dios gracias al cumplimiento de lo que está mandado.
Se observa así la ley moral más por el temor al castigo o la esperanza del premio, que por el amor y gratitud hacia el Padre; pudiendo llegar incluso a un cumplimiento escrupuloso y rigorista de los detalles de la ley, PERO SIN PONER EN ELLO EL CORAZÓN, QUE ES LO DIOS RECLAMA.
Jesús llevó a la perfección y condensó toda la moral en su único y principal mandamiento. Pues la Ley entera se resume en una frase: Amarás al prójimo como a ti mismo  (Gal 5,14).

UNA RELIGIÓN LEGALISTA ES FATIGA Y OPRESIÓN Y SE CONVIERTE EN MUERTE PORQUE DEGENERA EN LA VANAGLORIA DE HACER LAS COSAS PARA SER VISTO, EN LA HIPOCRESÍA QUE LLEVA A JUZGAR A LOS DEMÁS, Y EN EL ORGULLO DE QUIEN NO PUEDE ACEPTAR LA SALVACIÓN COMO UN DON, PORQUE PREFIERE TENER LA SEGURIDAD DE GANÁRSELA CON LAS OBRAS QUE HACE Y LOS DEBERES QUE CUMPLE.
El amor cristiano, en cambio, pone a la ley en su lugar, de medio y no de fin, y mueve a curar a un enfermo aunque la ley prohíba hacerlo en día sábado, o a sentarse a la mesa con publicanos y pecadores, AUNQUE ÉSTE SEA UN COMPORTAMIENTO CRITICABLE.

Vengan, yo los aliviaré. La nueva ley del amor que Jesús trae ensancha el corazón, alivia y descansa, es justicia nueva, que nos hace confiar no en lo que podemos lograr con nuestros esfuerzos para santificarnos, SINO EN LO QUE PUEDE HACER EN NOSOTROS EL AMOR DE DIOS (1 Cor 5,10).
Responder a la invitación del Señor –Vengan a mí y yo los aliviaréES, EN DEFINITIVA, APRENDER DEL CORAZÓN DE JESÚS MANSEDUMBRE, HUMILDAD, SENCILLEZ Y AMABILIDAD, EN OTRAS PALABRAS, VIVIR COMO HERMANOS.
EN ESTO CONSISTE LA VERDAD QUE LIBERA, QUE HACE VIVIR EN AUTENTICIDAD, CAPACES DE ALEGRÍA Y CREATIVIDAD, DE GRANDEZA DE ÁNIMOS Y CORAZÓN ENSANCHADO.
CORAZÓN DE JESÚS HAZ NUESTRO CORAZÓN SEMEJANTE AL TUYO. 

De esta certeza brota la inquebrantable confianza. Jesús nos la asegura con sus palabras: Por eso San Claudio de la Colombière llegaba a decir en su Acto de Confianza: “Dormiré y descansaré en paz… Que otros esperen su felicidad de su riqueza o de sus talentos; que se apoyen sobre la inocencia de sus vidas o sobre el rigor de sus penitencias, o sobre el número de sus buenas obras, o sobre el fervor de sus oraciones. En cuanto a mí, Señor, toda mi confianza es mi confianza misma.
PORQUE TÚ, SEÑOR, SÓLO TÚ, HAS ASEGURADO MI ESPERANZA.
EN TI, SEÑOR, ESPERÉ, Y NO QUEDARÉ DEFRAUDADO.
Y ESTOY SEGURO DE QUE ESPERARÉ SIEMPRE, PORQUE ESPERO IGUALMENTE ESTA INVARIABLE ESPERANZA”. 

miércoles, 13 de junio de 2018


LA FE y LA ESPERANZA SE CONSTITUYEN EN LA ESENCIA DE LA VIDA CRISTIANA.

(Lucas 1: 5-25)

La esperanza es la espera de algún bien, sea éste material o espiritual, Y EL SER HUMANO MIENTRAS VIVA, ESPERA.

Esta esperanza siempre está ligada con la confianza, pero a la vez es la espera ansiosa de conseguir aquello que aún no se tiene.
La esperanza de por sí NO ES UNA GARANTÍA SI NO ESTÁ ACOMPAÑADA DE LA FE.

En nuestro caso es la fe en nuestro Dios que es todopoderoso y que para él no hay nada imposible.
El filósofo griego Porfirio señalaba que los cuatro elementos que constituyen una vida auténtica son:
LA ESPERANZA,
LA FE,
LA VERDAD Y
EL AMOR.


Desde el punto de vista cristiano, la esperanza tiene por objeto a Dios. Es esta esperanza de la que se habla cuando el ser humano puede salir de una situación difícil y se ve liberado con la ayuda de Dios.

Es una esperanza que se forja en la fe y no en las fantasías,
Es la confianza en un Dios misericordioso.
Los que esperan en Dios no deben tener temor alguno.

La esperanza que tiene por objeto a Dios, tiene tres aspectos: 
La espera del futuro, La confianza y
La paciencia de la espera.

EL AGENTE QUE DINAMIZA LA ESPERANZA ES LA FE, CONSTITUYÉNDOSE AMBOS EN LA ESENCIA DE LA VIDA CRISTIANA. LA ESPERANZA UNIDA A LA FE SE CONVIERTE EN UNA NUEVA ACTITUD PARA ENFRENTAR AL MUNDO.

Esta nueva actitud es un nuevo salto existencial que el ser humano realiza desde una situación trágica, para encontrar una solución inmediata, gracias a la intervención divina.

En el pasaje bíblico que hemos leído representa un ejemplo excelente del tipo de esperanza que estamos tratando.
Dos hechos señalamos:
En una se describe a Zacarías y a Elizabeth que eran justos delante de Dios, pero no tienen hijos, debido a que Elizabeth era estéril. Y además, ambos eran muy ancianos (vv: 5-6). Sin duda que la situación de ambos no era muy buena y existía malestar entre ambos y entre el pueblo.
En la otra, la esperanza de que Dios responda a las oraciones de Zacarías se hace realidad. La espera y la oración dan sus frutos: Dios ha oído el clamor de sus hijos y provee un hijo, que ha de ser llamado Juan (vv. 13-14; 24-25).

La esperanza mesiánica presenta algunas dificultades, PERO LA FE EN DIOS HACE QUE ESA ESPERA SE CONVIERTA EN UNA ESPERANZA VIVA.
Muchas veces lo que dificulta nuestra esperanza viva es la desesperanza, que está representada por el miedo, la duda, los problemas, las contradicciones.
Hoy vivimos tiempos de desesperanza, de temores y dudas. No hay señales de esperanza en ningún lugar.
De ahí que este tiempo de Adviento, debe ser un tiempo de reflexión acerca de la fe en Dios y del cumplimiento de sus promesas, entre ellas, el nacimiento de Jesús, el Salvador del mundo.
Los que ya hemos experimentado las maravillas del Señor, debemos generar esperanza ahí donde existe la desesperanza, fe donde haya duda. Que nuestra confianza y esperanza estén cimentadas en la gracia de Dios.

Oremos al Señor para que nos sea aumentada la fe y mantengamos una esperanza viva, ahora y en el futuro por venir. Amén.

Rev. Lic. Jorge Bravo C.

lunes, 11 de junio de 2018


PARÁBOLA DEL BUEN SAMARITANO
 (Lc 10, 29-37)




·         Un hombre
Bajaba de Jerusalén a Jericó
y cayó en manos de unos asaltantes que le arrancaron la ropa,
lo golpearon sin piedad,
y se alejaron
dejándolo medio muerto

Es una de las parábolas de la misericordia, típicas de San Lucas, que resaltan este aspecto de la persona de Jesús.


Se la ha visto como una «parábola», pero el propio texto no la clasifica así (cf. Lc 12,16; 13,6. [18.20]; 15,3; 18,9; 19,11). Hay que interpretarla más bien como un «ejemplo» (en el sentido de exemplum en los tratados de Retórica).


Ofrece un modelo práctico de comportamiento cristiano, con sus exigencias radicales y el rechazo de determinadas actitudes. Su mensaje no es abstracto, no es una analogía de la verdad espiritual; hay que verlo en el «ejemplo» propuesto, que impacta por sí mismo.

Recursos narrativos del episodio:
a.             la tríada de personajes: el sacerdote, el levita, el samaritano;
b.             detalles de sabor palestinense: el aceite, el vino, la cabalgadura, la posada;
c.              estudiada ambigüedad de la respuesta que da el jurista: como buen judío, evita hablar de un «samaritano» y se refiere a él como «el que tuvo compasión de él».

No ayuda a entender la narración el observar incongruencias, por ejemplo: ¿va a poder un judío considerar a un samaritano como modelo de compasión?; ¿es posible que un samaritano se ponga a caminar por territorio de Judea?; o ¿cómo puede fiarse un posadero judío de un viajero samaritano?

El mensaje de la narración se sintetiza en la respuesta que da el jurista.


«Prójimo» es toda persona que encontremos en nuestro camino, todo aquel que pueda ser objeto de nuestra compasión y ayuda, por encima incluso de nuestros vínculos étnicos o de nuestras convicciones religiosas.

Las normas sobre la impureza que se contraía al tocar un cadáver también las observaban los samaritanos; pero no fueron obstáculo para que el protagonista de la parábola antepusiera su compasión y su entrega a cualquier prohibición legal que, en casos como éste, debe ser superada por la misericordia y el amor.

Pero el sentido de la palabra «prójimo» en la pregunta del jurista es muy distinto al que Jesús propone en su parábola. El jurista quiere saber qué significa 'prójimo' en el mandamiento de la ley 'amar al prójimo como a uno mismo'. Tanto en la ley como en la pregunta del doctor, 'prójimo' es la persona a quien debo amar y ayudar con un acto de misericordia.

Ciertamente la parábola responde, de manera directa a la pregunta del jurista; tu prójimo es el necesitado que encuentras en tu camino.

Pero Jesús amplía el concepto y le da un significado distinto: 'prójimo' es el que muestra benevolencia y 'cordialidad' para con los otros. Se ve en la pregunta que hace Jesús al final de la narración (v. 36) y en la respuesta que, a regañadientes, da el jurista (v. 37): se amplía el horizonte y se desenmascaran los esfuerzos del doctor por «justificarse» a sí mismo.


No vale plantear el problema en términos legales: ¿De quién era «prójimo» la víctima de los salteadores? ¿Del sacerdote? ¿Del levita? ¿Del samaritano? El planteamiento es al revés: ¿Quién de ellos «se hizo prójimo»? ¿Quién de ellos  se comportó como «prójimo» del que cayó en manos de bandidos?

No se puede decir que la parábola sea antijudía. Afirmar esto es alegorizar el texto. Lo más importante de la narración está en la invitación final: «Anda y haz tú lo mismo» (v 37)

Si se exalta la figura del samaritano es por el interés de Lucas por subrayar el universalismo del mensaje cristiano; eso es lo que le lleva a presentar a Jesús rodeado de los seres más despreciados de la sociedad judía. La polémica entre judaísmo y cristianismo (aun cuando pueda observarse en los evangelios) tuvo un desarrollo posterior del primitivo catolicismo y no tiene nada que ver con las preocupaciones del evangelista.

NOTAS EXEGETICAS


·         v 29 Queriendo justificarse
Quiere demostrar que su pregunta era pertinente, a pesar de que la respuesta fuese tan sencilla. Su actitud polémica se ve desde el v 25 «queriendo poner a prueba a Jesús».


·         ¿Quién es mi prójimo?
El jurista quiere saber hasta dónde alcanza el término ‘prójimo’, hasta dónde abarca la línea de demarcación que incluye a mi prójimo. El «ejemplo» que Jesús propone amplía los límites establecidos por Lv 19,16 33 34




·         v 30 Jesús prosiguió diciendo
Equivale a dar respuesta a una pregunta, = «contestó».

·         Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó
Según Flavio Josefo (Bell IV, 8, 3), la distancia entre ambas ciudades era de 150 estadios —28 kms— por parajes «desérticos y pedregosos». Josefo habla de una calzada romana sobre el valle de Wadi Qelt, que atraviesa el desierto de Judea hasta el Mar Muerto. La ruta es toda de bajada, desde 800 m/snm, altitud de Jerusalén, hasta 300 m., altitud de Jericó.

·         Jericó
La «ciudad de las palmeras» (2 Cr 28,15) volverá a aparecer en Lc 18,35; 19,1. No es la Jericó mencionada en el AT (Tell es-Sultan), sino la construida por Herodes el Grande al sur de la llanura del Jordán, sobre los meandros del Wadi Qelt.



Le asaltaron unos bandidos

Josefo cuenta que los esenios, cuando iban de viaje, llevaban armas para protegerse de los salteadores de caminos. Desde tiempos de San Jerónimo se ha localizado el lugar de este asalto en «la subida de Adummim» (= «Cuestabermeja»: Jos 18,17).


·         Le arrancaron la ropa
Naturalmente, con el propósito de robarle. Y así dejaron al pobre hombre, inconsciente y con el aspecto de un cadáver.

·         v. 31. Coincidió
Traducción exacta sería: «por casualidad», «por coincidencia».

·         Un sacerdote
Probablemente un sacerdote
que, después de cumplir su turno de servicio en el templo de Jerusalén, volvía a casa (Cf. Lc 1,5).


·         Dio un rodeo y pasó de largo
El sacerdote al pasar de largo quiere evitar contaminarse por contacto, o incluso por mera proximidad, con un cadáver (Cf. Nm 5,2c; 19,2-13). Si contraía la impureza debía ofrecer una oveja o una cabra. Pero no se contaminaba por enterrar a un pariente próximo (cf. Ez 44,25-27; Lv 5,3; 21,1-3).


·         v. 32. Un levita
De la tribu de Leví, tercer hijo de Jacob (Gn 29, 34). Los levitas ejercían funciones secundarias en templo. Su condición fue cambiando a lo largo de la historia. Muy pocos volvieron  del exilio (cf. Esd 2,36-43), pero consiguieron una consideración social, que les otorgaba derecho a cobrar el diezmo de los servicios sacerdotales (cf. Neh 10,37).


·         v. 33. Un samaritano
Actúa en contrapunto con los dos anteriores,
miembros respetables de la comunidad judía,
que tendrían que considerarlo prácticamente
como un pagano.

·         Que iba de viaje
El samaritano se encuentra fuera de su región,
Samaría, haciendo un viaje por Judea,
precisamente por ese mismo camino.

·         Le dio lástima
Lit.: «se le conmovieron las entrañas». Lo que el texto sugiere es que esta actitud del samaritano, por ser fundamentalmente humana, es esencialmente cristiana.


·         v. 34. Echándoles aceite y vino
Las provisiones que llevaba para su viaje. Era conocido el valor terapéutico de esos dos líquidos (Sab. 19,2). El aceite suaviza el ardor de las heridas: «La cabeza es una llaga, el corazón está agotado, de la planta del pie a la cabeza no queda parte ilesa: llagas, cardenales, heridas recientes, no exprimidas ni vendadas, ni aliviadas con ungüento ( = aceite)» (Is 1,5-6). En 2 Sm 16,2, el vino es «para que beban los que desfallezcan en el desierto». En el NT el aceite sirve, ante todo, para la unción de los enfermos (cf. Mc 6,13; Sant 5,14). El vino tiene efectos antisépticos.

·         A mi vuelta, ya te pagaré
En la obra de Lucas el verbo empleado para «pagar» tiene dos sentidos: a) el significado neutro de «dar», «entregar», «devolver» (cf. Lc 4,20; 9,42; 16,2; Hch 4,33; 5,8; 7,9; 10,40); b) el significado de «restituir», «devolver un préstamo», «cancelar una deuda» (cf. Lc 7,42; 10,35; 12,59; 19,8; 20,25).

·         v. 36. ¿Cuál de estos tres se hizo prójimo del que cayó en manos de los bandidos?
La traducción podría ser también: «¿Cuál de estos tres te parece que se hizo prójimo...?» Esta contrarréplica de Jesús al jurista cambia el sentido originario de la pregunta.
v. 37. El que tuvo compasión de él

Literalmente:

«el que hizo misericordia con él».

·         Pues anda y haz tú lo mismo

Es un imperativo enfático.