EL
CRISTIANISMO NO ES UNA RELIGIÓN EUROPEA, ACLARA EL PAPA BENEDICTO XVI AL
PRESENTAR LA FIGURA DE SAN EFRÉN DE SIRIA
San Efrén de Siria (306-373), el más grande de los
Padres de la Iglesia siríacos, así como el poeta más renombrado de toda la
época patrística.
Nació en Nísibe, de familia cristiana, hacia el año
306. Se ordenó de diácono y ejerció dicho ministerio en su patria y en Edesa,
de cuya escuela teológica fue el iniciador.
A pesar de su intensa vida austera, desplegó una
gran actividad como predicador y como autor de importantes obras, destinadas a
la refutación de los errores de su tiempo. Murió el año 373.
CIUDAD DEL VATICANO, 28 NOV 2007
El cristianismo no
es una religión europea, su origen está en Jerusalén y ha tenido un desarrollo
histórico decisivo en Asia que es importante redescubrir, explicó Benedicto XVI.
«Según una opinión común hoy, el
cristianismo sería una religión europea, que habría exportado la cultura de
este continente a otros países», comenzó diciendo el Santo Padre.
«Pero la realidad es mucho más
compleja, PUES LA RAÍZ DE LA RELIGIÓN
CRISTIANA SE ENCUENTRA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO Y, POR TANTO, EN JERUSALÉN Y EN
EL MUNDO SEMÍTICO.
EL CRISTIANISMO SE
ALIMENTA SIEMPRE DE ESTA RAÍZ DEL ANTIGUO TESTAMENTO», subrayó.
«Su expansión en los primeros siglos
tuvo lugar tanto hacia occidente, hacia el mundo greco-latino, donde después inspiró la cultura Europa, como hacia el oriente,
hasta Persia, la India, ayudando de este modo a suscitar una cultura
específica, con lenguas semíticas, y con una propia identidad», indicó.
Para mostrar esta multiformidad
cultural de la única fe cristiana, el Papa ha comenzado a presentar en su serie
de reflexiones sobre las grandes figuras del cristianismo, a exponentes
asiáticos. El miércoles anterior había hablado de Afraates el sabio persa del
siglo IV.
En esta ocasión, se concentró en san
Efrén, quien ha pasado a la historia del cristianismo como «CÍTARA DEL ESPÍRITU SANTO», EN REFERENCIA A LA SEDUCTORA BELLEZA
POÉTICA DE SUS ESCRITOS.
«Ordenado diácono --recordó el obispo
de Roma--, vivió intensamente la vida de la comunidad local hasta el año 363,
en el que Nísibis cayó en manos de los persas. Entonces Efrén emigró a Edesa,
donde continuó predicando.
Murió en esta ciudad en el año 373, AL QUEDAR CONTAGIADO EN SU OBRA DE ATENCIÓN
A LOS ENFERMOS DE PESTE».
En su cultura y expresión siríaca,
añadió el pontífice, «se puede ver la común y fundamental identidad cristiana: LA FE, LA ESPERANZA --ESA ESPERANZA QUE
PERMITE VIVIR POBRE Y CASTO EN ESTE MUNDO, PONIENDO TODA EXPECTATIVA EN EL
SEÑOR-- Y POR ÚLTIMO LA CARIDAD, HASTA OFRECER EL DON DE SÍ MISMO EN EL CUIDADO
DE LOS ENFERMOS DE PESTE».
La gran contribución de Efrén a los
cristianos de hoy, como señaló Benedicto XVI, se resume en su originalidad: «SU TEOLOGÍA SE HACE LITURGIA, SE HACE
MÚSICA: DE HECHO, ERA UN GRAN COMPOSITOR, UN MÚSICO».
«TEOLOGÍA,
REFLEXIÓN SOBRE LA FE, POESÍA, CANTO, ALABANZA A DIOS, VAN JUNTOS».
Y lo hace con el talento sirio,
siguiendo «el camino de la paradoja y del símbolo».
El poeta sirio «CONFIERE A LA POESÍA Y A LOS HIMNOS PARA LA LITURGIA UN CARÁCTER
DIDÁCTICO Y CATEQUÉTICO», algo
que sigue siendo necesario hoy día.
Lo hace, por ejemplo, al hablar de
Dios creador: «EN LA CREACIÓN NO HAY
NADA AISLADO, Y EL MUNDO ES, JUNTO A LA SAGRADA ESCRITURA, UNA BIBLIA DE DIOS».
«AL UTILIZAR DE
MANERA EQUIVOCADA SU LIBERTAD, EL HOMBRE TRASTOCA EL ORDEN DEL COSMOS”.
Para Efrén, dado que no hay Redención
sin Jesús, tampoco hay Encarnación sin María», dijo el papa sintetizando su
teología.
Hablando al final en español, el Papa
aclaró que «la presencia de Jesús en el seno de María le lleva a considerar LA ALTÍSIMA DIGNIDAD Y EL PAPEL FUNDAMENTAL
DE LA MUJER».
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