sábado, 15 de septiembre de 2018

¿VIVIMOS CON LA ESPERANZA DE CRISTO QUE NO DEFRAUDA?


 ¿VIVIMOS CON LA ESPERANZA DE CRISTO QUE NO DEFRAUDA?


EL APOCALIPSIS ES UN GENERÓ LITERARIO JUDÍO Y  NO SIGNIFICA DESASTRE SINO REVELACIÓN DE ALGO DESCONOCIDO.

Jesús, empleando un lenguaje semejante, NO revela cosas extrañas y ocultas, sino que DESVELA EL SENTIDO PROFUNDO DE LA REALIDAD PRESENTE; SUS PALABRAS QUITAN DE NUESTROS OJOS EL VELO, QUE NUESTROS MIEDOS Y ERRORES NOS PONEN, Y NOS HACE VER EN PROFUNDIDAD LO QUE DIOS NOS TIENE PREPARADO PARA DESPUÉS DEL FINAL DE UN MUNDO EN EL CUAL SE COMETEN MUCHAS INJUSTICIAS INMISERICORDES; ÉSTE SE CONVERTIRÁ EN UN MUNDO NUEVO CON HOMBRES NUEVOS INUNDADOS DE BONDAD.

 El lenguaje apocalíptico es vivo, emplea trazos fuertes, imágenes impactantes y chocantes.
PERO COMPARADAS CON LO QUE VEMOS DIARIAMENTE EN LA PRENSA Y EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN –CRISIS, CALAMIDADES, TRAGEDIAS– LAS DESCRIPCIONES BÍBLICAS RESULTAN EN VERDAD DISCRETAS Y MESURADAS:

Señales en el cielo…, angustia de la gente…, los hombres se llenan de miedo al ver esas conmociones del universo…”.


JESÚS NOS HACE SER CONSCIENTES DE QUE EL MUNDO EN EL QUE VIVIMOS NO ES DEFINITIVO.

PERO AL MISMO TIEMPO NOS HACE VER QUE NO VAMOS HACIA EL “ACABOSE” SINO HACIA “EL FIN”, ES DECIR, HACIA LA DISOLUCIÓN DEL MUNDO VIEJO, QUE DARÁ PASO AL NACIMIENTO DEL MUNDO NUEVO CON HOMBRES AUTÉNTICOS Y DECIDIDOS A VIVIR CON VERDAD Y CON AMOR.

JESÚS CONFIERE ESPERANZA AL TEMA DEL FIN DEL MUNDO Y, EN GENERAL, A TODOS LOS MOMENTOS DE DIFICULTAD Y DE CRISIS QUE PUEDE VIVIR EL CRISTIANO.

Nos dice: Levántense, alcen la cabeza; ya se acerca el tiempo de su liberación.
Con ello quiere infundirnos la seguridad propia de la esperanza DE VIVIR EN UNA TIERRA SIN MAL.

Para el cristiano, el final de los tiempos CORRESPONDE A LA DICHOSA VENIDA DE NUESTRO SALVADOR JESUCRISTO; NO AL DÍA DE LA IRA Y DE LA VENGANZA.

AGUARDAR AL SEÑOR INFUNDE ALIENTO, CONSUELO Y ÁNIMO PARA VIVIR EL PRESENTE CON FIDELIDAD AL EVANGELIO. 


NO HAY NADA, POR TANTO, MÁS AJENO AL PENSAMIENTO CRISTIANO QUE EL ANSIA Y ALARMISMO SOBRE EL FIN DEL MUNDO.

Muchas sectas suelen desarrollar sus campañas proselitistas empleando de manera inexacta y tendenciosa textos sobre el fin del mundo, con los que impresionan a la gente sencilla y la presionan para que pasen a formar parte de “los que se van a salvar”.

MANIPULAN EL SENTIMIENTO DE TEMOR A LA MUERTE, QUE SUELE SER EL VEHÍCULO DE EXPRESIÓN DE MUCHAS FRUSTRACIONES, MIEDO, INSEGURIDADES Y CARENCIAS DE LA GENTE.

Jesús, en cambio, LIBERÁNDONOS DEL MIEDO A LA MUERTE, ALEJA DE NOSOTROS TAMBIÉN EL MIEDO AL FIN DEL MUNDO Y NOS HACE VIVIR EN LA CONFIANZA Y LIBERTAD DE LOS HIJOS E HIJAS DE DIOS, CUYO AMOR, LLEVADO EN JESÚS HASTA EL EXTREMO, VENCE A LA MUERTE. 


No debemos tener miedo al futuro, pero tampoco podemos ser ingenuos y triunfalistas.
Reconocer que este mundo en la forma que hoy tiene habrá de acabar, pues lo que ha tenido un inicio tendrá un fin, implica reconocer también que PODRÁ ACABAR MAL SI LOS HOMBRES NO ACEPTAMOS EL SENTIDO Y FINALIDAD QUE DEBE TENER.


Por eso, para que nuestro encuentro final con el Señor sea liberación plena, realización colmada de nuestras expectativas y anhelos, LA CONDICIÓN ES VIVIR YA AQUÍ Y AHORA EN ACTITUD DE VIGILANCIA Y ATENCIÓN.

No se puede vivir torpemente, entregado a frivolidades y excesos; hay que “PROCURAR QUE LOS CORAZONES NO SE ENTORPEZCAN POR EL EXCESO DE COMIDA Y POR LAS BORRACHERAS, Y PREOCUPACIONES DE LA VIDA, O POR EL ANSIA DEL DINERO”. 
                                                                                                                                            
A                              Muchos se preguntan ansiosos cuándo va a ser el fin del mundo, EL EVANGELIO LES DICE CÓMO DEBEN ESPERARLO
A quienes piensan con temor en el fin del mundo o viven como si no lo esperaran porque ya no les interesa, EL EVANGELIO LES DICE QUÉ SENTIDO TIENE EL ESPERARLO:


SIRVE PARA ENCAMINAR NUESTRA HISTORIA ACTUAL, PERSONAL Y SOCIAL, HACIA LA VERDADERA ESPERANZA QUE NO DEFRAUDA.

lunes, 30 de julio de 2018


¿SABES QUE JESÚS RECIBE A LOS PEQUEÑOS Y LOS POBRES DE  CORAZÓN SENCILLO Y A LOS HUMILDES?
P. Carlos Cardó SJ
Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes Y HABERLAS REVELADO A LOS PEQUEÑOS.
Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo Y AQUEL A QUIEN EL HIJO SE LO QUIERA REVELAR».
Este trozo del evangelio de San Mateo es uno de los textos fundamentales del Nuevo Testamento. Consta de dos partes.
La primera contiene el llamado grito de júbilo de Jesús (11,25-27). Hay quien afirma que estos versículos son quizá los más importantes de los evangelios sinópticos.
La segunda parte, que debe ser interpretada unida a la anterior, se centra en la invitación de Jesús a participar en su experiencia vital del Padre, con la cual se aligera el yugo que podrían parecer sus enseñanzas y mandatos. (11,28-30).
En la primera parte, versículos 25 al 27, tenemos una típica oración de Jesús a su Padre.
Resalta la intimidad con que se dirigía a Dios, llamándole Abbá. Pronunciada con toda su resonancia aramea, ESTA PALABRA EXPRESA EL GOZO Y LA CONFIANZA DEL NIÑO AL COMUNICARSE CON SU PADRE.
Abbá, con esta palabra tierna y primordial para quien la pronuncia y para quien la escucha, JESÚS EXPRESA EL MISTERIO INSONDABLE DE DIOS CON LA MÁXIMA CERCANÍA QUE UN HOMBRE ES CAPAZ DE EXPERIMENTAR, LA INTIMIDAD QUE LE UNE A SU PADRE.
Con ella también Jesús expresa la conciencia que tiene de sí mismo como alguien que no se entiende sino en referencia a Dios como padre suyo.
La palabra Abbá dirigida a Dios es central en la fe cristiana.
DIOS ES PARA NOSOTROS TERNURA DE MÁXIMA INTIMIDAD, SIN DEJAR POR ELLO DE SER AL MISMO TIEMPO EL DIOS ALTÍSIMO, SEÑOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA.
DIOS ES MÁS ÍNTIMO A MÍ QUE YO MISMO Y A LA VEZ TOTALMENTE OTRO, MISERICORDIOSO Y JUSTO, PADRE Y MADRE.

Jesús reconoce que su Padre tiene una voluntad que debe cumplirse. Consiste en el establecimiento de su reinado, que ya ha comenzado pero todavía no ha llegado a plenitud en su relación con nosotros y con la realidad del mundo.
LO PODEMOS VER EN LA ACCIÓN DE QUIENES SE DEJAN CONDUCIR POR LA FUERZA DEL ESPÍRITU DE JESÚS, Y ES EL OBJETO DE NUESTRA ESPERANZA, PUES CULMINARÁ AL FINAL DE LOS TIEMPOS CUANDO DIOS SEA TODO EN TODOS.
                                                                                
La revelación de su ser Padre y la venida de su reino, Dios las ofrece como un don (gracia).
LA RECIBEN LOS PEQUEÑOS Y LOS POBRES, LOS DE CORAZÓN SENCILLO Y LOS HUMILDES, PERO PERMANECE OCULTA A LOS SABIOS Y ENTENDIDOS DE ESTE MUNDO.
LOS PEQUEÑOS Y LOS POBRES DE ESPÍRITU SON LOS QUE VIVEN DEL DESEO DE LA TERNURA DE DIOS, ANHELAN QUE SE VUELVA A ELLOS Y LOS SALVE.
Los sabios y entendidos, en cambio, no esperan más que lo que ellos son capaces de producir, no reconocen su necesidad de reconciliarse, SE QUEDAN LLENOS DE SÍ MISMOS PERO NO DE DIOS.

Jesús se alegra de que el amor del Padre por todos sus hijos se haya revelado ya Y TODO AQUEL QUE, CON CORAZÓN HUMILDE, POBRE Y SENCILLO LO ACOGE, ALCANZA EL PODER DE REALIZARSE PLENAMENTE COMO HIJO DE DIOS.

A propósito de este texto han dicho algunos comentaristas que se trata de un dicho de Jesús que más parece propio del evangelio de Juan, aunque no se explican cómo ha podido venir a los sinópticos.
Pero hay en éstos dos textos muy parecidos:
En los relatos del bautismo y de la transfiguración, Jesús aparece como el hijo amadísimo (Mt 3,17 y 17,5) QUE HA VENIDO AL MUNDO COMO REVELADOR DE DIOS, SU PADRE, Y SE LE DEBE ESCUCHAR.

De todas maneras no cabe duda de que el texto testimonia la conciencia excepcional que tenía Jesús de su unión con Dios, que le hacía capaz de hablar en estos términos. 
Y a nosotros el texto nos hace conocer más a Jesús y al Dios que Él nos ha dado a conocer:
CERCANO Y LLENO DE AMOR POR SER PADRE NUESTRO. 

domingo, 22 de julio de 2018


SÓLO ALCANZAREMOS LA PAZ Y LA TRANQUILIDAD SI TRATAMOS DE ASIMILAR EL MODO DE VIVIR DE JESUCRISTO.
Mt. 11, 28-30
Carlos Cardó SJ

Jesús tomó la palabra y dijo: 
«Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. 

Carguen sobre ustedes mi yugo Y APRENDAN DE MÍ, PORQUE SOY PACIENTE Y HUMILDE DE CORAZÓN, Y ASÍ ENCONTRARÁN ALIVIO.  
PORQUE MI YUGO ES SUAVE Y MI CARGA LIVIANA».

La invitación que hace Jesús, ¡Vengan a mí los que están cansados y agobiados que yo los aliviaré!, se refiere en primer lugar a los judíos que se veían forzados a practicar una religión convertida por los fariseos y doctores de la ley en una intrincada red de reglamentaciones minuciosas de la ley mosaica, QUE SOFOCABA LA LIBERTAD DE LAS CONCIENCIAS Y ERA MUY DIFÍCIL DE CUMPLIR (Cf. Mt 23,4).
Jesús se muestra como un maestro muy diferente.
La ley que enseña para el ordenamiento de las relaciones con Dios y con el prójimo es un yugo suave y una carga ligera, PORQUE ES ANTE TODO LA RESPUESTA AGRADECIDA AL AMOR DE DIOS QUE HACE HIJOS E HIJAS A QUIENES CREEN EN ÉL, Y QUIERE SER AMADO Y RESPETADO CON LIBERTAD, NO POR OBLIGACIÓN NI POR TEMOR.
Además, la originalidad más característica de Jesús como maestro es que no reduce su enseñanza a la transmisión de normas y prohibiciones, sino que ORIENTA A SUS DISCÍPULOS A UNA ADHESIÓN A SU PERSONA Y A SU MENSAJE, QUE EQUIVALE A SEGUIRLO E IMITARLO.
A ELLO INVITA, NO CONSTRIÑE NI SE IMPONE.

SER DISCÍPULO SUYO ES ENTRAR A UNA COMUNIDAD DE VIDA CON ÉL Y CON SUS DISCÍPULOS, CARACTERIZADA POR RELACIONES MUTUAS DE AFECTO Y SERVICIO, A TRAVÉS DE LAS CUALES, O AL CALOR DE LAS CUALES, EL DISCÍPULO VA ASIMILANDO LA FORMA DE SER DEL MAESTRO, SOBRE TODO SU AMOR MISERICORDIOSO PARA CON LOS POBRES Y LOS QUE SUFREN.


Por muchos motivos se puede pensar que la práctica de la fe cristiana hoy está muy lejos de aquella religión de la ley impuesta por el judaísmo fariseo.
Pero no cabe duda que pervive aún como mentalidad en personas que buscan la seguridad de contar con el favor de Dios gracias al cumplimiento de lo que está mandado.
Se observa así la ley moral más por el temor al castigo o la esperanza del premio, que por el amor y gratitud hacia el Padre; pudiendo llegar incluso a un cumplimiento escrupuloso y rigorista de los detalles de la ley, PERO SIN PONER EN ELLO EL CORAZÓN, QUE ES LO DIOS RECLAMA.
Jesús llevó a la perfección y condensó toda la moral en su único y principal mandamiento. Pues la Ley entera se resume en una frase: Amarás al prójimo como a ti mismo  (Gal 5,14).

UNA RELIGIÓN LEGALISTA ES FATIGA Y OPRESIÓN Y SE CONVIERTE EN MUERTE PORQUE DEGENERA EN LA VANAGLORIA DE HACER LAS COSAS PARA SER VISTO, EN LA HIPOCRESÍA QUE LLEVA A JUZGAR A LOS DEMÁS, Y EN EL ORGULLO DE QUIEN NO PUEDE ACEPTAR LA SALVACIÓN COMO UN DON, PORQUE PREFIERE TENER LA SEGURIDAD DE GANÁRSELA CON LAS OBRAS QUE HACE Y LOS DEBERES QUE CUMPLE.
El amor cristiano, en cambio, pone a la ley en su lugar, de medio y no de fin, y mueve a curar a un enfermo aunque la ley prohíba hacerlo en día sábado, o a sentarse a la mesa con publicanos y pecadores, AUNQUE ÉSTE SEA UN COMPORTAMIENTO CRITICABLE.

Vengan, yo los aliviaré. La nueva ley del amor que Jesús trae ensancha el corazón, alivia y descansa, es justicia nueva, que nos hace confiar no en lo que podemos lograr con nuestros esfuerzos para santificarnos, SINO EN LO QUE PUEDE HACER EN NOSOTROS EL AMOR DE DIOS (1 Cor 5,10).
Responder a la invitación del Señor –Vengan a mí y yo los aliviaréES, EN DEFINITIVA, APRENDER DEL CORAZÓN DE JESÚS MANSEDUMBRE, HUMILDAD, SENCILLEZ Y AMABILIDAD, EN OTRAS PALABRAS, VIVIR COMO HERMANOS.
EN ESTO CONSISTE LA VERDAD QUE LIBERA, QUE HACE VIVIR EN AUTENTICIDAD, CAPACES DE ALEGRÍA Y CREATIVIDAD, DE GRANDEZA DE ÁNIMOS Y CORAZÓN ENSANCHADO.
CORAZÓN DE JESÚS HAZ NUESTRO CORAZÓN SEMEJANTE AL TUYO. 

De esta certeza brota la inquebrantable confianza. Jesús nos la asegura con sus palabras: Por eso San Claudio de la Colombière llegaba a decir en su Acto de Confianza: “Dormiré y descansaré en paz… Que otros esperen su felicidad de su riqueza o de sus talentos; que se apoyen sobre la inocencia de sus vidas o sobre el rigor de sus penitencias, o sobre el número de sus buenas obras, o sobre el fervor de sus oraciones. En cuanto a mí, Señor, toda mi confianza es mi confianza misma.
PORQUE TÚ, SEÑOR, SÓLO TÚ, HAS ASEGURADO MI ESPERANZA.
EN TI, SEÑOR, ESPERÉ, Y NO QUEDARÉ DEFRAUDADO.
Y ESTOY SEGURO DE QUE ESPERARÉ SIEMPRE, PORQUE ESPERO IGUALMENTE ESTA INVARIABLE ESPERANZA”. 

miércoles, 13 de junio de 2018


LA FE y LA ESPERANZA SE CONSTITUYEN EN LA ESENCIA DE LA VIDA CRISTIANA.

(Lucas 1: 5-25)

La esperanza es la espera de algún bien, sea éste material o espiritual, Y EL SER HUMANO MIENTRAS VIVA, ESPERA.

Esta esperanza siempre está ligada con la confianza, pero a la vez es la espera ansiosa de conseguir aquello que aún no se tiene.
La esperanza de por sí NO ES UNA GARANTÍA SI NO ESTÁ ACOMPAÑADA DE LA FE.

En nuestro caso es la fe en nuestro Dios que es todopoderoso y que para él no hay nada imposible.
El filósofo griego Porfirio señalaba que los cuatro elementos que constituyen una vida auténtica son:
LA ESPERANZA,
LA FE,
LA VERDAD Y
EL AMOR.


Desde el punto de vista cristiano, la esperanza tiene por objeto a Dios. Es esta esperanza de la que se habla cuando el ser humano puede salir de una situación difícil y se ve liberado con la ayuda de Dios.

Es una esperanza que se forja en la fe y no en las fantasías,
Es la confianza en un Dios misericordioso.
Los que esperan en Dios no deben tener temor alguno.

La esperanza que tiene por objeto a Dios, tiene tres aspectos: 
La espera del futuro, La confianza y
La paciencia de la espera.

EL AGENTE QUE DINAMIZA LA ESPERANZA ES LA FE, CONSTITUYÉNDOSE AMBOS EN LA ESENCIA DE LA VIDA CRISTIANA. LA ESPERANZA UNIDA A LA FE SE CONVIERTE EN UNA NUEVA ACTITUD PARA ENFRENTAR AL MUNDO.

Esta nueva actitud es un nuevo salto existencial que el ser humano realiza desde una situación trágica, para encontrar una solución inmediata, gracias a la intervención divina.

En el pasaje bíblico que hemos leído representa un ejemplo excelente del tipo de esperanza que estamos tratando.
Dos hechos señalamos:
En una se describe a Zacarías y a Elizabeth que eran justos delante de Dios, pero no tienen hijos, debido a que Elizabeth era estéril. Y además, ambos eran muy ancianos (vv: 5-6). Sin duda que la situación de ambos no era muy buena y existía malestar entre ambos y entre el pueblo.
En la otra, la esperanza de que Dios responda a las oraciones de Zacarías se hace realidad. La espera y la oración dan sus frutos: Dios ha oído el clamor de sus hijos y provee un hijo, que ha de ser llamado Juan (vv. 13-14; 24-25).

La esperanza mesiánica presenta algunas dificultades, PERO LA FE EN DIOS HACE QUE ESA ESPERA SE CONVIERTA EN UNA ESPERANZA VIVA.
Muchas veces lo que dificulta nuestra esperanza viva es la desesperanza, que está representada por el miedo, la duda, los problemas, las contradicciones.
Hoy vivimos tiempos de desesperanza, de temores y dudas. No hay señales de esperanza en ningún lugar.
De ahí que este tiempo de Adviento, debe ser un tiempo de reflexión acerca de la fe en Dios y del cumplimiento de sus promesas, entre ellas, el nacimiento de Jesús, el Salvador del mundo.
Los que ya hemos experimentado las maravillas del Señor, debemos generar esperanza ahí donde existe la desesperanza, fe donde haya duda. Que nuestra confianza y esperanza estén cimentadas en la gracia de Dios.

Oremos al Señor para que nos sea aumentada la fe y mantengamos una esperanza viva, ahora y en el futuro por venir. Amén.

Rev. Lic. Jorge Bravo C.

lunes, 11 de junio de 2018


PARÁBOLA DEL BUEN SAMARITANO
 (Lc 10, 29-37)




·         Un hombre
Bajaba de Jerusalén a Jericó
y cayó en manos de unos asaltantes que le arrancaron la ropa,
lo golpearon sin piedad,
y se alejaron
dejándolo medio muerto

Es una de las parábolas de la misericordia, típicas de San Lucas, que resaltan este aspecto de la persona de Jesús.


Se la ha visto como una «parábola», pero el propio texto no la clasifica así (cf. Lc 12,16; 13,6. [18.20]; 15,3; 18,9; 19,11). Hay que interpretarla más bien como un «ejemplo» (en el sentido de exemplum en los tratados de Retórica).


Ofrece un modelo práctico de comportamiento cristiano, con sus exigencias radicales y el rechazo de determinadas actitudes. Su mensaje no es abstracto, no es una analogía de la verdad espiritual; hay que verlo en el «ejemplo» propuesto, que impacta por sí mismo.

Recursos narrativos del episodio:
a.             la tríada de personajes: el sacerdote, el levita, el samaritano;
b.             detalles de sabor palestinense: el aceite, el vino, la cabalgadura, la posada;
c.              estudiada ambigüedad de la respuesta que da el jurista: como buen judío, evita hablar de un «samaritano» y se refiere a él como «el que tuvo compasión de él».

No ayuda a entender la narración el observar incongruencias, por ejemplo: ¿va a poder un judío considerar a un samaritano como modelo de compasión?; ¿es posible que un samaritano se ponga a caminar por territorio de Judea?; o ¿cómo puede fiarse un posadero judío de un viajero samaritano?

El mensaje de la narración se sintetiza en la respuesta que da el jurista.


«Prójimo» es toda persona que encontremos en nuestro camino, todo aquel que pueda ser objeto de nuestra compasión y ayuda, por encima incluso de nuestros vínculos étnicos o de nuestras convicciones religiosas.

Las normas sobre la impureza que se contraía al tocar un cadáver también las observaban los samaritanos; pero no fueron obstáculo para que el protagonista de la parábola antepusiera su compasión y su entrega a cualquier prohibición legal que, en casos como éste, debe ser superada por la misericordia y el amor.

Pero el sentido de la palabra «prójimo» en la pregunta del jurista es muy distinto al que Jesús propone en su parábola. El jurista quiere saber qué significa 'prójimo' en el mandamiento de la ley 'amar al prójimo como a uno mismo'. Tanto en la ley como en la pregunta del doctor, 'prójimo' es la persona a quien debo amar y ayudar con un acto de misericordia.

Ciertamente la parábola responde, de manera directa a la pregunta del jurista; tu prójimo es el necesitado que encuentras en tu camino.

Pero Jesús amplía el concepto y le da un significado distinto: 'prójimo' es el que muestra benevolencia y 'cordialidad' para con los otros. Se ve en la pregunta que hace Jesús al final de la narración (v. 36) y en la respuesta que, a regañadientes, da el jurista (v. 37): se amplía el horizonte y se desenmascaran los esfuerzos del doctor por «justificarse» a sí mismo.


No vale plantear el problema en términos legales: ¿De quién era «prójimo» la víctima de los salteadores? ¿Del sacerdote? ¿Del levita? ¿Del samaritano? El planteamiento es al revés: ¿Quién de ellos «se hizo prójimo»? ¿Quién de ellos  se comportó como «prójimo» del que cayó en manos de bandidos?

No se puede decir que la parábola sea antijudía. Afirmar esto es alegorizar el texto. Lo más importante de la narración está en la invitación final: «Anda y haz tú lo mismo» (v 37)

Si se exalta la figura del samaritano es por el interés de Lucas por subrayar el universalismo del mensaje cristiano; eso es lo que le lleva a presentar a Jesús rodeado de los seres más despreciados de la sociedad judía. La polémica entre judaísmo y cristianismo (aun cuando pueda observarse en los evangelios) tuvo un desarrollo posterior del primitivo catolicismo y no tiene nada que ver con las preocupaciones del evangelista.

NOTAS EXEGETICAS


·         v 29 Queriendo justificarse
Quiere demostrar que su pregunta era pertinente, a pesar de que la respuesta fuese tan sencilla. Su actitud polémica se ve desde el v 25 «queriendo poner a prueba a Jesús».


·         ¿Quién es mi prójimo?
El jurista quiere saber hasta dónde alcanza el término ‘prójimo’, hasta dónde abarca la línea de demarcación que incluye a mi prójimo. El «ejemplo» que Jesús propone amplía los límites establecidos por Lv 19,16 33 34




·         v 30 Jesús prosiguió diciendo
Equivale a dar respuesta a una pregunta, = «contestó».

·         Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó
Según Flavio Josefo (Bell IV, 8, 3), la distancia entre ambas ciudades era de 150 estadios —28 kms— por parajes «desérticos y pedregosos». Josefo habla de una calzada romana sobre el valle de Wadi Qelt, que atraviesa el desierto de Judea hasta el Mar Muerto. La ruta es toda de bajada, desde 800 m/snm, altitud de Jerusalén, hasta 300 m., altitud de Jericó.

·         Jericó
La «ciudad de las palmeras» (2 Cr 28,15) volverá a aparecer en Lc 18,35; 19,1. No es la Jericó mencionada en el AT (Tell es-Sultan), sino la construida por Herodes el Grande al sur de la llanura del Jordán, sobre los meandros del Wadi Qelt.



Le asaltaron unos bandidos

Josefo cuenta que los esenios, cuando iban de viaje, llevaban armas para protegerse de los salteadores de caminos. Desde tiempos de San Jerónimo se ha localizado el lugar de este asalto en «la subida de Adummim» (= «Cuestabermeja»: Jos 18,17).


·         Le arrancaron la ropa
Naturalmente, con el propósito de robarle. Y así dejaron al pobre hombre, inconsciente y con el aspecto de un cadáver.

·         v. 31. Coincidió
Traducción exacta sería: «por casualidad», «por coincidencia».

·         Un sacerdote
Probablemente un sacerdote
que, después de cumplir su turno de servicio en el templo de Jerusalén, volvía a casa (Cf. Lc 1,5).


·         Dio un rodeo y pasó de largo
El sacerdote al pasar de largo quiere evitar contaminarse por contacto, o incluso por mera proximidad, con un cadáver (Cf. Nm 5,2c; 19,2-13). Si contraía la impureza debía ofrecer una oveja o una cabra. Pero no se contaminaba por enterrar a un pariente próximo (cf. Ez 44,25-27; Lv 5,3; 21,1-3).


·         v. 32. Un levita
De la tribu de Leví, tercer hijo de Jacob (Gn 29, 34). Los levitas ejercían funciones secundarias en templo. Su condición fue cambiando a lo largo de la historia. Muy pocos volvieron  del exilio (cf. Esd 2,36-43), pero consiguieron una consideración social, que les otorgaba derecho a cobrar el diezmo de los servicios sacerdotales (cf. Neh 10,37).


·         v. 33. Un samaritano
Actúa en contrapunto con los dos anteriores,
miembros respetables de la comunidad judía,
que tendrían que considerarlo prácticamente
como un pagano.

·         Que iba de viaje
El samaritano se encuentra fuera de su región,
Samaría, haciendo un viaje por Judea,
precisamente por ese mismo camino.

·         Le dio lástima
Lit.: «se le conmovieron las entrañas». Lo que el texto sugiere es que esta actitud del samaritano, por ser fundamentalmente humana, es esencialmente cristiana.


·         v. 34. Echándoles aceite y vino
Las provisiones que llevaba para su viaje. Era conocido el valor terapéutico de esos dos líquidos (Sab. 19,2). El aceite suaviza el ardor de las heridas: «La cabeza es una llaga, el corazón está agotado, de la planta del pie a la cabeza no queda parte ilesa: llagas, cardenales, heridas recientes, no exprimidas ni vendadas, ni aliviadas con ungüento ( = aceite)» (Is 1,5-6). En 2 Sm 16,2, el vino es «para que beban los que desfallezcan en el desierto». En el NT el aceite sirve, ante todo, para la unción de los enfermos (cf. Mc 6,13; Sant 5,14). El vino tiene efectos antisépticos.

·         A mi vuelta, ya te pagaré
En la obra de Lucas el verbo empleado para «pagar» tiene dos sentidos: a) el significado neutro de «dar», «entregar», «devolver» (cf. Lc 4,20; 9,42; 16,2; Hch 4,33; 5,8; 7,9; 10,40); b) el significado de «restituir», «devolver un préstamo», «cancelar una deuda» (cf. Lc 7,42; 10,35; 12,59; 19,8; 20,25).

·         v. 36. ¿Cuál de estos tres se hizo prójimo del que cayó en manos de los bandidos?
La traducción podría ser también: «¿Cuál de estos tres te parece que se hizo prójimo...?» Esta contrarréplica de Jesús al jurista cambia el sentido originario de la pregunta.
v. 37. El que tuvo compasión de él

Literalmente:

«el que hizo misericordia con él».

·         Pues anda y haz tú lo mismo

Es un imperativo enfático.